Hola Alejandro:
Excelente inicio e inmejorable lección: "mientras es a la
fuerza no brinco, pero si me lo pides por favor...hago lo que
quieras". Ese es el panorama del MNC.
Cuando me llaman a clubes hípicos de salto encuentro
generalmente lo siguiente:
1.- caballos con el menor nivel de adiestramiento (con excepción
hecha de los de carreras).
2.- gente que cree saber todo y que su actividad es la mejor
(aunque no son los únicos). Como consecuencia del punto 1 y 2,
el "síndrome del martes"
3.- rigidez en las
riendas
4.- temor a determinados obstáculos, sobre todo al foso
5.- temor a determinados lugares del picadero
6.- práctica de obligar al caballo a saltar en lugar de
enseñarlo e insensibilizarlo.
7.- premian lo que hay que castigar y castigan lo que hay que
premiar
8.- caballos calientes, sobre todo el Pura Sangre Inglés
Creo que por el momento es lo que puedo mencionarte mientras no
haya un problema en concreto.
Salud!
Chico.
Hola Alejandro:
Tienes razón en considerar que ver las cosas en vivo e
interactuar con el caballo y sus dueños es una forma
infinitamente superior de intercambiar información. Tendremos
que planear también una visita a mi querida Argentina, aunque
tendría que sacrificarme con mate y un jugoso churrasco
acompañado de empanadas de elote y un puchero con abundantes
choclos.
Mientras tanto hay que hacer ejercicios de comunicación
epistolar para probar la eficiencia de la transferencia de
tecnología, que algunas veces me saca sustos.
El punto 7 al que te refieres no es privativo de la gente de
salto, sino de la especie humana. Es un proceder inconveniente
pues mediante los reforzamientos negativos y positivos aplicados
de manera invertida, comunicamos exactamente lo contrario de lo
que queremos. Al menos, esa es la conclusión a que llega el
razonamiento equino.
Voy a explicarme con unos ejemplos.
Es común (lo he visto hasta en participaciones olímpicas)
palmear eufóricamente al caballo, mientras se patalea y se hace
alharaca levantando el puño y por supuesto, tensando todo el
cuerpo, cuando se ha ganado un buen sitio en una competencia.
Para haber logrado eso, el caballo debió saltar limpiamente
todos los obstáculos y si fue durante un desempate, lo hizo
además en un inmejorable tiempo, de otra manera no habría
ganado.
Mientras mayor fue el triunfo, mayor es la euforia del jinete y
más fuertes son los manazos que se le dan al caballo en cuanto
cruza la línea donde termina la participación.
¿Qué es lo que entiende el caballo? Seguramente que hizo algo
MUY mal, puesto que lo que está recibiendo es precisamente una
serie de reforzamientos negativos: 1.- En lugar de suspensión de
estímulos, estos se acrecientan y acumulan (gritos, patadas,
jalones, etc.); 2.- En lugar de inactividad y descanso, se le da
una vuelta "triunfal" durante la cual, lo que menos
hace es descansar y relajarse: 3.- En lugar de la aceptación
social que significan las caricias friccionantes y palabras
suaves en tono agradable, recibe fuertes palmadas en el cuello y
en los hombros (en una ocasión vi a un jinete tirar fuertes --
pero sin duda cariñosas y llenas de gusto y agradecimiento--
manotadas a las orejas y nuca del "noble bruto".
Vuelvo a hacer la aclaración de que esto mismo he visto, y
muchas veces, en Charrería, Doma Clásica, Polo,
etc.
En contraposición, también es frecuente "premiar" al
caballo cuando hace algo malo, un ejemplo de este proceder es
detenerlo y bajarse cuando el caballo muestra intenciones de
reparar (botarse), o alejarse de él cuando amenaza con morder, o
no montarlo si se mueve y no "da el estribo", etc. Lo
único que logramos es reforzar la mala acción, porque el
caballo se da cuenta desde la primera vez que la pone en
práctica, que le da el resultado que busca.
Desde luego que si cualquiera de estas u otra cosa ocurre, la
solución no es aguantar los reparos y exponernos a que nos
tumbe, ni quedarnos parados a su alcance mientras nos muerde. Es
evidente que debemos resolver ANTES estos problemas para no
quedar expuestos a sus consecuencias.
Salud!
Chico.
Hola Alejandro:
Lo que estás haciendo está bien, puedes meterlos a la manga
tranquilamente, colocar la jáquima y un ronzal, que en este caso
puede ser de 6 o más metros pero de un material suave para que
no te queme si un potro es "carretero" (p'al glosario
Oscar: que alinea su cuerpo con el ronzal, baja la cabeza y tira
de él hasta arrastrarte y quitarte la cuerda de las manos).
Ya con él en el corral, que puede ser de unos 18 o 20 metros por
lado, debes aguantar los tironees que se dará, pero solo con tus
manos y sin ayuda. Trata siempre de hacer ángulo entre el ronzal
y el eje longitudinal del caballo para que lo puedas dominar sin
mucha fuerza. A cada tirón debes oponer resistencia SOLAMENTE
hasta que el potrillo ceda, en cuanto afloje debes aflojar
totalmente el ronzal pero sin soltarlo, de tal manera que puedas
esperar el siguiente potreón (jalón). Cuida sobre todo no jalar
de frente a él pues entonces su reacción es de levantarse sobre
las patas y caer de lomo. Se puede desnucar. Antes que algo así
ocurra, debes aflojar el ronzal.
Después de un potreón, se quedará quieto. Entonces acércate
MUY lentamente hacia su hombro manteniendo el ronzal COLGANTE.
Recuerda que en el MNC nunca hacemos algo contra la voluntad del
caballo. Cuando su opinión no coincide con la nuestra, entonces
hacemos lo necesario para cambiar la de él, pero no lo sujetamos
para que no se aleje cuando nos acercamos. Si intenta huir,
entonces detenemos su arranque aflojamos el ronzal cuando se
calme. Verás que cada vez podrás acercarte un poco más. Cuando
sientas que tolera un poco tu cercanía vuelve a retirarte. No te
canses de hacer la aproximación y el repliegue muchas veces,
cada vez que lo hagas el potrillo confiará en ti un poco más.
Cuando logres tocarlo con la yema del dedo , vuelve a replegarte
una y otra vez. Tus caricias serán cada vez mejor aceptadas.
Generalmente aceptan primero el contacto en el hombro y en la
cruz. Después debes acariciar el cuello, garganta, cachete y de
allí a la cara. De la cruz puedes pasar al lomo y grupa. Deja
para el final el vientre, las orejas y las extremidades.
Tu actitud en todo momento debe ser de calma y con movimientos
muy lentos y sin aspavientos. Debes proceder amorosamente y con
la convicción de ganarte su confianza. El único problema de
estos potrillos somos nosotros y su reacción es de temor, no te
olvides que enfrentan al peor (¿debo decir el mejor?, bueno, el
más eficiente) de los depredadores que ha existido sobre la
tierra. Aunque no seamos concientes de ello, los caballos sí lo
son y tratarán de alejarse de ti lo más posible.
Salud!
Chico.
Nota: ver la lección sobre
Exploración del cuerpo. Palpar al caballo
Nota: ver la lección sobre aproximación y repliegue.
Si te preguntas durante cuanto tiempo hay que ejecutar un determinado ejercicio, Chico facilitó la respuesta en varios mensajes:
Hola Sonia:
En términos generales, la decisión es de seguir hasta que
tengas el resultado deseado, pero si esto no es posible, entonces
debes parar con una respuesta favorable y terminar otro día.
Sin embargo, dada la capacidad de comprensión del caballo y su
fantástica memoria, el caballo DEBE comprender lo que le pides
en unas cuantas repeticiones, es decir, en unos 10 minutos. Si
esto no es así, es que no estás procediendo correctamente y el
caballo se confunde o se asusta. Las dos posibilidades son
negativas y la solución está en nosotros, no en el caballo.
Otra posibilidad es que estemos perdiendo la calma. Esto es
desastroso para la débil comunicación que estamos tratando de
entablar. En este caso, lo primero que debemos hacer es tratar de
silbar. Si lo podemos hacer, es que nuestro rostro no ha
adquirido la rigidez que caracteriza este estado de ánimo. Si
esto no funciona, el plan B es dejar inmediatamente de manejar al
caballo y retirarnos a descansar, tomarnos una copa en nuestra
casa y reflexionar sobre que es lo que estamos haciendo mal, para
regresar al día siguiente con una nueva estrategia.
Nada deteriora más la relación con el caballo, que un
temperamento (propio) fuera de control. Si perdemos los estribos
y agredimos al caballo echándole la culpa y lo consideramos
tonto, es que nuestro intelecto llegó a su límite y no tenemos
más recursos mentales a los que recurrir.
Salud!
Chico
P.D. Recuerden que estamos experimentando un curso a larga
distancia y es muy importante que se mantengan en vigilancia
permanente de sí mismos. Es una suerte de autocrítica que
requiere mucha honestidad personal que el caballo pone a prueba
constantemente. Así que no se "achicopalen" ni se
"desavalorinen".
Hola Francisco:
Gracias por seguir apoyando el cibercurso con tu trabajo, en
verdad que es extraordinario y además muy descriptivo.
Voy a echarle un ojo al de dar cuerda.
Respuestas:
Si el ejercicio que quieres que el caballo haga es normal, es
decir, simplemente de mantenimiento, lo mejor es soltarlo en un
prado amplio a que retoce y sólo se ejercite.
Sin embargo eso no le da una buena constitución física ni lo
mantiene en forma para una competencia o para un trabajo más
demandante.
Muchos caballos trabajan tanto que no es necesario hacer
ejercicio extra, sin embargo, en los casos que sí se requiere
fortalecer el aparato locomotor o desarrollar la musculatura de
potros jóvenes antes de ser montados por primera vez, se pueden
ejercitar llevándolos de mano desde otro caballo.
Si tu caballo ya es de silla (si ya se monta), el ejercicio con
el jinete es ideal, sobre todo si lo puedes realizar en
exteriores donde cambias de tranco, con desniveles o accidentes
topográficos. Si al mismo tiempo te llevas uno de mano (o dos si
los puedes controlar), en el mismo lapso ejercitas a tres y para
ellos no es tan desagradable como el trabajo a la cuerda.
Por desgracia, dar cuerda como ejercicio físico, deteriora el
estado de ánimo y predispone al caballo contra el ejercicio en
general y contra el manejador, al cual le guarda resentimiento en
un grado que depende de su personalidad (del caballo).
Me comprometo a avisarles cuando coloque fotografías o agregue
un artículo nuevo a mi página y muchas gracias por el interés
que muestras. No te puedo ofrecer cambiar los nombres de nuestras
poblaciones pues queda fuera del alcance de mis posibilidades
Jajajajaja.
Yo trato de participar sólo en las preguntas sobre manejo y
comportamiento para no hartarlos. Por otra parte, me parece muy
bueno el consejo de Gustavo a Lucky. Yo empleo mucho el maíz y
es un excelente alimento para recuperar o mantener a los
caballos, pero por el riesgo de laminitis, si no está bajo
condiciones de trabajo, no debe exceder el 1% (diario) de su
peso.
Salud!
Chico
Hola Rafael:
El MNC resuelve el 90% de los caballos en los primeros 30
minutos; el 9% en una hora y el restante 1% en más de una hora.
Sobre el tiempo en que debes trabajar aun caballo diariemente, te
recomiendo seguir la siguientes consideraciónes.
1.- Te fijas una meta para ese día. Debe ser una meta
realizable, no ambiciosa. Un pequeño progreso respecto del día
anterior es un magnífico propósito.
2.- En cuanto tu caballo alcance la meta, debes realizar de tres
y ocho repeticiones.
3.- Durante cuelquiera de esas 3 a 8 repeticiones, debes
terminar, no importa si fue en la 3 o en la 6, como tampoco
importa si todo el trabajo te llevó cinco o diez minutos.
4.- Nunca llevas más allá de 40 minutos una lección. Si tu
caballo no comprende lo que le pides en 10 minutos, es que no has
sabido explicarle tus propósitos.
Finalmente recuerda que ante cualquier error, confusión, lucha,
etc. el caballo NUNCA tiene la culpa.
Salud!
Chico.
Hola Celso:
Así como me alegran las buenas noticias, me apesadumbran las
malas. Creo que la transmisión de ideas, conceptos y
experiencias por escrito y a la distancia, no están dando el
resultado esperado.
Ya van tres accidentes que pudieron ser graves y no me gustaría
estar alentando voluntades para ponerse en riesgo.
Siento rabia de no poder ver el caballo y saber exactamente que
le pasa.
De acuerdo a lo que mencionas es clara la falta de liderazgo.
Aunque generalmente no es necesario hacerlo, deben dedicar más
tiempo a repasar todos los ejercicios pié a tierra cada vez que
vayan a montar, poniendo énfasis en la obediencia y buena
ejecución de cada uno, más que en el ejercicio físico. Pidan
un poco más para que ante la presión, el caballo saque sus
intenciones claramente antes de montarlo. Generalmente cuando se
les exige, se sabe si se enoja o muestra poca paciencia y de esa
forma se juzga mejor como está su estado de ánimo ese día.
Salud!
Chico.
En cuanto a la manera de aprender los de los caballos y las
poquísimas repeticiones que requieren debes tomar en cuenta lo
siguiente:
Es un hecho que CUALQUIER caballo (no he encontrado uno sólo
retrasado mental) entiende un concepto con tres repeticiones del
evento. Las condiciones son que:
1.- esté atento
2.- las señales estén bien ejecutados. Esto es, que cuenten con
las características que hemos tratado ampliamente y que son las
diferencias entre un manejador tradicional y uno natural. Estas
son:
ser inofensivo,
oportuno,
específico,
consistente,
gradual y
retributivo.
Si en esas tres repeticiones no hay indicios de que el caballo
comience a comprender lo que le pides, debes darte un margen de
otras tres. El margen es para ti pues la deficiencia será tuya
para explicar, no del caballo para entender.
Desde luego que si sigues haciendo señales que el caballo no
comprende después de esas seis repeticiones, puedes confundirlo
más o despertar su impaciencia y desesperación, de acuerdo a la
tolerancia personal (del caballo).
Por eso es tan importante contar con este tipo de parámetros (lo
de las tres repeticiones), pues no hay nada más pernicioso que
insistir e insistir en que el caballo aprenda algo que no
comprende. Por eso los manejadores tradicionales se toman meses y
aún años en "enseñarle" al caballo una maniobra que
no comprende. En estos casos, los caballos hacen las cosas como
REACCIÓN a acciones generalmente agresivas (por no decir
violentas), en lugar de que las hagan como una RESPUESTA
conciente, voluntaria y esforzada, con la que tendremos ese alto
rendimiento que todos deseamos de nuestro caballo.
Los humanos les pedimos a los caballo hacer cosas que ellos no
hacen en libertad. Por ejemplo caminar hacia atrás, hacer pasos
de costado (dos pistas) o la ambladura, que salvajemente se les
"enseña" a los caballos de Paso Peruano e islandeses.
Otras maniobras las emplean muy poco y (parafraseando a eso otro
argentino también admirado por mí) lo poco que las emplean lo
hacen muy poco. Me explico: Un caballo puede girar sobre las
patas, pero nunca para dar más de media vuelta. Es decir, pocas
veces emplean el giro y cuando lo hacen, giran poco.
En cambio en Charrería, para obtener la mayor puntuación el
caballo debe hacer seis vueltas completas por lo menos. En
Reining la prueba es de cuatro. Nunca el caballo en libertad hace
eso, resulta absurdo ¿cuál es el propósito? yo tampoco lo veo.
Otro ejemplo. Todos sabemos que los caballos no saltan algo que
pueden rodear. Y generalmente cualquier cosa puede ser rodeada,
así que salta poco. Pero en una competencia de salto podemos
verlos saltar doce obstáculos en unos segundos. Otro ejemplo.
Los caballos patean a otros cuando se acercan, pero casi nunca
"sueltan" las patas mientras sus manos están en el
aire. En la alta escuela se les pide hacer balotadas y cabriolas.
- sobre el tiempo de ejercicio en caballos de competición
Hola Silvia y Celso:
Es verdad, estoy de acuerdo con los dos. Cuando hablé de 20, 30
minutos de trabajo tal vez tenía en mente a los caballos en
preparación, no a los que se encuentran en situación de
competencias.
Este factor también hay que tenrlo en cuenta, no podemos tener
un caballo de Raid (Endurance) ejercitándolo 20 minutos diarios
y el domingo corre una competencia de 140 kilómetros en 10 horas
de trabajo.
El caballo deportivo, si está participando en competencias debe
tener una excelente preparación física para mantener la mejor
condición física, pero también es aquí donde tiene relevancia
lo que menciona Silvia, pues hay que tratar de mantener la mejor
"salud mental" (disposición para el trabajo)variando
las rutinas, lugares de trabajo y ípos de ejercicios.
En el caso de los caballos en iniciación, este factor es aún
más importante, pues no han formado el hábito del trabajo y por
lo tanto es posible generar más resistencias en su
participación si la cantidad y calidad del ejercicio se hace con
descuido.
Salud!
Chico.
Hola Francisco:
La tolerancia de un caballo al dolor, por complacerte, tiene
límite. No es posible que podamos convencer a un caballo de que
permita ser castrado sin anestesia. De la misma manera, si el
trabajo de limpieza del casco es suficientemente doloroso, no lo
permitirá a menos que la tranquilices por medios químicos. Si
puedes lograr que su dolor no sea demasiado intenso y avanzar con
mucha calma y tacto, si puedes lograr mucho. Por otra parte, si
ya forcejeó y logró soltarse, lo más seguro es que aprenda de
inmediato a hacerlo y aunque no le duela, estará evitando tu
acción cada vez con mayor persistencia.
En este caso, debes comenzar de nuevo logrando apenas que se
quede quieta y te de la mano sin que le toques el casco.
Posteriormente, con mucha gradualidad podrás volver a manipular
su casco y la parte afectada.
En estos casos sirve mucho tener bien establecido el liderazgo
sobre ella y regañarla verbalmente cuando trata de evitar que
manejes su casco.
Salud!
Chico
Hola Sonia:
Si ya revisaste el caballo como te lo recomienda Mirjam y
consideras que no tiene un problema físico, tu caballo no quiere
que te montes porque considera desagradable que lo hagas.
1.- Es posible que tenga un temperamento un poco dominante
2.- que lo hayan tratado mal cuando lo montan, o
3.- simplemente que es algo flojo y prefiere no cargarte sobre su
lomo.
Para resolver el primer caso debes establecer el liderazgo sobre
él, cosa que se hace, como en otras ocasiones se los he
comentado, desde el piso con el trabajo que menciona Enrique, y
que es la ÚNICA forma de mostrarle que te encuentras en una
jerarquía superior a le de él y que debe hacer lo que le pides:
quedarse quieto mientras lo montas.
En el segundo caso debes convencer al caballo que no sufrirá ya
con el freno, fusta o acicates. Que tampoco le darás ejercicios
demasiado pesados ni durante mucho tiempo.
En el último caso, debes "explicarle" que es
preferible dejarse montar que no hacerlo (esto vale también para
el primer caso). La forma de hacerlo, es cambiando su forma de
pensar respecto a que te subas o no en él. Actualmente, tu
caballo considera que es mejor que no te subas y por eso se
mueve, así que cuando tomes el estribo con tu mano y el caballo
INICIE su desplazamiento hacia cualquier lugar, debes flexionar
su cabeza hacia el lado donde te, jalando suavemente el ronzal o
la rienda de ese lado, tomándola muy cerca de su boca, al mismo
tiempo que le das una palmada en la grupa para que gire sus
cuartos traseros hacia el lado contrario al de montar. De esta
forma le das una o dos vueltas completas y verás que muy pronto
el caballo no quiere seguir girando sobre sus manos y su
movimiento se volverá lento y pesado. Ese es el momento de
ofrecerle dejar de girar, tomando el estribo en cuanto se detenga
y tratando de montar con mucha suavidad y calma. Si el caballo
vuelve a moverse, repites la acción que te recomiendo. Si lo
haces correctamente, sólo tendrás que girarlo tres veces para
que el caballo prefiera estar quieto y dejar que te montes.
El principio de Manejo Natural que estarás empleando es
"hacer difícil y desagradable lo que él quiere y fácil y
agradable lo que tu quieres" (si se mueve gira cerradamente
sobres sus manos, pero si no lo hace y permite que te montes
entonces lo haces sin causarle tensión).
Salud!
Marcelino
Hola Mayca:
Claro que no es malo dar picadero en un corral pequeño y
circular (mientras no sea menor de 12 metros de diámetro).
Este tipo de corrales son ideales para controlar a los caballos.
Sin embargo, el trabajo aquí debe ser reducido, no cansar de
más al animal. Lo ideal es hacer el trabajo sicológico que les
he explicado en otras ocasiones.
Remediar el problema de no "dar el estribo", es
bastante fácil.
Sin más ayuda, toma la brida muy corta con la mano izquierda, a
unos 10 centímetros del freno (si lo haces con ronzal en lugar
de brida es mejor). llevas a cabo el movimiento normal de montar
tomando primero el estribo con la mano derecha y seguramente Pipo
apartará sus patas girando y colocando su cabeza cerca de tu
hombro izquierdo. En cuanto mueva la primera pata para apartarse
de ti, debes darle una palmada en la nalga al mismo tiempo que lo
reprendes con la voz empleada con severidad (tres palabras como
máximo). Pipo girará más y se mostrará desconcertado por tu
repentina decisión. Eventualmente puedes presionarlo para que
gire dos o tres vueltas completas mientras le
flexionas el cuello hacia ti, como en el caso del control del
espacio vital en el tren posterior (ver ilustraciones de Paco).
Después de eso, debes acariciarlo, hablarle suave y esperar unos
20 segundos antes de repetir la operación. Si lo haces
consistentemente y la reprensión y las caricias vienen en el
momento apropiado, después de tres, máximo cinco repeticiones,
Pipo dejará que tomes el estribo sin moverse. Cuando logres este
primer paso, debes soltar el estribo y volver a acariciar a Pipo.
Esta acción la debes repetir por lo menos 10 veces
(tomar-soltar-acariciar) hasta que él se convenza de que no
siempre que tomas el estribo te vas a montar. El siguiente paso
es tomar el estribo y colocar el pié en él. Si se mueve al
colocar el pié, debes sacarlo de inmediato y repetir el
reforzamiento negativo de la nalgada. Repetir hasta que permita
colocar el pié. El tercer paso es cargar peso en el estribo y
llegar a pararte sin que se mueva. Si lo hace, se repite el
medicamento "natural". El cuarto paso es pasar la
pierna sobre su grupa y sentarte. Cuando lo logres, debes
desmontar después de unos cuantos segundo y pasear un poco a
Pipo halagando su buen comportamiento. Repites la acción de
montar y cada vez te debes quedar más tiempo sobre él mientras
lo acaricias y le hablas suave.
El mensaje de tu actitud es el siguiente: Si permites que tome el
estribo, coloque el pié en él, me pare en el estribo y me
monte, te acaricio y te alabo con mi voz. Si no lo haces,
entonces me enojo, te regaño, te incomodo y te doy una nalgada
por tu mal comportamiento.
Este procedimiento implica que Pipo comprenda lo que quieres y
cual será tu reacción a su actitud. Cuando tenga claras las dos
alternativas, optará por la que significa comodidad, bienestar y
aceptación social (reforzamientos positivos), en lugar de
regaños e incomodidades (reforzamientos negativos).
Cuando esto ocurra, bastará que al montar le preguntes que
prefiere. Y tu no te preocupes por favor por hacer preguntas, son
bienvenidas.
Salud!
Chico.
Nota: ver control de espacio vital.- ceder posteriores
- Sobre el problema de moverse cuando tenemos puesto el pie en el estribo y subidos.
Hola Celso:
Buena noticia la de que no aprovechó la estampida de los otros
para unírseles y no muy buena el que aún amaga con morder.
Lo de moverse al montar sin estar listo, es una costumbre que
pudo haber aprendido con Alejandro y no hace distinción pues
supone que eso es lo que quiere todo jinete, incluso tú. Creo
que no implica ningún mala intención, pero es incómodo que lo
haga y pudiera ser peligroso.
Las correcciones que haces una vez montado son tardías y por eso
no deja de hacerlo, así que debes actuar antes sin terminar de
montarte.
Hay dos o tres alternativas para solucionar el problema. Una de
ellas, la que me gusta más, no es fácil hacerla con albardón.
La silla charra se presta muy bien o la texana, que no se ladean
tan fácilmente. Sin embargo puedes intentarlo.
La forma de hacerlo es la siguiente:
Tomas el estribo y te paras en él. Anemo comenzará a caminar y
hay que mantenerse parado en el estribo izquierdo sin terminar de
montar, al mismo tiempo que flexionas su cabeza y le permites
caminar en círculo cerrado si quiere. En cuento él se detenga,
que lo hará después de unos momentos, le alivias la posición
terminando de montar y aflojando la cabeza. Es posible que en ese
momento se ponga en marcha y sería el momento preciso para
volver a flexionar su cuello y hacerlo girar muy corto hasta que
se detenga.
Este procedimiento tiene dos tiempos. El que se realiza antes de
montar y que sirve para que el caballo te permita montar sin
moverse y el segundo cuando debe aprender que aunque ya te
sentaste él no debe iniciar la marcha si no se lo indicas.
Hay que trabajar los dos tiempos manteniéndolos como dos
correcciones diferentes. La parte final de solucionar el
problema, es no pedirle que camine inmediatamente que te montas,
sino enseñarlo a que espere la orden correspondiente.
Si el problema es siquiera pararse en el estribo y no te da
tiempo a hacerlo, entonces el reforzamiento negativo no es
mantenerse parado en el estribo, sino bajar el pié mientras das
un tirón no muy suave de su cabeza. Para hacerlo así, es
conveniente emplear la jáquima y el ronzal en lugar de las
riendas, con la finalidad de no tirar de la boca sino de su
cabeza. La fuerza debe ser suficiente para que Anemo quede viendo
hacia ti, es decir, que de un giro de 180º.
Salud! Chico.
- Sobre el procedimiento de desmontar para corregir la impaciencia por moverse antes de montar.
Hola Edgardo:
El problema es que si se mueve al subir y tu te desmontas y te
pones a enrollar la rienda, el caballo se salió con la suya,
pues evitó iniciar el trabajo. De esa manera, le estás
alentando a moverse, en lugar de quedarse quieto.
En lo que tienes mucha razón, es en que hay que tener cuidado de
no dar señales de marcha sin querer.
En cuento al mejor reforzamiento negativo, eso depende del
caballo. Hay caballos que escapan mucho hacia atrás, para ellos
el que los hagas caminar hacia atrás no es ningún reforzamiento
negativo y dará más resultado flexionar y girar.
Sin embargo, en otros casos es mejor caminarlos hacia atrás.
Así que se debe tomar la decisión según el caballo, pero sobre
la base de que las dos alternativas funcionan muy bien.
Salud! Chico.
Nota: (Ver apartado de 'impaciente')
Hola Francisco:
Creo que andas por las cuadras buscando casos raros Jajajaja. (Es
broma). Este problema en realidad es frecuente, sobre todo con
niños o jinetes noveles, pero muy fácil de eliminar.
Lo primero que debes hacer, es revisar la tensión de la cincha.
En la mayoría de los casos, el caballo se echa por la presión
excedida sobre su tórax. Generalmente, no queremos revisar la
tensión del cincho una segunda vez y lo apretamos demasiado
desde la primera. Revisa si es siempre la misma persona quien lo
ensilla. También es común apretarlo más cuando el jinete será
un niño pues creemos que de esa forma lo protegemos. Una
observación más sobre la tensión de la cincha, es que con
frecuencia apretamos más cuando habremos de participar en una
competencia o evento, que cuando montamos en nuestros
entrenamientos o paseos.
La frecuencia con la que practica su mal comportamiento elimina
la posibilidad de que se trate de un malestar abdominal, como
cólico.
Bueno, después de descartar la tensión de la cincha y el
cólico, debo decirte con orgullo, que has resuelto solo el
problema: debes incomodarlo cuando pretende acostarse. La manera
más fácil y efectiva de hacerlo, es llamar la atención con la
acción del ronzal sobre la jáquima si estás desmontado, y
realizar la misma acción con la rienda si es que estás sobre
él. De hecho, es la misma maniobra que realizas cuando flexionas
el cuello. El efecto es triple:
1.- le llamas la atención.
2.- lo incomodas como consecuencia de una decisión que tomó y
que tratará de evitar posteriormente.
3.- le imposibilitas la acción de tirarse al piso al tenerlo
flexionado.
Desde luego, la dificultad es que los noveles o los niños puedan
corregirlo, pero es lo que se debe hacer.
Hacerle desagradable estar acostado también funciona, sin
embargo, como bien lo adviertes, puede traer efectos colaterales
indeseables. Si algún día quieres acostarlo a propósito, no
habrá forma de convencerlo. Por otra parte, es mejor aplicarse
para prevenir, en lugar de corregir. Eres más eficiente si
atajas la intención de acostarse, en lugar de castigar una vez
que lo ha hecho.
Salud!
Chico
Hola Javier:
Sólo cuando llevas a la novia o esposa, es decir, cuando el
ambiente es muy romántico (lo de las velas). Apoyo la petición
de Mayca de indicar quien es quien en la foto.
Corregir la molesta insistencia de que el caballo se clave a
comer hierba es muy fácil, saca al caballo después de almorzar
y que no tenga hambre jajajajaj, no, no es cierto.
La acción correctiva tradicional es levantarle la cabeza tirando
de las dos riendas, como si fuera un fardo que hay que llevar
hacia arriba. El caballo aprende que si se opone a ese esfuerzo,
finalmente vence al jinete y cada vez lo hará con más fuerza
(¿recuerdan lo del círculo vicioso?). He visto jinetes que
fueron desmontados por encima del pescuezo del caballo con la
consabida frustración y coraje (y la risa de los acompañantes).
Con el Manejo Natural se emplea un reforzamiento negativo, que
puede hacerse con cualquier freno, pero un bridón (filete) es
mejor porque no es muy severo. Se realiza con una sola rienda,
(derecha o izquierda), dando un pequeño tirón que le golpee
suavemente la boca. No debe ser una acción de jalar, sino de
golpear y para ello, la rienda debe colgar un poco antes de dar
el tirón. Si la rienda está tensa desde antes, no hay golpe,
solo el arrastre tradicional con el que no se busca que el
caballo decida por si mismo no agacharse. La otra rienda debe
estar totalmente inactiva. El primer golpe debe ser suave para
que al incrementar la intensidad en las subsecuentes repeticiones
puedas saber cuanta se requiere sin excederte.
Este ejemplo es muy claro para comprender el principio de
"tan suave como más puedas, pero tan firme como sea
necesario", así como la de la medida de tu eficiencia.
El momento apropiado (oportunidad) para dar el tirón, es
cualquiera desde que el caballo inicia la inclinación de su
cabeza, hasta el instante anterior en el que toca el pasto.
Si te gana una vez pensará que te puede ganar dos y si te gana
dos, estará convencido de que lo hará siempre. Este es el
principio de la "consistencia". La corrección debe
hacerse SIEMPRE pues si dejas que algunas veces coma y otras no,
el siempre estará probando cual de ellas es la que corresponde a
ese momento.
Practica la sesión correctiva (la primera vez) cuando no haya
otra cosa que hacer, no cuando vayas en una cabalgata o tengas
otra actividad, aunque seguramente alguna vez tendrás que
corregirlo en esos momentos, pero entonces ya sabrá lo que
significa el tironcito. En estos casos, de reincidencia, el
estímulo será sólo una pequeña llamada con la rienda,
prácticamente imperceptible para cualquier observador.
Esta corrección se realiza en cinco minutos con 3 o cuatro
repeticiones. Si percibes que sigue intentándolo, significa que
debes golpear un poco más fuerte. El caballo te indicará cuando
es suficiente.
El objetivo es que el caballo piense que si se agacha a comer,
él mismo se lastima un poco la boca, pero no olvides mantenerte
dentro de la banda de la nobleza.
Salud!
Chico
Hola Silvia:
Los caballos no necesitan ser enseñados a galopar correctamente,
aunque no es su paso preferido, ellos saben hacerlo muy bien,
así que puedes probarlo en un corral redondo de entre 12 y 16
metros de diámetro. Al hacerlo galopar, él deberá hacerlo
correctamente hacia los dos lados. Si en libertad no lo hace,
puedes estar segura de que tiene un problema en su extremidad
posterior derecha. Asumiendo que no tiene impedimentos de salud
para colocar su pata derecha adelantada cuando galopa hacia ese
lado, puedes probar si es un problema de costumbre. No descarto
aún totalmente el otro motivo pues su problema no necesariamente
está en la pata, puede ser en la cadera, en la columna vertebral
o aún en el cuello. En estos casos es cuando tienen una
aplicación muy importante los masajes y el reconocimiento
dactilar que conocen a fondo Mirjam
y nuestros(as) compañeros(as) de equitierra.
Así que debes ponerlo a galopar dándole cuerda hacia la
derecha, primero en un círculo amplio (8 a 10 m. de radio).
Debes observar si muestra objeciones a galopar, tales como
sacudir la cabeza, corcovear, detenerse, levantarse de manos o
darse vuelta para ir en el sentido contrario. La mayoría de los
caballos muestran menos disposición a trabajar hacia este lado
(ya fue motivo de discusión en este mismo foro), así que puedes
esperar un poco de mayor resistencia hacia la derecha que hacia
la izquierda, pero no debe ser algo exagerado.
Cuando logres que galope,
seguramente lo hará mal con la pata derecha, entonces y sin
permitirle que abandone el galope pasando al trote, debes ir
recortando el ronzal en tus manos para reducir gradualmente su
longitud y por lo tanto, el radio del círculo.
Con esta acción, irás incrementando paulatinamente su
dificultad para mantener el galope, pues su desunión hace menos
eficientes sus movimientos.
Llegará el momento, en que un radio de entre 4 y 2 metros le
dificulta mucho el galope si va mal, así que hará todo lo
posible por cambiar su pata. Cuando lo intente, primero tendrá
que trotar. En este caso le permites que lo haga pero sólo dos o
tres trancos, después de los cuales le debes exigir que galope.
Para poder hacerlo en ese círculo tan cerrado, tendrá que
galopar correctamente con la mano y pata. Si no lo hace, debes
repetir los intentos hasta unos cinco o seis, después de los
cuales podremos concluir que el caballo NO PUEDE apoyar la pata
derecha como guía.
Pero si el caballo sí galopa correctamente, en este o en un
momento previo, de inmediato debes soltar ronzal (sin que caiga
al suelo) para que el círculo se abra lo más pronto posible,
pues esa es la primera forma de recompensarlo por acomodar el
galope (galopar en círculo amplio es mucho más fácil que en
uno cerrado). Después de una vuelta o menos, debes detenerlo
pues ese es la segunda forma de retribución: detenerse y
descansar junto a ti acariciándolo.
Después de esto debes repetir el ejercicio en un numero no mayor
de 10 veces cada día.
Cuando ya haya comprendido lo que quieres, otro día, debes
invertir el procedimiento: le pides que galope correctamente
partiendo de un círculo de 2 metros de radio. Si inicia el
galope correctamente, de inmediato le das más ronzal para que el
círculo se abra y su galope sea más fácil. Si no lo hace, lo
detienes regañándolo con tu voz y dando un leve tirón en el
ronzal. De inmediato vuelves a pedirle que inicie el galope.
Salud!
Chico
Nota: ver dar cuerda con
jáquima y ronzal
- El remolque. Aproximación - Repliegue:
Hola Francisco:
Disculpa mi demora en contestar, pero continuamente tengo
pequeñas giras de 4 o 5 días que no me permiten leer los
mensajes día a día.
El procedimiento de Aproximación y Repliegue Gradual, es la
forma que empleo en el Manejo Natural del Caballo, para
insensibilizarlo a los estímulos que lo atemorizan. Es contrario
al procedimiento tradicional, que obliga al caballo a aproximarse
a lo que lo asusta, empleando los acicates, fuete, etc. Lo que
logra (el tradicional), es incrementar el temor del caballo a lo
que lo asustó, pues asocia el dolor que se le ocasiona con el
objeto fuente de su temor. Este procedimiento también logra
resultados (que para algunas personas es satisfactorio) cuando el
caballo le teme más al jinete que al objeto que lo asustó
inicialmente.
Operando de manera contraria, el procedimiento de Aproximación y
Repliegue se fundamenta en incrementar la confianza del caballo,
tanto en el objeto que lo asusta, como en el humano que lo maneja
y opera de manera no sólo diferente, sino CONTRARIA al
tradicional. En lugar de obligar al caballo a que se acerque, se
le permite que se retire (repliegue), cosa que el caballo
agradece y le estimula la confianza. Acto seguido, se le pide
nuevamente que se acerque y el caballo volverá a poner un
límite que no está dispuesto a traspasar, pero siempre el
límite se irá recorriendo gradualmente hacia el objeto, hasta
que el temor es vencido completamente y el caballo toca lo que lo
asusta con su nariz, obedeciendo a otra característica que tiene
el caballo: su curiosidad. Como te darás cuenta, la actitud del
manejador difiere diametralmente según el tipo de manejo que se
le está dando al animal, así como los resultados, pues el
caballo que se insensibiliza (habitúa) a un estímulo
determinado, NUNCA volverá a asustarse, a menos que se le
vuelvan a dar motivos con un trato tradicional.
Un ejemplo muy claro, que tengo oportunidad de experimentar casi
cada semana, es cuando enseño a los caballos a subir a los
remolques (van), cosa que hacen SIEMPRE con sólo abrirles la
puerta y decirles "arriba".
Los humanos recurrimos de manera natural al procedimiento
tradicional, porque las especies cazadoras (la nuestra es una de
ellas), a diferencia del caballo, no retroceden en sus
propósitos. Si algún soldado se sale de su trinchera y
retrocede, se le fusila sumariamente por traidor y cobarde. El
procedimiento de Aproximación y Repliegue corresponde al tipo de
pensamiento lateral que tiene el caballo, mientras que el
tradicional se ubica en el ámbito del pensamiento lineal de los
depredadores.
En cuanto a la firmeza, debo decirte que un problema de muchos
conductistas, algunos de ellos de prestigio mundial, no tienen
claro este principio fundamental: ser "tan firmes como sea
necesario" y por ello, encuentran caballos que no pueden
manejar.
Ser demasiado suave o demasiado firme, tiene la misma
consecuencia:
ineficiencia. Como en casi todas las cosas, el EQUILIBRIO es la
actitud apropiada. Pero la confusión de conceptos o la costumbre
adquirida hace terriblemente difícil ser equilibrado. En mi
concepto, no existen los manejadores puramente tradicionales ni
los absolutamente "naturales". Todos tenemos actitudes
que oscilan entre los dos extremos y la tarea es mantenerse en la
línea central imaginaria. Cuanta mayor sea la efectividad del
manejador natural, menores serán sus oscilaciones hacia un lado
y otro de la línea de equilibrio. El manejador natural, como
ente falible, debe estar muy pendiente de los errores que comete
para corregirlos de inmediato y de esta manera minimizar las
desviaciones. Desde luego que la gente tradicional siempre está
apartada de la línea.
Salud!
Marcelino
Hola Eu:
Es verdad que en los caballos de Parelli, o manejados de acuerdo
a su manera, no toman decisiones. Efectivamente se ven siempre
dispuestos a complacerte y en muchas ocasiones puedes notar las
enormes ganas que el caballo tienen de comprender tus solicitudes
y el esfuerzo de ponerlo en práctica.
Desde mi punto de vista, la acción más productiva es lograr ese
nivel de compromiso de parte del caballo, sin ejercer violencia,
sino simplemente convenciéndolo de que debe hacerlo de la mejor
forma posible, incluso empleándose a fondo con todas sus
capacidades físicas, emocionales y mentales. Con ello logra su
propia satisfacción al recibir toda la retribución que espera
de un manejador/jinete también satisfecho por el esfuerzo de los
dos en la empresa de que se trate. La firmeza que se emplea, como
ya lo he dicho en muchas ocasiones, debe ser justa la necesaria
para ser tomada en cuenta por el caballo. Hacerlo, no se
contrapone en modo alguno a la necesidad de comunicación,de
hecho, sin ella no se puede lograr, como tampoco sin el
intercambio afectivo que mencionas, con plenitud de respeto
mutuo, como lo mencionas en el trato de Parelli a la yegua a la
que le pidió subir al remolque. Opinas que tardó mucho en
lograr que la yegua se subiera, pero hay que tomar en cuenta sus
temores y resistencias a hacerlo, los antecedentes que haya
tenido en el remolque y el resultado final, que aunque no lo
describes, estoy seguro que fue totalmente satisfactorio.
Imaginariamente veo a Parelli a unos pasos de la puerta o sentado
en el guardafango del remolque, pidiéndole subir con una señal
visual de su brazo extendido y el chasquido de la lengua (o tal
vez la palabra "up") y a la yegua subiendo tranquila y
decididamente en un solo intento hasta el fondo del remolque.
Tampoco me equivocaría si afirmo que cuantas veces se le vuelva
a pedir que suba, mañana o dentro de diez años, ella subirá de
la misma forma en el lapso de cinco segundos, a menos que sea
nuevamente tratada de manera tradicional para que lo haga.
Mi impresión no es que los caballos se encuentren tristes o
deprimidos, sino concentrados y dispuestos a colaborar. Esta
opinión me recuerda a las que escuchaba de visitantes a la
antigua Unión Soviética de los años setenta, que volvían a mi
tierra reconociendo que el país era toda una superpotencia, con
logros científicos, tecnológicos y sociales impresionantes, que
habían erradicado el desempleo, la inseguridad social, el
analfabetismo, la mendicidad, la inseguridad en la vejez, la
falta de viviendas dignas y la atención médica de alta calidad
para todos, pero que "sentían" a la gente triste y
deprimida. Considero que ahora sí tienen muchos motivos para
sentirse tristes y deprimidos, sin embargo, la opinión es que
son felices y dichosos.
Pero volviendo a los caballos, no es posible ser líder de tu
caballo y que al mismo tiempo mantenga la libertad de contradecir
tus deseos y tomar decisiones contrarias a tus solicitudes. En
esa relación, o eres tu el líder o lo es él, socialmente, no
se puede compartir esta función. Sin embargo, tampoco se trata
de que el caballo sea un robot o un autómata. Se pretende
simplemente que cuando se trata de desempeñar una función, se
haga, que ya llegará el momento en que se termina la actividad
productiva y una vez en la libertad y comodidad de su potrero o
su caballeriza, el caballo podrá tomar todas las decisiones que
considere pertinentes.
Creo que es cuestión de educación y disciplina, que debe
existir en todos los niveles de organización animal, incluido el
animal humano, que tiene que respetar los compromisos de una
sociedad en la que vive inmerso, con sus reglas y obligaciones,
pero con sus derechos y satisfactores.
La gran diferencia de subir a un caballo al remolque con un poco
de comida y solicitarle que se suba sin objeciones, es que en el
primer caso se le soborna con el alimento. Dejando de lado el
inconveniente de los sobornos y engaños como medio de
persuasión, el caballo subirá si le apetece el ofrecimiento y
no lo hará el día en que no se cuente con el bocadillo a la
mano.
Sobornar al caballo en las demás actividades ecuestres, por
ejemplo en el salto, doma clásica, doma vaquera, charrería o
simplemente en el paseo con él, es prácticamente imposible y
por lo tanto improductivo. En esos casos, sólo puede moverlo el
temor a ser castigado (manejo tradicional) o la voluntad de
participar porque se lo pide su líder y retribuye su esfuerzo.
Salud!
Chico.
Hola Mayca:
Tienes razón, generalmente los caballos no suben a los remolques
porque tienen miedo. Y tienen mucha razón de tenerlo, puesto que
para el caballo el remolque es una cueva donde habitan
depredadores o por lo menos, es una trampa de la que no puede
escapar, es decir, responder a su instinto fundamental: el de
conservación, que le prepara para recurrir a su medio de defensa
primario que es huir.
El principio natural empleado para que el caballo se suba es,
como muy bien lo apunta Mr. Jones, en todos los casos, primero
establecer el liderazgo para que el caballo escuche tus
sugerencias. El segundo paso es, con toda la paciencia de un
santo, permitirle al animal (cuadrúpedo) que se convenza
gradualmente de que no hay nada que temer. En su mente se libra
una gran batalla entre el deseo de complacer al líder y el temor
de entrar al remolque.
En este punto ocurre la diferencia con el manejo tradicional, que
castiga al caballo para que venza un temor con otro mayor. No se
repara en la necesidad de que pierda el miedo gradualmente
mediante el procedimiento de Aproximación y Repliegue, sino que
le exige entrar lo antes posible. Se le impide retroceder y se le
arrea más fuerte mientras más cerca está de terminar de subir.
el resultado es un caballo sumamente intimidado, que agrega el
temor de ser azotado, al temor natural hacia el remolque con el
cual comenzó.
En el MNC, se le solicita subir y el caballo opina que no debe
hacerlo.
Entonces se le lleva hasta el punto más cercano que tolera y se
le permite inspeccionar y reflexionar (¡lo hace!). Cuando se
relaja y pierde el temor a esa distancia, se le retira, cosa que
desde luego agradece. Luego le pides una nueva aproximación. Su
respuesta será un acercamiento mayor, tal vez de un metro o de
un milímetro, pero siempre mayor, pues el haberle permitido que
se insensibilice a la aproximación que había catalogado como
máxima, le permite sobrepasar el límite que él mismo había
marcado como definitivo. En este nuevo intento marcará
nuevamente otro límite, mismo que debe ser vencido otra vez con
más exploración y confianza.
De esta manera el caballo va esforzándose por convencerse de que
no hay nada que temer.
Es evidente que los caballos más nerviosos o que han sufrido una
experiencia desagradable en el remolque, como caídas, manejo
descuidado o accidentes, tienen más razones para no querer
subirse y el tiempo de insensibilización es mayor.
Sin embargo, en TODOS los casos el resultado es el mismo: el
caballo, ya insensibilizado, toma la decisión de entrar al
remolque y lo hace sin resistencia, tardanza o cualquier otra
actitud negativa.
Como puedes ver, el procedimiento y el resultado son totalmente
diferentes según la forma empleada.
Salud!
Hola Eu:
Si hablamos de lo mismo. En realidad las diferencias de opinión
son mínimas pero existen y creo que se circunscriben a la
firmeza necesaria para vencer las resistencias del caballo o la
indolencia que algunos presentan para pensar en lo que se les
pide.
Desde luego que lo importante es de que el caballo piense y tome
la decisión correcta. Con frecuencia menciono que la mejor cosa
a la que podemos enseñar a un caballo es a pensar y a aprender.
E MNC tiene esa ventaja, que para algunos jinetes poco
experimentados es un inconveniente: los caballos parecen volverse
más listos, más astutos pues se les prepara para pensar y
decidir cuál es la su mejor alternativa. De hecho, cuando
trabajamos con un caballo para que suba a un remolque, su
opinión es que prefiere no hacerlo y mantenerse abajo. Lo que se
hace es cambiar su opinión sobre el remolque
(insensibilizándolo) logrando que prefiera estar arriba en lugar
de abajo.
Cuando menciono que el caballo no debe tomar decisiones me
refiero a decisiones contra las señales que le damos, no las
decisiones indispensables que le permiten al "resolver"
por si mismo la mejor forma de ejecutar una maniobra o de caminar
por el mejor sendero. En otras palabras, lo que se busca es que
el caballo pueda decidir por cual parte del camino avanza, pero
no puede decidir no caminar y regresar a las caballerizas.
En cuanto al alimento usado como un medio de convencimiento,
tiene la desventaja de que la mayoría de las veces no puede
proporcionarse en el momento apropiado. En este caso, adquiere el
carácter de "premio", en lugar de constituirse en un
reforzamiento positivo. La diferencia entre uno y otro es que
este último se proporciona en los primeros dos segundos
inmediatos a la respuesta favorable. También es sabido, que las
prioridades del caballo son el bienestar y el descanso, antes del
interés que pueda prestar al alimento como aliciente. Con esto
quiero decir que en muchos casos (yo diría que en la mayoría),
el soborno con alimentos no sirve para convencer a los caballos
de subir a un remolque, pues cuando el temor es verdaderamente
grande o el recuerdo es muy desagradable, no hay alimento capaz
de "convencer" al caballo de subir. En cambio, el
procedimiento de Aproximación y Repliegue Gradual, aunado al
establecimiento real del liderazgo es como el Papa: infalible.
Estoy seguro que en ninguno de cientos de casos, Parelli ha
fracasado en lograr que un caballo se suba a un remolque (como
tampoco me ha ocurrido a mí), aunque bien puede invertir entre
media hora a dos, pero con el invariable resultado de que al cabo
de ese lapso, el caballo siempre subirá a la señal visual o
sonora. Pero lo más importante de esta conversación, es
advertir que puedes sustituir el caso del remolque por cualquier
otra situación, como la negativa del caballo a pasar por un
lugar determinado en un sendero o arroyo, saltar determinado
obstáculo, acercarse a un área del picadero, ubicarse en
determinado lugar de una caravana de caballos, permitir ser
montado sin moverse, evitar que bote, se levante sobre las patas
o "huya" con el jinete y mil situaciones más, en que
la retribución que se debe emplear difícilmente puede ser el
alimento y si en cambio, los reforzamientos positivos que el
caballo valora más y que pueden proporcionarse en cualquier
momento y en cualquier posición (a pié o montado).
Sí conozco a Poncho, de hecho, vive aquí mismo en Morelia. Él
trabajó algún tiempo con Parelli y conoce también a Robert
Miller.
Salud!
Chico.
Sobre la salida del remolque:
Es fácil resolver ese problema de salir con tranquilidad. Ya
estás conociendo los problemas de falta de información (y
algunas veces de información falsa), que enfrentamos con los
dueños cuando tratamos de resolver problemas de caballos,
jajajaja.
Bueno, lo que debes hacer es que cuando le indicas subir (cosa
que debe hacer relajado y pausadamente) y él ha metido apenas la
cabeza, lo debes detener y regresar con calma. Posteriormente, lo
detienes cuando haya metido cabeza y cuello antes de regresarlo.
Finalmente, el caballo sabrá salir retrocediendo porque lo
practicó gradualmente y se convenció de que no hay peligro
(pues esa es la razón de no querer retroceder).
Aprovecho este mensaje a Celso para pedirles que me informen
cómo van sus caballos, hay que dar seguimiento a su manejo
natural para asegurarnos de que todos resuelvan
satisfactoriamente sus problemas.
Salud!
Chico.
Hola Xavier: Disculpa el retraso en la respuesta pero he
estado un poco apurado en la organización de el curso de El
Mirador y acompañando a Julio (de Zamora) que vino a tomarlo.
Hay que descartar que tiene miedo a la rampa pues ya la ha usado
sin problema. Tampoco podemos pensar que no sabe lo que quieres,
así que sólo queda la alternativa de que no quiere subir.
En estos casos, sólo hay que incrementar muy gradualmente la
presión que estás haciendo, evitando dos o tres cosas que no
sirven de nada.
La sugerencia de Edgardo con la manta me parece muy buena, nunca
se me había ocurrido, pero creo que sólo servirá en el caso en
que el caballo tiene miedo y hay que darle confianza. Este no es
el caso.
Una de ellas es la de ofrecer alimento para que suba. Puedes
dárselo pero ya cuando esté arriba, es decir, en el pesebre del
remolque. Además, no te recomiendo que lo hagas siempre, sino
ocasionalmente.
También advierto lo que puede ser un fallo en tu proceder,
aunque tal vez sólo es una mala interpretación mía. Me estoy
refiriendo a que mencionas que:
Lo dejo salir y le doy mas vueltas, le hago los controles, lo
molesto, lo hago correr, lo paro y acariciandolo y despacio
volvemos hacia el remolque.
Entiendo que lo acaricias inmediatamente después de molestarlo y
pararlo. Lo que hay que hacer es que inmediatamente después de
molestarlo no se le debe acariciar, sino ofrecerle la posibilidad
de subir al remolque. Se le acariciará si su acción es
favorable aunque sea mínimamente en comparación al intento
anterior.
De no ser así, no debe habar caricias sino la rápida
separación del remolque y vuelta a incomodar con un pelín de
incremento.
Para incrementar la presión puedes usar el estaban o el fuete
con bolsa mientras se le tira un poco del ramal por la persona
que se encuentra arriba.
La recomendación de Paco es correcta en todo lo que te explica,
sólo que sí hay que retirar al caballo del remolque para
aplicar presión, pero ese alejamiento puede ser sólo un metro o
tal vez un sólo paso, pero no presionar en el punto de mayor
aproximación, pues el caballo pensará que no quieres esa
aproximación.
Si esto no funciona, también hay que probar sin tirar del ramal
y sin persona arriba del remolque, sino parada en un lado de la
rampa en la posición de "control de movimientos".
Hay caballos que suben mejor si no se le tira del ronzal para que
lo haga. Acabo de tener un caso en Chilpancingo, en que le pedía
a una yegua tirando suavemente desde arriba mientras mi hijo
arreaba atrás. Después de 15 minutos que la yegua no subía nos
corrieron de allí porque tenían que preparar la plaza de toros
para otro evento. Entonces me dispuse a bajar del remolque
mientras la yegua se quedó parada con las rodillas pegadas al
borde del piso del remolque, que no tenía rampa y una altura de
unos cincuenta centímetros (bastante alto). Cuando quedé muy
cerca de ella le acaricié la cruz y el lomo desde el borde del
remolque, es decir, sin bajar aún de él. Como habían llevado
esa yegua para que la montara por primera vez y no lo hice porque
trabajé un caballo que tenía un mayor grado de dificultad,
quise probar su reacción al peso de mi cuerpo sobre su lomo y me
puse de tripa sobre su lomo, aprovechando que desde la altura que
me daba el remolque no tenía que saltar para hacerlo. Así que
me puse sobre ella suavemente pues era cerril y nunca se había
montado. Me sorprendí de que después de unos segundos de estar
atravesado sobre ella, levantó las dos manos, las puso sobre el
remolque y saltó hacia adentro conmigo encima. Te cuento esto
porque de alguna forma, la yegua interpretó mi acción como una
invitación a subir mejor que la de tirar del ramal y arrearle
por detrás.
Así que hay que probar otras alternativas pues no sabemos cual
será la que funcionará con ese caballo en particular.
En el caso de tu caballote creo que simplemente no has llegado a
la presión suficiente o no se está haciendo en el momento y
forma correcta.
Tampoco hay que ayudarle subiéndole una mano ni atar cuerdas de
la cola y pasarlas por el vientre o por las corvas, eso
corresponde al más puro estilo tradicional que sólo empeora el
problema.
Otro error es arrear o nalguear al caballo cuando se ha acercado
al remolque. Toda presión debe hacerse por lo menos un metro
atrás, nunca mientras avanza o mientras está pegado a medio
subir al remolque.
Esperaré tus comentarios antes de pensar el plan B.
Salud! Chico.
Hola Silvia de Mallorca:
Primero un pequeño mensaje para todos: si las jáquimas quedan
chicas es porque están nuevas y se deben estirar. Las hacemos
así para que no se aflojen mucho después. Así que la solución
es colgarlas de cualquier lugar resistente por las asas donde va
el ronzal y con el fiador amarrado, jalar fuertemente para
apretar cada uno de los nudos. Eso hace que den de sí lo
suficiente para que le quede a cualquier caballo normal. También
estirar el bozal, pero si no dará mucho de sí con la estirada,
se puede agrandar tomando cuerda de las asas gemelas donde se
coloca el ronzal. Estas se harán más chicas pero no importa.
La cuerda se debe recorrer a través de todo el nudo principal y
agrandará el bozal.
Bueno, pasando al problema del trote. Si comprendo correctamente
lo que quieres es que el caballo trote en círculo hacia la
derecha sin que pase al galope ¿verdad? Es muy fácil. De hecho,
sería más difícil lograr lo contrario: salir al galope sin
trotar. Pero bueno, eso habla de la capacidad atlética de tu
caballo, sobre todo para la derecha, que generalmente es el lado
difícil. Primero debes cuidar de no tensar tu cuerpo cuando se
mueve a la derecha. Es posible que le transmitas tensión a
través de las espuelas, piernas, asiento o rienda y él lo
entiende como crear impulso. Así que cuida de montarlo con mucha
soltura en todo tu cuerpo y sin inclinarlo hacia adelante. Las
riendas también deben colgar un poco.
Lo único que debes hacer es ponerlo en movimiento y si sale
galopando, como siempre, cierra el círculo gradualmente.
Llegará el momento en que el círculo estará tan cerrado que no
podrá galopar y entonces hará la transición al trote.
En ese momento lo acaricias y lo halagas con la voz mientras
comienzas a abrir el círculo nuevamente. Si al abrirlo vuelve a
galopar, dejas de acariciar y halagar y cierras de nuevo el
círculo hasta que trote. Muy pronto, digamos 10 minutos,
comprenderá que quieres que vaya al trote y lo mantendrá en
todo momento. Estarás aplicando el principio de "fácil y
agradable lo que tu quieres y difícil y desagradable lo que él
quiere".
Salud!
Chico.
Hola Silvia:
No, no, no sale al galope, todo lo contrario, reduce su
movimiento a cero si sigues girando.
Es posible que al hacer la maniobra tu estés muy tensa y le
indicas de esa manera que debe salir rápido. Tu cuerpo debe
estar muy suelto, sin inducir energía. El caballo reducirá
también la suya y comenzará a disminuir la velocidad. Entonces,
cuando esté a la velocidad que quieres, suavemente sales del
círculo. Es posible que después de unos pasos vuelva a
acelerar, tu respuesta será dar nuevamente las vueltas de
inmediato y repetir la salida cuando salga al paso. No tardará
ni diez minutos en comprender y preferir no acelerar. Al salir
del círculo debes dejar que cometa el error de acelerar, es
decir, debes llevar las riendas muy flojas, colgantes.
Si estás predispuesta a su salida brusca y sales del círculo
"frenando" con la rienda, el caballo no comprende lo
que quieres y por lo tanto no aprende. Debes confiar en él y en
lo que le enseñas.
Salud! Chico.
Nota: Ver dar cuerda con jáquima y ronzal
Hola Naty:
Me da gusto saber que por lo menos ya no martirizan a tu caballo
con frenos de tortura, ojalá sigan por ese camino.
Por lo que me parece, Kimba es un animal nervioso propenso a caer
en vicios ocasionados por su confinamiento, aislamiento y
confusión.
Estos caballos requieren mayor cuidado y comprensión pues
fácilmente encuentran alternativas inconvenientes para el
propietario.
Su actitud de cargarse en la rienda, tirando de ella como
queriendo quitártela, es una muestra de inconformidad a las
manos firmes, faltas de suavidad e intención de retribuirle lo
que hace bien. Es lógico, desde el punto de vista del humano,
interpretar como indisciplina o resistencia que tire de la rienda
bajando la cabeza, cuando posiblemente, desde el punto de vista
del caballo, lo que no hacen es darle libertad a su boca. Sin
embargo, esa libertad que el caballo quiere, está muy lejos de
ser una pérdida de control. Es importante que le hagan
comprender, que puede mantener el movimiento y su velocidad SIN
que él tenga que tirar de la rienda y que quien lo monta tenga
que soportar su peso en las manos.
Te sorprenderías de saber lo fácil que es lograr la solución a
este problema.
Bastaría con que pudieran explicarle lo que tú quieres que
haga. Hasta ahora, él cree que lo que quieren es que se cargue
en la rienda y lo hace a pesar de que no le gusta la idea, por
eso busca alivio a su frustración en otras acciones como sacar
la lengua o pasarla sobre el freno. Puedes colocar barrearas para
impedir que lo haga, cuerdas o latas con perforaciones en los
lados del filete, pero todas esas soluciones estarán destinadas
a EVITAR físicamente poner en práctica su voluntad, en lugar de
tratar de cambiarla.
Trataré de explicarte lo que yo haría en este caso aunque son
muchas y no carentes de complejidad a la hora de ponerlas en
práctica:
1.- enseñarle a flexionar el cuello verticalmente. Deben hacer
contacto con el filete y comenzar a incrementar la presión hasta
que Kimba haga cualquier intento de doblar la nuca o de bajar la
cabeza (cualquier intento significa progresos milimétricos). En
el momento que observen el menor intento de hacerlo, deben
estirar los brazos RÁPIDAMENTE para distender las riendas y
suspender TODA presión. Con cinco repeticiones correctamente
ejecutadas, el caballo se dará cuenta que quieres que flexione o
baje la cabeza y lo hará cada vez que se lo pidan.
2.- si tira de la rienda o sacude la cabeza (que no deberá
hacerlo si no lo apoyas), deben dar un tirón en UNA SOLA de las
riendas, de manera que el caballo reciba un moderado golpe en la
boca, con lo que estarán diciéndole: "si te cargas en la
rienda recibirás un golpe en la boca". El caballo
levantará la cabeza y dejará de tirar de ella, entonces debe
recibir una retribución: NO hacer presión apoyándolo y sí
aflojando la rienda. Cada vez que repita su intención de tirar
de la rienda, debe recibir un golpecito en la boca (proporcional
a su insistencia).
Salud!
Marcelino Ramírez
El cabeceo puede deberse a que lo apoyas con las riendas, lo cual generalmente es frecuente pues estos caballos tiran tanto hacia adelante, que los jinetes caen en la actitud de contenerlos permanentemente con las riendas. Lo que se debe hacer en
este caso, es repetir el reforzamiento negativo descrito cada
vez que acelere el paso, pero volviendo a permitirle (aflojando
las riendas) que se acelere nuevamente, en cuyo caso, debes
repetir el reforzamiento negativo (cuantas veces sea necesario).
Mantenerlo bajo la tensión continua de las riendas equivale a
impedir que cometa el error (lo menciono como protejerlo del
error), cuando lo que debemos hacer es permitir que lo cometa
para tener oportunidad de corregirlo, pues sólo de esa manera se
da cuenta de lo que está bien y lo que está mal. Si lo
protejemos, no tiene manera de enterarse cuando hace lo correcto
y cuando lo incorrecto y por lo tanto, no hay aprendizage.
Cuando logres romper un poco su empecinamiento, verás que
después sólo será necesaria la llamada de atención de dos
tironcitos de una sola rienda para evitar su actitud que
consideramos negativa. Al mismo tiempo, tendrás a Faraón
esperando tus instrucciones antes de realizar cualquier acción.
Salud!
Chico.
El 6 de enero Chico responde a Blanca sobre distintas diferencias tradicional - natural.
Hola Blanca: Mirjam tiene razón, nuestro concepto es:
"cero apoyo".
Yo entiendo que esta afirmación es muy fuerte pues contradice
uno de los principios fundamentales de la equitación clásica en
todas sus formas, pero por desgracia, es un error ancestral que
me canso de demostrar una y otra vez por donde voy. Entiendo la
infinidad de justificaciones que se argumentan en favor del
contacto. Tiene relevancia especial la que menciona que sólo se
trata de un "pequeño" contacto (que prácticamente
raras veces se da), como el que se requiere para mantener cogido
un pajarito en la mano, con la fuerza suficiente sólo para no
ahogarlo, pero sin dejarlo ir.
Si existiera la persona que pueda mantener esa fuerza en la mano,
mientras salta un muro de 1.60 m.; derriba un toro con la pica;
colea un novillo en un lienzo charro; arrea una manada de reces a
través de un río; etc., no dejará de estar enviando una señal
a través del freno, señal que el caballo debe IGNORAR pues no
significa nada.
El caballo debe comprender que se trata de un muy humano concepto
de "contacto mínimo", que tiene que pasar por alto,
aunque al recibir una verdadera señal, debe responder con
ligereza. ¿Cómo podemos esperar del caballo tal razonamiento,
si no somos capaces de comprender lo contradictorio y absurdo de
nuestra actitud?
Salud! Chico.
Hola Blanca: En tu mensaje escribes:
"La cuerda floja es válida en la fase de calentamiento,
pero no podemos conseguir ejercicios específicos si un contacto
sostenido, y para eso es necesario tensar la cuerda. Cuando hemos
visto a un caballo hacer ejercicios de Gran Premio llevando su
jinete las riendas sueltas?"
Las cosas son precisamente al contrario: no podemos obtener
(eficientemente)ejercicios específicos, si no
"soltamos" al caballo para que pueda emplear todo su
potencial físico, mental una maniobra previamente aprendida.
He aquí la diferencia, pues mientras el manejo tradicional
considera que al caballo debes conducirlo, colocarlo, impulsarlo,
frenarlo, girarlo, moverlo, etc. El MNC sostiene que basta con
pedirle que se coloque, se mueva, se gire, se detenga, etc.
El caballo comprenderá lo que le pides, podrá hacerlo, sabrá
hacerlo, querrá hacerlo y lo hará. Demostrarlo, es el reto que
el MNC tiene con el mundo y que enfrenta cotidianamente.
En cuanto a tu pregunta, es claro que no hemos visto a ningún
caballo hacer ejercicios de Gran Premio con las riendas sueltas,
pues la prueba, el reglamento, los entrenadores, los jueces y los
jinetes son "tradicionales".
Salud! Chico.
Nota: Ver Rigidez en las riendas
Nota: Ver control del cuello vertical
Hola Paco:
No recuerdo el asunto de descolgar poco a poco al caballo de la
manada ¿a que me refería?.
Sí, es exactamente como lo dices, cada jinete/manejador debe
establecer el liderazgo sobre el caballo, aunque desde luego, hay
caballos muy tolerantes a los errores o mal manejo (banda de la
nobleza), ya sea por su personalidad, su grado de adiestramiento
o por su estado físico (vejez, debilidad, etc.). También tu
observación sobre los caballos holgazanes es correcta,
generalmente cuando suspendes los estímulos ellos aflojan el
paso, sin embargo la solución no es llevarlos presionados todo
el tiempo, sino incrementar la intensidad del estímulo y volver
a suspender, hasta notar que sienten cierta preocupación si
aflojan. Ese estímulo mayor podría ser un fustazo, pero
después de la señal sonora para que aprenda a evitarlo poniendo
empeño. Ese fustazo puede parecer un recurso tradicional pero no
lo es, porque:
1.- es un recurso empleado cuando los anteriores en intensidad no
dan resultado.
2.- no se hace sin previo aviso, pues primero se emite el
estímulo sonoro, con lo que, por un lado, se cumple el principio
de gradualidad y por el otro, el de justicia pues se le da una
última oportunidad de evitarlo activándose al escuchar la
señal.
3.- no se hace indiscriminadamente pues debe ser un solo fustazo
y solo en el momento preciso.
4.- es un recurso necesario para corregir una actitud específica
y deja de realizarse en cuanto la conducta indeseable no se
repite.
5.- no debe constituirse en el desahogo de una frustración.
Recuerda: "tan suave como más puedas, pero tan firme como
sea necesario"
En este caso, siempre debes asegurarte que el caballo en realidad
es holgazán, y que no tiene impedimentos físicos de alguna
naturaleza, pues nada es más injusto que exigirle un esfuerzo
que no es capaz de hacer o que realizará a pesar de un
sufrimiento.
Salud!
Chico.
- Sobre un caballo que mueve la cabeza en sentido negativo y cuesta poner al galope
Hola Juan:
Ese comportamiento es típico de un caballo flojo que no quiere
hacer esfuerzos físicos. Lo que muestra es desagrado al trabajo
y en esos casos debes proceder con mucha mesura pues si le exiges
demasiado incrementará sus resistencias.
Debes caminar con el algún rato y cuando lo creas conveniente
puedes pedir que trote. En este caso, hazlo siguiendo un círculo
de unos 5 o 6 metros de diámetro. Esta trayectoria te ayuda a
realizar un refuerzo negativo lateralmente con el freno,
empleando la rienda interna. Golpea un poc su boca mientras lo
regañas con la voz en cuanto realice el mal comportamiento. No
debe detenerse pues eso es lo que quiere, así que lo debes
mantener en movimiento.
En cuanto logres que trote cuatro o cinco trancos sin mostrar su
mal comportamiento, lo debes detener y dejar descansar varios
minutos antes de pedirle nuevamente que camine y después de
caminar un rato, volver a pedirle el trote.
En cuanto él acepte el trote sin renegar ni una vez, debes
suspender el trabajo por ese día, pero no debes hacer más de
unas cinco o seis repeticiones.
Debes tener paciencia para que vayas rompiendo su resistencia
gradualmente a lo largo de muchos días y tal vez semanas. Cada
día puedes pedirle un par de trancos más antes de retribuirlo
siempre cuidando de que no presente la resistencia y haciendo el
refuerzo negativo en cuanto lo haga.
Cuando ya puedas tratar sin problemas durante más de tres o
cuatro minutos, no debes pedirle que galope. Cuando se cumpla
esta condición, puedes hacer lo mismo con el galope partiendo
del trote. Has que alargue el trote hasta que se le haga fácil
soltar el galope y prémialo en cuento haga bien el ejercicio
aunque sea muy incipientemente.
Cuida de no caer en la tentación de hacerle caso a los
tradicionales que te aconsejen forzar el trabajo durante mucho
tiempo, te sobrarán esas opiniones.
La idea es que el Juanito vaya aceptando gradual y paulatinamente
cada vez más trabajo, pero siempre sin oponer resistencia.
Procura terminar siempre con la mejor nota, no con la mayor
resistencia
y recuerda, ten cuidado, que el Juanito debe
reparar fuerte.
Salud!
Chico.
Hola Miguel:
Yo creo que YA tiene ese mal vicio.
La solución es... cha cha cha channnnnnnn: el liderazgoooooo.
Es falta de respeto. Pero recuerda que es selectivo. ¿Tenemos
este tema Pacooooo?. Claro que lo ideal es que cada persona lo
establezca pues puede respetar a unos y a otros no. Claro que
algún representante de la especie humana puede hacer algo por
los demás, pero el éxito depende más bien de la personalidad
del caballo.
Deben tener mucho cuidado pues las patadas de Mimo pueden ser
mortales.
La ventaja es que siempre te anunciará que va a patear y ese es
el momento del reforzamiento negativo (léase castigo, aunque no
es lo mismo). Puede ser un tirón en el ronzal, pero mejor aún,
arrojar una cabezada de cuadra (unida al ramal, cuya punta
conservarás en tu mano izquierda) hacia su tren posterior o un
toque de un fuete largo de por lo menos dos metros de largo.
Recuerda que lo más importante en estos casos es la oportunidad
con que haces el reforzamiento negativo. Es más importante el
momento de la corrección (mientras más temprano mejor), que el
contacto con su grupa o extremidades.
Muchas veces es suficiente que el caballo se de cuenta que puedes
reaccionar corrigiéndolo, que hacer contacto con él.
Salud!
Chico.
- Un poco mas claro:
Hola Noemí:
Sí, si es conciente de que al cocear te puede hacer daño. Lo
que también ocurre es que algunas veces sus coces son al aire,
pero tienen la función de advertirte que puede patearte y que
está dispuesta a ello. Es verdad que algunas veces esas coces y
forma de retozar es una muestra de alegría, pero deja de serlo
si estas aciones se llevan a cabo en la proximidad del manejador
o mientras es montada.
Es importante que sepa que su actitud no es deseada por ti. Una
de las mejores formas de hacerlo es que tomes una cabezada de
cuadra con el ronzal y le lleves en la mano, prevenida para
arrojarlo hacia ella cuando INICIA su mala acción. Puedes
acompañar el lanzamiento de la cabezada con un fuerte regaño
verbal.
Si lo haces correctamente, pronto comenzarás a marcar las normas
de la relación contigo. No debes tolerar desde ahora, ninguna
falta de respeto y esta lo es.
Salud! Chico.
Voy a indicaros todos los pasos para poder ver los videos del cibercurso.
1º hay que pinchar en este enlace y descargar al disco duro este programa: codec.exe se trada del código de descompresión del formato divx.
2º Una vez en nuestro ordenador hay que ejecutarlo. Nos posicionamos en el directorio donde lo hayamos puesto y lo ejecutamos
3º Se inicia la extracción de los archivos. Nos aparece una pantalla con la advertencia que es una distribución sin licencia,bla bla bla..... pinchamos en ACEPTAR.
4º Nos dice que lo va a descargar en c:/CODEC pinchamos en el botón UNZIP.
5º Nos aparece un mensaje de '11 ficheros unzipped satisfactoriamente': ACEPTAR.
6º Nos aparece la pantalla anterior y pinchamos en 'close'.
7º Una vez descomprimidos los ficheros necesarios hay que instalar el programa, para ello vamos a c:/CODEC/divx_311alpha y pinchamos donde está el programa: Register_DivX.exe
8º Aparece una pantalla preguntando si queremos instalar divx, pinchamos en 'si'
9º Aparece una pantalla de copiando archivos y otra después de actualizando windows y cuando cese toda actividad....
ta ta channnnn... YA ESTA.
Ahora podremos ver estos videos:
de la siguiente manera:
1.- Hay que bajarlos al disco duro del ordenador, pinchando con el botón derecho del ratón y optar por la opción 'guardar destino como'.
Guardamos y cuando acabe la transferencia basta con pinchar en los videos que nos acabamos de bajar.
2.- Abrir las páginas que hay en el índice del cibercurso y esperar a que se cargue el videoclip.
En este apartado voy a incluir trucos que nos facilita Marcelino.
Empiezo el 12 de febrero del 2003 con uno para ralajar al caballo ????
Hola Mayca:
A todos (los caballos) les gusta que les acaricies el maslo,
debes estar haciéndolo con brusquedad y se protege. Acarícialo
mucho y avanza hasta que sientas que se relaja (afloja la
presión del maslo contra el canal de la grupa). Hay un ejercicio
de relajamiento excelente, en el que le levantas la cola
tomándola de las cerdas, como a 50 cm. del nacimiento del maslo.
Tiras de él hacia arriba durante algunos segundos y notarás que
el caballo va aflojando la tensión hasta que permite que lo
levantes totalmente volteando la cola hacia adelante de la grupa
(como lo hace el zorrillo 'mofeta'). Cuando está así, lo
inclinas lateralmente pero sin dejar de jalar hacia adelante.
Sentirás un "clic" al voltearse de golpe hacia un lado
de la grupa. Espero haberme explicado, si no, trataré de poner
un videoclip o por lo menos unas fotos.
Salud! Chico.
Hola Paco:
Ese momento en que el maslo rueda de pronto es a lo que llamo
(tal vez erróneamente) "clic", simplemente porque de
pronto gira y choca contra la nalga del caballo. En ese momento
no se le suelta, sino que se levanta nuevamente y se ruada hacia
el lado contrario. Lo repito unas dos o tres veces para cada
lado. Verás que al rodar y "golpear" la nalga el
caballo aprieta un poco de nuevo el maslo mostrando tensión y
tal vez un poco de extrañeza o temor por lo que pasa con su
cola. Cuando la cola está "de mofeta", el a caballo
está relajado. Tal vez no debamos esperar un relajamiento
completo del caballo aunque si lo realizas varias veces sí
ocurre. Desde el punto de vista del MNC, la maniobra no es otra
cosa que "control de cuerpo", como el manipuleo de
lengua, extremidades, cabeza, quijada, acostado, etc., que
contribuye a establecer el liderazgo.
Hola Arashi:
Lleva a un veterinario para que verifique su estado de salud.
Obsérvalo desde que está en la caballeriza y sus reacciones
desde que lo sacan, cepillan, enfrenan y ensillan. No debe
morder, atropellar, patear, aplastar las orejas hacia atrás,
etc.
Debe permitir ser palpado por todo el cuerpo, sobre todo en
extremidades, orejas y boca.
Debe aceptar el freno (observa que no sea severo. Puede ser de
una pieza con patas no muy largas, candado no mayor a 4 cm. y
asientos gruesos, cilíndricos y rectos -arriba de 1.5 cm. de
diámetro-. Si es un filete mejor). Debe aceptar la silla sin
moverse y la tensión de la cincha igual.
No debe usar bajadores, martingalas, riendas alemanas, etc. Todo
esto lo debe hacer una sola persona y con el caballo sujeto sólo
por el ronzal en el centro de la arena o un corral.
Observa su reacción cuando le den cuerda, pero no permitas que
sea más de 3 minutos, pues pueden estar tratando de cansarlo
para que no exhiba algún problema de mal comportamiento.
Lo debe montar primero el dueño.
1.- Debe estarse quieto mientras lo montan y nadie debe ayudar al
jinete.
2.- Debe quedarse quieto después´s de montado hasta que el
jinete le pida moverse.
3.- Deben caminarlo, trotarlo y galoparlo hacia ambos lados.
Observa que cuando hagan esto el caballo no haga movimientos
exagerados (que indiquen incomodidad, nerviosismo o enojo) de
cabeza y cola y que esté obediente a la rienda y piernas.
Pide que pare y observa que no se requiera demasiada presión en
la rienda para pararlo de inmediato. Pide que camine hacia
atrás.
Desde luego que en ningún momento el caballo debe tratar de
reparar (botarse), cambiar de dirección o de velocidad por su
voluntad, pararse de manos, etc.
Después pide que lo monte uno de tus acompañantes y repite tus
observaciones. Cotéjalas con las de tu compañero que lo haya
montado y después monta tú.
Prueba tus observaciones en todos los mismos movimientos y
actitudes. Pide salir a dar un corto paseo por el campo y observa
si no se asusta o tiene objeciones para salir del área de la
hípica. Observa su reacción ante la proximidad de vehículos en
marcha y de ser posible en movimiento.
Pide que lo suban a un remolque.
Procura que el ejercicio total al que se someta, le provoque por
lo menos una sudoración visible. La finalidad es conocer su
actitud cuando se le pide un esfuerzo normal, pero suficiente
para descubrir resistencias al trabajo.
Pide que lo bañen después de terminar la prueba y observa su
reacción al chorro de agua, sobre todo en la cara y nuca, donde
debe ser dirigido con mucha suavidad. Es natural que haya cierta
resistencia pero no debe ser exagerada.
Ante cualquier duda o temor que te genere el caballo, no lo
compres, pues esto es como el caso de la chica que se casa
conociendo los defectos de personalidad de su prometido, pero
confía en que lo habrá de cambiar con su cariño.
Creo que es suficiente para estar seguro que un caballo te
servirá, si bien, cuando la venta es de buena fe, algunos
dueños aceptan que se lleven el caballo a prueba algunos días,
antes de finiquitar la compra-venta, dando oportunidad de que el
comprador quede completamente satisfecho.
Por último, tal vez sea conveniente que el vendedor lea este
mensaje para que conozca los pormenores de lo que quieres probar
y sepa mostrar esos aspectos.
Salud! Chico.
Hola Foscadelluna:
Desde luego que es posible darse cuenta si el caballo planea
hacer algo contra su manejador/jinete, solo que no bastaría que
te describiera sus actitudes por este medio, al menos, no con
fines de dejar claro si el caballo puede ser peligroso o no. Si
tu primo no es un jinete experimentado, debe asesorarse por uno
que sí lo sea.
Por otra parte, siempre que quieran montar un caballo extraño,
pidan que el dueño lo monte ante ustedes. El examen médico es
muy recomendable también, así como el de un buen herrador, si
se piensa comprar ese caballo.
En términos generales, si el caballo se deja acariciar por todo
su cuerpo, si permite que te acerques y lo ensilles sin
resistirse, son señales de aceptación que nos permite confiar
en él.
Ahora bien, si el caballo no se presta a este manejo,
generalmente se aleja, aplasta las orejas hacia la nuca, eleva el
dorso y mantiene su cabeza en alto. Su inquietud general y los
movimientos continuos de cola son confirmaciones de que el
caballo no está viendo con buenos ojos lo que se le hace.
Posteriormente, ya ensillado hay que conducirlo de mano con el
ronzal para ver si permite ser guiado sin oponer resistencia.
El siguiente paso es montarlo. Debe estar quieto y relajado. Su
cabeza no debe estar demasiado alta y su cola quieta. Señales de
distensión, son nivel de cabeza bajo, estado general relajado,
dorso hundido en lugar de arqueado hacia arriba (en cuyo caso hay
peligro inminente).
Finalmente, si todas las observaciones son favorables, se le
puede caminar durante un rato buscándoos señales de temor,
tensión o resistencias a hacer lo que se le pide. Del paso se
prueba el trote y finalmente el galope. Si fuera necesario, hay
que revisar enseñanzas especiales que quieran ser probadas
porque supuestamente el caballo las tenga como habilidad
adicional a los movimientos básicos, tales como aires altos,
salto, giros, paradas, etc.
Salud!... y cuidado. Chico.
Voy a intentar en esta tabla incluir todos los términos que vamos usando en el cibercurso en los distintos 'dialectos' que manejamos.

Sobre legislación para remolcar.
Hola, Noemí:
La legislación para remolcar, es la siguiente:
Sumados el P.M.A. ( peso máximo autorizado) que figura en la
tarjeta técnica del vehículo tractor, más el P.M.A ( lo mismo:
Peso máximo autorizado que figura en el mismo documento del
remolque) no debe sobrepasar los 3.500 kg.
No importa que lleves un caballo o dos no importa que el coche no
vaya lleno. Solamente importa que ambas cifras no sobrepasen los
3.500 kg.
Otra limitación es : Que el peso máximo autorizado del
remolque, no puede ser mayor, que el peso máximo remolcable que
figura en el apartado "peso máximo autorizado para remolque
sin freno de inercia" del vehículo tractor: Tu Suzuki.
Desconozco las características del Suzuki, pero estoy seguro de
que su P.M.A, no sobrepasa los 2.000 kg, por consiguiente, tienes
para el remolque un margen de 1.500 kg de P.M.A, y eso me parece
suficiente, porque los remolques andan aproximadamente entre los
1.200 a 1.500 kg, (dentro de la legalidad).
Lo que desconozco es el P-M-R peso máximo remolcable de tu
coche, pero es sencillo mirarlo en la documentación.
Si sobrepasas esos parámetros, entonces necesitas un apéndice (
el E) para el carnet de conducir B-1. Es sencillo y fácil, pero
latoso...
En cuanto a la calidad de los remolques, es importantísima.
Parecen iguales, pero hay dos características vitales y
diferenciadoras:
La primera es la existencia o no, de freno de inercia en ambos
ejes. Los remolques baratos, no tienen. Frenan la mitad.
La segunda es la suspensión. Puede ser de varios tipos, pero la
idónea para estabilidad , frenado y confort y previsión de
lesiones para el caballo, es la de muelles o ballestas, con
AMORTIGUADORES. Los baratos, llevan suspensión de torsión, sin
amortiguadores, al igual que las caravanas o roulottes, pero esas
están pensadas para que circulen VACÍAS.
Luego, la amplitud, la existencia o no de techo rígido ( da
menos miedo a los caballos que la lona), la calidad de los
materiales, que determinará la duración...etc etc, y claro
está, la estética que conforma los gustos de cada uno.
Pero concluyendo, en mi opinión, es preferible un buen remolque
, de buena marca usado, que uno nuevo con todas esas carencias.
Además, es probablemente más barato el usado.
Saludos Celso
Sobre estudios del comportamiento animal.
BREVE REVISIÓN HISTÓRICA DEL ESTUDIO DEL COMPORTAMIENTO
ANIMAL
Esta revisión histórica no pretende ser exhaustiva; nuestro
objetivo es considerar algunos de los descubrimientos previos que
tienen importancia para nuestro conocimiento actual del
comportamiento animal, con énfasis particular en el tema de la
influencia genética en la conducta de los animales domésticos.
En la primera mitad del siglo XVII, Descartes llegó a la
conclusión de que "los cuerpos de los animales y los
hombres actúan enteramente como máquinas, y se mueven de
acuerdo con leyes meramente mecánicas" (citado en Huxley,
1874). Luego de Descartes, otros tomaron la tarea de explicar la
conducta como una reacción a sucesos puramente físicos,
químicos o mecánicos. Durante los siguientes tres siglos, el
pensamiento científico acerca del comportamiento osciló entre
la visión mecanicista, según la cual los animales son
"autómatas" que se mueven por la vida sin conciencia
ni sentido de su propia existencia, y una visión opuesta según
la cual los animales tienen pensamientos y sentimientos similares
a los de los seres humanos.
En El origen de las especies (1859), las ideas de Darwin sobre la
evolución comenzaron a despertar serias dudas acerca de la
visión mecanicista del comportamiento animal. Darwin observó
que los animales comparten muchas características físicas, y
fue uno de los primeros en ocuparse de la variación dentro de
una misma especie, tanto en el comportamiento como en la
apariencia física. Él creía que la selección artificial y la
selección natural estaban íntimamente asociadas (Darwin, 1868),
y delineó con gran sagacidad la teoría de la evolución sin
tener ningún conocimiento de genética. En El origen del hombre
(1871), llegó a la conclusión de que los rasgos del
temperamento de los animales son heredados. También creía, como
muchos otros científicos de su época, que los animales tienen
sensaciones subjetivas y que pueden pensar. Escribió: "Las
diferencias entre la mente del hombre y la de los animales
superiores, por grandes que sean, son por cierto de grado y no de
clase".
Otros científicos se hicieron eco de las implicancias de la
teoría de Darwin en cuanto al comportamiento animal, y llevaron
a cabo experimentos para investigar los instintos. Herrick (1908)
observó el comportamiento de las aves salvajes con el objeto de
determinar, primero, cómo se modifican sus instintos por obra de
su capacidad de aprender, y segundo, el grado de inteligencia que
alcanzan. Respecto del tema del pensamiento animal, Schroeder
(1914) concluyó: "La solución, si algún día llega,
difícilmente evite ilustrar, si no la mente animal, al menos la
del hombre". Para los científicos que estudiaban el
comportamiento animal en situaciones naturales, ya era evidente a
fines del siglo XIX que el enfoque mecanicista no podía explicar
todas las conductas.
El conductismo
A mediados del siglo XX, el pensamiento científico revirtió
nuevamente hacia el enfoque mecanicista, y en Estados Unidos se
impuso el conductismo. Los conductistas dejaban de lado tanto los
efectos genéticos sobre el comportamiento como la capacidad de
los animales para adentrarse en soluciones flexibles a los
problemas. El fundador del conductismo, J.B. Watson (1930),
afirmó que las diferencias en el ambiente pueden explicar todas
las diferencias en el comportamiento, y no creía que la
genética tuviera efecto alguno sobre la conducta. En The
Behavior of Organisms (El comportamiento de los organismos), el
psicólogo B.F. Skinner (1958) escribió que todo comportamiento
puede ser explicado por medio de los principios de
estímulo-respuesta y del condicionamiento operativo. La autora
principal entrevistó al Dr. Skinner en la Universidad de Harvard
en 1968. Ante una pregunta de ella sobre la necesidad de hacer
investigación sobre el cerebro, él respondió: "No
necesitamos saber acerca del cerebro, porque tenemos el
condicionamiento operativo" (T. Grandin, comunicación
personal, 1968). El condicionamiento operativo utiliza
recompensas y castigos alimenticios para entrenar a los animales
y modelar su comportamiento. En un experimento simple de la caja
de Skinner, una rata puede ser entrenada a empujar una palanca
para obtener comida cuando se enciende una luz verde, o a
presionar muy rápidamente una palanca para evitar un choque
eléctrico cuando se enciende una luz roja. La señal lumínica
es el "estímulo condicionado". Las ratas y otros
animales pueden ser entrenados para cumplir con una secuencia
compleja de comportamientos, mediante el encadenamiento de una
serie de respuestas condicionadas simples. Sin embargo, el
comportamiento de una rata en una caja de Skinner es muy
limitado. Se trata de un mundo con muy pocas variantes, y la rata
tiene pocas oportunidades de utilizar sus comportamientos
naturales. Sólo aprende a empujar una palanca para obtener
comida o evitar un choque. Los principios de Skinner explican por
qué una rata se comporta de cierta manera en los confines
estériles de una caja plástica de 30 cm x 30 cm, pero no
revelan mucho sobre el comportamiento de una rata en el basural
local. Fuera del laboratorio, la conducta de una rata es más
compleja.
Instintos versus aprendizaje
La influencia de Skinner en el pensamiento científico se
debilitó en 1961, tras la publicación del artículo "The
misbehavior of Organisms" (La inconducta de los organismos),
de Breland y Breland. En él se describía cómo los principios
skinnerianos chocaban con los instintos. Los Breland eran
conductistas de la línea de Skinner, que trataron de aplicar los
principios fundamentales del condicionamiento operativo a los
animales amaestrados de las ferias y las exhibiciones circenses.
Diez años antes de este artículo clásico, los Breland (1951)
habían escrito "somos totalmente afirmativos y optimistas
en el sentido de que los principios derivados del trabajo de
laboratorio pueden ser aplicados al control extensivo del
comportamiento animal en condiciones diferentes a las del
laboratorio". Sin embargo, para 1961, luego de entrenar más
de 6000 animales tan diversos como renos, cacatúas, mapaches,
delfines y ballenas para ser exhibidos en zoológicos, museos de
historia natural, muestras en grandes tiendas, convenciones de
negocios y ferias, y programas de televisión, los Breland
escribieron un segundo artículo, que fue publicado en la revista
American Psychologist en 1961, en el cual sostuvieron
"nuestra preparación en el conductismo no nos había
preparado para el choque de algunos de nuestros fracasos".
Uno de estos fracasos ocurrió cuando los Breland trataron de
enseñar a unos pollos a permanecer quietos durante 10 a 12
segundos sobre una plataforma antes de recibir una recompensa
alimenticia. Los pollos se quedaban quietos sobre la plataforma
al principio del entrenamiento, sin embargo, una vez que
aprendían a asociar la plataforma con la recompensa alimenticia,
la mitad de ellos (50%) comenzó a arañar la plataforma, y otro
25% desarrolló otras conductas tales como picotear la
plataforma. Los Breland salieron del paso de este desastre al
desarrollar una prueba totalmente imprevista, que realizaba un
pollo que encendía un aparato de música y bailaba. Comenzaron
por enseñarle a los pollos a tirar de un gancho de goma que
ponía en marcha una música. Cuando ésta arrancaba, los pollos
saltaban sobre la plataforma y empezaban a arañarla y a
picotearla hasta que se les entregaba la recompensa alimenticia.
La prueba aprovechaba el comportamiento instintivo de los pollos
en su búsqueda de alimento. La autora principal recuerda haber
visto, en su adolescencia, una prueba similar en la Feria
Estadual de Arizona, en la cual una gallina tocaba un piano en un
pequeño granero rojo. La gallina picoteaba las teclas de un
piano de juguete cuando se metía una moneda de un cuarto de
dólar en una abertura, y dejaba de hacerlo cuando le llegaba la
comida por una canaleta. Esta prueba funcionaba porque era muy
parecida a la caja de Skinner de los ensayos de laboratorio.
Los Breland experimentaron otro fracaso notable cuando trataron
de enseñar a mapaches a poner monedas en una alcancía. Dado que
los mapaches son propensos a manipular objetos con las manos,
esta tarea fue fácil al principio. A medida que el entrenamiento
avanzaba, sin embargo, los mapaches comenzaron a frotar las
monedas entes de depositarlas en la alcancía. Este
comportamiento era semejante al movimiento de lavar, que los
mapaches hacían instintivamente para pedir comida. Los
animalitos tenían dificultades, al principio, para largar las
monedas, y las retenían y frotaban. Cuando los Breland
introducían una segunda moneda, los mapaches se hacían casi
imposibles de entrenar. Mientras frotaban una moneda contra la
otra "de una manera muy avarienta", los mapaches se
pusieron cada vez peores a medida que pasaba el tiempo. Los
Breland llegaron a la conclusión de que los comportamientos
innatos se suprimían en las etapas iniciales del entrenamiento,
y a veces, durante buena parte del mismo, pero a medida que éste
avanzaba, los comportamientos instintivos para la obtención de
alimentos reemplazaban gradualmente a los condicionados. Los
animales eran incapaces de superar sus instintos, y entonces
ocurría un conflicto entre los comportamientos condicionados y
los instintivos.
La etología
Mientras Skinner y sus compatriotas norteamericanos refinaban los
principios del condicionamiento operativo trabajando con millares
de ratas y ratones, en Europa comenzaba a desarrollarse la
etología. Esta consiste en el estudio del comportamiento animal
en su ambiente natural, y el interés primario de los etólogos
es el comportamiento instintivo o innato (Eibl-Eibesfeldt y
Kramer, 1958). Básicamente, los etólogos creen que los secretos
del comportamiento se encuentran en los genes del animal y en la
forma en que esos genes han sido modificados a lo largo de la
evolución para enfrentar entornos particulares. La tendencia
etológica se originó en Whitman (1898), quien consideraba a los
instintos como reacciones congénitas, que son tan constantes y
características de cada especie que pueden tener significación
taxonómica, al igual que las estructuras morfológicas. Una
opinión similar fue sostenida por Heinroth (1918). Este entrenó
pájaros que acababan de salir del cascarón, separándolos de
ejemplares adultos de su misma especie, y comprobó que había
movimientos instintivos que estas aves hacían sin haber
observado a otras, tales como limpiarse las plumas, trinar o
rasguñar. El interés primario de los etólogos es entender los
mecanismos y la programación que producen patrones innatos de
comportamiento, y las motivaciones por las cuales los animales se
comportan de la forma en que lo hacen. Konrad Lorenz (1939, 1965,
1981) y Niko Tinbergen (1948, 1951) catalogaron el comportamiento
de numerosos animales en su medio ambiente natural. Juntos
desarrollaron el etograma, que es una lista completa de todas las
conductas que un animal despliega en su entorno natural. El
etograma incluye los comportamientos innatos tanto como los
adquiridos. Una contribución interesante a la etología provino
de los estudios sobre la conducta de hacer rodar huevos que tiene
el ganso gris (Lorenz, 1965, 1981). Lorenz observó que cuando
una gansa clueca veía un huevo fuera de su nido, se le
desencadenaba un programa instintivo para recuperarlo. La gansa
se concentraba en el huevo, se erguía para extender su cuello
más allá del mismo, y lo hacía rodar hacia atrás hasta
meterlo en el nido. Este comportamiento se desenvolvía de una
manera muy mecánica. Si se retiraba el huevo mientras la gansa
comenzaba a extender el cuello, igualmente ella completaba el
patrón de hacer rodar un huevo inexistente hacia el nido. Lorenz
(1939) y Tinbergen (1948) llamaron a esto "patrón fijo de
acción". Sorprendentemente, Tinbergen también descubrió
que una gansa clueca puede ser estimulada a hacer el trabajo de
rodar el huevo con cosas tales como una lata de cerveza o una
pelota de béisbol. El patrón fijo de acción de hacer rodar el
huevo de vuelta al nido puede ser desencadenado por cualquier
cosa que haya fuera del nido que se parezca aun marginalmente a
un huevo. Tinbergen constató que las gansas poseen un mecanismo
genético de activación de este patrón fijo de acción. Lorenz
y Tinbergen denominaron "estímulo señal" al objeto
que desencadena la activación de un patrón fijo de acción.
Cuando un ave madre ve la boca abierta de sus crías, esto
desencadena el comportamiento maternal de alimentarlas, y la
madre alimenta a sus crías. La boca abierta es otro ejemplo de
estímulo señal, que actúa como un interruptor que enciende un
programa determinado genéticamente (Herrick, 1908; Tinbergen,
1951). Los etólogos también explicaron la respuesta innata de
escape de los gansos pequeños que recién han roto el cascarón.
Cuando éstos son puestos a prueba con una silueta de cartón con
forma de halcón que se mueve sobre ellos, esto desencadena una
respuesta característica de escape. Los pequeños gansos se
agazaparán o correrán. En cambio, cuando la silueta se invierte
para que parezca un ganso, no hace efecto (Tinbergen, 1951).
Diversos integrantes de la comunidad científica dudaban de la
existencia de un instinto tan invariable, pues algunos
científicos no lograron repetir los resultados de estos
experimentos (Hirsh y otros, 1955). Recientemente, Canty y Gould
(1995) replicaron estos experimentos clásicos y explicaron por
qué habían fallado los otros. En primer lugar, los gansitos
sólo responden a la silueta cuando tienen menos de siete días
de edad. Segundo, se debe usar una silueta grande, que haga
sombra. Tercero, los gansitos responden a diferentemente la
percepción del predador, según las circunstancias. Por ejemplo,
las aves sometidas a la prueba individualmente tratan de escapar
de la silueta del halcón, y las aves criadas y expuestas en
grupos tienden a agazaparse (Canty y Gould, 1995). No obstante
ello, la base de la respuesta tiende a ser el miedo. Se ha
comprobado que patitos de corta edad tienen una mayor variación
en el pulso cardíaco cuando ven la silueta del halcón (Mueller
y Parker, 1980).
Investigaciones de Balaban (1997) indican que las vocalizaciones
y movimientos de cabeza de los pollos, que son propios de la
especie, son controlados por grupos distintos de células
cerebrales. Para demostrarlo, Balaban trasplantó células
nerviosas de embriones de perdices a embriones de pollos. Los
pollos nacidos de los huevos trasplantados tuvieron trinos y
movimientos de cabeza típicos de las perdices.
¿Hay patrones fijos de acción similares en los mamíferos?
Fentress (1973) dirigió un experimento con ratones, que mostró
claramente que los animales tienen patrones de comportamiento
instintivo propios de cada especie, que no requieren de
aprendizaje. Ratones de un día de vida fueron anestesiados y se
les amputó una parte de sus patas delanteras. Se les dejó una
parte suficiente de esas patas como para que pudieran caminar con
facilidad. Las operaciones fueron realizadas antes de que los
ratones tuvieran movimientos plenamente coordinados, de modo que
no tuvieron oportunidad para aprender. Cuando estos ratones se
hicieron adultos, siguieron teniendo comportamientos propios de
su especie, como el movimiento de lavarse la cara. Los ratones
normales cierran los ojos justo antes de que las garras pasen
sobre su cara, y los amputados también los cerraban antes de que
la garra inexistente les tocara la cara. Fentress (1973)
concluyó que este experimento demostraba la existencia de
instintos en los mamíferos.
La ciencia del comportamiento, hoy
Dos años después del artículo de los Breland, Jerry Hirsh, de
la Universidad de Illinois, escribió un artículo (1963) donde
ponía énfasis en la importancia de estudiar las diferencias
individuales. Según él: "Las diferencias individuales no
son por accidente. Son generadas por propiedades de los
organismos, que son tan fundamentales para la ciencia de la
conducta como las propiedades termodinámicas lo son para la
ciencia física". Hoy en día, los científicos reconocen
las contribuciones tanto de los enfoques conductistas como de los
etológicos para entender el comportamiento. La neurología
moderna sostiene la visión darwiniana del comportamiento. Los
cerebros de las aves y los mamíferos están construidos con el
mismo diseño básico. Todos tienen tronco, sistema límbico,
cerebelo y corteza cerebral. Esta es la parte del cerebro que se
utiliza para el pensamiento y la solución flexible de problemas.
La mayor diferencia entre los cerebros de las personas y los
animales es el tamaño y la complejidad de la corteza. Los
primates tienen una corteza más grande y compleja que los perros
o los cerdos, los cerdos tienen una corteza más compleja que las
ratas o los ratones. Además, todos los animales poseen patrones
motores innatas y propias de cada especie, que interactúan con
la experiencia y el aprendizaje para formar la conducta. Ciertas
conductas de los animales, salvajes o domésticos, se rigen
básicamente por programas innatos e invariables. Sin embargo,
hay otras conductas donde los factores más importantes son la
experiencia y el aprendizaje. Un principio básico a tener en
cuenta es que los animales con cerebros grandes y complejos se
rigen menos por los patrones innatos de conducta. Por ejemplo, el
comportamiento de las aves se rige más por el instinto que el de
los perros, mientras que un insecto tendrá patrones de
comportamiento más invariables. Este principio estaba claro para
Yerkes, quien escribió (1905):
Ciertos animales son marcadamente plásticos o voluntarios en su
comportamiento, mientras otros son tan marcadamente fijos o
instintivos. En los primates, la plasticidad ha alcanzado su
mayor nivel conocido de desarrollo; en los insectos, la fijación
ha triunfado, la acción instintiva es predominante. La hormiga
parece haber sacrificado la capacidad de adaptarse al desarrollo
de la capacidad para reaccionar de cierta manera con rapidez,
exactitud y uniformidad. A grandes rasgos, los animales pueden
ser divididos en dos clases: aquellos que tienen en un alto grado
la capacidad de adaptarse inmediatamente a sus condiciones, y
aquellos que parecen ser automáticos, pues dependen de sus
tendencias instintivas más que en su adaptación rápida.
INTERACCIÓN DE LA GENÉTICA Y LA EXPERIENCIA
Algunos patrones de conducta son semejantes entre especies
distintas, y algunos se encuentran solamente en una especie. Por
ejemplo, los programas neurológicos que permiten a los animales
caminar son similares en la mayoría de los mamíferos (Melton,
1991). Por otra parte, los rituales de cortejo de las aves son
muy específicos a cada especie (Nottebohm, 1977). Algunos
patrones innatos de comportamiento son muy rígidos, y la
experiencia tiene escaso efecto sobre ellos; otras conductas
instintivas pueden ser modificadas por el aprendizaje y la
experiencia. El flehmen, que es la reacción de fruncido del
labio superior del toro cuando olfatea una vaca en celo, o la
reacción de arrodillarse (lordois) que tiene la rata en estro,
son ejemplos de comportamientos rígidos. En los mamíferos
recién nacidos, la conducta de mamar a la madre es otro caso de
sistema de comportamiento muy arraigado. La respuesta de mamar no
varía: los mamíferos recién nacidos chupan prácticamente
cualquier cosa que se les ponga en la boca.
Un ejemplo de conducta innata que es afectada por el aprendizaje
es la construcción de cuevas en las ratas. Boice (1977)
descubrió que las ratas de Noruega silvestres y las ratas
albinas de laboratorio cavan madrigueras complejas. El
aprendizaje tiene algún efecto sobre la eficiencia del cavado,
pero la configuración de las cuevas era la misma para las ratas
silvestres y las domésticas. Las ratas albinas de laboratorio
cavaban excelentes madrigueras la primera vez que se las colocaba
en una jaula con piso de tierra. La construcción de nidos por
parte de las cerdas paridas es otro ejemplo de interacción entre
instinto y aprendizaje. Cuando una cerda tiene su primera
parición, muestra un impulso incontrolable de hacer un nido.
Se trata de una conducta muy arraigada que responde a cambios
hormonales, pues se la puede inducir con inyecciones de
prostaglandina F2a (Widowski y Curtis, 1989). No obstante, las
cerdas ganan experiencia, con cada parición exitosa, acerca de
cómo hacer un mejor nido. Otros comportamientos son casi
totalmente aprendidos. Algunas gaviotas aprenden a arrojar ostras
sobre rocas para romperlas y comer su contenido, mientras que
otras las arrojan en los caminos para que las rompan los
automóviles (Grandin, 1995). Muchos animales, desde los monos
hasta las aves, utilizan instrumentos para obtener comida.
Griffin (1994) y Dawkins (1993) presentan numerosos ejemplos de
animales que exhiben comportamientos aprendidos complejos y
soluciones flexibles a problemas.
Las conductas innatas orientadas a obtener alimento, tales como
pastorear, buscar carroña o cazar, dependen más del aprendizaje
que las conductas usadas para consumir el alimento una vez
obtenido. El comportamiento sexual, el anidamiento, las conductas
de comer o de matar las presas, tienden a ser regidas más por el
instinto (Gould, 1977). Dado que la búsqueda de alimento depende
más del aprendizaje, los animales salvajes son más flexibles y
pueden adaptarse a distintos medios ambientes. Las conductas
usadas para matar o consumir alimentos pueden ser iguales en
cualquier ambiente. Mayr (1974) denominó a estos distintos
sistemas de comportamiento "abiertos" o
"cerrados" a los efectos de la experiencia. Una leona
que caza su presa, en una secuencia en la cual la reconoce a la
distancia y la acecha cuidadosamente mientras se le aproxima, es
un caso de sistema abierto. Herrick (1910) sostiene que "los
detalles de la cacería varían cada vez que ella caza; por ende,
ninguna combinación de arcos reflejos instalados en el sistema
nervioso será adecuado para enfrentar las infinitas variaciones
en los requerimientos para obtener alimento".
Interacciones complejas
Algunas de las interacciones entre la genética y la experiencia
poseen efectos muy complejos en el comportamiento. En las aves,
el pinzón aprende a cantar un trino exclusivo de su especie,
incluso cuando se lo cría en una caja insonorizada, donde es
incapaz de oír a otras aves (Nottebohm, 1970, 1979). Sin
embargo, cuando se permite a los pinzones escuchar el canto de
otros pájaros, desarrollan un trino más complejo. El patrón
básico del canto del canario emerge aun en ausencia de modelos
auditivos de la propia especie (compañeros de bandada)
(Metfessel, 1935; Poulsen, 1959). Los canarios jóvenes imitan el
canto de los canarios adultos que pueden escuchar, y cuando se
los cría en grupos desarrollan patrones de canto compartidos por
todos los miembros (Nottebohm, 1977). Muchas aves, como el
gorrión de cresta blanca, el pinzón y el loro, pueden
desarrollar cantos que equivalen a dialectos locales (Nottebohm y
otros, 1976). Los gorriones pueden aprender cantos cuando se les
hace oír grabaciones de tonos puros o sobretonos armónicos. Las
aves entrenadas con sobretonos armónicos aprenden a cantar
canciones con dichos sobretonos, pero pasado un año de
aprendidas, el 85% de sus cantos vuelven a los patrones innatos,
compuestos de tonos puros (Nowicki y Marler, 1988). Otros
experimentos, dirigidos por Mundinger (1995), trataron de
determinar la contribución relativa de la genética y el
aprendizaje en el canto de los pájaros. Líneas endocriadas de
canarios roller y border fueron estudiadas junto con cruzas
híbridas de ambas. Además, ejemplares de cada línea fueron
criados por hembras de la otra, para controlar los efectos del
comportamiento maternal. Los machos de cada línea (roller y
border) preferían cantar los patrones de canto innatos, en vez
de copiar los de sus tutoras. Los híbridos preferían aprender
algo de ambos cantos. Además, los canarios eran capaces de
aprender trozos de cantos ajenos a su especie, pero mostraban una
preferencia marcada por los propios. Comparando estos animales
con los de las pruebas de Breland y Breland (1961), se observa
que las aves pueden ser entrenadas para cantar un canto diferente
al de su especie, pero los patrones de base genética tienen una
fuerte tendencia a imponerse al aprendizaje. En esta revisión
bibliográfica, se observa claramente que los patrones innatos
pueden ser corregidos en los mamíferos, pero que finalmente los
animales tienden a retornar a las conductas innatas.
LA PARADOJA DE LA NOVEDAD
Novedad es todo aquello que es nuevo o extraño en el entorno de
un animal. La novedad es una paradoja, porque atrae a la vez que
provoca miedo. Esta paradoja se acentúa en aquellos animales que
tienen un temperamento nervioso o excitable. Skinner (1922)
observó que un animal huidizo, como el antílope americano, se
aproximará a una persona echada en el piso sosteniendo una
bandera roja. Einarsen (1948) observó también que ciertos
animales salvajes se acercan a diversos objetos de gran tamaño
que son potencialmente peligrosos, como una pala mecánica. Más
recientemente, Kruuk (1972) también constató esta atracción y
reacción ante la novedad en las gacelas Thompson del África. En
grupos pequeños, las gacelas Thompson están muy alertas a sus
predadores (Elgar, 1989). Los animales que subsisten en medios
salvajes mediante la fuga están más atentos a las novedades que
los animales más plácidos. Las gacelas también pueden
distinguir entre un predador peligroso en actitud de caza y otro
que no está cazando. Los predadores más peligrosos suscitan los
grados más altos de atracción en las gacelas Thompson. A menudo
se acercan al leopardo cuando éste no está cazando. Cuando un
predador camina a través de una manada de gacelas Thompson, el
tamaño de la zona de fuga varía según la especie del predador.
Reacción a la novedad
Confrontados con una novedad súbita, los animales altamente
reactivos son más propensos a tener una fuerte reacción de
miedo. Los ejemplos de novedad súbita incluyen el ser colocados
en una nueva jaula, el transporte en un vehículo extraño, un
ruido fuerte inesperado o ser largado en un espacio abierto.
Mediante el uso de diversos ambientes experimentales, Hennessy y
Levine (1978) descubrieron que las ratas exhiben distintos grados
de estrés y niveles de la hormona del estrés, que son
proporcionales a cuán novedoso sea el ambiente en que se las
coloca. Una jarra de vidrio, por ejemplo, les parece totalmente
nueva en comparación con el cubículo de laboratorio al que los
animales ya están acostumbrados. Para las ratas, era más
estresante ser puestas en una jarra de vidrio que en un cubículo
limpio de laboratorio sin paja en el piso.
Reacciones del ganado y las aves de corral ante las novedades
Distintos estudios sobre la reacción de animales de granja ante
la novedad han sido dirigidos por Moberg y Wood (1982), Stephens
y Toner (1975) y Dantzer y Mormede (1983). Cuando se sitúa a
terneros en una pista de pruebas abierta que difiere mucho de sus
corrales de origen, exhiben los niveles más altos de estrés
(Dantzer y Mormede, 1983). Los terneros criados bajo techo
sufrieron más estrés al ser llevados a una pista abierta, y los
terneros criados en lugares abiertos sufrieron más estrés al
ser llevados a una pista techada. El segundo autor de este
artículo ha observado con dolor numerosas reacciones similares
en caballos. Cuando los caballos son llevados por primera vez a
las montañas, hasta aquellos animales bien entrenados, que
están habituados a distintas pistas de exhibición, pueden
entrar en pánico al ver una mariposa u oír una rama que se
quiebra en una senda de montaña.
Los factores genéticos y la necesidad de novedades
En mamíferos y aves, el desarrollo normal del cerebro y de los
órganos sensoriales requiere del contacto con novedades y
estímulos sensoriales variados. La investigación de Hubel y
Wiesel (1970), que les valió el premio Nobel, demostró que el
sistema visual de los gatos recién nacidos sufre un daño
irreparable si ellos no reciben estímulos visuales variados
durante su desarrollo. Cuando los perros se crían en entornos
opacos y carentes de estímulos, son más excitables (Walsh y
Cummins, 1975; Melzak y Burns, 1965). Schultz (1965) sostuvo que
"cuando la variación en los estímulos es limitada, la
regulación central de los umbrales de sensibilidad funcionará a
niveles más bajos de estimulación". Krushinski (1960)
estudió la influencia de las condiciones aisladas de crianza en
el desarrollo de reacciones de defensa pasiva (agresión
temerosa) en perros, y encontró que la expresión de reacciones
bien definidas de miedo depende del genotipo del animal. Perros
de razas Airedale y ovejeros alemanes fueron criados en
condiciones de libertad (en hogares) y en aislamiento (en
caniles). Este autor descubrió que la reacción de defensa
pasiva se desarrollaba más agudamente, y alcanzaba un nivel
superior, en los ovejeros alemanes que en los Airedale, criados
todos ellos en aislamiento. En general, los animales criados en
aislamiento se tornan más susceptibles a los estímulos
sensoriales, porque su sistema nervioso procura readaptarse a la
carencia previa de estimulación.
En un experimento con pollos, Murphy (1977) halló que los
miembros de una línea genética huidiza eran más propensos a
entrar en pánico cuando se introducía una pelota en su corral,
pero también mostraban más atracción por un alimento nuevo que
las aves de líneas genéticas más calmas. Cooper y Zubeck
(1958), y más tarde, Henderson (1968) comprobaron que las ratas
seleccionadas por su temperamento opaco mejoraban notablemente en
el aprendizaje de laberintos cuando se las alojaba en un
cubículo lleno de objetos diferentes. Las ratas seleccionadas
por su alta inteligencia, en cambio, no respondían mayormente al
enriquecimiento del entorno. Grenough y Juraska (1979)
constataron que la crianza de las ratas en un medio ambiente
pleno de objetos nuevos mejoraba el aprendizaje y aumentaba el
crecimiento de sus dendritas o terminales nerviosas del cerebro.
Los cerdos criados en corrales de hormigón también buscan
estímulos (Grandin, 1989a y b; Wood-Gush y Vestergaard, 1991;
Wood-Gush y Beilharz, 1983). Los cerditos, cuando se les permite
elegir entre un objeto conocido y uno nuevo, prefieren al nuevo
(Wood-Gush y Vestergaard, 1991). Los cerdos criados en
instalaciones de cemento sienten una fuerte atracción por
objetos nuevos, a los que manipulan y muerden. La autora
principal ha observado frecuentemente que los cerdos de líneas
híbridas nerviosas y excitables suelen morder con fuerza las
botas y la vestimenta de los operarios. Este comportamiento es
menos común en las líneas genéticas de temperamento plácido.
Aunque los cerdos de líneas híbridas sienten una gran
atracción por las novedades, si se arroja un objeto nuevo en sus
corrales, habrá una fuerte reacción inicial de fuga. En
comparación con las líneas genéticas calmas, los cerdos de las
líneas híbridas más nerviosas se amontonan unos sobre otros y
chillan más cuando se asustan. Los productores de cerdos
informan que los porcinos híbridos, nerviosos, de crecimiento
rápido y magros, se muerden las colas entre ellos con más
frecuencia que los de líneas genéticas más mansas. Esta
conducta de comerse las colas también es más frecuente cuando
los cerdos están alojados en corrales con piso de hormigón, que
les impide hozar.
La autora principal también ha observado esta atracción y
reacción ante las novedades en el ganado vacuno. El bovino se
aproxima a un pedazo de papel tirado en el piso y lo lame,
siempre que pueda hacerlo voluntariamente. En contraste, el mismo
pedazo de papel volando al viento puede desencadenar una
respuesta masiva de fuga. La experiencia práctica de ambos
autores sugiere que los caballos muy reactivos son más propensos
a desarrollar vicios tales como morder el comedero o moverse en
zigzag cuando se los encierra mucho tiempo en establos en los que
no pueden hacer ejercicio. Si se les niega el acceso a la
variedad y la novedad en sus entornos, los animales más
reactivos se adaptarán peor que los animales pertenecientes a
líneas genéticas más tranquilas (Price, 1984).
En resumen, la novedad es algo a la vez temido y buscado, tanto
por los animales salvajes como por los domésticos. Lo novedoso
se hace más deseable para el animal cuando éste se le puede
aproximar lentamente. Cuando los animales son confrontados
súbitamente con una novedad, en cambio, ésta les produce miedo.
TEMPERAMENTO
Los factores genéticos influyen sobre las diferencias de
temperamento en animales tan distintos como las ratas, los
pollos, las vacas, los cerdos y los humanos (Murphey y otros,
1980b; Kagan y otros, 1988; Grandin, 1993b; Fordyce y otros,
1988; Fujita y otros, 1994; Hemsworth y otros, 1990; Broadhurst,
1975; Reese y otros, 1983; Murphy, 1977; Tulloh, 1961; Blizard,
1971). Algunos individuos son cautelosos y temerosos, y otros son
calmos y plácidos. Boissy (1995) sostuvo que "la
temerosidad es una característica psicológica básica de cada
individuo, que lo predispone a percibir y a responder de una
forma similar a una amplia gama de sucesos potencialmente
temibles". En todos los animales, los factores genéticos
influyen sobre las reacciones a situaciones que producen miedo
(Davis, 1992; Murphey y otros, 1980b; Kagan y otros, 1988; Boissy
y Bouissou, 1995). Por lo tanto, el temperamento está
determinado en parte por la respuesta del individuo ante el
miedo. Rogan y LeDoux (1996) sugieren que el miedo es el producto
de un sistema neural que evolucionó para detectar el peligro, y
que hace que el animal genere una respuesta que lo proteja.
Plomin y Daniels (1987) hallaron una influencia genética
sustantiva en la timidez (temerosidad) de los niños. La conducta
tímida en situaciones novedosas es una característica
psicológica estable de ciertos individuos. La timidez es
considerada, además, como uno de los aspectos más heredables
del temperamento humano a lo largo de la vida.
En un experimento diseñado para controlar los efectos maternales
sobre el temperamento y la emocionalidad, Broadhurst (1960)
dirigió ensayos de crianza adoptiva cruzada con dos corrientes
genéticas de ratas, llamadas reactivas a Maudsley (MR) y
no-reactivas a Maudsley (MNR). Estas líneas de ratas han sido
seleccionadas según sus niveles altos o bajos de reactividad
emocional. Los resultados mostraron que los efectos maternales no
fueron lo suficientemente fuertes para tapar las diferencias de
temperamento de ambas líneas (Broadhurst, 1960). El efecto
maternal puede afectar el temperamento, pero no alcanza a cambiar
el temperamento de un animal que ha sido criado por una madre de
la línea opuesta. En una revisión amplia de la bibliografía,
Broadhurst (1975) examinó el papel de la herencia en la
formación del comportamiento, y encontró que las diferencias de
temperamento entre ratas persisten cuando todos los individuos
son criados en el mismo medio ambiente.
La medición de comportamientos basados en el miedo Un método
para poner a prueba la temerosidad es el ensayo a campo abierto
(Hall, 1934). La colocación repentina de un animal en una pista
de pruebas abierta sirve para medir diferencias en la
temerosidad, y ha mostrado diferencias entre líneas genéticas
distintas de una misma especie de animales. El piso de la pista
de pruebas suele estar marcado con una grilla, a fin de medir
cuánto se mueven y exploran los animales. Huck y Price (1975)
demostraron que las ratas domésticas son menos temerosas, y
caminan más alrededor dela pista abierta que las ratas salvajes.
Price y Loomis (1973) explicaron que algunas corrientes
genéticas de ratas son menos temerosas que otras, y que exploran
más la pista de pruebas abierta que otras. Eysenck y Broadhurst
(1964) encontraron que los roedores con alta reactividad
emocional eran más temerosos, y que exploran menos el espacio
abierto que las líneas genéticas plácidas. En su estudio de
los efectos de la genética en el comportamiento, Fuller y
Thompson (1978) concluyeron que "no es suficiente proveer
simplemente el mismo ambiente definido y controlado a cada grupo
genético. Las condiciones no sólo deben ser uniformes para
todos los grupos, sino que además deben ser favorables al
desarrollo de la conducta bajo estudio". Por ejemplo,
durante la Segunda Guerra Mundial, Krushinski (1960) investigó
en la Unión Soviética la aptitud de los perros para recibir
entrenamiento para servicios antitanques o como sabuesos
preparados para olfatear el rastro de personas. Los perros eran
atados a una estaca clavada en el suelo, y la persona que
habitualmente los atendía los dejaba darle una lamida al plato
de comida y luego los invitaba a seguirlo mientras retrocedía 10
a 15 metros. La actividad del perro era medida con un podómetro
durante los siguientes dos minutos. Se descubrió que los perros
más activos eran los mejores para el servicio antitanque.
Además, no le tenían miedo a nada. En el servicio antitanque,
se entrenaba a los perros a acercarse a un tanque y correr al
costado o a meterse abajo del mismo. Para hacer esto, los perros
debían sobreponerse al miedo natural que les provocaba un tanque
moviéndose rápidamente hacia ellos. Los perros menos activos
(según la medición del podómetro) resultaron ser los mejores
sabuesos: seguían lentamente un rastro y mantenían sus narices
cuidadosamente apuntadas hacia el olor que seguían, mientras
iban virando a lo largo del rastro. Los perros más activos
seguían el rastro demasiado rápidamente, y a veces seguían de
largo cuando éste giraba, lo que los hacía cambiar de rastro.
Mahut (1958) demostró un ejemplo de las diferencias de la
respuesta al miedo entre dos razas caninas, los beagles y los
terriers. Cuando se asustan, los beagles se quedan paralizados, y
los terriers corren frenéticamente alrededor. En el ganado
doméstico, la medición de las reacciones de miedo durante la
inmovilización o en pruebas a campo abierto ha revelado
diferencias de temperamento tanto entre razas como entre
individuos de una misma raza (Grandin, 1993a; Tulloh, 1961;
Dantzer y Mormede, 1983; Murphey y otros, 1980b, 1981). Los
animales miedosos y huidizos se agitan más y luchan más
violentamente cuando se los sujeta para vacunaciones y otros
tratamientos (Fordyce y otros, 1988; Grandin, 1993a). El miedo
tiende a ser la causa principal de agitación durante la
restricción al movimiento del ganado vacuno, los caballos, los
cerdos y los pollos. Los efectos de la genética en la conducta
durante el transporte, el manejo y la inmovilización de estos
animales son tratados nuevamente en el capítulo 4 de esta
compilación.
Diferencias de las especies en la reacción de miedo En pruebas
en espacios abiertos, los roedores asustados tienden a permanecer
cerca de las paredes de la pista, mientras que el ganado bovino
asustado puede correr en vueltas sin control y tratar de escapar.
Los roedores se quedan cerca de las paredes porque temen
naturalmente los espacios abiertos, en tanto que los vacunos
corren alocadamente en círculos porque temen quedar separados de
la manada. Este es un ejemplo de las diferencias entre las
especies en su respuesta a una situación atemorizante similar.
El miedo puede manifestarse de muchas maneras. Por ejemplo, en
una situación, un animal asustado puede correr frenéticamente
en vueltas y tratar de escapar, mientras que en otra situación
el mismo animal puede quedarse paralizado o limitar sus
movimientos. Los pollos suelen quedarse inmóviles cuando son
manejados por humanos. Jones (1984) lo denominó
"inmovilidad tónica": los pollos están tan asustados
que no se pueden mover. En animales salvajes, la captura violenta
puede provocarles un ataque cardíaco fatal. Los biólogos de
especies silvestres lo llaman "miopatía de la
captura". En síntesis, se sabe mucho sobre el complejo
fenómeno del miedo, pero sigue habiendo muchas preguntas sin
responder.
LA BASE BIOLÓGICA DEL MIEDO
La genética influye sobre la intensidad de las reacciones de
miedo. Los factores genéticos aumentan o reducen la reacción de
miedo de los animales domésticos (Price, 1984; Parsons, 1988;
Flint y otros, 1995). La investigación en seres humanos ha
revelado claramente algunos de los mecanismos genéticos que
gobiernan la herencia de la ansiedad (Lesch y otros, 1996).
LeDoux (1992) y Rogan y LeDoux (1996) afirman que todos los
vertebrados pueden ser condicionados a tener miedo.
Recientemente, Davis (1992) ha hecho una revisión de estudios
sobre la base biológica del miedo. Hay evidencias
incontrastables en el sentido de que la amígdala es el centro
cerebral del miedo. La amígdala, una pequeña estructura
bilateral situada en el sistema límbico, es donde están
localizados los detonadores de la reacción de fugar o luchar. Se
ha comprobado que la estimulación eléctrica de la amígdala
aumenta las hormonas del estrés en las ratas y los gatos
(Matheson y otros, 1971; Setckleiv y otros, 1961). La
destrucción de la amígdala puede convertir en mansa a una rata
salvaje, así como reducir su emotividad (Kemple y otros, 1984).
La destrucción de la amígdala también hace imposible provocar
una respuesta de miedo en los animales (Davis, 1992). Blanchard y
Blanchard (1972) demostraron que las ratas pierden completamente
el miedo a los gatos cuando su amígdala está lesionada. Cuando
una rata aprende que una señal luminosa significa un choque
eléctrico inminente, su respuesta normal es quedarse inmóvil,
pero la destrucción de la amígdala elimina esta respuesta
(Blanchard y Blanchard, 1972, LeDoux y otros, 1988, 1990). Por
último, la estimulación eléctrica de la amígdala desencadena
un patrón de respuestas del sistema nervioso autónomo similar
al que tienen los humanos cuando sienten miedo (Davis, 1992).
El pulso cardíaco, la presión sanguínea y la respiración
también cambian cuando se activa la respuesta de fugar o luchar
(Manuck y Schaefer, 1978). Todas estas funciones autónomas
cuentan con circuitos nerviosos ligados a la amígdala. Se puede
medir el miedo en los animales mediante el registro de la
actividad autónoma. En los humanos, Manuck y Schaefer (1978)
encontraron tremendas diferencias en la reactividad
cardiovascular en respuesta al estrés, lo que refleja una
característica genética estable de los individuos.
Temerosidad e instinto
La temerosidad y el instinto pueden contraponerse. Este principio
fue observado personalmente por el segundo autor durante su
experiencia como criador de perros de la raza Queensland Blue
Heeler. La primera parición de la perra Annie fue para ella una
experiencia novedosa, porque nunca había visto a otra perra
pariendo o amamantando cachorros. Ella se sentía claramente
asustada cuando el primer cachorro nació, y era obvio que ella
no sabía qué era eso. Sin embargo, ni bien lo olió, su
instinto maternal se puso al mando y comenzó a lamerlo de manera
constante e incontrolable. Dos años más tarde, una hija de
Annie, llamada Kay, tuvo su primera camada de cachorros. Kay
tenía más miedo que su madre, y su temperamento muy nervioso
fue más fuerte que su programa innato de lamer las crías. Cada
vez que uno de sus cachorros nacía, Kay corría alocadamente
alrededor de la habitación, sin siquiera acercarse a ellos. El
segundo autor tuvo que intervenir y colocar a los cachorros bajo
la nariz de Kay, pues de otra manera, podrían haber muerto. El
temperamento nervioso de Kay y su temerosidad eran más fuertes
que su instinto maternal.
LA REACTIVIDAD DEL SISTEMA NERVIOSO, CAMBIADA POR EL
MEDIO AMBIENTE
La crianza de animales jóvenes en entornos despojados, carentes
de variedad y de estímulos sensoriales, tendrá efectos en el
desarrollo del sistema nervioso. Podrá hacer que el animal sea
más reactivo y excitable cuando se convierta en adulto. Este es
un cambio persistente, inducido experimentalmente, en la forma en
que el sistema nervioso reacciona a diversos estímulos. Los
efectos de las privaciones durante el desarrollo temprano
también son relativamente persistentes. Melzak y Burns (1965)
descubrieron que los cachorros criados en caniles carentes de
estímulos se convertían en adultos hiperexcitables. En un
experimento, los perros privados de estímulos reaccionaron con
"excitación difusa" y corrieron más alrededor de un
cuarto que los perros del grupo de control, criados en hogares.
La presentación de objetos novedosos también produjo
"excitación difusa" en los perros criados en caniles.
Además, el electroencefalograma de estos perros siguió dando
resultados anormales incluso después de haber abandonado el
canil (Melzak y Burns, 1965). Simons y Land (1987) demostraron
que la corteza somato-sensorial de los cerebros de ratas recién
nacidas no se desarrolla normalmente si se recortan los bigotes a
fin de privarlas de insumos sensoriales. La carencia de estos
insumos hace que el cerebro sea hipersensible a los estímulos, y
los efectos persisten incluso después de que los bigotes hayan
vuelto a crecer. El desarrollo de la reactividad emocional del
sistema nervioso comienza durante la fase temprana de la
gestación. Denenberg y Whimbey (1968) demostraron que el manejo
de una rata preñada puede hacer que su descendencia sea más
emotiva y explore menos en un espacio abierto que los animales
del grupo de control. Este experimento es significativo porque
muestra que el manejo de la madre preñada tenía el efecto
opuesto en el comportamiento de sus crías. El manejo, y
posiblemente el estrés consiguiente en las madres preñadas
cambia el ambiente hormonal del feto, lo que resulta en una
descendencia más nerviosa. Sin embargo, el manejo de las ratas
recién nacidas, tomándolas brevemente y poniéndolas en un
contenedor, reduce la reactividad emocional de esas ratas una vez
que se convierten en adultas (Denenberg y Whimbley, 1968). Las
ratas expuestas a este manejo desarrollan temperamentos más
calmos.
Es sabido que las glándulas adrenales tienen efectos sobre el
comportamiento (Fuller y Thompson, 1978). Las porciones internas
de las adrenales segregan las hormonas adrenalina y
noradrenalina, mientras que la corteza externa segrega las
hormonas sexuales andrógenas y estrógenas (hormonas
reproductivas), y varios corticoesteroides (hormonas del
estrés). Yeakel y Rhoades (1941) descubrieron que las ratas
emotivas de los estudios de Hall (1938) tenían glándulas
adrenales y tiroides más grandes que las ratas no- emotivas.
Richter (1952, 1954) encontró que en las ratas noruegas la
domesticación iba acompañada de una disminución en el tamaño
de las adrenales. Desde estos primeros estudios, se ha
descubierto que existen varias diferencias según líneas y
corrientes genéticas. Más adelante, Levine (1968) y Levine y
otros (1967) encontraron que un manejo breve de las ratas recién
nacidas reduce la respuesta de la glándula adrenal al estrés.
Denenberg y otros (1967) concluyeron que el manejo temprano puede
llevar a cambios importantes en el sistema neuroendócrino.
Cambios en la reactividad vs. domesticación
Las ratas adultas salvajes pueden ser domesticadas y
acostumbrarse al manejo por parte de la gente (Galef, 1970). Este
es un comportamiento estrictamente aprendido. El amansamiento de
animales salvajes adultos, para que se acostumbren al manejo de
las personas, no disminuirá su reacción a los estímulos
novedosos súbitos. Este principio quedó demostrado por Grandin
y otros (1994) durante el entrenamiento de antílopes salvajes en
el Zoológico de Denver para la extracción de muestras de sangre
sin provocarles altos niveles de estrés. Los nyala son
antílopes africanos dotados de una respuesta instantánea de
fuga que usan para escapar de sus predadores. Durante su manejo
para los tratamientos veterinarios en los zoológicos, los nyala
sufren a menudo altos niveles de estrés, llegando al extremo de
entrar en pánico y lesionarse a sí mismos. Durante un período
de tres meses, Grandin y otros (1995) entrenaron a los nyala a
ingresar a una casilla y quedarse quietos para los estudios de
sangre mediante el suministro de premios alimenticios. Cada paso
nuevo en el entrenamiento debía ser dado lenta y cuidadosamente.
Se necesitaban diez días para habituar a los nyala al sonido de
cierre de las puertas de la casilla.
Todo el entrenamiento y el tratamiento cariñoso de los
cuidadores del zoológico no habían alterado la respuesta de los
nyala a los estímulos súbitos y novedosos. Cuando vieron a un
operario que reparaba el techo del galpón, reaccionaron
repentinamente con una respuesta fuerte de miedo y atropellaron
una cerca. Se habían acostumbrado a ver gente en el perímetro
de las instalaciones, pero la gente en el techo fue una novedad
muy atemorizante. Los movimientos súbitos, tales como alzar una
cámara fotográfica para sacar una foto, también hacen que los
nyala huyan.
Animales domésticos vs. salvajes
Las especies salvajes de manada exhiben respuestas de miedo ante
las novedades repentinas mucho más fuertes que los rumiantes
domésticos como los vacunos y los ovinos. Los rumiantes
domésticos han atenuado sus respuestas de fuga debido a los
años de crianza selectiva (Price, 1984). Los rumiantes salvajes
en cautiverio aprenden a adaptarse, y asocian a la gente con la
comida, pero cuando se asustan por algún estímulo súbito son
muy propensos a entrar en pánico y a lesionarse a sí mismos
(Grandin, 1993b, 1997). Esto es particularmente probable si
están impedidos de huir por alguna cerca o barrera física. Los
principios para el entrenamiento y el manejo son similares para
todos los animales de manada. Los procedimientos de entrenamiento
utilizados con los huidizos antílopes o las plácidas ovejas
domésticas son los mismos. La única diferencia es el tiempo que
se requiere. Grandin (1989c) lo demostró entrenando a ovejas
Suffolk, muy tranquilas, a entrar en un dispositivo para
voltearlas de costado, trabajo que le tomó una tarde, mientras
que los nyala le exigieron tres meses de entrenamiento.
En síntesis, la experiencia puede afectar el comportamiento en
dos maneras básicas: mediante el aprendizaje convencional o
mediante el cambio de la reactividad del sistema nervioso. Lo
más importante es que las condiciones ambientales (ricas vs.
carentes de estímulos) tienen un impacto muy grande en el
sistema nervioso de los animales de corta edad.
LA NEOTENIA
La neotenia es la retención de rasgos juveniles por parte del
animal adulto. Los factores genéticos influyen sobre el nivel de
neotenia de los individuos. Esta se manifiesta tanto en la
conducta como en el físico. En su prólogo a The Wild Canids
(Los caninos salvajes) (Fox, 1975), Konrad Lorenz aporta algunas
observaciones sobre la neotenia y los problemas de la
domesticación:
Los problemas de la domesticación han sido para mí una
obsesión durante muchos años. Por un lado, estoy convencido de
que el hombre debe la persistencia a lo largo de su vida de su
curiosidad constitutiva y de su orientación juguetona a la
exploración a una neotenia parcial que es indudablemente una
consecuencia de la domesticación. De una manera curiosamente
análoga, el perro doméstico debe su ligazón permanente a su
amo a una neotenia del comportamiento, que le impide la búsqueda
del liderazgo de la jauría. Por el otro lado, la domesticación
puede causar una desintegración igualmente alarmante de rasgos
de comportamiento valiosos, así como una exageración no menos
alarmante de rasgos menos deseables. Las características
infantiles de los animales domésticos son analizadas por Price
(1984), Lambooij y van Putten (1993), Coppinger y Coppinger
(1993), Coppinger y Scheider (1993) y Coppinger y otros (1987).
Un ejemplo es el acortamiento del hocico en los perros y los
cerdos. Los animales domésticos han sido seleccionados en favor
de un perfil juvenil de la cabeza, hocico corto y otros rasgos
(Coppinger y Smith, 1983). Además, la retención de rasgos
juveniles hace que los animales sean más tratables y fáciles de
manejar. Los cambios físicos también se relacionan con cambios
en el comportamiento.
Los estudios genéticos señalan al lobo como el antepasado del
perro doméstico (Isaac, 1970). Durante el proceso de
domesticación, los perros han conservado muchos comportamientos
propios de los lobitos. Por ejemplo, los lobitos ladran mucho,
pero los lobos adultos rara vez lo hacen. Los perros domésticos
ladran mucho (Fox, 1975; Scott y Fuller, 1965). Los lobos tienen
patrones de comportamiento instintivo muy arraigados, que
determinan la dominancia o la sumisión en sus relaciones
sociales. En los perros domésticos, las pautas ancestrales de
conducta social del lobo aparecen de modo fragmentario e
incompleto. Frank y Frank (1982) observaron que la rígida
conducta social del lobo se desintegraba en "una colección
de fragmentos independientes de comportamiento". Los perros
de tiro para los trineos, criados junto con cachorros de lobos,
no logran captar las señales de comportamiento social de los
lobitos. Otras comparaciones demostraron que el desarrollo
físico de las habilidades motrices es más lento en los perros
de tiro para trineos. Goodwin y otros (1997) estudiaron diez
razas distintas de perros, que iban desde los ovejeros alemanes y
huskies siberianos hasta los bulldogs, los cocker spaniels y los
terriers. Encontraron que las razas que retenían el mayor
repertorio de conductas sociales propias de los lobos eran
aquellas que se parecían físicamente a los lobos, como los
ovejeros alemanes y los huskies siberianos. Tanto Barnett y otros
(1979) como Price (1985) concluyeron que la experiencia también
puede hacer que los animales retengan rasgos juveniles. Gould
(1977) también consideró los efectos de la neotenia y afirmó
que ella está determinada por cambios en unos pocos genes que
dirigen la secuencia temporal de las distintas etapas de
desarrollo.
LA SELECCIÓN EXCESIVA EN FAVOR DE RASGOS ESPECÍFICOS
En la bibliografía médica existen innumerables ejemplos de los
graves problemas que causa la selección continua en favor de un
rasgo aislado (Steinberg y otros, 1994; Dykman y otros, 1969). La
gente que tiene experiencia en la crianza de animales sabe que el
exceso de selección en favor de un solo rasgo puede arruinarlos.
Los buenos criadores de perros lo saben. Algunas veces, hay
rasgos que no parecen estar vinculados pero que en realidad lo
están. Wright (1922, 1978) lo demostró claramente mediante la
selección continuada por el color del pelo y los patrones del
pelaje en corrientes endocriadas de cobayos. Todas las corrientes
sufrieron una depresión en la capacidad reproductiva. Además,
se produjeron diferencias de temperamento, conformación
corporal, tamaño y forma de los órganos internos.
Belyaev (1979) también demostró que la selección continuada de
zorros en favor de un temperamento calmo tuvo como resultado
efectos negativos en el comportamiento maternal y problemas
neurológicos. Los experimentos con zorros comprobaron que había
cambios graduales en muchos rasgos a lo largo de muchos años de
selección continuada de animales de carácter manso. Los
problemas fisiológicos y de comportamiento aumentaban en cada
generación sucesiva. De hecho, algunas de las zorras más mansas
desarrollaron una conducta maternal anormal y se comían sus
propias crías. Belyaev y otros (1981) denominaron a esto
"selección desestabilizante", en contraste con la
"selección estabilizante" que se encuentra en la
naturaleza (Dobzhansky, 1970; Gould, 1977). La bibliografía
médica veterinaria provee innumerables ejemplos de estructuras
óseas anormales y de otros defectos fisiológicos causados por
la sobre-selección dentro de las razas caninas sobre la base de
la apariencia externa (Ott, 1996). Las anomalías abarcan desde
los problemas respiratorios de los bulldogs a los problemas de
cadera de los ovejeros alemanes. Scott y Fuller (1965) informaron
sobre los efectos negativos de la selección continuada en favor
de determinada forma de la cabeza en la raza Cocker Spaniel:
En nuestros experimentos, partimos de las que se consideraban
buenas corrientes de sangre, que contaban con un buen número de
campeonatos en su linaje. Cuando cruzamos a estos animales con
sus parientes cercanos por una o dos generaciones, cada raza puso
de manifiesto graves defectos... Los Cocker Spaniels son
seleccionados por una frente ancha, con ojos prominentes y un
tope o ángulo pronunciado entre la frente y la nariz. Cuando
examinamos los cerebros de algunos de estos animales durante su
autopsia, encontramos que exhibían un grado leve de
hidrocefalia; es decir que, al seleccionar por la forma del
cráneo, los criadores habían seleccionado accidentalmente en
favor de un defecto cerebral en algunos individuos. Además de
todo esto, en la mayoría de las corrientes sólo un 50 por
ciento de las hembras era capaz de criar camadas normales y
saludables de cachorros, incluso bajo condiciones de cuidado casi
ideales.
La sobre-selección en el ganado
La selección unilateral en favor de rasgos productivos tales
como la ganancia rápida de peso o la musculatura magra han
terminado en porcinos y bovinos de carácter más excitable
(Grandin, 1994). En comparación con las líneas genéticas más
antiguas, que tenían más grasa, las observaciones de la autora
principal, que abarcan miles de cerdos, indican que los híbridos
magros son más excitables y difíciles de arrear a lo largo de
los callejones. Los cerdos híbridos magros también tienen una
tendencia más fuerte a asustarse. Es más difícil separar un
animal individual del grupo. Investigaciones recientes realizadas
en nuestro laboratorio han demostrado que el ganado vacuno de
temperamento excitable tiene ganancias de peso menores y más
problemas con la calidad de su carne (Voisinet y otros, 1997 a,
b). Estas investigaciones muestran que sería beneficioso
seleccionar con el fin de excluir el temperamento muy excitable.
Sin embargo, la sobre-selección en favor de un temperamento
excesivamente calmo podría derivar en algunos rasgos
perjudiciales todavía desconocidos.
Lazos entre los distintos rasgos
Las observaciones informales de la autora principal también
indican que los porcinos y bovinos más excitables y huidizos
tienen un cuerpo alargado y esbelto, con huesos finos. Algunos de
los cerdos híbridos tienen patas débiles, y unos cuantos ya no
tienen ojos pardos sino azules. Los ojos azules suelen estar
asociados con problemas neurológicos (Bergsma y Brown, 1971;
Schaible, 1963). Es más, los porcinos y bovinos de musculatura
grande y sobresaliente suelen tener un temperamento más calmo
que los animales magros con musculatura menos definida. Sin
embargo, los animales que tienen un rasgo de hipertrofia conocido
como doble músculo poseen un temperamento más excitable (Holmes
y otros, 1972). La doble musculatura es un desarrollo anormal
extremo, que puede tener un efecto sobre el temperamento opuesto
al de la musculatura normal. Otro ejemplo de rasgos aparentemente
inconexos que resultan asociados es la sordera en perros de raza
Pointer seleccionados por su carácter nervioso (Klien y otros,
1987, 1988).
Parece haber una relación entre termorregulación y agresividad.
Los ratones silvestres seleccionados por su agresividad
utilizaban cantidades mayores de algodón para construir sus
nidos que sus compañeros de menor agresividad (Sinyter y otros,
1995). Este efecto se verificó con corrientes de ratones de
laboratorio tanto como en las silvestres. Los investigadores que
utilizan procedimientos genéticos de alta tecnología, que les
permiten descartar genes individuales, han sido derrotados hasta
ahora por la complejidad de las interacciones genéticas. En
estos procedimientos, algunos genes son excluidos mediante
técnicas que los detectan y se les impide cumplir con su
función normal. Estos experimentos han mostrado que el bloqueo
de distintos genes puede tener efectos inesperados en el
comportamiento. En un caso, la desactivación de los genes del
aprendizaje produjo ratones ultra-agresivos (Chen y otros, 1994).
Los ratones mutantes tenían poco o nada de miedo, y se peleaban
hasta quebrarse el lomo. En otro experimento, las hembras
mutantes exhibían un comportamiento normal hasta que tenían
cría, y allí se desinteresaban totalmente por su descendencia
(Brown y otros, 1996). En un tercer experimento, Konig y otros
(1996) anularon el gen que produce la encefalina (una sustancia
cerebral opioide) y se encontraron con resultados imprevistos. La
encefalina es una sustancia ligada normalmente a la percepción
del dolor; sin embargo, los ratones que tenían deficiencia en
esta sustancia eran muy nerviosos y ansiosos. Corrían
frenéticamente alrededor de sus cubículos en reacción a los
ruidos. La conclusión final de varios experimentos de anulación
de genes es que el cambio en un gen tiene efectos imprevisibles
en otros sistemas. Los rasgos están ligados, y quizás sea
imposible aislar completamente los efectos de un único gen. Los
investigadores señalan que se debe ser cuidadoso y no saltar a
conclusiones en el sentido de que se ha descubierto "el gen
de la agresión", "el gen maternal" o "el gen
de la ansiedad". Para utilizar una analogía de la
ingeniería, no se puede concluir que se ha encontrado el
"centro de la imagen" de un televisor porque se ha
cortado un circuito interno y la imagen ha desaparecido. Gerlai
(1996) y Crawley (1996) también alertan que la neutralización
del mismo gen en dos especies diferentes puede tener distintos
efectos en el comportamiento. Esto se debe a las interacciones
complejas que hay entre muchos genes distintos. Hace veinte
años, los genetistas del comportamiento llegaron a la
conclusión de que la herencia de la conducta es un proceso
complejo. Fuller y Thompson (1978) concluyeron que "se ha
encontrado reiteradamente que ningún mecanismo genético da
cuenta de un tipo particular de comportamiento".
Factores aleatorios
Los genetistas de la conducta han descubierto que es imposible
controlar totalmente la variación en algunos rasgos. Gartner
(1990) descubrió que la crianza de líneas endocriadas
genéticamente similares no alcanzaba a controlar las variaciones
en el peso. Incluso bajo condiciones de laboratorio, altamente
estandarizadas, los pesos corporales siguieron fluctuando en los
distintos individuos. Los criadores porcinos también han
observado que las líneas híbridas producidas comercialmente no
tienen la misma tasa de ganancia de peso. Hay factores aleatorios
desconocidos que afectan la variabilidad incluso en animales
genéticamente idénticos. Una causa pueden ser los factores
intrauterinos; las otras causas son desconocidas. Darrel Tatum y
sus alumnos de la Colorado State University encontraron
variaciones en la conformación corporal y en la calidad de la
carne de ganado que era 50 % británico (Bos taurus) y 50 %
índico (Bos indicus). Algunos animales tenían más
características índicas, con gibas más grandes y orejas más
largas, y la conformación corporal de muchos animales no era
mitad británica y mitad índica. Las características de la
carne también variaban, y los animales que parecían más
índicos tenían carne más dura. Los animales tenían una
variación de alrededor del 10% respecto de la conformación
corporal y las características de la carne de las cruzas
índicas de media sangre.
Gartner (1990) concluyó que hasta un 90 % de las causas de la
variabilidad aleatoria no puede ser explicada por diferencias en
el medio ambiente físico del animal. Tanto en ratones como en
vacunos, los factores aleatorios afectan los pesos corporales.
Gartner (1990) cree que los factores aleatorios pueden tener
influencia ya sea antes o apenas después de la fertilización.
Las interacciones entre los factores ambientales y los genéticos
son complejas. Tanto la conformación genética del animal como
su ambiente determinan la forma en que se comportará. Estas
interacciones serán tratadas con mayor detalle en capítulos
subsiguientes de esta compilación. La genética tiene profundos
efectos sobre el comportamiento de un animal.
CONCLUSIONES
Existe una compleja interacción entre los factores genéticos y
ambientales, que determina la forma en que se comportará un
animal. Otro principio es que los cambios en un rasgo, como el
temperamento, pueden tener efectos imprevistos en otros rasgos
aparentemente desvinculados. La sobre-selección en favor de un
único rasgo puede terminar en cambios indeseables en otros
rasgos de comportamiento y de conformación física.
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sources of variability. Anim. Behav. 50,
Otros conductistas.
-Tom Dorrance
Hola Rubén:
Porque fue quien interpretó de manara completa (diríamos
elegantemente "holística") la relación con el caballo
basada en el conductismo. Es decir, logró depurar las acciones
del humano hacia el caballo SIN MEZCLAR actitudes tradicionales.
Él no inventó nada, ni descubrió procedimientos nuevos que
llevaran a determinados resultados, sólo ENTENDIÓ el fundamento
de una relación apropiada con el caballo y se dio cuenta que ese
elemento era la ACTITUD del humano hacia el caballo.
Esa fue su principal mérito, pues ya muchas personas relevantes
a través de la historia habían desarrollado TODAS las acciones
que de manera aislada les hacían obtener resultados
excepcionales (que no obtenían otras personas), pero que no
habían percibido que el factor central sobre el que debía girar
siempre el qué hacer del humano era la ACTITUD.
La deficiencia de estos grandes equitadores, de los que puedo
mencionar muchos nombres, fue no entender que esa actitud debía
regir SIEMPRE y TODAS nuestras acciones y entonces en algunas
ocasiones o para determinadas, maniobras u objetivos empleaban
procedimientos conductuales y hasta cognitivos en el momento de
enseñar al caballo algo nuevo, pero en otros momentos eran tan
tradicionales como cualquier otro.
Fue una luz en la obscuridad que puso ante sus alumnos un camino
claro por el qué avanzar sin perder el rumbo. Seguramente, sus
mejores compañeros y alumnos (y yo diría sus coautores, pues
Tom manifiesta haber aprendido mucho de ellos) fueron su propio
hermano Bill (finado también) y Ray Hunt, con quien espero poder
convivir unos días en España.
Escribió un libro que por su profundidad no es fácil de
comprender... es un libro aparentemente anecdótico con mensajes
muy profundos no fáciles de interpretar. Es un libro de lecturas
repetidas obligadamente. Es algo así como la dificultad que
tienen los economistas para entender El Capital, de Marx, aunque
este no tiene nada de anecdótico.
El nombre del libro es: True Hunited.
Salud! Chico.