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'El alfabeto contra la Diosa'
El Alfabeto contra la Diosa, del
médico norteamericano Leonard Shlain, parece de entrada otro
intento más por buscar explicaciones a la razón del dominio
masculino durante más de 5000 años en la llamada cultura occidental.
Pero este libro inusual y provocativo, es mucho más que una
aproximación al problema de los géneros.
Amén de la clarificación en torno a
las concepciones de lo femenino y lo masculino en nuestra
tradición histórica -que ya sería importante e interesante
aporte-, el libro de Shlain es ante todo un libro de Comunicación.
Ante la pregunta tradicional de a qué se debe la caída de
la Diosa y la aparición del patriarcado y la misoginia en
la cultura occidental, a la que se le han dado diversas y
rotundas respuestas que van de Engels a los clásicos feministas
del siglo XX, Shlain propone una respuesta nueva y sorprendente:
el reinado del patriarcado y el poder masculino se asienta
gracias al establecimiento de uno de nuestros más incuestionables
elementos de progreso: la escritura.
Maravillosa declaración, porque es de
esas respuestas que dan lugar a un sinnúmero de nuevas preguntas,
el único tipo de respuestas que debiera conformar al hombre.
A través de más de 550 páginas de lectura absolutamente amena
y seductora, este cirujano de California intenta convencernos
de su hipótesis y conseguir demostrarnos que al menos, si
no es la única razón, la aparición del alfabeto, de la escritura
y de la lectura ha contribuido notablemente a reforzar unas
formas de percepción y actuación cultural por encima de otras.
Y esas formas de cultura coinciden con lo que tradicionalmente
hemos considerado valores masculinos, heredados de la función
cazador/matador de las sociedades primitivas.
Hace dos y tres décadas, un pensador
canadiense también rompió los esquemas de la investigación
norteamericana: Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), en sus
libros un poco oscuros y enigmáticos, nos enseñó a reconocer
las grandes mutaciones que las distintas tecnologías y artefactos
de la comunicación introducían en la forma de pensar del ser
humano. Si los artefactos de la comunicación son prolongaciones
de los sentidos del hombre, su forma tendrá que incidir en
las maneras de percibir y construir el mundo y el conocimiento.
Grande es la deuda del Dr. Shlain con la obra de McLuhan.
Además de citarlo varias veces en su libro, él mismo reconoce
en la página 16 que el leitmotiv de su estudio es precisamente
ese aforismo mcluhaniano de "el medio es el mensaje", que
tanta gente repite sin llegar a comprenderlo a fondo.
McLuhan teorizó que con la "Galaxia
Gutenberg", o sea, el reinado de la imprenta y la palabra
escrita, la cultura occidental reforzaba unas formas de pensar
asociadas a la linealidad, la secuencialidad, la abstracción,
el razonamiento lógico, la figura más que el fondo. Actividades
que se corresponden además con las funciones principales del
hemisferio izquierdo del cerebro. Más importante que los contenidos
que se trasmiten a través de los artefactos (los mensajes)
son las variaciones que los propios medios introducen en las
formas de pensar, de conocer y de actuar de los individuos
y los grupos sociales. Luego, si la lengua escrita y su apoteosis
-la imprenta- contribuyen a reforzar el dominio del hemisferio
izquierdo y sus formas lineales y lógicas de pensar; la "Aldea
Global" vendría entonces ahora a reforzar el dominio de la
imagen sobre la palabra, de lo acústico, lo global, lo simultáneo,
el fondo sobre la figura. Las habilidades del hemisferio derecho.
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