Si hablamos del modernismo, sabemos que tiene un nombre propio que es Antonio Gaudí, el genio, el mito… para la historia arquitectónica.
Y gracias al maestro, los melillenses pudimos disfrutar de su discípulo, el arquitecto Enrique Nieto, que construyo en Melilla, creando los edificios modernistas que hoy tenemos en la ciudad, junto a su amigo e ingeniero vasco Emilio Alzugaray, encargado de la distribución y planificación de parques y calles, entre los dos consiguieron realizar una obra moderna y adelantada a su tiempo.