Hola XXX
Llevo días pensando en nuestra última conversación y también en las que hemos tenido otras veces. Antes de entrar en detalle, te recordaré una anécdota que tuvimos hace ya más de dos años. Un día, estando yo en mi beca, apareciste en el Messenger. Por lo que sea salió un tema de conversación referente a la felicidad y consecución de objetivos, a la autoestima y a la paz interior. No recuerdo si eran exactamente estas palabras, pero el tema tenía un poco de todo esto. Te pusiste a repetirme un rollo sacado de libros de autoayuda. Me esforcé en discutirte esas ideas y explicarte por qué podía o no estar de acuerdo con ellas y las razones por las que no funcionaban conmigo. Pasaba el rato y seguías soltándome el panfleto sin escuchar lo más mínimo mis respuestas. Sencillamente me repetías algo, con lo que parecía, pretendías convencerte a ti misma. Lo he visto en mucha gente(yo también lo he hecho).
Cuando nos encontramos, un par de días más tarde, me preguntaste que qué me pareció. Te respondí que me dio la risa(no te expliqué por qué en ese momento, pero fue porque solo repetías un verso y no hacías caso a nada que yo dijera). Al día siguiente apareciste en el Messenger y me dijiste que te había molestado mucho. Creo que te respondí con un correo, diciéndote que no entendía como podías haberme soltado un rollo sobre la autoestima y el no dejarse afectar por tonterías y al instante enfadarte por un comentario mío. No respondiste a ese correo. Una pena, pues me interesaba mucho saber tu respuesta.
Hoy es uno de esos días, en los que pienso en una determinada conversación. Me suele pasar mucho en exámenes, cuando pienso demasiado en tonterías y no en mis verdaderas obligaciones. He desenfundado el portátil y una cerveza para escribirte una serie de reflexiones…
Parto de la premisa de que esto no va a servir para nada, pero no me gusta quedarme con algo sin decir.
El otro día, pasó lo mismo. Sólo te quejabas pero no escuchabas lo más mínimo. Se cumplía el eterno tópico de que las mujeres no buscan consejo u oír la verdad, sino solo desahogarse. Lo que noté y noto cada vez que hablamos, es que no paras de mentir. Te mientes a ti misma convenciéndote de ideas que no te hacen feliz, mientes a los demás, porque cada vez tu versión de algo es distinta a la del día anterior y sobretodo mientes a tu chico, a quien no dices nada de lo que cuentas a los demás, por miedo a perderle. ¿ De qué sirve lamentarse tanto si no se toma ninguna decisión? Una cosa es tener un mal día, como todo el mundo y luego aclararse las ideas, pero no tiene ningún sentido lamentarse de algo que se puede solucionar con quererlo.
Me hablabas de tus traumas de infancia y las cosas que te hubiera gustado hacer. Parece como si fueras la única. No parabas de decirme si entendía lo que me decías y por supuesto que lo entendía. ¿Pero acaso no entiendes que así es la vida? ¿Qué no te puedes comparar todo el día, con otras personas?
No has tenido los padres que quisieras, pero es que nadie los ha tenido. ¿Piensas que obsesionarse con un piano(lo digo porque me lo has contado bastantes veces) que no te compraron, es lo peor de este mundo?
Tengo amigos con mucha vocación musical que tienen que irse al otro lado de Madrid para tocar un piano y que se pagan las clases con su dinero.
¿No pudiste hacer un Erasmus como tus amigas? Eso es porque no quisiste, porque tuviste otras prioridades. ¿acaso tu amiga no ha viajado estando en la misma universidad? Y siempre lo hizo sin ayuda familiar, a base de conseguirlo de la escuela o pagándoselo. Y encima tuvo los cojones de terminar la carrera a curso por año, teniendo una madre moribunda, un padre deprimido y un hermano con muchos problemas con su carrera. ¿No te das cuenta de que te quejas de nimiedades?
Lo mismo con tu chico. ¿ Te obliga alguien a estar con él? Sabes lo que pensé cuando me dijiste ¿cómo puedo conseguir que me quiera y me acepte tal y como soy? Muy sencillo, cambia de chico. ¿Sabes cuántas veces he visto a chicas en la misma situación? Siempre lamentándose de sus parejas y sólo cortando con ellas cuando veían a otro candidato, nunca antes. Lo que me hacía descojonarme, es que si hablaban ellas de su chico, era un cerdo y si yo comentaba algo que me dijeran ellas, me decían que era el hombre ideal. Y lo mejor es pasar de decirme, de un día para otro, que le amaban a odiarle en cuanto estaban con otro chico.
Ya te dije(creo) que yo rara vez me quejaba de Arancha. Teníamos nuestros problemas, pero yo no iba diciéndole a todo el mundo lo difícil que era Arancha y lo mala que era conmigo, porque estaba con ella porque la quería y en general era feliz.
Cuando me dijiste que tu chico era “lo más”, ni siquiera me dijiste por qué. Otra vez me hablaste del amor platónico que supuso. Todo eso no son razones para estar con una persona. Y si sencillamente estás con esa persona por deseo, no te quejes de que su comportamiento no te convenga y tampoco te engañes con que esa persona tiene mucho más si no has sabido explicarlo en una frase. No tiene nada de malo estar con una persona por deseo. Y si te exije cosas que no te gustan, puedes adaptarte y no darles tanta importancia (lo que se hace en millones de parejas) o renunciar a aceptar imposiciones que te parecen ridículas. Lo que no tiene sentido es quejarse y convencerse a uno mismo de que algo así puede cambiar. Has tenido la oportunidad de salir con chicos estupendos y no lo has aprovechado. Si has decidido renunciar a quienes te podían hacer feliz pero no eran el estereotipo de lo que tu buscabas de niña, no puedes quejarte.
Sinceramente y desconociendo por completo tu vida íntima, al verte, como he visto a muchas otras, lamentándose por nimiedades, creo que necesitas que te echen un buen polvo. No se quien tendrá que hacerlo, si tu chico o algún hombre que se cruce por tu vida. Esa suele ser la solución a muchísimos males, sobre todo a aquellos a los que no has sabido dar explicación en tantos años. Y sobretodo has de conocer mundo, no solo a otros hombres sino a otras personas, más grupos de amigos. No obcecarte en que todo tu mundo están en el barrio. Ese es, precisamente uno de los problemas de YYY. Solo piensa en su montaña, en jugar en su barrio y ya está.
Crees que no se comprender tus problemas, pero los he visto miles de veces. Cada persona tiende a verlos como lo más trágico del mundo (ya que se trata de su propia vida). Yo he tenido que dormir en la calle en alguna ocasión por discutir con mi madre. Por poco llamaron a la policía porque dejé a mi hermano con contusiones. Me fui medio año de casa, torturando a mi madre que se estaba poniendo cada vez más enferma.
¿Y sabes qué? Mi familia no es mala, es como muchas otras. Todos los días discuto con mi padre. Todos los días me siento discriminado acerca de muchas cosas, pero intento no pensar en ello. Es mi familia y he de aceptarla, adaptarme a ellos y pensar en las cosas buenas que me han aportado y no en sus manías y contradicciones. Tu familia te ha dado la vida, sustento y preparación universitaria. Es más que suficiente. Mi difunto amigo, tuvo a un padre que les abandonó cuando él tenía 4 años y los siguientes se comportó como un gángster. Otros quizás lo habrían aguantado, pero él era muy sensible y se hundió.
Nacemos con determinadas taras y problemas sociales. Pero está en nuestro poder, el aprovechar esas desgracias para motivarnos por luchar o hundirnos en la autocompasión. Tenerlo todo fácil en esta vida es una de nuestras mayores lacras sociales. Mi padre no consiguió lo que tiene porque sí, sino porque sufrió una barbaridad y se ha estado deslomando hasta el día de hoy.
Siempre pensé que en vuestro grupo os había faltado experiencia de vida. No os habíais relacionado mucho. Al mismo tiempo teníais la contradicción de ofenderos por cualquier cosa y seguir con las mismas personas, pensando que en la vida no hay más posibilidades.
Siempre hay más posibilidades. Querías viajar, pero no lo has hecho. Incluso ahora que yo me voy (supuestamente) con dos amigos, tenías una oportunidad y por la razón que sea no la aprovechas. Mañana dirás, que ojalá hubieras tenido ese viaje, como me decías que envidiabas a tu amiga por haber tenido tantas aventuras.
No viajas porque no quieres: Al fin y al cabo si quieres viajar y no tienes dinero, trabajas y punto. Si tienes tiempo para hacer mil cursos, puedes trabajar a tiempo parcial. ¿Qué no es lo que te gustaría hacer o lo que soñaste hacer o lo que sería ideal? ¿Cuántas personas tienen una vida ideal y hacen todo lo que les gustaría? Si alguien te dice, eso, miente
Sufres con tu chico o tu entorno porque quieres. Lo único que no elijes es tu familia, pero para eso está la filosofía con la que nos tomamos las cosas y recuerda que al menos tienes un padre y una madre, que te quieren mucho y a los que echarás mucho de menos, llegado el momento. Espero que por una vez, pienses en lo que te estoy diciendo y no te obceques en las mismas ideas de siempre. Si no tienes intención de escuchar a nadie y seguir actuando de forma impulsiva y autoengañada, es decisión tuya, pero no tienen ningún sentido quejarse.
A mi no me molesta en absoluto que alguien me cuente sus problemas (no pienses que esta carta lleva algún tipo de acritud o reproche), pero me resulta frustrante que no se me escuche lo más mínimo. Te pasaría varios libros sobre el tema o te recomendaría películas o te daría consejos, para darte respuestas. Pero no me vas a escuchar. Parece que quieres sufrir. Tengo un amigo que tuvo mil novias. Un día le pillaron y se sintió fatal. Lo curioso es que eligió a la más problemática de todas. Parecía que quisiera expiar sus pecados con ella. No es una filosofía muy sabia, créeme.
La felicidad es bien sencilla, solo hay que pelear por ella y dejar de exagerar muchas cosas. Eso te beneficiaría mucho. Ten más empatía, y piensa que los que están a tu alrededor también sufren y que puedes aprender mucho, observando a la gente, escuchándola y aprendiendo.
Espero que esto te sirva de algo
Un abrazo

P.S. Espero que esta vez me respondas, ya sea por correo o hablándolo en persona