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APRENDIENDO DE LOS HECHOS (V)



El caso de la quiebra de la United Airlines
Todo empezó por una guerra de precios©
(V.3)

La quiebra: evitar la desaparición

La quiebra de la compañía aérea United Airlines (UAL), constituye el caso más importante producido en EE UU. Las pérdidas de la United comenzaron hace un par de años con ocasión de la lucha de precios iniciada en el mercado por la Southwest Airlines. Glen F. Tilton, primer ejecutivo de la UAL comentó en cierta ocasión que, si la United y otros competidores de gran tamaño querían competir con la Southwest, tendrían que cambiar, de una manera drástica, su manera de operar.

Uno de los jueces involucrados en el expediente de quiebra ha dicho que la situación la United es peor de lo que un principio se pensaba. Se esperan unas pérdidas diarias de más de 20 millones de dólares a lo largo de este primer mes de quiebra. Es de decir, el triple de lo que los abogados de la United habían anunciado. Y para el mes siguiente las perdidas pueden representar entre 10-15 millones de dólares diarios. En el último año United lleva registradas 2.100 millones de dólares de pérdidas en sus operaciones, racha que parece seguir pues, en los tres primeros trimestres del presente año, se llevan computadas 1.800 millones de dólares.

La declaración de quiebra, de entrada, representa una protección frente a los acreedores, gracias al respaldo financiero a la compañía por un importe de 1.500 millones de dólares, de los que unos 800 millones estarán disponibles casi de inmediato. Esto ha sido posible gracias a la disposición de cuatro importantes bancos que han prestado su garantía financiera a la casi totalidad de la operación. Dichos bancos son: Cigroup, J.P Morgan Chase, Bank One y el CIT Group. En el expediente de quiebra de United figuran inventariados 22.700 millones de dólaraes de activos. Esta cantidad es, con mucho, superior a la quiebra anterior más importante que se produjo en el pasado agosto, cuando US Airwais se declaró en quiebra con un activo de 7.800 millones de dólares.

En breves días el jurado implicado en la quiebra, convocará a la asamblea de acreedores. Ante este acontecimiento, el consejo de administración de United estará en situación de debilidad, ya que las condiciones comerciales para el futuro tendrán que ser aprobadas por mayoría en dicha asamblea. A corto plazo, la dirección de las operaciones diarias de la aerolínea estarán todavía bajo la autoridad de la dirección actual, para lo que está autorizada por al menos 120 días, a contar desde la fecha de declaración de quiebra.


El personal y los sindicatos

Un dato muy relevante en este caso es el de que la United es una de las compañías más grandes en la que sus empleados son también propietarios de una parte importante del capital de la empresa, además de tener sentados en su consejo de administración, desde el año 1994, a algunos representantes del personal. O sea, una especie de capitalismo popular y cogestión, a la americana. Por eso, el personal se ha visto obligado a renunciar a sus aumentos salariales durante los próximos casi seis años, a cambio de conservar el 55% de las acciones que por ahora tienen. Aunque con ocasión de la declaración de quiebra ahora iniciado, el valor de mercado de las mismas se ha disipado. Además, como consecuencia del proceso de quiebra, los acreedores y prestamistas tienen derecho a una significativa parte del capital, por lo que los empleados podrían quedar por debajo del 20% de participación, lo que traería consigo la pérdida de los asientos en el consejo.

Ante esta situación, los prestamistas reconocidos en esta quiebra están presionando a la aerolínea para que anule las concesiones que ha ido otorgando a sus empleados a lo largo de estos últimos años, con objeto de devolver a la empresa, de una manera rápida, al sendero de los beneficios. Concesiones que, ya hace tiempo, los expertos advirtieron que eran demasiado generosas y peligrosas.

En una reunión con sus empleados el jefe Tilton le dijo claramente a su personal que sólo tenían dos alternativas: o confiar en su liderazgo para sacar la compañía del atolladero o liquidarla totalmente, de acuerdo con las leyes de quiebra. No obstante, los tres grandes sindicatos de la empresa –pilotos, mecánicos y sobrecargos--, aunque en un principio manifestaron su desilusión por la negativa del gobierno a prestar su garantía de quiebra, finalmente se comprometieron a arrimar el hombro en el trabajo, para poder auto asegurar su supervivencia.

Los expertos comentan que el primer ejecutivo, Sr. Tilton, tendría que no pasarse de rosca en sus exigencias al personal, ya que esto podría provocar una inoportuna actitud de descontento con su correspondiente reflejo en el empeoramiento de la calidad del servicio prestado a los clientes de la aerolínea. Seguramente, en la memoria de muchos, directivos y viajeros, esta el amargo conflicto con los pilotos en el verano del año 2000. Precisamente, recientemente un especialista de la Wharton School –Universidad de Pennsylvania--, comentaba que una bajada significativa de los salarios del personal de United significaría facilitar que las opciones del personal en el exterior resulten más atractivas.

En cada lugar donde el personal de la aerolínea es entrevistado, manifiesta su temor a las bajadas salariales y su enfado con el gobierno federal por no respaldar el préstamo de salvamento solicitado en su día. Naturalmente, están angustiados por el negro horizonte que aparece ante éllos, que afectará, inmediatamente, en las próximas fiestas de Navidad o en las perspectivas de encontrar otro empleo y, más tarde, en sus planes de pensiones.

La reingeniería de organización del caso

Aunque era de esperar lo peor, después de que el comité gubernamental rechazara la garantía de un préstamo por 1.800 millones de dólares, a corto plazo no parece que se vayan a producir cambios significativos en lo que respectan los 1.800 vuelos diarios a 117 aeropuertos. Sin embargo, a medio plazo es previsible que sí se hagan notar los graves efectos de la situación en los viajeros y, especialmente, en sus 81.000 empleados. No obstante, la compañía afirma que cumplirá sus compromisos con los vuelos hasta ahora vendidos.

Todd Snyder director gerente de Rothshild, consultora que asesora financieramente a la United, ha manifestado que para que la aerolínea tenga acceso a los 800 millones de dólares iniciales, tendrá que haber cumplidos una serie de objetivos que se la han impuesto. En primer lugar tendrá que haberse producido una reducción de los costes laborales --y otros no laborales-- por un importe significativo. Amén de que se aprecie un cash-flow positivo para los próximos meses de septiembre u octubre.

El citado primer ejecutivo Sr. Tilton, ha anunciado que, próximamente, presentará un plan de reestructuración detallado a los dirigentes sindicales. La situación ante la que tiene que proceder dicho ejecutivo, se presenta bastante compleja. Poco antes de que se declarara la quiebra los sindicatos implantados en al empresa habían aceptado un proyecto de reducción de salarios para los próximos cinco años y medio, aunque, posteriormente, estos acuerdos fueron invalidados en la asamblea de mecánicos, donde se votó en contra de dicho compromiso. No estaban dispuestos a aportar los 700 millones de sacrificio que les correspondía. Aunque, por su parte, la aerolínea ha manifestado que sus directivos se comprometen a una reducción inmediata de sus sueldos, en torno a un 11% anual, así como renuncian a las pagas extraordinarias de incentivos del presente año.


Asesores y consultores del caso

Al faltarle a UAL la garantía del préstamo gubernamental, no disponían de recursos suficientes con los que poder seguir operando y pagar sus deudas a corto plazo. En estas circunstancias, el papel de las empresas consultoras puede ser clave. Para el caso de la United los consultores más comprometidos son McKinsey y Huron Consulting, quienes deberán ayudar a reestructurar la aerolínea. Especial relevancia tiene, en este caso, la técnica contable a llevar a cabo, de cara a la ley de quiebra que la regula. Aunque de inmediato habrá que llevar a cabo los pasos típicos en estas situaciones, como es el caso de la reducción de costes, con objeto de que puedan salir de la actual situación de quiebra sin grandes quebrantos. Aunque también está el difícil problema de negociar con los miles de vendedores de tickets con los que, precisamente, está negociando en estos momentos la Huron Consulting.

El final está por ver

Aunque algunos expertos en estos temas culpan a la actual dirección de no haber conseguido el respaldo financiero de las autoridades federales, sin embargo, hasta la fecha, no se ha producido ninguna petición de dimisión por parte del consejo. Además, según la opinión de algunos miembros de dicho consejo, el actual primer ejecutivo, el Sr. Tilton, ha hecho un excelente trabajo de negociación con el personal de la empresa, lo que se habrá de notar en la marcha de las cosas en el futuro. Evidentemente el Sr. Tilton va a necesitar de esos buenos augurios en la difícil situación que le espera, en su nueva negociación en Washington, frente a la comisión del gobierno que le denegó, en la ocasión anterior, el préstamo de 1.800 millones de dólares.

Nadie niega que la United es todo un símbolo, no sólo en la aviación mundial, sino también en la economía americana. Por esta razón existe un ambiente de gran preocupación, incluso entre sus competidores del sector del transporte aéreo, que ven algo más que la simple desaparición de un rival. Es decir, no se trata de poder acceder a un mayor trozo de la tarta del transporte aéreo, sino a preguntarse si no podría, en este revuelo, desaparecer la tarta entera.
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Madrid, 12-12-02
Francisco J. Manso Coronado

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