-¡Silencio!-
pide uno
-¿Qué pasa?-
otro pregunta
Jesús, entra en calle Larios
-¿A qué distancia está?-
pregunta el de atrás
cerca muy cerca ya
Y el alma del malagueño se recoge
A su altura, llega Él
con su cruz y, sangrante
no nota el dolor, ni el desgarre;
la corona de espinas, no le hace.
Está contento, feliz, alegre.
Por sus hijos, el aguante.
Y el de atrás
da un paso adelante
-¡Parad!-
da la voz, el capataz
-¡Alguien quiere confesarse!-
Y comienza el quejío, el cante.
Saeta, saeta
-¡que arte!-
-¿Quién le puso saeta
a la confesión de un pecador
en plena calle?-
-¡Silencio!-
pide uno
-¿Qué pasa?-
otro pregunta
que confesión y saeta
se van juntas
F.Peinado
(Artista Melillense)