"Arte e Historia del Pirograbado"
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1ª Edición abril 2008
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PREÁMBULO
No existen más que dos reglas para escribir:
tener algo que decir y decirlo (Oscar Wilde)
Cuando se habla de arte difícilmente se puede precisar cuál fue su inicio en aquel compás silencioso de los primeros tiempos. Explicar
el comienzo, quién lo originó y de qué forma se realizó, resulta algo difícil; pero podemos decir que existe desde la antigüedad.
Distinto es que se saquen conjeturas, estudiando al ser humano y su trayectoria en su tiempo, y las obras de arte que nos dejaron en un legado para toda la humanidad.
Las personas, de una forma u otra, son imitadoras de casi todo lo que ven, teniendo tendencia a copiar todo aquello que se les ofrece a la vista, dándole el toque de su visión personal. Posiblemente, en un tiempo muy remoto, la sombra que se manifestaba al reflejo del sol de un árbol en el suelo inspiró al ser humano a dibujar aquella forma, opaca y oscura.
Sólo tendría que seguir el contorno de la sombra del árbol con un palo, y marcarla. Al ir cambiando el sol de lugar, observaría su visión artística e intentó mejorarla ¡Por qué no!
Otros más valientes y osados, o quizás con otra visión futurista más amplia, en su trayectoria artística, comenzaron a dibujar en el interior de esos trazos que quedaban formando el dibujo del árbol, una vez que el sol pasaba, intentando dibujar dicho árbol al relieve. De esta forma, era, más asequible a los ojos de los observadores del modelo, y para sí mismo.
Esto, podríamos priorizarlo como “la iniciación de un diseño”.
El hombre, siempre evolutivo en sus actuaciones, y con la necesidad de descubrir y aprender todo lo que se le ponía por delante y, se le pone, hizo sus primeros pinitos esculpiendo en la piedra, manipulando el barro, tallando la madera o pintando en las paredes, actos heroicos e historias transcurridas y vividas por sí mismo, realizando arte en todas las ocasiones, de su larga estancia en el Planeta Tierra.
La necesidad de manifestarse, el deseo de comunicar lo que pensaban y hacían en cada instante, o su ilusión por alcanzar un pensamiento lejano, quedan muy claro en todo lo que antecede a nuestro tiempo. Esa necesidad de manifestarse, era la que movía el intelecto de estos artistas, que alcanzaban la popularidad con cada trabajo que realizaban, sin ellos saberlo.
Cuando el ser humano descubre el fuego y aprende a dominarlo, a partir de ese momento, y al mismo tiempo que lo utiliza para afianzar más sus herramientas de trabajo, o de uso casero (flechas, objetos caseros y algún que otro artilugio preparado y reforzado con el fuego, para así endurecer el material), siente la necesidad de darle un empleo artístico a esa materia nueva para él.
Por eso, comienza a experimentar con materiales asequibles al calor, surgiendo, dentro de la Historia del Arte, una técnica artística, que el hombre realizaba con una herramienta incandescente (vástago de quinual, bronce, hierro, etc.), trazando con la herramienta y el calor, incisiones o marcas, y consiguiendo con ello, composiciones de figuras, paisajes, historias mitológicas, y todo aquello que su vista alcanzaba a ver, y su imaginación le permitía desarrollar.
Podemos decir que en esa época nace una técnica artística realizada con incisiones al fuego. Técnica, que en nuestro tiempo, conocemos como “Pirograbado”.
Existen un buen número de objetos descubiertos y catalogados dentro de esta disciplina artística. Estudiosos del tema, sitúan estas piezas descubiertas en excavaciones arqueológicas y con incisiones pirograbadas, en la época del Neandertal. Otras en un tiempo más avanzado, entre 6.000 y 4.000 años antes de Cristo. Y otros entre el 600 al 700, después de Cristo. Piezas encontradas en Sudamérica (Perú, Argentina, etc.), Italia, España, África, etc.
Esto hace pensar que hubo un momento en el que los continentes estaban unidos, y poco a poco a través de los millones de años transcurridos, éstos se fueron separando.
El desplazamiento, tanto del terreno como de los habitantes que en ellos vivían, hace pensar que el desarrollo del mismo trabajo, o quizás, la misma técnica fue desarrollada en los distintos lugares al mismo tiempo.
También, cabe la posibilidad de una similitud de ideas del hombre, y pensar en descubrimientos y técnicas paralelas, aunque con diferencias de herramientas, materiales y estilo, alcanzadas en tribus o razas distintas.
Aún quedan muchas piezas por descubrir y clasificar en esta rama del arte. Pero, hoy por hoy, las ya descubiertas y catalogadas, nos muestran a los artesanos de unos pueblos, comprometidos con la divulgación de su quehacer cotidiano, y una forma de vida artística, rica en matices, y continuada, para no ser olvidados en el tiempo, y que podamos recordarlos como ellos hubiesen querido, en su propio mundo.
He querido plasmar en estas páginas, una orientación hacia una técnica que, aunque no olvidada, posiblemente sea poco considerada como arte, ya que siempre se trabajó como artesanía.
Una artesanía trabajada desde que el ser humano descubre el fuego, y que a través del tiempo, se ha ido perfeccionando y practicando en numerosas ocasiones, gracias a la evolución de la herramienta, y el saber hacer, y oficio del artista, sus trabajos son arte, con mayúsculas. Sin olvidar, por supuesto, una artesanía milenaria, utilizada por el ser humano como un modo de expresión artística, y una forma de comunicarse con él, y por qué no decirlo, un modo de vida.
Sabemos que artesano es la persona que ejerce un oficio, como una ocupación habitual, continuada. Me pregunto ¿no hay que tener mucho oficio para intentar realizar una obra de arte?
Distinto, es que pueda o no conseguirla, pero en el oficio, va la búsqueda del artista por alcanzar algo sublime.
Todas estas razones se dan cuando se trabaja con la técnica del pirograbado, ¿por qué no considerarlo como una belleza más de las artes?
Cuando se trabaja con la técnica, la abstracción del artista es total en la búsqueda de algo nuevo, y radiante en su expresividad. Como ocurre con cualquier otra técnica.
El artista intenta plasmar lo que desea en ese momento, con el calor, sabiendo que cualquier error lo puede desviar de ese camino emprendido, sin posibilidad de rectificar, ni retornar al principio. Por eso, sus pasos entre las sombras, y luces, montañas o cornisas, son lentos, e intenta que sus trazos sean firmes en su ejecución. Siempre en el deseo de alcanzar lo buscado, arte por el arte, con el calor, con el fuego.
El artista, se siente dominador de una materia viva y escurridiza como es el calor del fuego. Guía, de esa materia “incontrolada”, a veces. Pero, dominado por sus manos y su mente. Y que, gracias a los nuevos equipos y herramientas, consigue lo que quiere de ella, sin ningún peligro.
Pirograbar, queridos amigos, es hacer historia con una técnica milenaria, cuando lo realiza un artista, y como podréis comprobar más adelante, “Artista es toda persona que realiza un arte”, en este caso, el Arte del Pirograbado.


