Réquiem

Bonito título, ¿no?. Quizás demasiado melodramático, pero así es la vida de quien lo tiene todo, pero no lo valora y se convence de que vive en el infierno. Hete aquí, mi testamento sentimental. Sé que lo leerás. Intenté asumir lo ocurrido de muchas formas. Pensé en mantener la amistad y en que el odio solo me haría más daño a mi y a ti, que es a quien quiero. Ayer me pasé toda la noche pensando en todo esto y me salieron ideas muy buenas, pero no tuve valor para ponerlas. Ahora tengo más tiempo. Todo esto ha sido a raíz de que me llamaras esa noche. De ahí hablamos alguna vez por el messenger y te mandé ese correo tan patético y desesperado. Quisiera ser adulto, para poder valorar tu amistad y poder tratar contigo con naturalidad. Desgraciadamente no puedo, es algo más fuerte que yo, por ahora. Llevo este medio año, pensando que lo mejor era no estar contigo, intentando no mantener el trato para no sufrir. Cuando estaba apunto de conseguirlo, volvías a aparecer. De todos modos, he de reconocer, que estabas siempre presente cada vez que abrazaba al vacío por las noches. No paraba de cansar a mis amigos, contando anécdotas nuestras, como si aún fuéramos una pareja. Hasta no hace mucho, aún llevaba tu foto en mi cartera y se la enseñaba a todo el mundo con orgullo. Pero estoy harto. Estoy viendo, que mirando al pasado solo consigo morir un poco más. Aunque tampoco estoy de acuerdo con que hay que olvidarlo todo y seguir adelante. Eso me parece más de un animal que de una persona, pero reconozco que me facilitaría la vida mucho, aunque también destruiría las cosas que más amo, entre otras tu recuerdo.

Pero ahora, necesito olvidarte, pues los bonitos recuerdos, no consigo separarlos de los que no lo son tanto y despiertan en mi un odio completo a la vida y a todo lo que me rodea. También me hacen dudar de mis principios y mis actos. No sé por qué no quieres que te olvide. Intenté pensar que aún albergabas algún sentimiento hacia mí, pero la frialdad con la que me has dicho varias veces que no, a vernos y la vacilad con la que has confesado que ya no tienes dudas acerca de mi, aparte de destrozarme, la esperanza de todos estos meses, me han revelado algo nuevo, algo más sencillo. Es puro egoísmo. Todo lo es, en la mayor parte de las personas. Toda tu tolerancia y cariño, para conmigo, que tantas veces me hicieron sentir inferior a tu lado, han quedado en nada. Al querer que te recuerde, no puede ser por otra cosa que por ego. El mismo ego que hizo que me engañaras por irte a un mundo de fantasía y mentiras. Podrás decir que estás confusa o que no controlas tus actos, pero eso a mi no me vale. Quizás sientas compasión por mí y te preocupen momentáneamente las consecuencias de tus actos. Cuando fue nombrado Papa, Vojtila, un periodista le preguntó que si Dios era tan bueno, por qué permite el dolor y la muerte. El Papa le contestó que prueba de su compasión y solidaridad para con el hombre, fue sacrificar a su hijo a la humanidad. Es una bonita historia, pero yo no quiero algo así. No quiero que tengas que aguantar mis reproches cada vez que hablamos, ni quiero crearme vanas ilusiones. No quiero pensar en que estaremos también juntos, pues eres una permanente suicida que no solo se destruye a sí misma sino también a quienes la rodean y la quieren. Ahora con quien estás, al menos no sufrireis en vuestro mundo de mentira, pues le importas muy poco y solo te está usando, al igual que tu le usas a él. Se cansará de ti en el momento, en que se valore lo suficiente como para que otra vea algo en él. Así está destinado, pues otra opción sería imposible. Quiero que salgas de mi vida. No me importan tus impulsos, tus dudas y creo que cada vez menos, tu dolor. He borrado tus fotos e intentaré no volver a leer, todas tus cartas, tus mails, tus poemas de amor. Todas esas palabras, que han quedado en hechos sin fundamento. Ahora estás en el mundo de la palabra, en el mundo de la fantasía. Un mundo sin obligaciones, pero también sin derechos. Un mundo, en el que nadie te echa nada en cara, pero en el que sólo existe dos cosas, la adulación y el sexo. Me he dado cuenta, en que en eso, muchísimas sois tremendamente parecidas. Incluso una chica fuera de serie, como puedes ser tu, en el fondo solo busca cosas tan simples como lo que he dicho. Y desgraciadamente así, es con casi todas las mujeres que conozco. Todas con el mismo rollo sentimental y yéndose siempre con los más patéticos hipócritas aduladores, que no demuestran su verdadera cara, hasta que no se han cansado de ellas.  Puede que eso te baste para vivir y ser feliz. Puede que por no darte eso en suficientes cantidades te perdiera. Ahora intento, por fín, no culparme de nada. Posiblemente solo lo consiga despreciándote y estando decepcionado contigo. Es una actitud de soberbia, que a la larga no funcionará, pero la otra tampoco me ha ayudado, más que para amarte absurdamente. Quiero que salgas de mi vida, quiero ser libre por fín. Quiero que me dejes tranquilo y que dejes de pensar en mí, pues también es tu cadena y martirio. Posiblemente seas ahora más feliz en ese mundo de mentira que te has formado, junto a una persona de mentiras. Te deseo toda la felicidad del mundo, pero lejos de mi.

Un abrazo

P.S. Se que leerás esto, pues por alguna absurda razón, a pesar de que no me quieres ver nunca, sigues entrando a