Hace poco, encontré una Tarjeta de Cumpleaños, de mi veinte
cumpleaños. Es redonda, en el centro pone Pizza World y sí, finge
ser una pizza. Esta firmada por un montón de gente, con muchas y distintas
letras y colores. Dedicatorias y firmas de todo tipo, buenos deseos y felicitaciones.
Recuerdo casi con todo detalle la fiesta, fue una fiesta de cumpleaños
a cuatro bandas y que celebramos en el chalet de una compañera de la
universidad. De aquella estábamos en segundo. Mas bien habíamos
terminado segundo, pues eran los primeros días del Verano y la segunda
vez que visitábamos aquella casa.
Recuerdo perfectamente algunos momentos que aún guardo con un cariño
muy especial, así como algunas caras que he seguido viendo, otras que
no olvidaré. Aquella fiesta creo que fue el momento culminante del grupo
que habíamos formado, el punto de inflexión. Luego las cosas comenzarían
a ir cambiando poco a poco. Para bien o para mal, desde aquel día no
he vuelto a ver a toda esa gente junta, menos en un ambiente festivo.
Leí todas aquellas dedicatorias, y me traslade por un momento a otro
tiempo. Pero de todas aquellas firmas, es curioso, por que una de las primeras
en las que reparé, terminaba con una frase, que me marcó:
-“Se despide el que se cree tu amigo. Nombre y apellido.”
He de reconocer que se me encoge el corazón y se me agua la mirada. Hace
menos de un mes, estuve en su boda y por aquel tiempo, su ya mujer, no había
aparecido aún en escena. Ahora al leer esa frase me sorprende que de
todos, fuese precisamente él, quien lo expresara de esa manera. Pues
de todos es el que menos me ha hablado de amistad, pero el que más me
la ha demostrado. No es que se creyera mi amigo, es que ha sido mi amigo. Yo
siempre he dicho:
-“Fijate en lo que hago, no en lo que digo” ..
Le hice un regalo de boda, conjunto con los otros tres que mas estrecho contacto hemos mantenido, desde aquel día de la fiesta. Pero quería darle también algo que fuese exclusivamente mío. Él nos hizo saber que prefería regalo a dinero, pues con el regalo se acordaría de nosotros cada vez que lo viera. Yo ahora quiero hacerle un regalo que sea solo mío, para que cuando lo vea, se acuerde solo de mí, algo que le llegue muy adentro y que le confirme, el sentimiento que ya me expresó hace mucho tiempo en un trozo de cartulina redondo. Algo que cambie la incertidumbre por seguridad. Mis limitaciones me exigen algo sencillo y elaborado por mí mismo, pero bastante profundo y sin dejar de lado, a la que ahora y desde que conocí, he considerado mi amiga. Creo haber encontrado la fórmula, me la guardo para mí, ya te haré saber si funcionó o no.
Existe otro motivo, por el que quiero hacerle un segundo regalo. Como dije,
hemos sido cinco los que hemos seguido manteniendo el contacto, pero como el
viento marino, si no cuidas la madera del barco, éste la acaba pudriendo.
Tras la boda, fuí consciente de que este barco nunca llegaría
a buen puerto. A pesar del contacto, recientemente ha habido mucho distanciamiento
general, se han ido definiendo las posturas y se han producido muchas distensiones,
algunas aún sin resolver. Era previsible que la situación cambiase,
pero que la gente tratara de que eso no supusiese un problema. Yo bien o mal
he hecho mi parte, pero cuando hay personas que ni siquiera intentan hacer algo,
irremediablemente solo hay un fin. Y creo que el día de la boda fue el
comienzo del fin.
Me dí cuenta de muchas cosas ese día, un comportamiento sectario,
personas a las que dejé de ver por la influencia de una mala elección
en los que creía eran verdaderamente mi amigos, e incluso una ausencia
motivada por exceso de testiculina.
En resumen que desde el día de la boda, a uno no lo veo, a otro solo
le he visto porque quería que le gestionara unos papeles de la universidad,
a otro no le veo desde un mes antes de la boda y al único que he visto
fue al que en una ocasión, me dejó una nota diciendo que se creía
mi amigo, precisamente al que mas difícil creía que sería
ver, pues estaba recién casado. Cuando quieres ver a alguien o saber
de alguien, no sirven las excusas.
Ahora al estar casado va a ser mas difícil verle, pues aunque nunca se anduvo con tonterías, ahora que tiene algo realmente importante, menos aún. Y sinceramente, es el único con el que tengo ganas de mantener el contacto, pues es el que siempre, se ha portado bien conmigo y siempre ha estado ahí. Por ello quiero hacerle ese segundo regalo, es mi manera de separarme de los otros tres, de demostrarle que a mi sí me importa, de decirle que quiero que siga siendo, no creyéndose, mi amigo. Mi mejor amigo.
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Aprovecho este tema de la amistad, para hablarte de la relación con
otra persona, y por la que te has interesado repetidamente, ya que nos ha proporcionado
grandes conversaciones.
Ahora mismo no sabría decirte si es o no mi amigo, no lo sé. Yo
por mi parte sí me considero amigo suyo.
Eres consciente de algunos actos humillantes y de menosprecio hacia mi persona.
Quizá no de los realizados en el extremo contrario, que también
los hay. Hasta hace poco dichos actos denigrantes, los limitaba al ámbito
del cortejo. (Denigrantes para su persona, porque aunque alguna vez surgieran
efecto con una chica, en cada uno de ellos perdía un amigo. Tu eres prueba
de ello) En el resto de los aspectos de la vida, la relación era muy
buena. Pero se cruzó alguien del que ya te hablé y que parece
haber cambiado la situación. Ahora me planteo la posibilidad, de que
la relación fuera un pacto de lobos, un trato para pasar el rato lo mejor
posible. Me hace dudar de lo bueno que había. Por mi parte yo consideraba
que era amistad, y las acciones que tenía hacia mi, me decías
que no eran propias de un amigo y yo te argumentaba, de no se que manera, que
por ello que conocía su parte mala y no me importaba, le consideraba
amigo. Es en estos momentos me parece que ya no cuenta conmigo, ya no le hago
falta, y es cuando se olvida de que yo sí fui su amigo. Ahora parece
más compromiso que interés.
Cuando ella no está, se acuerda de que tiene amigos. Cuando ellas le
dejan parece que recurre a los amigos. Y creo que es por eso que los mantiene,
para poder tener a quien recurrir si le hiciese falta.
Es ahora cuando creo que no jugábamos el mismo juego, o que era yo el
que no tenía claro cual es el juego. Tú te diste cuenta y yo lo
he hecho recientemente. Ahora yo también jugare su juego, el del interés.
Pero con una ventaja, yo se hacer amigos y sobre todo y más importante,
trato de hacer algo,(bien o mal,) para mantenerlos.
P.D: De las caras de la fiesta, que no he vuelto a ver, siempre llevare conmigo
las de Mauge y Mayte, ahora que las he recordado, he recuperado la esperanza
en un género. Sé que serán grandes mujeres, pues ya lo
eran por aquellos días.