La velocidad es algo así como el espacio que recorremos por unidad de tiempo. El tiempo se muestra en una línea pasada, presente y futura. El futuro, ay el futuro, qué suerte nos deparará!.
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Ofrézcame una beca
14/9/2003

El pasado es efímero y la historia se repite varias veces. Me gustaría hablarles de la relación que “un hombre solo” tiene con la empresa que le ofrece (agradecidos todos) una beca.

Lo idílico de la relación comienza cuando una persona es llamada por una empresa para que realice unas prácticas. Cansado y aburrido de esperar (ahora solemos hablar de buscar activamente y gestionar el propio proceso de selección) el puesto de su vida no tiene más remedio que aceptar cuantas becas les puedan ofrecer. Un ofrecimiento que es de agradecer, ya que pensar en contrato es misión imposible.

Beca becae, pero qué es seto?: La beca, muy puesta de moda, es la relación no contractual de naturaleza formativa que se establece entre una persona (no trabajadora) y la empresa. En la raíz de la beca subyace la palabra formación. Quiere decir que la naturaleza de la beca no es laboral, sino formativa. ¿Qué significa esto?. Una relación laboral es la que se establece a través de contrato de trabajo entre un trabajador que ofrece sus servicios de forma voluntaria y un empresario o empleador que le retribuye por esos servicios. El trabajador queda encuadrado dentro del organigrama de la empresa y goza y se resiente de determinados derechos y deberes.

Sin embargo, en la relación entre el becario y el empresario no existe el término “trabajador”, sino alumno becado, la retribución se ha sustituído por la beca (especie de piadosa donación) y, el alumno (becario) goza del asesoramiento de un tutor en la empresa y otro en la Institución que gestione su beca. A su vez, es imprescindible que haya un plan de formación específico para el becario previamente definido por la empresa. Con todos estos new elements se podrá ofrecer una beca. Al finalizar dicha “formación en la empresa”, la empresa realizará un informe con las funciones/tareas que ha realizado con gran éxito el becario.

¡Es genial este planteamiento!, donde el becario continúa su formación dentro de una empresa, goza del asesoramiento de un profesional y recibe una donación por ello. A su vez, el alumno no se encuadra en el organigrama de la empresa y no tiene “jefe”, sino tutor (alguien sabe qué es un tutor?). Sin embargo, como es habitual separar teoría y práctica; papel y realidad vuelven a contraponerse.

La beca; chollo para empresas: Lo habitual en estas prácticas es que las empresas utilicen esta herramienta (la concesión de una beca no deja de ser una herramienta en beneficio de la persecución de los objetivos generales y específicos de una organización) para introducir personal en la empresa, persiguiendo reducir el coste de selección (el cual redunda en el famoso coste de rotación); a su vez, recarga al becario con responsabilidades laborales a un precio de ganga, sin cotizar por ellas a la Seguridad Social, por lo que reduce igualmente el coste de la masa salarial. Las empresas caen en numerosas “relaciones laborales encubiertas”. Ello significa que cubren puestos laborales con becarios.

Entrando brevemente en aspectos puramente económicos, en un contrato de trabajo (cada vez más temporales y no indefinidos), el trabajador es contratado a cambio de un salario o retribución, en el que se ha de incluir las tasas a la Seguridad Social y el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Gran parte de la cuota a la Seguridad Social es asumida por la empresa. Concretamente, en un contrato indefinido, esta cuota de empresa asciende al 24,6 % sobre la base de cotización del salario del empleado. La tasa es algo menor para los contratos temporales. Con ello se pretende cubrir las contingencias comunes (enfermedades,...), las tasas del FOGASA y Formación Profesional. Sin embargo, en la donación de una beca, la empresa ofrece una cantidad fija al mes –no establecida legalmente- sin costes salariales. El becario es asegurado con un seguro de responsabilidad civil similar al de los estudiantes universitarios y no cotiza por ello a la Seguridad Social.

Debo tener en cuenta que muchas de las becas que ofrecen las empresas están subvencionadas por fondos públicos y que se reduce el coste de selección de personal.

El arte moral: es práctica común olvidarse de la relación contractual que se establece en el papel. De hecho, si una relación personal o social, cualquiera que fuese su índole, se pudiera resumir en un papel tomando formas de cláusulas, se estaría reduciendo la persona a mero trabajo. No obstante, el no poder separar las relaciones personales de las contractuales, sirve de justificación a las empresas para poder explotar (no he querido utilizar esta palabra hasta ahora) a sus empleados. Es lo que puede considerarse como un arte moral. Este arte no sólo es exclusivo de las relaciones entre empresario y becario, sino que lo es también en las laborales.

En un principio, mientras la empresa tienta la “compra” que ha adquirido, se va cargando al becario con tareas simples y sencillas, una especie de collage. Vale cualquier tipo de informe, evaluación sencilla, análisis,... Más adelante, si la compra ha sido buena (quiere decir que el becario responde), el becario pasa a tomar una serie de responsabilidades. Éstas se suelen dar de puertas hacia fuera, pues nadie presenta a un compañero como el becario, sino como el compañero, el responsable del proyecto, el coordinador del curso,... Tales responsabilidades responden a una manera de trabajar por objetivos, no reduciéndose su labor a la mera ejecución de tareas. Una vez tomadas estas responsabilidades, el vínculo que se va formando poco tiene que ver con aquel papel que nadie se acuerda si firmó en su día. La beca sigue siendo la misma, pero la relación existente no. El becario cobra lo mismo, pero la empresa cubre una plaza.

Curro, 14/09/2003