- Comunes:

Hola Alejandro:
Excelente inicio e inmejorable lección: "mientras es a la fuerza no brinco, pero si me lo pides por favor...hago lo que quieras". Ese es el panorama del MNC.
Cuando me llaman a clubes hípicos de salto encuentro generalmente lo siguiente:
1.- caballos con el menor nivel de adiestramiento (con excepción hecha de los de carreras).
2.- gente que cree saber todo y que su actividad es la mejor (aunque no son los únicos). Como consecuencia del punto 1 y 2, el "síndrome del martes"
3.- rigidez en las riendas
4.- temor a determinados obstáculos, sobre todo al foso
5.- temor a determinados lugares del picadero
6.- práctica de obligar al caballo a saltar en lugar de enseñarlo e insensibilizarlo.
7.- premian lo que hay que castigar y castigan lo que hay que premiar
8.- caballos calientes, sobre todo el Pura Sangre Inglés

Creo que por el momento es lo que puedo mencionarte mientras no haya un problema en concreto.
Salud!
Chico.

Hola Alejandro:
Tienes razón en considerar que ver las cosas en vivo e interactuar con el caballo y sus dueños es una forma infinitamente superior de intercambiar información. Tendremos que planear también una visita a mi querida Argentina, aunque tendría que sacrificarme con mate y un jugoso churrasco acompañado de empanadas de elote y un puchero con abundantes choclos.
Mientras tanto hay que hacer ejercicios de comunicación epistolar para probar la eficiencia de la transferencia de tecnología, que algunas veces me saca sustos.
El punto 7 al que te refieres no es privativo de la gente de salto, sino de la especie humana. Es un proceder inconveniente pues mediante los reforzamientos negativos y positivos aplicados de manera invertida, comunicamos exactamente lo contrario de lo que queremos. Al menos, esa es la conclusión a que llega el razonamiento equino.
Voy a explicarme con unos ejemplos.
Es común (lo he visto hasta en participaciones olímpicas) palmear eufóricamente al caballo, mientras se patalea y se hace alharaca levantando el puño y por supuesto, tensando todo el cuerpo, cuando se ha ganado un buen sitio en una competencia.
Para haber logrado eso, el caballo debió saltar limpiamente todos los obstáculos y si fue durante un desempate, lo hizo además en un inmejorable tiempo, de otra manera no habría ganado.
Mientras mayor fue el triunfo, mayor es la euforia del jinete y más fuertes son los manazos que se le dan al caballo en cuanto cruza la línea donde termina la participación.
¿Qué es lo que entiende el caballo? Seguramente que hizo algo MUY mal, puesto que lo que está recibiendo es precisamente una serie de reforzamientos negativos: 1.- En lugar de suspensión de estímulos, estos se acrecientan y acumulan (gritos, patadas, jalones, etc.); 2.- En lugar de inactividad y descanso, se le da una vuelta "triunfal" durante la cual, lo que menos hace es descansar y relajarse: 3.- En lugar de la aceptación social que significan las caricias friccionantes y palabras suaves en tono agradable, recibe fuertes palmadas en el cuello y en los hombros (en una ocasión vi a un jinete tirar fuertes -- pero sin duda cariñosas y llenas de gusto y agradecimiento-- manotadas a las orejas y nuca del "noble bruto".
Vuelvo a hacer la aclaración de que esto mismo he visto, y muchas veces, en Charrería, Doma Clásica, Polo, etc.   
En contraposición, también es frecuente "premiar" al caballo cuando hace algo malo, un ejemplo de este proceder es detenerlo y bajarse cuando el caballo muestra intenciones de reparar (botarse), o alejarse de él cuando amenaza con morder, o no montarlo si se mueve y no "da el estribo", etc. Lo único que logramos es reforzar la mala acción, porque el caballo se da cuenta desde la primera vez que la pone en práctica, que le da el resultado que busca.
Desde luego que si cualquiera de estas u otra cosa ocurre, la solución no es aguantar los reparos y exponernos a que nos tumbe, ni quedarnos parados a su alcance mientras nos muerde. Es evidente que debemos resolver ANTES estos problemas para no quedar expuestos a sus consecuencias.
Salud!
Chico.

- Potrillos:

Hola Alejandro:
Lo que estás haciendo está bien, puedes meterlos a la manga tranquilamente, colocar la jáquima y un ronzal, que en este caso puede ser de 6 o más metros pero de un material suave para que no te queme si un potro es "carretero" (p'al glosario Oscar: que alinea su cuerpo con el ronzal, baja la cabeza y tira de él hasta arrastrarte y quitarte la cuerda de las manos).
Ya con él en el corral, que puede ser de unos 18 o 20 metros por lado, debes aguantar los tironees que se dará, pero solo con tus manos y sin ayuda. Trata siempre de hacer ángulo entre el ronzal y el eje longitudinal del caballo para que lo puedas dominar sin mucha fuerza. A cada tirón debes oponer resistencia SOLAMENTE hasta que el potrillo ceda, en cuanto afloje debes aflojar totalmente el ronzal pero sin soltarlo, de tal manera que puedas esperar el siguiente potreón (jalón). Cuida sobre todo no jalar de frente a él pues entonces su reacción es de levantarse sobre las patas y caer de lomo. Se puede desnucar. Antes que algo así ocurra, debes aflojar el ronzal.
Después de un potreón, se quedará quieto. Entonces acércate MUY lentamente hacia su hombro manteniendo el ronzal COLGANTE. Recuerda que en el MNC nunca hacemos algo contra la voluntad del caballo. Cuando su opinión no coincide con la nuestra, entonces hacemos lo necesario para cambiar la de él, pero no lo sujetamos para que no se aleje cuando nos acercamos. Si intenta huir, entonces detenemos su arranque aflojamos el ronzal cuando se calme. Verás que cada vez podrás acercarte un poco más. Cuando sientas que tolera un poco tu cercanía vuelve a retirarte. No te canses de hacer la aproximación y el repliegue muchas veces, cada vez que lo hagas el potrillo confiará en ti un poco más. Cuando logres tocarlo con la yema del dedo , vuelve a replegarte una y otra vez. Tus caricias serán cada vez mejor aceptadas. Generalmente aceptan primero el contacto en el hombro y en la cruz. Después debes acariciar el cuello, garganta, cachete y de allí a la cara. De la cruz puedes pasar al lomo y grupa. Deja para el final el vientre, las orejas y las extremidades.
Tu actitud en todo momento debe ser de calma y con movimientos muy lentos y sin aspavientos. Debes proceder amorosamente y con la convicción de ganarte su confianza. El único problema de estos potrillos somos nosotros y su reacción es de temor, no te olvides que enfrentan al peor (¿debo decir el mejor?, bueno, el más eficiente) de los depredadores que ha existido sobre la tierra. Aunque no seamos concientes de ello, los caballos sí lo son y tratarán de alejarse de ti lo más posible.
Salud!
Chico.
Nota: ver la lección sobre Exploración del cuerpo. Palpar al caballo

Nota: ver la lección sobre aproximación y repliegue.

 

- Tiempo de ejercicios:

Si te preguntas durante cuanto tiempo hay que ejecutar un determinado ejercicio, Chico facilitó la respuesta en varios mensajes:

Hola Sonia:
En términos generales, la decisión es de seguir hasta que tengas el resultado deseado, pero si esto no es posible, entonces debes parar con una respuesta favorable y terminar otro día.
Sin embargo, dada la capacidad de comprensión del caballo y su fantástica memoria, el caballo DEBE comprender lo que le pides en unas cuantas repeticiones, es decir, en unos 10 minutos. Si esto no es así, es que no estás procediendo correctamente y el caballo se confunde o se asusta. Las dos posibilidades son negativas y la solución está en nosotros, no en el caballo.
Otra posibilidad es que estemos perdiendo la calma. Esto es desastroso para la débil comunicación que estamos tratando de entablar. En este caso, lo primero que debemos hacer es tratar de silbar. Si lo podemos hacer, es que nuestro rostro no ha adquirido la rigidez que caracteriza este estado de ánimo. Si esto no funciona, el plan B es dejar inmediatamente de manejar al caballo y retirarnos a descansar, tomarnos una copa en nuestra casa y reflexionar sobre que es lo que estamos haciendo mal, para regresar al día siguiente con una nueva estrategia.
Nada deteriora más la relación con el caballo, que un temperamento (propio) fuera de control. Si perdemos los estribos y agredimos al caballo echándole la culpa y lo consideramos tonto, es que nuestro intelecto llegó a su límite y no tenemos más recursos mentales a los que recurrir.
Salud!
Chico
P.D. Recuerden que estamos experimentando un curso a larga distancia y es muy importante que se mantengan en vigilancia permanente de sí mismos. Es una suerte de autocrítica que requiere mucha honestidad personal que el caballo pone a prueba constantemente. Así que no se "achicopalen" ni se "desavalorinen".

Hola Francisco:
Gracias por seguir apoyando el cibercurso con tu trabajo, en verdad que es extraordinario y además muy descriptivo.
Voy a echarle un ojo al de dar cuerda.
Respuestas:
Si el ejercicio que quieres que el caballo haga es normal, es decir, simplemente de mantenimiento, lo mejor es soltarlo en un prado amplio a que retoce y sólo se ejercite.
Sin embargo eso no le da una buena constitución física ni lo mantiene en forma para una competencia o para un trabajo más demandante.
Muchos caballos trabajan tanto que no es necesario hacer ejercicio extra, sin embargo, en los casos que sí se requiere fortalecer el aparato locomotor o desarrollar la musculatura de potros jóvenes antes de ser montados por primera vez, se pueden ejercitar llevándolos de mano desde otro caballo.
Si tu caballo ya es de silla (si ya se monta), el ejercicio con el jinete es ideal, sobre todo si lo puedes realizar en exteriores donde cambias de tranco, con desniveles o accidentes topográficos. Si al mismo tiempo te llevas uno de mano (o dos si los puedes controlar), en el mismo lapso ejercitas a tres y para ellos no es tan desagradable como el trabajo a la cuerda.
Por desgracia, dar cuerda como ejercicio físico, deteriora el estado de ánimo y predispone al caballo contra el ejercicio en general y contra el manejador, al cual le guarda resentimiento en un grado que depende de su personalidad (del caballo).
Me comprometo a avisarles cuando coloque fotografías o agregue un artículo nuevo a mi página y muchas gracias por el interés que muestras. No te puedo ofrecer cambiar los nombres de nuestras poblaciones pues queda fuera del alcance de mis posibilidades Jajajajaja.
Yo trato de participar sólo en las preguntas sobre manejo y comportamiento para no hartarlos. Por otra parte, me parece muy bueno el consejo de Gustavo a Lucky. Yo empleo mucho el maíz y es un excelente alimento para recuperar o mantener a los caballos, pero por el riesgo de laminitis, si no está bajo condiciones de trabajo, no debe exceder el 1% (diario) de su peso.
Salud!
Chico

Hola Rafael:
El MNC resuelve el 90% de los caballos en los primeros 30 minutos; el 9% en una hora y el restante 1% en más de una hora.
Sobre el tiempo en que debes trabajar aun caballo diariemente, te recomiendo seguir la siguientes consideraciónes.
1.- Te fijas una meta para ese día. Debe ser una meta realizable, no ambiciosa. Un pequeño progreso respecto del día anterior es un magnífico propósito.
2.- En cuanto tu caballo alcance la meta, debes realizar de tres y ocho repeticiones.
3.- Durante cuelquiera de esas 3 a 8 repeticiones, debes terminar, no importa si fue en la 3 o en la 6, como tampoco importa si todo el trabajo te llevó cinco o diez minutos.
4.- Nunca llevas más allá de 40 minutos una lección. Si tu caballo no comprende lo que le pides en 10 minutos, es que no has sabido explicarle tus propósitos.
Finalmente recuerda que ante cualquier error, confusión, lucha, etc. el caballo NUNCA tiene la culpa.
Salud!
Chico.

Hola Celso:
Así como me alegran las buenas noticias, me apesadumbran las malas. Creo que la transmisión de ideas, conceptos y experiencias por escrito y a la distancia, no están dando el resultado esperado.
Ya van tres accidentes que pudieron ser graves y no me gustaría estar alentando voluntades para ponerse en riesgo.
Siento rabia de no poder ver el caballo y saber exactamente que le pasa.
De acuerdo a lo que mencionas es clara la falta de liderazgo. Aunque generalmente no es necesario hacerlo, deben dedicar más tiempo a repasar todos los ejercicios pié a tierra cada vez que vayan a montar, poniendo énfasis en la obediencia y buena ejecución de cada uno, más que en el ejercicio físico. Pidan un poco más para que ante la presión, el caballo saque sus intenciones claramente antes de montarlo. Generalmente cuando se les exige, se sabe si se enoja o muestra poca paciencia y de esa forma se juzga mejor como está su estado de ánimo ese día.
Salud!
Chico.

En cuanto a la manera de aprender los de los caballos y las poquísimas repeticiones que requieren debes tomar en cuenta lo siguiente:
Es un hecho que CUALQUIER caballo (no he encontrado uno sólo retrasado mental) entiende un concepto con tres repeticiones del evento. Las condiciones son que:
1.- esté atento
2.- las señales estén bien ejecutados. Esto es, que cuenten con las características que hemos tratado ampliamente y que son las diferencias entre un manejador tradicional y uno natural. Estas son:
ser inofensivo,
oportuno,
específico,
consistente,
gradual y
retributivo.
Si en esas tres repeticiones no hay indicios de que el caballo comience a comprender lo que le pides, debes darte un margen de otras tres. El margen es para ti pues la deficiencia será tuya para explicar, no del caballo para entender.
Desde luego que si sigues haciendo señales que el caballo no comprende después de esas seis repeticiones, puedes confundirlo más o despertar su impaciencia y desesperación, de acuerdo a la tolerancia personal (del caballo).
Por eso es tan importante contar con este tipo de parámetros (lo de las tres repeticiones), pues no hay nada más pernicioso que insistir e insistir en que el caballo aprenda algo que no comprende. Por eso los manejadores tradicionales se toman meses y aún años en "enseñarle" al caballo una maniobra que no comprende. En estos casos, los caballos hacen las cosas como REACCIÓN a acciones generalmente agresivas (por no decir violentas), en lugar de que las hagan como una RESPUESTA conciente, voluntaria y esforzada, con la que tendremos ese alto rendimiento que todos deseamos de nuestro caballo.
Los humanos les pedimos a los caballo hacer cosas que ellos no hacen en libertad. Por ejemplo caminar hacia atrás, hacer pasos de costado (dos pistas) o la ambladura, que salvajemente se les "enseña" a los caballos de Paso Peruano e islandeses.
Otras maniobras las emplean muy poco y (parafraseando a eso otro argentino también admirado por mí) lo poco que las emplean lo hacen muy poco. Me explico: Un caballo puede girar sobre las patas, pero nunca para dar más de media vuelta. Es decir, pocas veces emplean el giro y cuando lo hacen, giran poco.
En cambio en Charrería, para obtener la mayor puntuación el caballo debe hacer seis vueltas completas por lo menos. En Reining la prueba es de cuatro. Nunca el caballo en libertad hace eso, resulta absurdo ¿cuál es el propósito? yo tampoco lo veo. Otro ejemplo. Todos sabemos que los caballos no saltan algo que pueden rodear. Y generalmente cualquier cosa puede ser rodeada, así que salta poco. Pero en una competencia de salto podemos verlos saltar doce obstáculos en unos segundos. Otro ejemplo. Los caballos patean a otros cuando se acercan, pero casi nunca "sueltan" las patas mientras sus manos están en el aire. En la alta escuela se les pide hacer balotadas y cabriolas.

- sobre el tiempo de ejercicio en caballos de competición

Hola Silvia y Celso:
Es verdad, estoy de acuerdo con los dos. Cuando hablé de 20, 30 minutos de trabajo tal vez tenía en mente a los caballos en preparación, no a los que se encuentran en situación de competencias.
Este factor también hay que tenrlo en cuenta, no podemos tener un caballo de Raid (Endurance) ejercitándolo 20 minutos diarios y el domingo corre una competencia de 140 kilómetros en 10 horas de trabajo.
El caballo deportivo, si está participando en competencias debe tener una excelente preparación física para mantener la mejor condición física, pero también es aquí donde tiene relevancia lo que menciona Silvia, pues hay que tratar de mantener la mejor "salud mental" (disposición para el trabajo)variando las rutinas, lugares de trabajo y ípos de ejercicios.
En el caso de los caballos en iniciación, este factor es aún más importante, pues no han formado el hábito del trabajo y por lo tanto es posible generar más resistencias en su participación si la cantidad y calidad del ejercicio se hace con descuido.
Salud!
Chico.

- Tolerancia al dolor:

Hola Francisco:
La tolerancia de un caballo al dolor, por complacerte, tiene límite. No es posible que podamos convencer a un caballo de que permita ser castrado sin anestesia. De la misma manera, si el trabajo de limpieza del casco es suficientemente doloroso, no lo permitirá a menos que la tranquilices por medios químicos. Si puedes lograr que su dolor no sea demasiado intenso y avanzar con mucha calma y tacto, si puedes lograr mucho. Por otra parte, si ya forcejeó y logró soltarse, lo más seguro es que aprenda de inmediato a hacerlo y aunque no le duela, estará evitando tu acción cada vez con mayor persistencia.
En este caso, debes comenzar de nuevo logrando apenas que se quede quieta y te de la mano sin que le toques el casco. Posteriormente, con mucha gradualidad podrás volver a manipular su casco y la parte afectada.
En estos casos sirve mucho tener bien establecido el liderazgo sobre ella y regañarla verbalmente cuando trata de evitar que manejes su casco.
Salud!
Chico

 

- Dejarse montar:

Hola Sonia:
Si ya revisaste el caballo como te lo recomienda Mirjam y consideras que no tiene un problema físico, tu caballo no quiere que te montes porque considera desagradable que lo hagas.
1.- Es posible que tenga un temperamento un poco dominante
2.- que lo hayan tratado mal cuando lo montan, o
3.- simplemente que es algo flojo y prefiere no cargarte sobre su lomo.
Para resolver el primer caso debes establecer el liderazgo sobre él, cosa que se hace, como en otras ocasiones se los he comentado, desde el piso con el trabajo que menciona Enrique, y que es la ÚNICA forma de mostrarle que te encuentras en una jerarquía superior a le de él y que debe hacer lo que le pides: quedarse quieto mientras lo montas.
En el segundo caso debes convencer al caballo que no sufrirá ya con el freno, fusta o acicates. Que tampoco le darás ejercicios demasiado pesados ni durante mucho tiempo.
En el último caso, debes "explicarle" que es preferible dejarse montar que no hacerlo (esto vale también para el primer caso). La forma de hacerlo, es cambiando su forma de pensar respecto a que te subas o no en él. Actualmente, tu caballo considera que es mejor que no te subas y por eso se mueve, así que cuando tomes el estribo con tu mano y el caballo INICIE su desplazamiento hacia cualquier lugar, debes flexionar su cabeza hacia el lado donde te, jalando suavemente el ronzal o la rienda de ese lado, tomándola muy cerca de su boca, al mismo tiempo que le das una palmada en la grupa para que gire sus cuartos traseros hacia el lado contrario al de montar. De esta forma le das una o dos vueltas completas y verás que muy pronto el caballo no quiere seguir girando sobre sus manos y su movimiento se volverá lento y pesado. Ese es el momento de ofrecerle dejar de girar, tomando el estribo en cuanto se detenga y tratando de montar con mucha suavidad y calma. Si el caballo vuelve a moverse, repites la acción que te recomiendo. Si lo haces correctamente, sólo tendrás que girarlo tres veces para que el caballo prefiera estar quieto y dejar que te montes.
El principio de Manejo Natural que estarás empleando es "hacer difícil y desagradable lo que él quiere y fácil y agradable lo que tu quieres" (si se mueve gira cerradamente sobres sus manos, pero si no lo hace y permite que te montes entonces lo haces sin causarle tensión).
Salud!
Marcelino

Hola Mayca:
Claro que no es malo dar picadero en un corral pequeño y circular (mientras no sea menor de 12 metros de diámetro).
Este tipo de corrales son ideales para controlar a los caballos. Sin embargo, el trabajo aquí debe ser reducido, no cansar de más al animal. Lo ideal es hacer el trabajo sicológico que les he explicado en otras ocasiones.
Remediar el problema de no "dar el estribo", es bastante fácil.
Sin más ayuda, toma la brida muy corta con la mano izquierda, a unos 10 centímetros del freno (si lo haces con ronzal en lugar de brida es mejor). llevas a cabo el movimiento normal de montar tomando primero el estribo con la mano derecha y seguramente Pipo apartará sus patas girando y colocando su cabeza cerca de tu hombro izquierdo. En cuanto mueva la primera pata para apartarse de ti, debes darle una palmada en la nalga al mismo tiempo que lo reprendes con la voz empleada con severidad (tres palabras como máximo). Pipo girará más y se mostrará desconcertado por tu repentina decisión. Eventualmente puedes presionarlo para que gire dos o tres vueltas completas mientras le
flexionas el cuello hacia ti, como en el caso del control del espacio vital en el tren posterior (ver ilustraciones de Paco). Después de eso, debes acariciarlo, hablarle suave y esperar unos 20 segundos antes de repetir la operación. Si lo haces consistentemente y la reprensión y las caricias vienen en el momento apropiado, después de tres, máximo cinco repeticiones, Pipo dejará que tomes el estribo sin moverse. Cuando logres este primer paso, debes soltar el estribo y volver a acariciar a Pipo. Esta acción la debes repetir por lo menos 10 veces (tomar-soltar-acariciar) hasta que él se convenza de que no siempre que tomas el estribo te vas a montar. El siguiente paso es tomar el estribo y colocar el pié en él. Si se mueve al colocar el pié, debes sacarlo de inmediato y repetir el reforzamiento negativo de la nalgada. Repetir hasta que permita colocar el pié. El tercer paso es cargar peso en el estribo y llegar a pararte sin que se mueva. Si lo hace, se repite el medicamento "natural". El cuarto paso es pasar la pierna sobre su grupa y sentarte. Cuando lo logres, debes desmontar después de unos cuantos segundo y pasear un poco a Pipo halagando su buen comportamiento. Repites la acción de montar y cada vez te debes quedar más tiempo sobre él mientras lo acaricias y le hablas suave.
El mensaje de tu actitud es el siguiente: Si permites que tome el estribo, coloque el pié en él, me pare en el estribo y me monte, te acaricio y te alabo con mi voz. Si no lo haces, entonces me enojo, te regaño, te incomodo y te doy una nalgada por tu mal comportamiento.
Este procedimiento implica que Pipo comprenda lo que quieres y cual será tu reacción a su actitud. Cuando tenga claras las dos alternativas, optará por la que significa comodidad, bienestar y aceptación social (reforzamientos positivos), en lugar de regaños e incomodidades (reforzamientos negativos).
Cuando esto ocurra, bastará que al montar le preguntes que prefiere. Y tu no te preocupes por favor por hacer preguntas, son bienvenidas.
Salud!
Chico.

Nota: ver control de espacio vital.- ceder posteriores

- Sobre el problema de moverse cuando tenemos puesto el pie en el estribo y subidos.

Hola Celso:
Buena noticia la de que no aprovechó la estampida de los otros para unírseles y no muy buena el que aún amaga con morder.
Lo de moverse al montar sin estar listo, es una costumbre que pudo haber aprendido con Alejandro y no hace distinción pues supone que eso es lo que quiere todo jinete, incluso tú. Creo que no implica ningún mala intención, pero es incómodo que lo haga y pudiera ser peligroso.
Las correcciones que haces una vez montado son tardías y por eso no deja de hacerlo, así que debes actuar antes sin terminar de montarte.
Hay dos o tres alternativas para solucionar el problema. Una de ellas, la que me gusta más, no es fácil hacerla con albardón. La silla charra se presta muy bien o la texana, que no se ladean tan fácilmente. Sin embargo puedes intentarlo.
La forma de hacerlo es la siguiente:
Tomas el estribo y te paras en él. Anemo comenzará a caminar y hay que mantenerse parado en el estribo izquierdo sin terminar de montar, al mismo tiempo que flexionas su cabeza y le permites caminar en círculo cerrado si quiere. En cuento él se detenga, que lo hará después de unos momentos, le alivias la posición terminando de montar y aflojando la cabeza. Es posible que en ese momento se ponga en marcha y sería el momento preciso para volver a flexionar su cuello y hacerlo girar muy corto hasta que se detenga.
Este procedimiento tiene dos tiempos. El que se realiza antes de montar y que sirve para que el caballo te permita montar sin moverse y el segundo cuando debe aprender que aunque ya te sentaste él no debe iniciar la marcha si no se lo indicas.
Hay que trabajar los dos tiempos manteniéndolos como dos correcciones diferentes. La parte final de solucionar el problema, es no pedirle que camine inmediatamente que te montas, sino enseñarlo a que espere la orden correspondiente.
Si el problema es siquiera pararse en el estribo y no te da tiempo a hacerlo, entonces el reforzamiento negativo no es mantenerse parado en el estribo, sino bajar el pié mientras das un tirón no muy suave de su cabeza. Para hacerlo así, es conveniente emplear la jáquima y el ronzal en lugar de las riendas, con la finalidad de no tirar de la boca sino de su cabeza. La fuerza debe ser suficiente para que Anemo quede viendo hacia ti, es decir, que de un giro de 180º.
Salud! Chico.

- Sobre el procedimiento de desmontar para corregir la impaciencia por moverse antes de montar.

Hola Edgardo:
El problema es que si se mueve al subir y tu te desmontas y te pones a enrollar la rienda, el caballo se salió con la suya, pues evitó iniciar el trabajo. De esa manera, le estás alentando a moverse, en lugar de quedarse quieto.
En lo que tienes mucha razón, es en que hay que tener cuidado de no dar señales de marcha sin querer.
En cuento al mejor reforzamiento negativo, eso depende del caballo. Hay caballos que escapan mucho hacia atrás, para ellos el que los hagas caminar hacia atrás no es ningún reforzamiento negativo y dará más resultado flexionar y girar.
Sin embargo, en otros casos es mejor caminarlos hacia atrás. Así que se debe tomar la decisión según el caballo, pero sobre la base de que las dos alternativas funcionan muy bien.
Salud! Chico.

Nota: (Ver apartado de 'impaciente')

- Revolcarse:

Hola Francisco:
Creo que andas por las cuadras buscando casos raros Jajajaja. (Es broma). Este problema en realidad es frecuente, sobre todo con niños o jinetes noveles, pero muy fácil de eliminar.
Lo primero que debes hacer, es revisar la tensión de la cincha. En la mayoría de los casos, el caballo se echa por la presión excedida sobre su tórax. Generalmente, no queremos revisar la tensión del cincho una segunda vez y lo apretamos demasiado desde la primera. Revisa si es siempre la misma persona quien lo ensilla. También es común apretarlo más cuando el jinete será un niño pues creemos que de esa forma lo protegemos. Una observación más sobre la tensión de la cincha, es que con frecuencia apretamos más cuando habremos de participar en una competencia o evento, que cuando montamos en nuestros entrenamientos o paseos.
La frecuencia con la que practica su mal comportamiento elimina la posibilidad de que se trate de un malestar abdominal, como cólico.
Bueno, después de descartar la tensión de la cincha y el cólico, debo decirte con orgullo, que has resuelto solo el problema: debes incomodarlo cuando pretende acostarse. La manera más fácil y efectiva de hacerlo, es llamar la atención con la acción del ronzal sobre la jáquima si estás desmontado, y realizar la misma acción con la rienda si es que estás sobre él. De hecho, es la misma maniobra que realizas cuando flexionas el cuello. El efecto es triple:
1.- le llamas la atención.
2.- lo incomodas como consecuencia de una decisión que tomó y que tratará de evitar posteriormente.
3.- le imposibilitas la acción de tirarse al piso al tenerlo flexionado.
Desde luego, la dificultad es que los noveles o los niños puedan corregirlo, pero es lo que se debe hacer.
Hacerle desagradable estar acostado también funciona, sin embargo, como bien lo adviertes, puede traer efectos colaterales indeseables. Si algún día quieres acostarlo a propósito, no habrá forma de convencerlo. Por otra parte, es mejor aplicarse para prevenir, en lugar de corregir. Eres más eficiente si atajas la intención de acostarse, en lugar de castigar una vez que lo ha hecho.
Salud!
Chico

- Detenerse a comer:

Hola Javier:
Sólo cuando llevas a la novia o esposa, es decir, cuando el ambiente es muy romántico (lo de las velas). Apoyo la petición de Mayca de indicar quien es quien en la foto.

Corregir la molesta insistencia de que el caballo se clave a comer hierba es muy fácil, saca al caballo después de almorzar y que no tenga hambre jajajajaj, no, no es cierto.
La acción correctiva tradicional es levantarle la cabeza tirando de las dos riendas, como si fuera un fardo que hay que llevar hacia arriba. El caballo aprende que si se opone a ese esfuerzo, finalmente vence al jinete y cada vez lo hará con más fuerza (¿recuerdan lo del círculo vicioso?). He visto jinetes que fueron desmontados por encima del pescuezo del caballo con la consabida frustración y coraje (y la risa de los acompañantes).
Con el Manejo Natural se emplea un reforzamiento negativo, que puede hacerse con cualquier freno, pero un bridón (filete) es mejor porque no es muy severo. Se realiza con una sola rienda, (derecha o izquierda), dando un pequeño tirón que le golpee suavemente la boca. No debe ser una acción de jalar, sino de golpear y para ello, la rienda debe colgar un poco antes de dar el tirón. Si la rienda está tensa desde antes, no hay golpe, solo el arrastre tradicional con el que no se busca que el caballo decida por si mismo no agacharse. La otra rienda debe estar totalmente inactiva. El primer golpe debe ser suave para que al incrementar la intensidad en las subsecuentes repeticiones puedas saber cuanta se requiere sin excederte.
Este ejemplo es muy claro para comprender el principio de "tan suave como más puedas, pero tan firme como sea necesario", así como la de la medida de tu eficiencia.
El momento apropiado (oportunidad) para dar el tirón, es cualquiera desde que el caballo inicia la inclinación de su cabeza, hasta el instante anterior en el que toca el pasto.
Si te gana una vez pensará que te puede ganar dos y si te gana dos, estará convencido de que lo hará siempre. Este es el principio de la "consistencia". La corrección debe hacerse SIEMPRE pues si dejas que algunas veces coma y otras no, el siempre estará probando cual de ellas es la que corresponde a ese momento.
Practica la sesión correctiva (la primera vez) cuando no haya otra cosa que hacer, no cuando vayas en una cabalgata o tengas otra actividad, aunque seguramente alguna vez tendrás que corregirlo en esos momentos, pero entonces ya sabrá lo que significa el tironcito. En estos casos, de reincidencia, el estímulo será sólo una pequeña llamada con la rienda, prácticamente imperceptible para cualquier observador.
Esta corrección se realiza en cinco minutos con 3 o cuatro repeticiones. Si percibes que sigue intentándolo, significa que debes golpear un poco más fuerte. El caballo te indicará cuando es suficiente.
El objetivo es que el caballo piense que si se agacha a comer, él mismo se lastima un poco la boca, pero no olvides mantenerte dentro de la banda de la nobleza.
Salud!
Chico

- Galope trocado:

Hola Silvia:

Los caballos no necesitan ser enseñados a galopar correctamente, aunque no es su paso preferido, ellos saben hacerlo muy bien, así que puedes probarlo en un corral redondo de entre 12 y 16 metros de diámetro. Al hacerlo galopar, él deberá hacerlo correctamente hacia los dos lados. Si en libertad no lo hace, puedes estar segura de que tiene un problema en su extremidad posterior derecha. Asumiendo que no tiene impedimentos de salud para colocar su pata derecha adelantada cuando galopa hacia ese lado, puedes probar si es un problema de costumbre. No descarto aún totalmente el otro motivo pues su problema no necesariamente está en la pata, puede ser en la cadera, en la columna vertebral o aún en el cuello. En estos casos es cuando tienen una aplicación muy importante los masajes y el reconocimiento dactilar que conocen a fondo Mirjam
y nuestros(as) compañeros(as) de equitierra.
Así que debes ponerlo a galopar dándole cuerda hacia la derecha, primero en un círculo amplio (8 a 10 m. de radio). Debes observar si muestra objeciones a galopar, tales como sacudir la cabeza, corcovear, detenerse, levantarse de manos o darse vuelta para ir en el sentido contrario. La mayoría de los caballos muestran menos disposición a trabajar hacia este lado (ya fue motivo de discusión en este mismo foro), así que puedes esperar un poco de mayor resistencia hacia la derecha que hacia la izquierda, pero no debe ser algo exagerado.
Cuando logres que galope,
seguramente lo hará mal con la pata derecha, entonces y sin permitirle que abandone el galope pasando al trote, debes ir recortando el ronzal en tus manos para reducir gradualmente su longitud y por lo tanto, el radio del círculo.
Con esta acción, irás incrementando paulatinamente su dificultad para mantener el galope, pues su desunión hace menos eficientes sus movimientos.
Llegará el momento, en que un radio de entre 4 y 2 metros le dificulta mucho el galope si va mal, así que hará todo lo posible por cambiar su pata. Cuando lo intente, primero tendrá que trotar. En este caso le permites que lo haga pero sólo dos o tres trancos, después de los cuales le debes exigir que galope. Para poder hacerlo en ese círculo tan cerrado, tendrá que galopar correctamente con la mano y pata. Si no lo hace, debes repetir los intentos hasta unos cinco o seis, después de los cuales podremos concluir que el caballo NO PUEDE apoyar la pata derecha como guía.
Pero si el caballo sí galopa correctamente, en este o en un momento previo, de inmediato debes soltar ronzal (sin que caiga al suelo) para que el círculo se abra lo más pronto posible, pues esa es la primera forma de recompensarlo por acomodar el galope (galopar en círculo amplio es mucho más fácil que en uno cerrado). Después de una vuelta o menos, debes detenerlo pues ese es la segunda forma de retribución: detenerse y descansar junto a ti acariciándolo.
Después de esto debes repetir el ejercicio en un numero no mayor de 10 veces cada día.
Cuando ya haya comprendido lo que quieres, otro día, debes invertir el procedimiento: le pides que galope correctamente partiendo de un círculo de 2 metros de radio. Si inicia el galope correctamente, de inmediato le das más ronzal para que el círculo se abra y su galope sea más fácil. Si no lo hace, lo detienes regañándolo con tu voz y dando un leve tirón en el ronzal. De inmediato vuelves a pedirle que inicie el galope.
Salud!
Chico
Nota: ver dar cuerda con jáquima y ronzal

- El remolque. Aproximación - Repliegue:

Hola Francisco:
Disculpa mi demora en contestar, pero continuamente tengo pequeñas giras de 4 o 5 días que no me permiten leer los mensajes día a día.
El procedimiento de Aproximación y Repliegue Gradual, es la forma que empleo en el Manejo Natural del Caballo, para insensibilizarlo a los estímulos que lo atemorizan. Es contrario al procedimiento tradicional, que obliga al caballo a aproximarse a lo que lo asusta, empleando los acicates, fuete, etc. Lo que logra (el tradicional), es incrementar el temor del caballo a lo que lo asustó, pues asocia el dolor que se le ocasiona con el objeto fuente de su temor. Este procedimiento también logra resultados (que para algunas personas es satisfactorio) cuando el caballo le teme más al jinete que al objeto que lo asustó inicialmente.
Operando de manera contraria, el procedimiento de Aproximación y Repliegue se fundamenta en incrementar la confianza del caballo, tanto en el objeto que lo asusta, como en el humano que lo maneja y opera de manera no sólo diferente, sino CONTRARIA al tradicional. En lugar de obligar al caballo a que se acerque, se le permite que se retire (repliegue), cosa que el caballo agradece y le estimula la confianza. Acto seguido, se le pide nuevamente que se acerque y el caballo volverá a poner un límite que no está dispuesto a traspasar, pero siempre el límite se irá recorriendo gradualmente hacia el objeto, hasta que el temor es vencido completamente y el caballo toca lo que lo asusta con su nariz, obedeciendo a otra característica que tiene el caballo: su curiosidad. Como te darás cuenta, la actitud del manejador difiere diametralmente según el tipo de manejo que se le está dando al animal, así como los resultados, pues el caballo que se insensibiliza (habitúa) a un estímulo determinado, NUNCA volverá a asustarse, a menos que se le vuelvan a dar motivos con un trato tradicional.
Un ejemplo muy claro, que tengo oportunidad de experimentar casi cada semana, es cuando enseño a los caballos a subir a los remolques (van), cosa que hacen SIEMPRE con sólo abrirles la puerta y decirles "arriba".
Los humanos recurrimos de manera natural al procedimiento tradicional, porque las especies cazadoras (la nuestra es una de ellas), a diferencia del caballo, no retroceden en sus propósitos. Si algún soldado se sale de su trinchera y retrocede, se le fusila sumariamente por traidor y cobarde. El procedimiento de Aproximación y Repliegue corresponde al tipo de pensamiento lateral que tiene el caballo, mientras que el tradicional se ubica en el ámbito del pensamiento lineal de los depredadores.
En cuanto a la firmeza, debo decirte que un problema de muchos conductistas, algunos de ellos de prestigio mundial, no tienen claro este principio fundamental: ser "tan firmes como sea necesario" y por ello, encuentran caballos que no pueden manejar.
Ser demasiado suave o demasiado firme, tiene la misma consecuencia:
ineficiencia. Como en casi todas las cosas, el EQUILIBRIO es la actitud apropiada. Pero la confusión de conceptos o la costumbre adquirida hace terriblemente difícil ser equilibrado. En mi concepto, no existen los manejadores puramente tradicionales ni los absolutamente "naturales". Todos tenemos actitudes que oscilan entre los dos extremos y la tarea es mantenerse en la línea central imaginaria. Cuanta mayor sea la efectividad del manejador natural, menores serán sus oscilaciones hacia un lado y otro de la línea de equilibrio. El manejador natural, como ente falible, debe estar muy pendiente de los errores que comete para corregirlos de inmediato y de esta manera minimizar las desviaciones. Desde luego que la gente tradicional siempre está apartada de la línea.

Salud!
Marcelino

Hola Eu:
Es verdad que en los caballos de Parelli, o manejados de acuerdo a su manera, no toman decisiones. Efectivamente se ven siempre dispuestos a complacerte y en muchas ocasiones puedes notar las enormes ganas que el caballo tienen de comprender tus solicitudes y el esfuerzo de ponerlo en práctica.
Desde mi punto de vista, la acción más productiva es lograr ese nivel de compromiso de parte del caballo, sin ejercer violencia, sino simplemente convenciéndolo de que debe hacerlo de la mejor forma posible, incluso empleándose a fondo con todas sus capacidades físicas, emocionales y mentales. Con ello logra su propia satisfacción al recibir toda la retribución que espera de un manejador/jinete también satisfecho por el esfuerzo de los dos en la empresa de que se trate. La firmeza que se emplea, como ya lo he dicho en muchas ocasiones, debe ser justa la necesaria para ser tomada en cuenta por el caballo. Hacerlo, no se contrapone en modo alguno a la necesidad de comunicación,de hecho, sin ella no se puede lograr, como tampoco sin el intercambio afectivo que mencionas, con plenitud de respeto mutuo, como lo mencionas en el trato de Parelli a la yegua a la que le pidió subir al remolque. Opinas que tardó mucho en lograr que la yegua se subiera, pero hay que tomar en cuenta sus temores y resistencias a hacerlo, los antecedentes que haya tenido en el remolque y el resultado final, que aunque no lo describes, estoy seguro que fue totalmente satisfactorio. Imaginariamente veo a Parelli a unos pasos de la puerta o sentado en el guardafango del remolque, pidiéndole subir con una señal visual de su brazo extendido y el chasquido de la lengua (o tal vez la palabra "up") y a la yegua subiendo tranquila y decididamente en un solo intento hasta el fondo del remolque. Tampoco me equivocaría si afirmo que cuantas veces se le vuelva a pedir que suba, mañana o dentro de diez años, ella subirá de la misma forma en el lapso de cinco segundos, a menos que sea nuevamente tratada de manera tradicional para que lo haga.
Mi impresión no es que los caballos se encuentren tristes o deprimidos, sino concentrados y dispuestos a colaborar. Esta opinión me recuerda a las que escuchaba de visitantes a la antigua Unión Soviética de los años setenta, que volvían a mi tierra reconociendo que el país era toda una superpotencia, con logros científicos, tecnológicos y sociales impresionantes, que habían erradicado el desempleo, la inseguridad social, el analfabetismo, la mendicidad, la inseguridad en la vejez, la falta de viviendas dignas y la atención médica de alta calidad para todos, pero que "sentían" a la gente triste y deprimida. Considero que ahora sí tienen muchos motivos para sentirse tristes y deprimidos, sin embargo, la opinión es que son felices y dichosos.
Pero volviendo a los caballos, no es posible ser líder de tu caballo y que al mismo tiempo mantenga la libertad de contradecir tus deseos y tomar decisiones contrarias a tus solicitudes. En esa relación, o eres tu el líder o lo es él, socialmente, no se puede compartir esta función. Sin embargo, tampoco se trata de que el caballo sea un robot o un autómata. Se pretende simplemente que cuando se trata de desempeñar una función, se haga, que ya llegará el momento en que se termina la actividad productiva y una vez en la libertad y comodidad de su potrero o su caballeriza, el caballo podrá tomar todas las decisiones que considere pertinentes.
Creo que es cuestión de educación y disciplina, que debe existir en todos los niveles de organización animal, incluido el animal humano, que tiene que respetar los compromisos de una sociedad en la que vive inmerso, con sus reglas y obligaciones, pero con sus derechos y satisfactores.
La gran diferencia de subir a un caballo al remolque con un poco de comida y solicitarle que se suba sin objeciones, es que en el primer caso se le soborna con el alimento. Dejando de lado el inconveniente de los sobornos y engaños como medio de persuasión, el caballo subirá si le apetece el ofrecimiento y no lo hará el día en que no se cuente con el bocadillo a la mano.
Sobornar al caballo en las demás actividades ecuestres, por ejemplo en el salto, doma clásica, doma vaquera, charrería o simplemente en el paseo con él, es prácticamente imposible y por lo tanto improductivo. En esos casos, sólo puede moverlo el temor a ser castigado (manejo tradicional) o la voluntad de participar porque se lo pide su líder y retribuye su esfuerzo.
Salud!
Chico.

Hola Mayca:
Tienes razón, generalmente los caballos no suben a los remolques porque tienen miedo. Y tienen mucha razón de tenerlo, puesto que para el caballo el remolque es una cueva donde habitan depredadores o por lo menos, es una trampa de la que no puede escapar, es decir, responder a su instinto fundamental: el de conservación, que le prepara para recurrir a su medio de defensa primario que es huir.
El principio natural empleado para que el caballo se suba es, como muy bien lo apunta Mr. Jones, en todos los casos, primero establecer el liderazgo para que el caballo escuche tus sugerencias. El segundo paso es, con toda la paciencia de un santo, permitirle al animal (cuadrúpedo) que se convenza gradualmente de que no hay nada que temer. En su mente se libra una gran batalla entre el deseo de complacer al líder y el temor de entrar al remolque.
En este punto ocurre la diferencia con el manejo tradicional, que castiga al caballo para que venza un temor con otro mayor. No se repara en la necesidad de que pierda el miedo gradualmente mediante el procedimiento de Aproximación y Repliegue, sino que le exige entrar lo antes posible. Se le impide retroceder y se le arrea más fuerte mientras más cerca está de terminar de subir. el resultado es un caballo sumamente intimidado, que agrega el temor de ser azotado, al temor natural hacia el remolque con el cual comenzó.
En el MNC, se le solicita subir y el caballo opina que no debe hacerlo.
Entonces se le lleva hasta el punto más cercano que tolera y se le permite inspeccionar y reflexionar (¡lo hace!). Cuando se relaja y pierde el temor a esa distancia, se le retira, cosa que desde luego agradece. Luego le pides una nueva aproximación. Su respuesta será un acercamiento mayor, tal vez de un metro o de un milímetro, pero siempre mayor, pues el haberle permitido que se insensibilice a la aproximación que había catalogado como máxima, le permite sobrepasar el límite que él mismo había marcado como definitivo. En este nuevo intento marcará nuevamente otro límite, mismo que debe ser vencido otra vez con más exploración y confianza.
De esta manera el caballo va esforzándose por convencerse de que no hay nada que temer.
Es evidente que los caballos más nerviosos o que han sufrido una experiencia desagradable en el remolque, como caídas, manejo descuidado o accidentes, tienen más razones para no querer subirse y el tiempo de insensibilización es mayor.
Sin embargo, en TODOS los casos el resultado es el mismo: el caballo, ya insensibilizado, toma la decisión de entrar al remolque y lo hace sin resistencia, tardanza o cualquier otra actitud negativa.
Como puedes ver, el procedimiento y el resultado son totalmente diferentes según la forma empleada.
Salud!

Hola Eu:
Si hablamos de lo mismo. En realidad las diferencias de opinión son mínimas pero existen y creo que se circunscriben a la firmeza necesaria para vencer las resistencias del caballo o la indolencia que algunos presentan para pensar en lo que se les pide.
Desde luego que lo importante es de que el caballo piense y tome la decisión correcta. Con frecuencia menciono que la mejor cosa a la que podemos enseñar a un caballo es a pensar y a aprender. E MNC tiene esa ventaja, que para algunos jinetes poco experimentados es un inconveniente: los caballos parecen volverse más listos, más astutos pues se les prepara para pensar y decidir cuál es la su mejor alternativa. De hecho, cuando trabajamos con un caballo para que suba a un remolque, su opinión es que prefiere no hacerlo y mantenerse abajo. Lo que se hace es cambiar su opinión sobre el remolque (insensibilizándolo) logrando que prefiera estar arriba en lugar de abajo.
Cuando menciono que el caballo no debe tomar decisiones me refiero a decisiones contra las señales que le damos, no las decisiones indispensables que le permiten al "resolver" por si mismo la mejor forma de ejecutar una maniobra o de caminar por el mejor sendero. En otras palabras, lo que se busca es que el caballo pueda decidir por cual parte del camino avanza, pero no puede decidir no caminar y regresar a las caballerizas.
En cuanto al alimento usado como un medio de convencimiento, tiene la desventaja de que la mayoría de las veces no puede proporcionarse en el momento apropiado. En este caso, adquiere el carácter de "premio", en lugar de constituirse en un reforzamiento positivo. La diferencia entre uno y otro es que este último se proporciona en los primeros dos segundos inmediatos a la respuesta favorable. También es sabido, que las prioridades del caballo son el bienestar y el descanso, antes del interés que pueda prestar al alimento como aliciente. Con esto quiero decir que en muchos casos (yo diría que en la mayoría), el soborno con alimentos no sirve para convencer a los caballos de subir a un remolque, pues cuando el temor es verdaderamente grande o el recuerdo es muy desagradable, no hay alimento capaz de "convencer" al caballo de subir. En cambio, el procedimiento de Aproximación y Repliegue Gradual, aunado al establecimiento real del liderazgo es como el Papa: infalible. Estoy seguro que en ninguno de cientos de casos, Parelli ha fracasado en lograr que un caballo se suba a un remolque (como tampoco me ha ocurrido a mí), aunque bien puede invertir entre media hora a dos, pero con el invariable resultado de que al cabo de ese lapso, el caballo siempre subirá a la señal visual o sonora. Pero lo más importante de esta conversación, es advertir que puedes sustituir el caso del remolque por cualquier otra situación, como la negativa del caballo a pasar por un lugar determinado en un sendero o arroyo, saltar determinado obstáculo, acercarse a un área del picadero, ubicarse en determinado lugar de una caravana de caballos, permitir ser montado sin moverse, evitar que bote, se levante sobre las patas o "huya" con el jinete y mil situaciones más, en que la retribución que se debe emplear difícilmente puede ser el alimento y si en cambio, los reforzamientos positivos que el caballo valora más y que pueden proporcionarse en cualquier momento y en cualquier posición (a pié o montado).
Sí conozco a Poncho, de hecho, vive aquí mismo en Morelia. Él trabajó algún tiempo con Parelli y conoce también a Robert Miller.
Salud!
Chico.

Sobre la salida del remolque:

Es fácil resolver ese problema de salir con tranquilidad. Ya estás conociendo los problemas de falta de información (y algunas veces de información falsa), que enfrentamos con los dueños cuando tratamos de resolver problemas de caballos, jajajaja.
Bueno, lo que debes hacer es que cuando le indicas subir (cosa que debe hacer relajado y pausadamente) y él ha metido apenas la cabeza, lo debes detener y regresar con calma. Posteriormente, lo detienes cuando haya metido cabeza y cuello antes de regresarlo. Finalmente, el caballo sabrá salir retrocediendo porque lo practicó gradualmente y se convenció de que no hay peligro (pues esa es la razón de no querer retroceder).
Aprovecho este mensaje a Celso para pedirles que me informen cómo van sus caballos, hay que dar seguimiento a su manejo natural para asegurarnos de que todos resuelvan satisfactoriamente sus problemas.
Salud!
Chico.

Hola Xavier: Disculpa el retraso en la respuesta pero he estado un poco apurado en la organización de el curso de El Mirador y acompañando a Julio (de Zamora) que vino a tomarlo.
Hay que descartar que tiene miedo a la rampa pues ya la ha usado sin problema. Tampoco podemos pensar que no sabe lo que quieres, así que sólo queda la alternativa de que no quiere subir.
En estos casos, sólo hay que incrementar muy gradualmente la presión que estás haciendo, evitando dos o tres cosas que no sirven de nada.
La sugerencia de Edgardo con la manta me parece muy buena, nunca se me había ocurrido, pero creo que sólo servirá en el caso en que el caballo tiene miedo y hay que darle confianza. Este no es el caso.
Una de ellas es la de ofrecer alimento para que suba. Puedes dárselo pero ya cuando esté arriba, es decir, en el pesebre del remolque. Además, no te recomiendo que lo hagas siempre, sino ocasionalmente.
También advierto lo que puede ser un fallo en tu proceder, aunque tal vez sólo es una mala interpretación mía. Me estoy refiriendo a que mencionas que:
Lo dejo salir y le doy mas vueltas, le hago los controles, lo molesto, lo hago correr, lo paro y acariciandolo y despacio volvemos hacia el remolque.
Entiendo que lo acaricias inmediatamente después de molestarlo y pararlo. Lo que hay que hacer es que inmediatamente después de molestarlo no se le debe acariciar, sino ofrecerle la posibilidad de subir al remolque. Se le acariciará si su acción es favorable aunque sea mínimamente en comparación al intento anterior.
De no ser así, no debe habar caricias sino la rápida separación del remolque y vuelta a incomodar con un pelín de incremento.
Para incrementar la presión puedes usar el estaban o el fuete con bolsa mientras se le tira un poco del ramal por la persona que se encuentra arriba.
La recomendación de Paco es correcta en todo lo que te explica, sólo que sí hay que retirar al caballo del remolque para aplicar presión, pero ese alejamiento puede ser sólo un metro o tal vez un sólo paso, pero no presionar en el punto de mayor aproximación, pues el caballo pensará que no quieres esa aproximación.
Si esto no funciona, también hay que probar sin tirar del ramal y sin persona arriba del remolque, sino parada en un lado de la rampa en la posición de "control de movimientos".
Hay caballos que suben mejor si no se le tira del ronzal para que lo haga. Acabo de tener un caso en Chilpancingo, en que le pedía a una yegua tirando suavemente desde arriba mientras mi hijo arreaba atrás. Después de 15 minutos que la yegua no subía nos corrieron de allí porque tenían que preparar la plaza de toros para otro evento. Entonces me dispuse a bajar del remolque mientras la yegua se quedó parada con las rodillas pegadas al borde del piso del remolque, que no tenía rampa y una altura de unos cincuenta centímetros (bastante alto). Cuando quedé muy cerca de ella le acaricié la cruz y el lomo desde el borde del remolque, es decir, sin bajar aún de él. Como habían llevado esa yegua para que la montara por primera vez y no lo hice porque trabajé un caballo que tenía un mayor grado de dificultad, quise probar su reacción al peso de mi cuerpo sobre su lomo y me puse de tripa sobre su lomo, aprovechando que desde la altura que me daba el remolque no tenía que saltar para hacerlo. Así que me puse sobre ella suavemente pues era cerril y nunca se había montado. Me sorprendí de que después de unos segundos de estar atravesado sobre ella, levantó las dos manos, las puso sobre el remolque y saltó hacia adentro conmigo encima. Te cuento esto porque de alguna forma, la yegua interpretó mi acción como una invitación a subir mejor que la de tirar del ramal y arrearle por detrás.
Así que hay que probar otras alternativas pues no sabemos cual será la que funcionará con ese caballo en particular.
En el caso de tu caballote creo que simplemente no has llegado a la presión suficiente o no se está haciendo en el momento y forma correcta.
Tampoco hay que ayudarle subiéndole una mano ni atar cuerdas de la cola y pasarlas por el vientre o por las corvas, eso corresponde al más puro estilo tradicional que sólo empeora el problema.
Otro error es arrear o nalguear al caballo cuando se ha acercado al remolque. Toda presión debe hacerse por lo menos un metro atrás, nunca mientras avanza o mientras está pegado a medio subir al remolque.
Esperaré tus comentarios antes de pensar el plan B.
Salud! Chico.

- Control trote - galope:

Hola Silvia de Mallorca:

Primero un pequeño mensaje para todos: si las jáquimas quedan chicas es porque están nuevas y se deben estirar. Las hacemos así para que no se aflojen mucho después. Así que la solución es colgarlas de cualquier lugar resistente por las asas donde va el ronzal y con el fiador amarrado, jalar fuertemente para apretar cada uno de los nudos. Eso hace que den de sí lo suficiente para que le quede a cualquier caballo normal. También estirar el bozal, pero si no dará mucho de sí con la estirada, se puede agrandar tomando cuerda de las asas gemelas donde se coloca el ronzal. Estas se harán más chicas pero no importa.
La cuerda se debe recorrer a través de todo el nudo principal y agrandará el bozal.
Bueno, pasando al problema del trote. Si comprendo correctamente lo que quieres es que el caballo trote en círculo hacia la derecha sin que pase al galope ¿verdad? Es muy fácil. De hecho, sería más difícil lograr lo contrario: salir al galope sin trotar. Pero bueno, eso habla de la capacidad atlética de tu caballo, sobre todo para la derecha, que generalmente es el lado difícil. Primero debes cuidar de no tensar tu cuerpo cuando se mueve a la derecha. Es posible que le transmitas tensión a través de las espuelas, piernas, asiento o rienda y él lo entiende como crear impulso. Así que cuida de montarlo con mucha soltura en todo tu cuerpo y sin inclinarlo hacia adelante. Las riendas también deben colgar un poco.
Lo único que debes hacer es ponerlo en movimiento y si sale galopando, como siempre, cierra el círculo gradualmente. Llegará el momento en que el círculo estará tan cerrado que no podrá galopar y entonces hará la transición al trote.
En ese momento lo acaricias y lo halagas con la voz mientras comienzas a abrir el círculo nuevamente. Si al abrirlo vuelve a galopar, dejas de acariciar y halagar y cierras de nuevo el círculo hasta que trote. Muy pronto, digamos 10 minutos, comprenderá que quieres que vaya al trote y lo mantendrá en todo momento. Estarás aplicando el principio de "fácil y agradable lo que tu quieres y difícil y desagradable lo que él quiere".
Salud!
Chico.


Hola Silvia:
No, no, no sale al galope, todo lo contrario, reduce su movimiento a cero si sigues girando.
Es posible que al hacer la maniobra tu estés muy tensa y le indicas de esa manera que debe salir rápido. Tu cuerpo debe estar muy suelto, sin inducir energía. El caballo reducirá también la suya y comenzará a disminuir la velocidad. Entonces, cuando esté a la velocidad que quieres, suavemente sales del círculo. Es posible que después de unos pasos vuelva a acelerar, tu respuesta será dar nuevamente las vueltas de inmediato y repetir la salida cuando salga al paso. No tardará ni diez minutos en comprender y preferir no acelerar. Al salir del círculo debes dejar que cometa el error de acelerar, es decir, debes llevar las riendas muy flojas, colgantes.
Si estás predispuesta a su salida brusca y sales del círculo "frenando" con la rienda, el caballo no comprende lo que quieres y por lo tanto no aprende. Debes confiar en él y en lo que le enseñas.
Salud! Chico.

Nota: Ver dar cuerda con jáquima y ronzal

- Cargarse en las riendas:

Hola Naty:
Me da gusto saber que por lo menos ya no martirizan a tu caballo con frenos de tortura, ojalá sigan por ese camino.
Por lo que me parece, Kimba es un animal nervioso propenso a caer en vicios ocasionados por su confinamiento, aislamiento y confusión.
Estos caballos requieren mayor cuidado y comprensión pues fácilmente encuentran alternativas inconvenientes para el propietario.
Su actitud de cargarse en la rienda, tirando de ella como queriendo quitártela, es una muestra de inconformidad a las manos firmes, faltas de suavidad e intención de retribuirle lo que hace bien. Es lógico, desde el punto de vista del humano, interpretar como indisciplina o resistencia que tire de la rienda bajando la cabeza, cuando posiblemente, desde el punto de vista del caballo, lo que no hacen es darle libertad a su boca. Sin embargo, esa libertad que el caballo quiere, está muy lejos de ser una pérdida de control. Es importante que le hagan comprender, que puede mantener el movimiento y su velocidad SIN que él tenga que tirar de la rienda y que quien lo monta tenga que soportar su peso en las manos.
Te sorprenderías de saber lo fácil que es lograr la solución a este problema.
Bastaría con que pudieran explicarle lo que tú quieres que haga. Hasta ahora, él cree que lo que quieren es que se cargue en la rienda y lo hace a pesar de que no le gusta la idea, por eso busca alivio a su frustración en otras acciones como sacar la lengua o pasarla sobre el freno. Puedes colocar barrearas para impedir que lo haga, cuerdas o latas con perforaciones en los lados del filete, pero todas esas soluciones estarán destinadas a EVITAR físicamente poner en práctica su voluntad, en lugar de tratar de cambiarla.
Trataré de explicarte lo que yo haría en este caso aunque son muchas y no carentes de complejidad a la hora de ponerlas en práctica:
1.- enseñarle a flexionar el cuello verticalmente. Deben hacer contacto con el filete y comenzar a incrementar la presión hasta que Kimba haga cualquier intento de doblar la nuca o de bajar la cabeza (cualquier intento significa progresos milimétricos). En el momento que observen el menor intento de hacerlo, deben estirar los brazos RÁPIDAMENTE para distender las riendas y suspender TODA presión. Con cinco repeticiones correctamente ejecutadas, el caballo se dará cuenta que quieres que flexione o baje la cabeza y lo hará cada vez que se lo pidan.
2.- si tira de la rienda o sacude la cabeza (que no deberá hacerlo si no lo apoyas), deben dar un tirón en UNA SOLA de las riendas, de manera que el caballo reciba un moderado golpe en la boca, con lo que estarán diciéndole: "si te cargas en la rienda recibirás un golpe en la boca". El caballo levantará la cabeza y dejará de tirar de ella, entonces debe recibir una retribución: NO hacer presión apoyándolo y sí aflojando la rienda. Cada vez que repita su intención de tirar de la rienda, debe recibir un golpecito en la boca (proporcional a su insistencia).

Salud!
Marcelino Ramírez

El cabeceo puede deberse a que lo apoyas con las riendas, lo cual generalmente es frecuente pues estos caballos tiran tanto hacia adelante, que los jinetes caen en la actitud de contenerlos permanentemente con las riendas. Lo que se debe hacer en

este caso, es repetir el reforzamiento negativo descrito cada vez que acelere el paso, pero volviendo a permitirle (aflojando las riendas) que se acelere nuevamente, en cuyo caso, debes repetir el reforzamiento negativo (cuantas veces sea necesario). Mantenerlo bajo la tensión continua de las riendas equivale a impedir que cometa el error (lo menciono como protejerlo del error), cuando lo que debemos hacer es permitir que lo cometa para tener oportunidad de corregirlo, pues sólo de esa manera se da cuenta de lo que está bien y lo que está mal. Si lo protejemos, no tiene manera de enterarse cuando hace lo correcto y cuando lo incorrecto y por lo tanto, no hay aprendizage.
Cuando logres romper un poco su empecinamiento, verás que después sólo será necesaria la llamada de atención de dos tironcitos de una sola rienda para evitar su actitud que consideramos negativa. Al mismo tiempo, tendrás a Faraón esperando tus instrucciones antes de realizar cualquier acción. Salud!
Chico.

El 6 de enero Chico responde a Blanca sobre distintas diferencias tradicional - natural.

Hola Blanca: Mirjam tiene razón, nuestro concepto es: "cero apoyo".
Yo entiendo que esta afirmación es muy fuerte pues contradice uno de los principios fundamentales de la equitación clásica en todas sus formas, pero por desgracia, es un error ancestral que me canso de demostrar una y otra vez por donde voy. Entiendo la infinidad de justificaciones que se argumentan en favor del contacto. Tiene relevancia especial la que menciona que sólo se trata de un "pequeño" contacto (que prácticamente raras veces se da), como el que se requiere para mantener cogido un pajarito en la mano, con la fuerza suficiente sólo para no ahogarlo, pero sin dejarlo ir.
Si existiera la persona que pueda mantener esa fuerza en la mano, mientras salta un muro de 1.60 m.; derriba un toro con la pica; colea un novillo en un lienzo charro; arrea una manada de reces a través de un río; etc., no dejará de estar enviando una señal a través del freno, señal que el caballo debe IGNORAR pues no significa nada.
El caballo debe comprender que se trata de un muy humano concepto de "contacto mínimo", que tiene que pasar por alto, aunque al recibir una verdadera señal, debe responder con ligereza. ¿Cómo podemos esperar del caballo tal razonamiento, si no somos capaces de comprender lo contradictorio y absurdo de nuestra actitud?
Salud! Chico.

Hola Blanca: En tu mensaje escribes:
"La cuerda floja es válida en la fase de calentamiento, pero no podemos conseguir ejercicios específicos si un contacto sostenido, y para eso es necesario tensar la cuerda. Cuando hemos visto a un caballo hacer ejercicios de Gran Premio llevando su jinete las riendas sueltas?"
Las cosas son precisamente al contrario: no podemos obtener (eficientemente)ejercicios específicos, si no "soltamos" al caballo para que pueda emplear todo su potencial físico, mental una maniobra previamente aprendida.
He aquí la diferencia, pues mientras el manejo tradicional considera que al caballo debes conducirlo, colocarlo, impulsarlo, frenarlo, girarlo, moverlo, etc. El MNC sostiene que basta con pedirle que se coloque, se mueva, se gire, se detenga, etc.
El caballo comprenderá lo que le pides, podrá hacerlo, sabrá hacerlo, querrá hacerlo y lo hará. Demostrarlo, es el reto que el MNC tiene con el mundo y que enfrenta cotidianamente.
En cuanto a tu pregunta, es claro que no hemos visto a ningún caballo hacer ejercicios de Gran Premio con las riendas sueltas, pues la prueba, el reglamento, los entrenadores, los jueces y los jinetes son "tradicionales".
Salud! Chico.

Nota: Ver Rigidez en las riendas

Nota: Ver control del cuello vertical

- Caballos vagos:

Hola Paco:
No recuerdo el asunto de descolgar poco a poco al caballo de la manada ¿a que me refería?.
Sí, es exactamente como lo dices, cada jinete/manejador debe establecer el liderazgo sobre el caballo, aunque desde luego, hay caballos muy tolerantes a los errores o mal manejo (banda de la nobleza), ya sea por su personalidad, su grado de adiestramiento o por su estado físico (vejez, debilidad, etc.). También tu observación sobre los caballos holgazanes es correcta, generalmente cuando suspendes los estímulos ellos aflojan el paso, sin embargo la solución no es llevarlos presionados todo el tiempo, sino incrementar la intensidad del estímulo y volver a suspender, hasta notar que sienten cierta preocupación si aflojan. Ese estímulo mayor podría ser un fustazo, pero después de la señal sonora para que aprenda a evitarlo poniendo empeño. Ese fustazo puede parecer un recurso tradicional pero no lo es, porque:
1.- es un recurso empleado cuando los anteriores en intensidad no dan resultado.
2.- no se hace sin previo aviso, pues primero se emite el estímulo sonoro, con lo que, por un lado, se cumple el principio de gradualidad y por el otro, el de justicia pues se le da una última oportunidad de evitarlo activándose al escuchar la señal.
3.- no se hace indiscriminadamente pues debe ser un solo fustazo y solo en el momento preciso.
4.- es un recurso necesario para corregir una actitud específica y deja de realizarse en cuanto la conducta indeseable no se repite.
5.- no debe constituirse en el desahogo de una frustración.
Recuerda: "tan suave como más puedas, pero tan firme como sea necesario"
En este caso, siempre debes asegurarte que el caballo en realidad es holgazán, y que no tiene impedimentos físicos de alguna naturaleza, pues nada es más injusto que exigirle un esfuerzo que no es capaz de hacer o que realizará a pesar de un sufrimiento.
Salud!
Chico.

- Sobre un caballo que mueve la cabeza en sentido negativo y cuesta poner al galope

Hola Juan:
Ese comportamiento es típico de un caballo flojo que no quiere hacer esfuerzos físicos. Lo que muestra es desagrado al trabajo y en esos casos debes proceder con mucha mesura pues si le exiges demasiado incrementará sus resistencias.
Debes caminar con el algún rato y cuando lo creas conveniente puedes pedir que trote. En este caso, hazlo siguiendo un círculo de unos 5 o 6 metros de diámetro. Esta trayectoria te ayuda a realizar un refuerzo negativo lateralmente con el freno, empleando la rienda interna. Golpea un poc su boca mientras lo regañas con la voz en cuanto realice el mal comportamiento. No debe detenerse pues eso es lo que quiere, así que lo debes mantener en movimiento.
En cuanto logres que trote cuatro o cinco trancos sin mostrar su mal comportamiento, lo debes detener y dejar descansar varios minutos antes de pedirle nuevamente que camine y después de caminar un rato, volver a pedirle el trote.
En cuanto él acepte el trote sin renegar ni una vez, debes suspender el trabajo por ese día, pero no debes hacer más de unas cinco o seis repeticiones.
Debes tener paciencia para que vayas rompiendo su resistencia gradualmente a lo largo de muchos días y tal vez semanas. Cada día puedes pedirle un par de trancos más antes de retribuirlo siempre cuidando de que no presente la resistencia y haciendo el refuerzo negativo en cuanto lo haga.
Cuando ya puedas tratar sin problemas durante más de tres o cuatro minutos, no debes pedirle que galope. Cuando se cumpla esta condición, puedes hacer lo mismo con el galope partiendo del trote. Has que alargue el trote hasta que se le haga fácil soltar el galope y prémialo en cuento haga bien el ejercicio aunque sea muy incipientemente.
Cuida de no caer en la tentación de hacerle caso a los tradicionales que te aconsejen forzar el trabajo durante mucho tiempo, te sobrarán esas opiniones.
La idea es que el Juanito vaya aceptando gradual y paulatinamente cada vez más trabajo, pero siempre sin oponer resistencia. Procura terminar siempre con la mejor nota, no con la mayor resistencia… y recuerda, ten cuidado, que el Juanito debe reparar fuerte.
Salud!
Chico.

- Cocear:

Hola Miguel:
Yo creo que YA tiene ese mal vicio.
La solución es... cha cha cha channnnnnnn: el liderazgoooooo.
Es falta de respeto. Pero recuerda que es selectivo. ¿Tenemos este tema Pacooooo?. Claro que lo ideal es que cada persona lo establezca pues puede respetar a unos y a otros no. Claro que algún representante de la especie humana puede hacer algo por los demás, pero el éxito depende más bien de la personalidad del caballo.
Deben tener mucho cuidado pues las patadas de Mimo pueden ser mortales.
La ventaja es que siempre te anunciará que va a patear y ese es el momento del reforzamiento negativo (léase castigo, aunque no es lo mismo). Puede ser un tirón en el ronzal, pero mejor aún, arrojar una cabezada de cuadra (unida al ramal, cuya punta conservarás en tu mano izquierda) hacia su tren posterior o un toque de un fuete largo de por lo menos dos metros de largo.
Recuerda que lo más importante en estos casos es la oportunidad con que haces el reforzamiento negativo. Es más importante el momento de la corrección (mientras más temprano mejor), que el contacto con su grupa o extremidades.
Muchas veces es suficiente que el caballo se de cuenta que puedes reaccionar corrigiéndolo, que hacer contacto con él.
Salud!
Chico.

- Un poco mas claro:

Hola Noemí:
Sí, si es conciente de que al cocear te puede hacer daño. Lo que también ocurre es que algunas veces sus coces son al aire, pero tienen la función de advertirte que puede patearte y que está dispuesta a ello. Es verdad que algunas veces esas coces y forma de retozar es una muestra de alegría, pero deja de serlo si estas aciones se llevan a cabo en la proximidad del manejador o mientras es montada.
Es importante que sepa que su actitud no es deseada por ti. Una de las mejores formas de hacerlo es que tomes una cabezada de cuadra con el ronzal y le lleves en la mano, prevenida para arrojarlo hacia ella cuando INICIA su mala acción. Puedes acompañar el lanzamiento de la cabezada con un fuerte regaño verbal.
Si lo haces correctamente, pronto comenzarás a marcar las normas de la relación contigo. No debes tolerar desde ahora, ninguna falta de respeto y esta lo es.
Salud! Chico.


VIDEOS:

Voy a indicaros todos los pasos para poder ver los videos del cibercurso.

1º hay que pinchar en este enlace y descargar al disco duro este programa: codec.exe se trada del código de descompresión del formato divx.

2º Una vez en nuestro ordenador hay que ejecutarlo. Nos posicionamos en el directorio donde lo hayamos puesto y lo ejecutamos

3º Se inicia la extracción de los archivos. Nos aparece una pantalla con la advertencia que es una distribución sin licencia,bla bla bla..... pinchamos en ACEPTAR.

4º Nos dice que lo va a descargar en c:/CODEC pinchamos en el botón UNZIP.

5º Nos aparece un mensaje de '11 ficheros unzipped satisfactoriamente': ACEPTAR.

6º Nos aparece la pantalla anterior y pinchamos en 'close'.

7º Una vez descomprimidos los ficheros necesarios hay que instalar el programa, para ello vamos a c:/CODEC/divx_311alpha y pinchamos donde está el programa: Register_DivX.exe

8º Aparece una pantalla preguntando si queremos instalar divx, pinchamos en 'si'

9º Aparece una pantalla de copiando archivos y otra después de actualizando windows y cuando cese toda actividad....

ta ta channnnn... YA ESTA.

Ahora podremos ver estos videos:

de la siguiente manera:

1.- Hay que bajarlos al disco duro del ordenador, pinchando con el botón derecho del ratón y optar por la opción 'guardar destino como'.

Guardamos y cuando acabe la transferencia basta con pinchar en los videos que nos acabamos de bajar.

2.- Abrir las páginas que hay en el índice del cibercurso y esperar a que se cargue el videoclip.


TRUCOS:

En este apartado voy a incluir trucos que nos facilita Marcelino.

Empiezo el 12 de febrero del 2003 con uno para ralajar al caballo ????

Maslo:

Hola Mayca:
A todos (los caballos) les gusta que les acaricies el maslo, debes estar haciéndolo con brusquedad y se protege. Acarícialo mucho y avanza hasta que sientas que se relaja (afloja la presión del maslo contra el canal de la grupa). Hay un ejercicio de relajamiento excelente, en el que le levantas la cola tomándola de las cerdas, como a 50 cm. del nacimiento del maslo. Tiras de él hacia arriba durante algunos segundos y notarás que el caballo va aflojando la tensión hasta que permite que lo levantes totalmente volteando la cola hacia adelante de la grupa (como lo hace el zorrillo 'mofeta'). Cuando está así, lo inclinas lateralmente pero sin dejar de jalar hacia adelante. Sentirás un "clic" al voltearse de golpe hacia un lado de la grupa. Espero haberme explicado, si no, trataré de poner un videoclip o por lo menos unas fotos.
Salud! Chico.

Hola Paco:
Ese momento en que el maslo rueda de pronto es a lo que llamo (tal vez erróneamente) "clic", simplemente porque de pronto gira y choca contra la nalga del caballo. En ese momento no se le suelta, sino que se levanta nuevamente y se ruada hacia el lado contrario. Lo repito unas dos o tres veces para cada lado. Verás que al rodar y "golpear" la nalga el caballo aprieta un poco de nuevo el maslo mostrando tensión y tal vez un poco de extrañeza o temor por lo que pasa con su cola. Cuando la cola está "de mofeta", el a caballo está relajado. Tal vez no debamos esperar un relajamiento completo del caballo aunque si lo realizas varias veces sí ocurre. Desde el punto de vista del MNC, la maniobra no es otra cosa que "control de cuerpo", como el manipuleo de lengua, extremidades, cabeza, quijada, acostado, etc., que contribuye a establecer el liderazgo.

Comprar un caballo:

Hola Arashi:
Lleva a un veterinario para que verifique su estado de salud.
Obsérvalo desde que está en la caballeriza y sus reacciones desde que lo sacan, cepillan, enfrenan y ensillan. No debe morder, atropellar, patear, aplastar las orejas hacia atrás, etc.
Debe permitir ser palpado por todo el cuerpo, sobre todo en extremidades, orejas y boca.
Debe aceptar el freno (observa que no sea severo. Puede ser de una pieza con patas no muy largas, candado no mayor a 4 cm. y asientos gruesos, cilíndricos y rectos -arriba de 1.5 cm. de diámetro-. Si es un filete mejor). Debe aceptar la silla sin moverse y la tensión de la cincha igual.
No debe usar bajadores, martingalas, riendas alemanas, etc. Todo esto lo debe hacer una sola persona y con el caballo sujeto sólo por el ronzal en el centro de la arena o un corral.
Observa su reacción cuando le den cuerda, pero no permitas que sea más de 3 minutos, pues pueden estar tratando de cansarlo para que no exhiba algún problema de mal comportamiento.
Lo debe montar primero el dueño.
1.- Debe estarse quieto mientras lo montan y nadie debe ayudar al jinete.
2.- Debe quedarse quieto después´s de montado hasta que el jinete le pida moverse.
3.- Deben caminarlo, trotarlo y galoparlo hacia ambos lados. Observa que cuando hagan esto el caballo no haga movimientos exagerados (que indiquen incomodidad, nerviosismo o enojo) de cabeza y cola y que esté obediente a la rienda y piernas.
Pide que pare y observa que no se requiera demasiada presión en la rienda para pararlo de inmediato. Pide que camine hacia atrás.
Desde luego que en ningún momento el caballo debe tratar de reparar (botarse), cambiar de dirección o de velocidad por su voluntad, pararse de manos, etc.
Después pide que lo monte uno de tus acompañantes y repite tus observaciones. Cotéjalas con las de tu compañero que lo haya montado y después monta tú.
Prueba tus observaciones en todos los mismos movimientos y actitudes. Pide salir a dar un corto paseo por el campo y observa si no se asusta o tiene objeciones para salir del área de la hípica. Observa su reacción ante la proximidad de vehículos en marcha y de ser posible en movimiento.
Pide que lo suban a un remolque.
Procura que el ejercicio total al que se someta, le provoque por lo menos una sudoración visible. La finalidad es conocer su actitud cuando se le pide un esfuerzo normal, pero suficiente para descubrir resistencias al trabajo.
Pide que lo bañen después de terminar la prueba y observa su reacción al chorro de agua, sobre todo en la cara y nuca, donde debe ser dirigido con mucha suavidad. Es natural que haya cierta resistencia pero no debe ser exagerada.
Ante cualquier duda o temor que te genere el caballo, no lo compres, pues esto es como el caso de la chica que se casa conociendo los defectos de personalidad de su prometido, pero confía en que lo habrá de cambiar con su cariño.
Creo que es suficiente para estar seguro que un caballo te servirá, si bien, cuando la venta es de buena fe, algunos dueños aceptan que se lleven el caballo a prueba algunos días, antes de finiquitar la compra-venta, dando oportunidad de que el comprador quede completamente satisfecho.
Por último, tal vez sea conveniente que el vendedor lea este mensaje para que conozca los pormenores de lo que quieres probar y sepa mostrar esos aspectos.
Salud! Chico.

Hola Foscadelluna:
Desde luego que es posible darse cuenta si el caballo planea hacer algo contra su manejador/jinete, solo que no bastaría que te describiera sus actitudes por este medio, al menos, no con fines de dejar claro si el caballo puede ser peligroso o no. Si tu primo no es un jinete experimentado, debe asesorarse por uno que sí lo sea.
Por otra parte, siempre que quieran montar un caballo extraño, pidan que el dueño lo monte ante ustedes. El examen médico es muy recomendable también, así como el de un buen herrador, si se piensa comprar ese caballo.
En términos generales, si el caballo se deja acariciar por todo su cuerpo, si permite que te acerques y lo ensilles sin resistirse, son señales de aceptación que nos permite confiar en él.
Ahora bien, si el caballo no se presta a este manejo, generalmente se aleja, aplasta las orejas hacia la nuca, eleva el dorso y mantiene su cabeza en alto. Su inquietud general y los movimientos continuos de cola son confirmaciones de que el caballo no está viendo con buenos ojos lo que se le hace.
Posteriormente, ya ensillado hay que conducirlo de mano con el ronzal para ver si permite ser guiado sin oponer resistencia.
El siguiente paso es montarlo. Debe estar quieto y relajado. Su cabeza no debe estar demasiado alta y su cola quieta. Señales de distensión, son nivel de cabeza bajo, estado general relajado, dorso hundido en lugar de arqueado hacia arriba (en cuyo caso hay peligro inminente).
Finalmente, si todas las observaciones son favorables, se le puede caminar durante un rato buscándoos señales de temor, tensión o resistencias a hacer lo que se le pide. Del paso se prueba el trote y finalmente el galope. Si fuera necesario, hay que revisar enseñanzas especiales que quieran ser probadas porque supuestamente el caballo las tenga como habilidad adicional a los movimientos básicos, tales como aires altos, salto, giros, paradas, etc.
Salud!... y cuidado. Chico.


GLOSARIO:

Voy a intentar en esta tabla incluir todos los términos que vamos usando en el cibercurso en los distintos 'dialectos' que manejamos.


OTROS:

Sobre legislación para remolcar.

Hola, Noemí:
La legislación para remolcar, es la siguiente:
Sumados el P.M.A. ( peso máximo autorizado) que figura en la tarjeta técnica del vehículo tractor, más el P.M.A ( lo mismo: Peso máximo autorizado que figura en el mismo documento del remolque) no debe sobrepasar los 3.500 kg.
No importa que lleves un caballo o dos no importa que el coche no vaya lleno. Solamente importa que ambas cifras no sobrepasen los 3.500 kg.
Otra limitación es : Que el peso máximo autorizado del remolque, no puede ser mayor, que el peso máximo remolcable que figura en el apartado "peso máximo autorizado para remolque sin freno de inercia" del vehículo tractor: Tu Suzuki. Desconozco las características del Suzuki, pero estoy seguro de que su P.M.A, no sobrepasa los 2.000 kg, por consiguiente, tienes para el remolque un margen de 1.500 kg de P.M.A, y eso me parece suficiente, porque los remolques andan aproximadamente entre los 1.200 a 1.500 kg, (dentro de la legalidad).
Lo que desconozco es el P-M-R peso máximo remolcable de tu coche, pero es sencillo mirarlo en la documentación.
Si sobrepasas esos parámetros, entonces necesitas un apéndice ( el E) para el carnet de conducir B-1. Es sencillo y fácil, pero latoso...
En cuanto a la calidad de los remolques, es importantísima. Parecen iguales, pero hay dos características vitales y diferenciadoras:
La primera es la existencia o no, de freno de inercia en ambos ejes. Los remolques baratos, no tienen. Frenan la mitad.
La segunda es la suspensión. Puede ser de varios tipos, pero la idónea para estabilidad , frenado y confort y previsión de lesiones para el caballo, es la de muelles o ballestas, con AMORTIGUADORES. Los baratos, llevan suspensión de torsión, sin amortiguadores, al igual que las caravanas o roulottes, pero esas están pensadas para que circulen VACÍAS.
Luego, la amplitud, la existencia o no de techo rígido ( da menos miedo a los caballos que la lona), la calidad de los materiales, que determinará la duración...etc etc, y claro está, la estética que conforma los gustos de cada uno.
Pero concluyendo, en mi opinión, es preferible un buen remolque , de buena marca usado, que uno nuevo con todas esas carencias. Además, es probablemente más barato el usado.
Saludos Celso

Sobre estudios del comportamiento animal.

BREVE REVISIÓN HISTÓRICA DEL ESTUDIO DEL COMPORTAMIENTO ANIMAL
Esta revisión histórica no pretende ser exhaustiva; nuestro objetivo es considerar algunos de los descubrimientos previos que tienen importancia para nuestro conocimiento actual del comportamiento animal, con énfasis particular en el tema de la influencia genética en la conducta de los animales domésticos.
En la primera mitad del siglo XVII, Descartes llegó a la conclusión de que "los cuerpos de los animales y los hombres actúan enteramente como máquinas, y se mueven de acuerdo con leyes meramente mecánicas" (citado en Huxley, 1874). Luego de Descartes, otros tomaron la tarea de explicar la conducta como una reacción a sucesos puramente físicos, químicos o mecánicos. Durante los siguientes tres siglos, el pensamiento científico acerca del comportamiento osciló entre la visión mecanicista, según la cual los animales son "autómatas" que se mueven por la vida sin conciencia ni sentido de su propia existencia, y una visión opuesta según la cual los animales tienen pensamientos y sentimientos similares a los de los seres humanos.
En El origen de las especies (1859), las ideas de Darwin sobre la evolución comenzaron a despertar serias dudas acerca de la visión mecanicista del comportamiento animal. Darwin observó que los animales comparten muchas características físicas, y fue uno de los primeros en ocuparse de la variación dentro de una misma especie, tanto en el comportamiento como en la apariencia física. Él creía que la selección artificial y la selección natural estaban íntimamente asociadas (Darwin, 1868), y delineó con gran sagacidad la teoría de la evolución sin tener ningún conocimiento de genética. En El origen del hombre (1871), llegó a la conclusión de que los rasgos del temperamento de los animales son heredados. También creía, como muchos otros científicos de su época, que los animales tienen sensaciones subjetivas y que pueden pensar. Escribió: "Las diferencias entre la mente del hombre y la de los animales superiores, por grandes que sean, son por cierto de grado y no de clase".
Otros científicos se hicieron eco de las implicancias de la teoría de Darwin en cuanto al comportamiento animal, y llevaron a cabo experimentos para investigar los instintos. Herrick (1908) observó el comportamiento de las aves salvajes con el objeto de determinar, primero, cómo se modifican sus instintos por obra de su capacidad de aprender, y segundo, el grado de inteligencia que alcanzan. Respecto del tema del pensamiento animal, Schroeder (1914) concluyó: "La solución, si algún día llega, difícilmente evite ilustrar, si no la mente animal, al menos la del hombre". Para los científicos que estudiaban el comportamiento animal en situaciones naturales, ya era evidente a fines del siglo XIX que el enfoque mecanicista no podía explicar todas las conductas.
El conductismo
A mediados del siglo XX, el pensamiento científico revirtió nuevamente hacia el enfoque mecanicista, y en Estados Unidos se impuso el conductismo. Los conductistas dejaban de lado tanto los efectos genéticos sobre el comportamiento como la capacidad de los animales para adentrarse en soluciones flexibles a los problemas. El fundador del conductismo, J.B. Watson (1930), afirmó que las diferencias en el ambiente pueden explicar todas las diferencias en el comportamiento, y no creía que la genética tuviera efecto alguno sobre la conducta. En The Behavior of Organisms (El comportamiento de los organismos), el psicólogo B.F. Skinner (1958) escribió que todo comportamiento puede ser explicado por medio de los principios de estímulo-respuesta y del condicionamiento operativo. La autora principal entrevistó al Dr. Skinner en la Universidad de Harvard en 1968. Ante una pregunta de ella sobre la necesidad de hacer investigación sobre el cerebro, él respondió: "No necesitamos saber acerca del cerebro, porque tenemos el condicionamiento operativo" (T. Grandin, comunicación personal, 1968). El condicionamiento operativo utiliza recompensas y castigos alimenticios para entrenar a los animales y modelar su comportamiento. En un experimento simple de la caja de Skinner, una rata puede ser entrenada a empujar una palanca para obtener comida cuando se enciende una luz verde, o a presionar muy rápidamente una palanca para evitar un choque eléctrico cuando se enciende una luz roja. La señal lumínica es el "estímulo condicionado". Las ratas y otros animales pueden ser entrenados para cumplir con una secuencia compleja de comportamientos, mediante el encadenamiento de una serie de respuestas condicionadas simples. Sin embargo, el comportamiento de una rata en una caja de Skinner es muy limitado. Se trata de un mundo con muy pocas variantes, y la rata tiene pocas oportunidades de utilizar sus comportamientos naturales. Sólo aprende a empujar una palanca para obtener comida o evitar un choque. Los principios de Skinner explican por qué una rata se comporta de cierta manera en los confines estériles de una caja plástica de 30 cm x 30 cm, pero no revelan mucho sobre el comportamiento de una rata en el basural local. Fuera del laboratorio, la conducta de una rata es más compleja.
Instintos versus aprendizaje
La influencia de Skinner en el pensamiento científico se debilitó en 1961, tras la publicación del artículo "The misbehavior of Organisms" (La inconducta de los organismos), de Breland y Breland. En él se describía cómo los principios skinnerianos chocaban con los instintos. Los Breland eran conductistas de la línea de Skinner, que trataron de aplicar los principios fundamentales del condicionamiento operativo a los animales amaestrados de las ferias y las exhibiciones circenses. Diez años antes de este artículo clásico, los Breland (1951) habían escrito "somos totalmente afirmativos y optimistas en el sentido de que los principios derivados del trabajo de laboratorio pueden ser aplicados al control extensivo del comportamiento animal en condiciones diferentes a las del laboratorio". Sin embargo, para 1961, luego de entrenar más de 6000 animales tan diversos como renos, cacatúas, mapaches, delfines y ballenas para ser exhibidos en zoológicos, museos de historia natural, muestras en grandes tiendas, convenciones de negocios y ferias, y programas de televisión, los Breland escribieron un segundo artículo, que fue publicado en la revista American Psychologist en 1961, en el cual sostuvieron "nuestra preparación en el conductismo no nos había preparado para el choque de algunos de nuestros fracasos". Uno de estos fracasos ocurrió cuando los Breland trataron de enseñar a unos pollos a permanecer quietos durante 10 a 12 segundos sobre una plataforma antes de recibir una recompensa alimenticia. Los pollos se quedaban quietos sobre la plataforma al principio del entrenamiento, sin embargo, una vez que aprendían a asociar la plataforma con la recompensa alimenticia, la mitad de ellos (50%) comenzó a arañar la plataforma, y otro 25% desarrolló otras conductas tales como picotear la plataforma. Los Breland salieron del paso de este desastre al desarrollar una prueba totalmente imprevista, que realizaba un pollo que encendía un aparato de música y bailaba. Comenzaron por enseñarle a los pollos a tirar de un gancho de goma que ponía en marcha una música. Cuando ésta arrancaba, los pollos saltaban sobre la plataforma y empezaban a arañarla y a picotearla hasta que se les entregaba la recompensa alimenticia. La prueba aprovechaba el comportamiento instintivo de los pollos en su búsqueda de alimento. La autora principal recuerda haber visto, en su adolescencia, una prueba similar en la Feria Estadual de Arizona, en la cual una gallina tocaba un piano en un pequeño granero rojo. La gallina picoteaba las teclas de un piano de juguete cuando se metía una moneda de un cuarto de dólar en una abertura, y dejaba de hacerlo cuando le llegaba la comida por una canaleta. Esta prueba funcionaba porque era muy parecida a la caja de Skinner de los ensayos de laboratorio.
Los Breland experimentaron otro fracaso notable cuando trataron de enseñar a mapaches a poner monedas en una alcancía. Dado que los mapaches son propensos a manipular objetos con las manos, esta tarea fue fácil al principio. A medida que el entrenamiento avanzaba, sin embargo, los mapaches comenzaron a frotar las monedas entes de depositarlas en la alcancía. Este comportamiento era semejante al movimiento de lavar, que los mapaches hacían instintivamente para pedir comida. Los animalitos tenían dificultades, al principio, para largar las monedas, y las retenían y frotaban. Cuando los Breland introducían una segunda moneda, los mapaches se hacían casi imposibles de entrenar. Mientras frotaban una moneda contra la otra "de una manera muy avarienta", los mapaches se pusieron cada vez peores a medida que pasaba el tiempo. Los Breland llegaron a la conclusión de que los comportamientos innatos se suprimían en las etapas iniciales del entrenamiento, y a veces, durante buena parte del mismo, pero a medida que éste avanzaba, los comportamientos instintivos para la obtención de alimentos reemplazaban gradualmente a los condicionados. Los animales eran incapaces de superar sus instintos, y entonces ocurría un conflicto entre los comportamientos condicionados y los instintivos.
La etología
Mientras Skinner y sus compatriotas norteamericanos refinaban los principios del condicionamiento operativo trabajando con millares de ratas y ratones, en Europa comenzaba a desarrollarse la etología. Esta consiste en el estudio del comportamiento animal en su ambiente natural, y el interés primario de los etólogos es el comportamiento instintivo o innato (Eibl-Eibesfeldt y Kramer, 1958). Básicamente, los etólogos creen que los secretos del comportamiento se encuentran en los genes del animal y en la forma en que esos genes han sido modificados a lo largo de la evolución para enfrentar entornos particulares. La tendencia etológica se originó en Whitman (1898), quien consideraba a los instintos como reacciones congénitas, que son tan constantes y características de cada especie que pueden tener significación taxonómica, al igual que las estructuras morfológicas. Una opinión similar fue sostenida por Heinroth (1918). Este entrenó pájaros que acababan de salir del cascarón, separándolos de ejemplares adultos de su misma especie, y comprobó que había movimientos instintivos que estas aves hacían sin haber observado a otras, tales como limpiarse las plumas, trinar o rasguñar. El interés primario de los etólogos es entender los mecanismos y la programación que producen patrones innatos de comportamiento, y las motivaciones por las cuales los animales se comportan de la forma en que lo hacen. Konrad Lorenz (1939, 1965, 1981) y Niko Tinbergen (1948, 1951) catalogaron el comportamiento de numerosos animales en su medio ambiente natural. Juntos desarrollaron el etograma, que es una lista completa de todas las conductas que un animal despliega en su entorno natural. El etograma incluye los comportamientos innatos tanto como los adquiridos. Una contribución interesante a la etología provino de los estudios sobre la conducta de hacer rodar huevos que tiene el ganso gris (Lorenz, 1965, 1981). Lorenz observó que cuando una gansa clueca veía un huevo fuera de su nido, se le desencadenaba un programa instintivo para recuperarlo. La gansa se concentraba en el huevo, se erguía para extender su cuello más allá del mismo, y lo hacía rodar hacia atrás hasta meterlo en el nido. Este comportamiento se desenvolvía de una manera muy mecánica. Si se retiraba el huevo mientras la gansa comenzaba a extender el cuello, igualmente ella completaba el patrón de hacer rodar un huevo inexistente hacia el nido. Lorenz (1939) y Tinbergen (1948) llamaron a esto "patrón fijo de acción". Sorprendentemente, Tinbergen también descubrió que una gansa clueca puede ser estimulada a hacer el trabajo de rodar el huevo con cosas tales como una lata de cerveza o una pelota de béisbol. El patrón fijo de acción de hacer rodar el huevo de vuelta al nido puede ser desencadenado por cualquier cosa que haya fuera del nido que se parezca aun marginalmente a un huevo. Tinbergen constató que las gansas poseen un mecanismo genético de activación de este patrón fijo de acción. Lorenz y Tinbergen denominaron "estímulo señal" al objeto que desencadena la activación de un patrón fijo de acción. Cuando un ave madre ve la boca abierta de sus crías, esto desencadena el comportamiento maternal de alimentarlas, y la madre alimenta a sus crías. La boca abierta es otro ejemplo de estímulo señal, que actúa como un interruptor que enciende un programa determinado genéticamente (Herrick, 1908; Tinbergen, 1951). Los etólogos también explicaron la respuesta innata de escape de los gansos pequeños que recién han roto el cascarón. Cuando éstos son puestos a prueba con una silueta de cartón con forma de halcón que se mueve sobre ellos, esto desencadena una respuesta característica de escape. Los pequeños gansos se agazaparán o correrán. En cambio, cuando la silueta se invierte para que parezca un ganso, no hace efecto (Tinbergen, 1951). Diversos integrantes de la comunidad científica dudaban de la existencia de un instinto tan invariable, pues algunos científicos no lograron repetir los resultados de estos experimentos (Hirsh y otros, 1955). Recientemente, Canty y Gould (1995) replicaron estos experimentos clásicos y explicaron por qué habían fallado los otros. En primer lugar, los gansitos sólo responden a la silueta cuando tienen menos de siete días de edad. Segundo, se debe usar una silueta grande, que haga sombra. Tercero, los gansitos responden a diferentemente la percepción del predador, según las circunstancias. Por ejemplo, las aves sometidas a la prueba individualmente tratan de escapar de la silueta del halcón, y las aves criadas y expuestas en grupos tienden a agazaparse (Canty y Gould, 1995). No obstante ello, la base de la respuesta tiende a ser el miedo. Se ha comprobado que patitos de corta edad tienen una mayor variación en el pulso cardíaco cuando ven la silueta del halcón (Mueller y Parker, 1980).
Investigaciones de Balaban (1997) indican que las vocalizaciones y movimientos de cabeza de los pollos, que son propios de la especie, son controlados por grupos distintos de células cerebrales. Para demostrarlo, Balaban trasplantó células nerviosas de embriones de perdices a embriones de pollos. Los pollos nacidos de los huevos trasplantados tuvieron trinos y movimientos de cabeza típicos de las perdices.
¿Hay patrones fijos de acción similares en los mamíferos? Fentress (1973) dirigió un experimento con ratones, que mostró claramente que los animales tienen patrones de comportamiento instintivo propios de cada especie, que no requieren de aprendizaje. Ratones de un día de vida fueron anestesiados y se les amputó una parte de sus patas delanteras. Se les dejó una parte suficiente de esas patas como para que pudieran caminar con facilidad. Las operaciones fueron realizadas antes de que los ratones tuvieran movimientos plenamente coordinados, de modo que no tuvieron oportunidad para aprender. Cuando estos ratones se hicieron adultos, siguieron teniendo comportamientos propios de su especie, como el movimiento de lavarse la cara. Los ratones normales cierran los ojos justo antes de que las garras pasen sobre su cara, y los amputados también los cerraban antes de que la garra inexistente les tocara la cara. Fentress (1973) concluyó que este experimento demostraba la existencia de instintos en los mamíferos.
La ciencia del comportamiento, hoy
Dos años después del artículo de los Breland, Jerry Hirsh, de la Universidad de Illinois, escribió un artículo (1963) donde ponía énfasis en la importancia de estudiar las diferencias individuales. Según él: "Las diferencias individuales no son por accidente. Son generadas por propiedades de los organismos, que son tan fundamentales para la ciencia de la conducta como las propiedades termodinámicas lo son para la ciencia física". Hoy en día, los científicos reconocen las contribuciones tanto de los enfoques conductistas como de los etológicos para entender el comportamiento. La neurología moderna sostiene la visión darwiniana del comportamiento. Los cerebros de las aves y los mamíferos están construidos con el mismo diseño básico. Todos tienen tronco, sistema límbico, cerebelo y corteza cerebral. Esta es la parte del cerebro que se utiliza para el pensamiento y la solución flexible de problemas. La mayor diferencia entre los cerebros de las personas y los animales es el tamaño y la complejidad de la corteza. Los primates tienen una corteza más grande y compleja que los perros o los cerdos, los cerdos tienen una corteza más compleja que las ratas o los ratones. Además, todos los animales poseen patrones motores innatas y propias de cada especie, que interactúan con la experiencia y el aprendizaje para formar la conducta. Ciertas conductas de los animales, salvajes o domésticos, se rigen básicamente por programas innatos e invariables. Sin embargo, hay otras conductas donde los factores más importantes son la experiencia y el aprendizaje. Un principio básico a tener en cuenta es que los animales con cerebros grandes y complejos se rigen menos por los patrones innatos de conducta. Por ejemplo, el comportamiento de las aves se rige más por el instinto que el de los perros, mientras que un insecto tendrá patrones de comportamiento más invariables. Este principio estaba claro para Yerkes, quien escribió (1905):
Ciertos animales son marcadamente plásticos o voluntarios en su comportamiento, mientras otros son tan marcadamente fijos o instintivos. En los primates, la plasticidad ha alcanzado su mayor nivel conocido de desarrollo; en los insectos, la fijación ha triunfado, la acción instintiva es predominante. La hormiga parece haber sacrificado la capacidad de adaptarse al desarrollo de la capacidad para reaccionar de cierta manera con rapidez, exactitud y uniformidad. A grandes rasgos, los animales pueden ser divididos en dos clases: aquellos que tienen en un alto grado la capacidad de adaptarse inmediatamente a sus condiciones, y aquellos que parecen ser automáticos, pues dependen de sus tendencias instintivas más que en su adaptación rápida.
INTERACCIÓN DE LA GENÉTICA Y LA EXPERIENCIA
Algunos patrones de conducta son semejantes entre especies distintas, y algunos se encuentran solamente en una especie. Por ejemplo, los programas neurológicos que permiten a los animales caminar son similares en la mayoría de los mamíferos (Melton, 1991). Por otra parte, los rituales de cortejo de las aves son muy específicos a cada especie (Nottebohm, 1977). Algunos patrones innatos de comportamiento son muy rígidos, y la experiencia tiene escaso efecto sobre ellos; otras conductas instintivas pueden ser modificadas por el aprendizaje y la experiencia. El flehmen, que es la reacción de fruncido del labio superior del toro cuando olfatea una vaca en celo, o la reacción de arrodillarse (lordois) que tiene la rata en estro, son ejemplos de comportamientos rígidos. En los mamíferos recién nacidos, la conducta de mamar a la madre es otro caso de sistema de comportamiento muy arraigado. La respuesta de mamar no varía: los mamíferos recién nacidos chupan prácticamente cualquier cosa que se les ponga en la boca.
Un ejemplo de conducta innata que es afectada por el aprendizaje es la construcción de cuevas en las ratas. Boice (1977) descubrió que las ratas de Noruega silvestres y las ratas albinas de laboratorio cavan madrigueras complejas. El aprendizaje tiene algún efecto sobre la eficiencia del cavado, pero la configuración de las cuevas era la misma para las ratas silvestres y las domésticas. Las ratas albinas de laboratorio cavaban excelentes madrigueras la primera vez que se las colocaba en una jaula con piso de tierra. La construcción de nidos por parte de las cerdas paridas es otro ejemplo de interacción entre instinto y aprendizaje. Cuando una cerda tiene su primera parición, muestra un impulso incontrolable de hacer un nido.
Se trata de una conducta muy arraigada que responde a cambios hormonales, pues se la puede inducir con inyecciones de prostaglandina F2a (Widowski y Curtis, 1989). No obstante, las cerdas ganan experiencia, con cada parición exitosa, acerca de cómo hacer un mejor nido. Otros comportamientos son casi totalmente aprendidos. Algunas gaviotas aprenden a arrojar ostras sobre rocas para romperlas y comer su contenido, mientras que otras las arrojan en los caminos para que las rompan los automóviles (Grandin, 1995). Muchos animales, desde los monos hasta las aves, utilizan instrumentos para obtener comida. Griffin (1994) y Dawkins (1993) presentan numerosos ejemplos de animales que exhiben comportamientos aprendidos complejos y soluciones flexibles a problemas.
Las conductas innatas orientadas a obtener alimento, tales como pastorear, buscar carroña o cazar, dependen más del aprendizaje que las conductas usadas para consumir el alimento una vez obtenido. El comportamiento sexual, el anidamiento, las conductas de comer o de matar las presas, tienden a ser regidas más por el instinto (Gould, 1977). Dado que la búsqueda de alimento depende más del aprendizaje, los animales salvajes son más flexibles y pueden adaptarse a distintos medios ambientes. Las conductas usadas para matar o consumir alimentos pueden ser iguales en cualquier ambiente. Mayr (1974) denominó a estos distintos sistemas de comportamiento "abiertos" o "cerrados" a los efectos de la experiencia. Una leona que caza su presa, en una secuencia en la cual la reconoce a la distancia y la acecha cuidadosamente mientras se le aproxima, es un caso de sistema abierto. Herrick (1910) sostiene que "los detalles de la cacería varían cada vez que ella caza; por ende, ninguna combinación de arcos reflejos instalados en el sistema nervioso será adecuado para enfrentar las infinitas variaciones en los requerimientos para obtener alimento".
Interacciones complejas
Algunas de las interacciones entre la genética y la experiencia poseen efectos muy complejos en el comportamiento. En las aves, el pinzón aprende a cantar un trino exclusivo de su especie, incluso cuando se lo cría en una caja insonorizada, donde es incapaz de oír a otras aves (Nottebohm, 1970, 1979). Sin embargo, cuando se permite a los pinzones escuchar el canto de otros pájaros, desarrollan un trino más complejo. El patrón básico del canto del canario emerge aun en ausencia de modelos auditivos de la propia especie (compañeros de bandada) (Metfessel, 1935; Poulsen, 1959). Los canarios jóvenes imitan el canto de los canarios adultos que pueden escuchar, y cuando se los cría en grupos desarrollan patrones de canto compartidos por todos los miembros (Nottebohm, 1977). Muchas aves, como el gorrión de cresta blanca, el pinzón y el loro, pueden desarrollar cantos que equivalen a dialectos locales (Nottebohm y otros, 1976). Los gorriones pueden aprender cantos cuando se les hace oír grabaciones de tonos puros o sobretonos armónicos. Las aves entrenadas con sobretonos armónicos aprenden a cantar canciones con dichos sobretonos, pero pasado un año de aprendidas, el 85% de sus cantos vuelven a los patrones innatos, compuestos de tonos puros (Nowicki y Marler, 1988). Otros experimentos, dirigidos por Mundinger (1995), trataron de determinar la contribución relativa de la genética y el aprendizaje en el canto de los pájaros. Líneas endocriadas de canarios roller y border fueron estudiadas junto con cruzas híbridas de ambas. Además, ejemplares de cada línea fueron criados por hembras de la otra, para controlar los efectos del comportamiento maternal. Los machos de cada línea (roller y border) preferían cantar los patrones de canto innatos, en vez de copiar los de sus tutoras. Los híbridos preferían aprender algo de ambos cantos. Además, los canarios eran capaces de aprender trozos de cantos ajenos a su especie, pero mostraban una preferencia marcada por los propios. Comparando estos animales con los de las pruebas de Breland y Breland (1961), se observa que las aves pueden ser entrenadas para cantar un canto diferente al de su especie, pero los patrones de base genética tienen una fuerte tendencia a imponerse al aprendizaje. En esta revisión bibliográfica, se observa claramente que los patrones innatos pueden ser corregidos en los mamíferos, pero que finalmente los animales tienden a retornar a las conductas innatas.
LA PARADOJA DE LA NOVEDAD
Novedad es todo aquello que es nuevo o extraño en el entorno de un animal. La novedad es una paradoja, porque atrae a la vez que provoca miedo. Esta paradoja se acentúa en aquellos animales que tienen un temperamento nervioso o excitable. Skinner (1922) observó que un animal huidizo, como el antílope americano, se aproximará a una persona echada en el piso sosteniendo una bandera roja. Einarsen (1948) observó también que ciertos animales salvajes se acercan a diversos objetos de gran tamaño que son potencialmente peligrosos, como una pala mecánica. Más recientemente, Kruuk (1972) también constató esta atracción y reacción ante la novedad en las gacelas Thompson del África. En grupos pequeños, las gacelas Thompson están muy alertas a sus predadores (Elgar, 1989). Los animales que subsisten en medios salvajes mediante la fuga están más atentos a las novedades que los animales más plácidos. Las gacelas también pueden distinguir entre un predador peligroso en actitud de caza y otro que no está cazando. Los predadores más peligrosos suscitan los grados más altos de atracción en las gacelas Thompson. A menudo se acercan al leopardo cuando éste no está cazando. Cuando un predador camina a través de una manada de gacelas Thompson, el tamaño de la zona de fuga varía según la especie del predador. Reacción a la novedad
Confrontados con una novedad súbita, los animales altamente reactivos son más propensos a tener una fuerte reacción de miedo. Los ejemplos de novedad súbita incluyen el ser colocados en una nueva jaula, el transporte en un vehículo extraño, un ruido fuerte inesperado o ser largado en un espacio abierto. Mediante el uso de diversos ambientes experimentales, Hennessy y Levine (1978) descubrieron que las ratas exhiben distintos grados de estrés y niveles de la hormona del estrés, que son proporcionales a cuán novedoso sea el ambiente en que se las coloca. Una jarra de vidrio, por ejemplo, les parece totalmente nueva en comparación con el cubículo de laboratorio al que los animales ya están acostumbrados. Para las ratas, era más estresante ser puestas en una jarra de vidrio que en un cubículo limpio de laboratorio sin paja en el piso.
Reacciones del ganado y las aves de corral ante las novedades Distintos estudios sobre la reacción de animales de granja ante la novedad han sido dirigidos por Moberg y Wood (1982), Stephens y Toner (1975) y Dantzer y Mormede (1983). Cuando se sitúa a terneros en una pista de pruebas abierta que difiere mucho de sus corrales de origen, exhiben los niveles más altos de estrés (Dantzer y Mormede, 1983). Los terneros criados bajo techo sufrieron más estrés al ser llevados a una pista abierta, y los terneros criados en lugares abiertos sufrieron más estrés al ser llevados a una pista techada. El segundo autor de este artículo ha observado con dolor numerosas reacciones similares en caballos. Cuando los caballos son llevados por primera vez a las montañas, hasta aquellos animales bien entrenados, que están habituados a distintas pistas de exhibición, pueden entrar en pánico al ver una mariposa u oír una rama que se quiebra en una senda de montaña.
Los factores genéticos y la necesidad de novedades
En mamíferos y aves, el desarrollo normal del cerebro y de los órganos sensoriales requiere del contacto con novedades y estímulos sensoriales variados. La investigación de Hubel y Wiesel (1970), que les valió el premio Nobel, demostró que el sistema visual de los gatos recién nacidos sufre un daño irreparable si ellos no reciben estímulos visuales variados durante su desarrollo. Cuando los perros se crían en entornos opacos y carentes de estímulos, son más excitables (Walsh y Cummins, 1975; Melzak y Burns, 1965). Schultz (1965) sostuvo que "cuando la variación en los estímulos es limitada, la regulación central de los umbrales de sensibilidad funcionará a niveles más bajos de estimulación". Krushinski (1960) estudió la influencia de las condiciones aisladas de crianza en el desarrollo de reacciones de defensa pasiva (agresión temerosa) en perros, y encontró que la expresión de reacciones bien definidas de miedo depende del genotipo del animal. Perros de razas Airedale y ovejeros alemanes fueron criados en condiciones de libertad (en hogares) y en aislamiento (en caniles). Este autor descubrió que la reacción de defensa pasiva se desarrollaba más agudamente, y alcanzaba un nivel superior, en los ovejeros alemanes que en los Airedale, criados todos ellos en aislamiento. En general, los animales criados en aislamiento se tornan más susceptibles a los estímulos sensoriales, porque su sistema nervioso procura readaptarse a la carencia previa de estimulación.
En un experimento con pollos, Murphy (1977) halló que los miembros de una línea genética huidiza eran más propensos a entrar en pánico cuando se introducía una pelota en su corral, pero también mostraban más atracción por un alimento nuevo que las aves de líneas genéticas más calmas. Cooper y Zubeck (1958), y más tarde, Henderson (1968) comprobaron que las ratas seleccionadas por su temperamento opaco mejoraban notablemente en el aprendizaje de laberintos cuando se las alojaba en un cubículo lleno de objetos diferentes. Las ratas seleccionadas por su alta inteligencia, en cambio, no respondían mayormente al enriquecimiento del entorno. Grenough y Juraska (1979) constataron que la crianza de las ratas en un medio ambiente pleno de objetos nuevos mejoraba el aprendizaje y aumentaba el crecimiento de sus dendritas o terminales nerviosas del cerebro.
Los cerdos criados en corrales de hormigón también buscan estímulos (Grandin, 1989a y b; Wood-Gush y Vestergaard, 1991; Wood-Gush y Beilharz, 1983). Los cerditos, cuando se les permite elegir entre un objeto conocido y uno nuevo, prefieren al nuevo (Wood-Gush y Vestergaard, 1991). Los cerdos criados en instalaciones de cemento sienten una fuerte atracción por objetos nuevos, a los que manipulan y muerden. La autora principal ha observado frecuentemente que los cerdos de líneas híbridas nerviosas y excitables suelen morder con fuerza las botas y la vestimenta de los operarios. Este comportamiento es menos común en las líneas genéticas de temperamento plácido.
Aunque los cerdos de líneas híbridas sienten una gran atracción por las novedades, si se arroja un objeto nuevo en sus corrales, habrá una fuerte reacción inicial de fuga. En comparación con las líneas genéticas calmas, los cerdos de las líneas híbridas más nerviosas se amontonan unos sobre otros y chillan más cuando se asustan. Los productores de cerdos informan que los porcinos híbridos, nerviosos, de crecimiento rápido y magros, se muerden las colas entre ellos con más frecuencia que los de líneas genéticas más mansas. Esta conducta de comerse las colas también es más frecuente cuando los cerdos están alojados en corrales con piso de hormigón, que les impide hozar.
La autora principal también ha observado esta atracción y reacción ante las novedades en el ganado vacuno. El bovino se aproxima a un pedazo de papel tirado en el piso y lo lame, siempre que pueda hacerlo voluntariamente. En contraste, el mismo pedazo de papel volando al viento puede desencadenar una respuesta masiva de fuga. La experiencia práctica de ambos autores sugiere que los caballos muy reactivos son más propensos a desarrollar vicios tales como morder el comedero o moverse en zigzag cuando se los encierra mucho tiempo en establos en los que no pueden hacer ejercicio. Si se les niega el acceso a la variedad y la novedad en sus entornos, los animales más reactivos se adaptarán peor que los animales pertenecientes a líneas genéticas más tranquilas (Price, 1984).
En resumen, la novedad es algo a la vez temido y buscado, tanto por los animales salvajes como por los domésticos. Lo novedoso se hace más deseable para el animal cuando éste se le puede aproximar lentamente. Cuando los animales son confrontados súbitamente con una novedad, en cambio, ésta les produce miedo.
TEMPERAMENTO
Los factores genéticos influyen sobre las diferencias de temperamento en animales tan distintos como las ratas, los pollos, las vacas, los cerdos y los humanos (Murphey y otros, 1980b; Kagan y otros, 1988; Grandin, 1993b; Fordyce y otros, 1988; Fujita y otros, 1994; Hemsworth y otros, 1990; Broadhurst, 1975; Reese y otros, 1983; Murphy, 1977; Tulloh, 1961; Blizard, 1971). Algunos individuos son cautelosos y temerosos, y otros son calmos y plácidos. Boissy (1995) sostuvo que "la temerosidad es una característica psicológica básica de cada individuo, que lo predispone a percibir y a responder de una forma similar a una amplia gama de sucesos potencialmente temibles". En todos los animales, los factores genéticos influyen sobre las reacciones a situaciones que producen miedo (Davis, 1992; Murphey y otros, 1980b; Kagan y otros, 1988; Boissy y Bouissou, 1995). Por lo tanto, el temperamento está determinado en parte por la respuesta del individuo ante el miedo. Rogan y LeDoux (1996) sugieren que el miedo es el producto de un sistema neural que evolucionó para detectar el peligro, y que hace que el animal genere una respuesta que lo proteja. Plomin y Daniels (1987) hallaron una influencia genética sustantiva en la timidez (temerosidad) de los niños. La conducta tímida en situaciones novedosas es una característica psicológica estable de ciertos individuos. La timidez es considerada, además, como uno de los aspectos más heredables del temperamento humano a lo largo de la vida.
En un experimento diseñado para controlar los efectos maternales sobre el temperamento y la emocionalidad, Broadhurst (1960) dirigió ensayos de crianza adoptiva cruzada con dos corrientes genéticas de ratas, llamadas reactivas a Maudsley (MR) y no-reactivas a Maudsley (MNR). Estas líneas de ratas han sido seleccionadas según sus niveles altos o bajos de reactividad emocional. Los resultados mostraron que los efectos maternales no fueron lo suficientemente fuertes para tapar las diferencias de temperamento de ambas líneas (Broadhurst, 1960). El efecto maternal puede afectar el temperamento, pero no alcanza a cambiar el temperamento de un animal que ha sido criado por una madre de la línea opuesta. En una revisión amplia de la bibliografía, Broadhurst (1975) examinó el papel de la herencia en la formación del comportamiento, y encontró que las diferencias de temperamento entre ratas persisten cuando todos los individuos son criados en el mismo medio ambiente.
La medición de comportamientos basados en el miedo Un método para poner a prueba la temerosidad es el ensayo a campo abierto (Hall, 1934). La colocación repentina de un animal en una pista de pruebas abierta sirve para medir diferencias en la temerosidad, y ha mostrado diferencias entre líneas genéticas distintas de una misma especie de animales. El piso de la pista de pruebas suele estar marcado con una grilla, a fin de medir cuánto se mueven y exploran los animales. Huck y Price (1975) demostraron que las ratas domésticas son menos temerosas, y caminan más alrededor dela pista abierta que las ratas salvajes. Price y Loomis (1973) explicaron que algunas corrientes genéticas de ratas son menos temerosas que otras, y que exploran más la pista de pruebas abierta que otras. Eysenck y Broadhurst (1964) encontraron que los roedores con alta reactividad emocional eran más temerosos, y que exploran menos el espacio abierto que las líneas genéticas plácidas. En su estudio de los efectos de la genética en el comportamiento, Fuller y Thompson (1978) concluyeron que "no es suficiente proveer simplemente el mismo ambiente definido y controlado a cada grupo genético. Las condiciones no sólo deben ser uniformes para todos los grupos, sino que además deben ser favorables al desarrollo de la conducta bajo estudio". Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial, Krushinski (1960) investigó en la Unión Soviética la aptitud de los perros para recibir entrenamiento para servicios antitanques o como sabuesos preparados para olfatear el rastro de personas. Los perros eran atados a una estaca clavada en el suelo, y la persona que habitualmente los atendía los dejaba darle una lamida al plato de comida y luego los invitaba a seguirlo mientras retrocedía 10 a 15 metros. La actividad del perro era medida con un podómetro durante los siguientes dos minutos. Se descubrió que los perros más activos eran los mejores para el servicio antitanque. Además, no le tenían miedo a nada. En el servicio antitanque, se entrenaba a los perros a acercarse a un tanque y correr al costado o a meterse abajo del mismo. Para hacer esto, los perros debían sobreponerse al miedo natural que les provocaba un tanque moviéndose rápidamente hacia ellos. Los perros menos activos (según la medición del podómetro) resultaron ser los mejores sabuesos: seguían lentamente un rastro y mantenían sus narices cuidadosamente apuntadas hacia el olor que seguían, mientras iban virando a lo largo del rastro. Los perros más activos seguían el rastro demasiado rápidamente, y a veces seguían de largo cuando éste giraba, lo que los hacía cambiar de rastro.
Mahut (1958) demostró un ejemplo de las diferencias de la respuesta al miedo entre dos razas caninas, los beagles y los terriers. Cuando se asustan, los beagles se quedan paralizados, y los terriers corren frenéticamente alrededor. En el ganado doméstico, la medición de las reacciones de miedo durante la inmovilización o en pruebas a campo abierto ha revelado diferencias de temperamento tanto entre razas como entre individuos de una misma raza (Grandin, 1993a; Tulloh, 1961; Dantzer y Mormede, 1983; Murphey y otros, 1980b, 1981). Los animales miedosos y huidizos se agitan más y luchan más violentamente cuando se los sujeta para vacunaciones y otros tratamientos (Fordyce y otros, 1988; Grandin, 1993a). El miedo tiende a ser la causa principal de agitación durante la restricción al movimiento del ganado vacuno, los caballos, los cerdos y los pollos. Los efectos de la genética en la conducta durante el transporte, el manejo y la inmovilización de estos animales son tratados nuevamente en el capítulo 4 de esta compilación.
Diferencias de las especies en la reacción de miedo En pruebas en espacios abiertos, los roedores asustados tienden a permanecer cerca de las paredes de la pista, mientras que el ganado bovino asustado puede correr en vueltas sin control y tratar de escapar. Los roedores se quedan cerca de las paredes porque temen naturalmente los espacios abiertos, en tanto que los vacunos corren alocadamente en círculos porque temen quedar separados de la manada. Este es un ejemplo de las diferencias entre las especies en su respuesta a una situación atemorizante similar. El miedo puede manifestarse de muchas maneras. Por ejemplo, en una situación, un animal asustado puede correr frenéticamente en vueltas y tratar de escapar, mientras que en otra situación el mismo animal puede quedarse paralizado o limitar sus movimientos. Los pollos suelen quedarse inmóviles cuando son manejados por humanos. Jones (1984) lo denominó "inmovilidad tónica": los pollos están tan asustados que no se pueden mover. En animales salvajes, la captura violenta puede provocarles un ataque cardíaco fatal. Los biólogos de especies silvestres lo llaman "miopatía de la captura". En síntesis, se sabe mucho sobre el complejo fenómeno del miedo, pero sigue habiendo muchas preguntas sin responder.
LA BASE BIOLÓGICA DEL MIEDO
La genética influye sobre la intensidad de las reacciones de miedo. Los factores genéticos aumentan o reducen la reacción de miedo de los animales domésticos (Price, 1984; Parsons, 1988; Flint y otros, 1995). La investigación en seres humanos ha revelado claramente algunos de los mecanismos genéticos que gobiernan la herencia de la ansiedad (Lesch y otros, 1996). LeDoux (1992) y Rogan y LeDoux (1996) afirman que todos los vertebrados pueden ser condicionados a tener miedo. Recientemente, Davis (1992) ha hecho una revisión de estudios sobre la base biológica del miedo. Hay evidencias incontrastables en el sentido de que la amígdala es el centro cerebral del miedo. La amígdala, una pequeña estructura bilateral situada en el sistema límbico, es donde están localizados los detonadores de la reacción de fugar o luchar. Se ha comprobado que la estimulación eléctrica de la amígdala aumenta las hormonas del estrés en las ratas y los gatos (Matheson y otros, 1971; Setckleiv y otros, 1961). La destrucción de la amígdala puede convertir en mansa a una rata salvaje, así como reducir su emotividad (Kemple y otros, 1984). La destrucción de la amígdala también hace imposible provocar una respuesta de miedo en los animales (Davis, 1992). Blanchard y Blanchard (1972) demostraron que las ratas pierden completamente el miedo a los gatos cuando su amígdala está lesionada. Cuando una rata aprende que una señal luminosa significa un choque eléctrico inminente, su respuesta normal es quedarse inmóvil, pero la destrucción de la amígdala elimina esta respuesta (Blanchard y Blanchard, 1972, LeDoux y otros, 1988, 1990). Por último, la estimulación eléctrica de la amígdala desencadena un patrón de respuestas del sistema nervioso autónomo similar al que tienen los humanos cuando sienten miedo (Davis, 1992).
El pulso cardíaco, la presión sanguínea y la respiración también cambian cuando se activa la respuesta de fugar o luchar (Manuck y Schaefer, 1978). Todas estas funciones autónomas cuentan con circuitos nerviosos ligados a la amígdala. Se puede medir el miedo en los animales mediante el registro de la actividad autónoma. En los humanos, Manuck y Schaefer (1978) encontraron tremendas diferencias en la reactividad cardiovascular en respuesta al estrés, lo que refleja una característica genética estable de los individuos.
Temerosidad e instinto
La temerosidad y el instinto pueden contraponerse. Este principio fue observado personalmente por el segundo autor durante su experiencia como criador de perros de la raza Queensland Blue Heeler. La primera parición de la perra Annie fue para ella una experiencia novedosa, porque nunca había visto a otra perra pariendo o amamantando cachorros. Ella se sentía claramente asustada cuando el primer cachorro nació, y era obvio que ella no sabía qué era eso. Sin embargo, ni bien lo olió, su instinto maternal se puso al mando y comenzó a lamerlo de manera constante e incontrolable. Dos años más tarde, una hija de Annie, llamada Kay, tuvo su primera camada de cachorros. Kay tenía más miedo que su madre, y su temperamento muy nervioso fue más fuerte que su programa innato de lamer las crías. Cada vez que uno de sus cachorros nacía, Kay corría alocadamente alrededor de la habitación, sin siquiera acercarse a ellos. El segundo autor tuvo que intervenir y colocar a los cachorros bajo la nariz de Kay, pues de otra manera, podrían haber muerto. El temperamento nervioso de Kay y su temerosidad eran más fuertes que su instinto maternal.
LA REACTIVIDAD DEL SISTEMA NERVIOSO, CAMBIADA POR EL MEDIO AMBIENTE
La crianza de animales jóvenes en entornos despojados, carentes de variedad y de estímulos sensoriales, tendrá efectos en el desarrollo del sistema nervioso. Podrá hacer que el animal sea más reactivo y excitable cuando se convierta en adulto. Este es un cambio persistente, inducido experimentalmente, en la forma en que el sistema nervioso reacciona a diversos estímulos. Los efectos de las privaciones durante el desarrollo temprano también son relativamente persistentes. Melzak y Burns (1965) descubrieron que los cachorros criados en caniles carentes de estímulos se convertían en adultos hiperexcitables. En un experimento, los perros privados de estímulos reaccionaron con "excitación difusa" y corrieron más alrededor de un cuarto que los perros del grupo de control, criados en hogares. La presentación de objetos novedosos también produjo "excitación difusa" en los perros criados en caniles. Además, el electroencefalograma de estos perros siguió dando resultados anormales incluso después de haber abandonado el canil (Melzak y Burns, 1965). Simons y Land (1987) demostraron que la corteza somato-sensorial de los cerebros de ratas recién nacidas no se desarrolla normalmente si se recortan los bigotes a fin de privarlas de insumos sensoriales. La carencia de estos insumos hace que el cerebro sea hipersensible a los estímulos, y los efectos persisten incluso después de que los bigotes hayan vuelto a crecer. El desarrollo de la reactividad emocional del sistema nervioso comienza durante la fase temprana de la gestación. Denenberg y Whimbey (1968) demostraron que el manejo de una rata preñada puede hacer que su descendencia sea más emotiva y explore menos en un espacio abierto que los animales del grupo de control. Este experimento es significativo porque muestra que el manejo de la madre preñada tenía el efecto opuesto en el comportamiento de sus crías. El manejo, y posiblemente el estrés consiguiente en las madres preñadas cambia el ambiente hormonal del feto, lo que resulta en una descendencia más nerviosa. Sin embargo, el manejo de las ratas recién nacidas, tomándolas brevemente y poniéndolas en un contenedor, reduce la reactividad emocional de esas ratas una vez que se convierten en adultas (Denenberg y Whimbley, 1968). Las ratas expuestas a este manejo desarrollan temperamentos más calmos.
Es sabido que las glándulas adrenales tienen efectos sobre el comportamiento (Fuller y Thompson, 1978). Las porciones internas de las adrenales segregan las hormonas adrenalina y noradrenalina, mientras que la corteza externa segrega las hormonas sexuales andrógenas y estrógenas (hormonas reproductivas), y varios corticoesteroides (hormonas del estrés). Yeakel y Rhoades (1941) descubrieron que las ratas emotivas de los estudios de Hall (1938) tenían glándulas adrenales y tiroides más grandes que las ratas no- emotivas. Richter (1952, 1954) encontró que en las ratas noruegas la domesticación iba acompañada de una disminución en el tamaño de las adrenales. Desde estos primeros estudios, se ha descubierto que existen varias diferencias según líneas y corrientes genéticas. Más adelante, Levine (1968) y Levine y otros (1967) encontraron que un manejo breve de las ratas recién nacidas reduce la respuesta de la glándula adrenal al estrés. Denenberg y otros (1967) concluyeron que el manejo temprano puede llevar a cambios importantes en el sistema neuroendócrino.
Cambios en la reactividad vs. domesticación
Las ratas adultas salvajes pueden ser domesticadas y acostumbrarse al manejo por parte de la gente (Galef, 1970). Este es un comportamiento estrictamente aprendido. El amansamiento de animales salvajes adultos, para que se acostumbren al manejo de las personas, no disminuirá su reacción a los estímulos novedosos súbitos. Este principio quedó demostrado por Grandin y otros (1994) durante el entrenamiento de antílopes salvajes en el Zoológico de Denver para la extracción de muestras de sangre sin provocarles altos niveles de estrés. Los nyala son antílopes africanos dotados de una respuesta instantánea de fuga que usan para escapar de sus predadores. Durante su manejo para los tratamientos veterinarios en los zoológicos, los nyala sufren a menudo altos niveles de estrés, llegando al extremo de entrar en pánico y lesionarse a sí mismos. Durante un período de tres meses, Grandin y otros (1995) entrenaron a los nyala a ingresar a una casilla y quedarse quietos para los estudios de sangre mediante el suministro de premios alimenticios. Cada paso nuevo en el entrenamiento debía ser dado lenta y cuidadosamente. Se necesitaban diez días para habituar a los nyala al sonido de cierre de las puertas de la casilla.
Todo el entrenamiento y el tratamiento cariñoso de los cuidadores del zoológico no habían alterado la respuesta de los nyala a los estímulos súbitos y novedosos. Cuando vieron a un operario que reparaba el techo del galpón, reaccionaron repentinamente con una respuesta fuerte de miedo y atropellaron una cerca. Se habían acostumbrado a ver gente en el perímetro de las instalaciones, pero la gente en el techo fue una novedad muy atemorizante. Los movimientos súbitos, tales como alzar una cámara fotográfica para sacar una foto, también hacen que los nyala huyan.
Animales domésticos vs. salvajes
Las especies salvajes de manada exhiben respuestas de miedo ante las novedades repentinas mucho más fuertes que los rumiantes domésticos como los vacunos y los ovinos. Los rumiantes domésticos han atenuado sus respuestas de fuga debido a los años de crianza selectiva (Price, 1984). Los rumiantes salvajes en cautiverio aprenden a adaptarse, y asocian a la gente con la comida, pero cuando se asustan por algún estímulo súbito son muy propensos a entrar en pánico y a lesionarse a sí mismos (Grandin, 1993b, 1997). Esto es particularmente probable si están impedidos de huir por alguna cerca o barrera física. Los principios para el entrenamiento y el manejo son similares para todos los animales de manada. Los procedimientos de entrenamiento utilizados con los huidizos antílopes o las plácidas ovejas domésticas son los mismos. La única diferencia es el tiempo que se requiere. Grandin (1989c) lo demostró entrenando a ovejas Suffolk, muy tranquilas, a entrar en un dispositivo para voltearlas de costado, trabajo que le tomó una tarde, mientras que los nyala le exigieron tres meses de entrenamiento.
En síntesis, la experiencia puede afectar el comportamiento en dos maneras básicas: mediante el aprendizaje convencional o mediante el cambio de la reactividad del sistema nervioso. Lo más importante es que las condiciones ambientales (ricas vs. carentes de estímulos) tienen un impacto muy grande en el sistema nervioso de los animales de corta edad.
LA NEOTENIA
La neotenia es la retención de rasgos juveniles por parte del animal adulto. Los factores genéticos influyen sobre el nivel de neotenia de los individuos. Esta se manifiesta tanto en la conducta como en el físico. En su prólogo a The Wild Canids (Los caninos salvajes) (Fox, 1975), Konrad Lorenz aporta algunas observaciones sobre la neotenia y los problemas de la domesticación:
Los problemas de la domesticación han sido para mí una obsesión durante muchos años. Por un lado, estoy convencido de que el hombre debe la persistencia a lo largo de su vida de su curiosidad constitutiva y de su orientación juguetona a la exploración a una neotenia parcial que es indudablemente una consecuencia de la domesticación. De una manera curiosamente análoga, el perro doméstico debe su ligazón permanente a su amo a una neotenia del comportamiento, que le impide la búsqueda del liderazgo de la jauría. Por el otro lado, la domesticación puede causar una desintegración igualmente alarmante de rasgos de comportamiento valiosos, así como una exageración no menos alarmante de rasgos menos deseables. Las características infantiles de los animales domésticos son analizadas por Price (1984), Lambooij y van Putten (1993), Coppinger y Coppinger (1993), Coppinger y Scheider (1993) y Coppinger y otros (1987). Un ejemplo es el acortamiento del hocico en los perros y los cerdos. Los animales domésticos han sido seleccionados en favor de un perfil juvenil de la cabeza, hocico corto y otros rasgos (Coppinger y Smith, 1983). Además, la retención de rasgos juveniles hace que los animales sean más tratables y fáciles de manejar. Los cambios físicos también se relacionan con cambios en el comportamiento.
Los estudios genéticos señalan al lobo como el antepasado del perro doméstico (Isaac, 1970). Durante el proceso de domesticación, los perros han conservado muchos comportamientos propios de los lobitos. Por ejemplo, los lobitos ladran mucho, pero los lobos adultos rara vez lo hacen. Los perros domésticos ladran mucho (Fox, 1975; Scott y Fuller, 1965). Los lobos tienen patrones de comportamiento instintivo muy arraigados, que determinan la dominancia o la sumisión en sus relaciones sociales. En los perros domésticos, las pautas ancestrales de conducta social del lobo aparecen de modo fragmentario e incompleto. Frank y Frank (1982) observaron que la rígida conducta social del lobo se desintegraba en "una colección de fragmentos independientes de comportamiento". Los perros de tiro para los trineos, criados junto con cachorros de lobos, no logran captar las señales de comportamiento social de los lobitos. Otras comparaciones demostraron que el desarrollo físico de las habilidades motrices es más lento en los perros de tiro para trineos. Goodwin y otros (1997) estudiaron diez razas distintas de perros, que iban desde los ovejeros alemanes y huskies siberianos hasta los bulldogs, los cocker spaniels y los terriers. Encontraron que las razas que retenían el mayor repertorio de conductas sociales propias de los lobos eran aquellas que se parecían físicamente a los lobos, como los ovejeros alemanes y los huskies siberianos. Tanto Barnett y otros (1979) como Price (1985) concluyeron que la experiencia también puede hacer que los animales retengan rasgos juveniles. Gould (1977) también consideró los efectos de la neotenia y afirmó que ella está determinada por cambios en unos pocos genes que dirigen la secuencia temporal de las distintas etapas de desarrollo.
LA SELECCIÓN EXCESIVA EN FAVOR DE RASGOS ESPECÍFICOS
En la bibliografía médica existen innumerables ejemplos de los graves problemas que causa la selección continua en favor de un rasgo aislado (Steinberg y otros, 1994; Dykman y otros, 1969). La gente que tiene experiencia en la crianza de animales sabe que el exceso de selección en favor de un solo rasgo puede arruinarlos. Los buenos criadores de perros lo saben. Algunas veces, hay rasgos que no parecen estar vinculados pero que en realidad lo están. Wright (1922, 1978) lo demostró claramente mediante la selección continuada por el color del pelo y los patrones del pelaje en corrientes endocriadas de cobayos. Todas las corrientes sufrieron una depresión en la capacidad reproductiva. Además, se produjeron diferencias de temperamento, conformación corporal, tamaño y forma de los órganos internos.
Belyaev (1979) también demostró que la selección continuada de zorros en favor de un temperamento calmo tuvo como resultado efectos negativos en el comportamiento maternal y problemas neurológicos. Los experimentos con zorros comprobaron que había cambios graduales en muchos rasgos a lo largo de muchos años de selección continuada de animales de carácter manso. Los problemas fisiológicos y de comportamiento aumentaban en cada generación sucesiva. De hecho, algunas de las zorras más mansas desarrollaron una conducta maternal anormal y se comían sus propias crías. Belyaev y otros (1981) denominaron a esto "selección desestabilizante", en contraste con la "selección estabilizante" que se encuentra en la naturaleza (Dobzhansky, 1970; Gould, 1977). La bibliografía médica veterinaria provee innumerables ejemplos de estructuras óseas anormales y de otros defectos fisiológicos causados por la sobre-selección dentro de las razas caninas sobre la base de la apariencia externa (Ott, 1996). Las anomalías abarcan desde los problemas respiratorios de los bulldogs a los problemas de cadera de los ovejeros alemanes. Scott y Fuller (1965) informaron sobre los efectos negativos de la selección continuada en favor de determinada forma de la cabeza en la raza Cocker Spaniel:
En nuestros experimentos, partimos de las que se consideraban buenas corrientes de sangre, que contaban con un buen número de campeonatos en su linaje. Cuando cruzamos a estos animales con sus parientes cercanos por una o dos generaciones, cada raza puso de manifiesto graves defectos... Los Cocker Spaniels son seleccionados por una frente ancha, con ojos prominentes y un tope o ángulo pronunciado entre la frente y la nariz. Cuando examinamos los cerebros de algunos de estos animales durante su autopsia, encontramos que exhibían un grado leve de hidrocefalia; es decir que, al seleccionar por la forma del cráneo, los criadores habían seleccionado accidentalmente en favor de un defecto cerebral en algunos individuos. Además de todo esto, en la mayoría de las corrientes sólo un 50 por ciento de las hembras era capaz de criar camadas normales y saludables de cachorros, incluso bajo condiciones de cuidado casi ideales.
La sobre-selección en el ganado
La selección unilateral en favor de rasgos productivos tales como la ganancia rápida de peso o la musculatura magra han terminado en porcinos y bovinos de carácter más excitable (Grandin, 1994). En comparación con las líneas genéticas más antiguas, que tenían más grasa, las observaciones de la autora principal, que abarcan miles de cerdos, indican que los híbridos magros son más excitables y difíciles de arrear a lo largo de los callejones. Los cerdos híbridos magros también tienen una tendencia más fuerte a asustarse. Es más difícil separar un animal individual del grupo. Investigaciones recientes realizadas en nuestro laboratorio han demostrado que el ganado vacuno de temperamento excitable tiene ganancias de peso menores y más problemas con la calidad de su carne (Voisinet y otros, 1997 a, b). Estas investigaciones muestran que sería beneficioso seleccionar con el fin de excluir el temperamento muy excitable. Sin embargo, la sobre-selección en favor de un temperamento excesivamente calmo podría derivar en algunos rasgos perjudiciales todavía desconocidos.
Lazos entre los distintos rasgos
Las observaciones informales de la autora principal también indican que los porcinos y bovinos más excitables y huidizos tienen un cuerpo alargado y esbelto, con huesos finos. Algunos de los cerdos híbridos tienen patas débiles, y unos cuantos ya no tienen ojos pardos sino azules. Los ojos azules suelen estar asociados con problemas neurológicos (Bergsma y Brown, 1971; Schaible, 1963). Es más, los porcinos y bovinos de musculatura grande y sobresaliente suelen tener un temperamento más calmo que los animales magros con musculatura menos definida. Sin embargo, los animales que tienen un rasgo de hipertrofia conocido como doble músculo poseen un temperamento más excitable (Holmes y otros, 1972). La doble musculatura es un desarrollo anormal extremo, que puede tener un efecto sobre el temperamento opuesto al de la musculatura normal. Otro ejemplo de rasgos aparentemente inconexos que resultan asociados es la sordera en perros de raza Pointer seleccionados por su carácter nervioso (Klien y otros, 1987, 1988).
Parece haber una relación entre termorregulación y agresividad. Los ratones silvestres seleccionados por su agresividad utilizaban cantidades mayores de algodón para construir sus nidos que sus compañeros de menor agresividad (Sinyter y otros, 1995). Este efecto se verificó con corrientes de ratones de laboratorio tanto como en las silvestres. Los investigadores que utilizan procedimientos genéticos de alta tecnología, que les permiten descartar genes individuales, han sido derrotados hasta ahora por la complejidad de las interacciones genéticas. En estos procedimientos, algunos genes son excluidos mediante técnicas que los detectan y se les impide cumplir con su función normal. Estos experimentos han mostrado que el bloqueo de distintos genes puede tener efectos inesperados en el comportamiento. En un caso, la desactivación de los genes del aprendizaje produjo ratones ultra-agresivos (Chen y otros, 1994). Los ratones mutantes tenían poco o nada de miedo, y se peleaban hasta quebrarse el lomo. En otro experimento, las hembras mutantes exhibían un comportamiento normal hasta que tenían cría, y allí se desinteresaban totalmente por su descendencia (Brown y otros, 1996). En un tercer experimento, Konig y otros (1996) anularon el gen que produce la encefalina (una sustancia cerebral opioide) y se encontraron con resultados imprevistos. La encefalina es una sustancia ligada normalmente a la percepción del dolor; sin embargo, los ratones que tenían deficiencia en esta sustancia eran muy nerviosos y ansiosos. Corrían frenéticamente alrededor de sus cubículos en reacción a los ruidos. La conclusión final de varios experimentos de anulación de genes es que el cambio en un gen tiene efectos imprevisibles en otros sistemas. Los rasgos están ligados, y quizás sea imposible aislar completamente los efectos de un único gen. Los investigadores señalan que se debe ser cuidadoso y no saltar a conclusiones en el sentido de que se ha descubierto "el gen de la agresión", "el gen maternal" o "el gen de la ansiedad". Para utilizar una analogía de la ingeniería, no se puede concluir que se ha encontrado el "centro de la imagen" de un televisor porque se ha cortado un circuito interno y la imagen ha desaparecido. Gerlai (1996) y Crawley (1996) también alertan que la neutralización del mismo gen en dos especies diferentes puede tener distintos efectos en el comportamiento. Esto se debe a las interacciones complejas que hay entre muchos genes distintos. Hace veinte años, los genetistas del comportamiento llegaron a la conclusión de que la herencia de la conducta es un proceso complejo. Fuller y Thompson (1978) concluyeron que "se ha encontrado reiteradamente que ningún mecanismo genético da cuenta de un tipo particular de comportamiento".
Factores aleatorios
Los genetistas de la conducta han descubierto que es imposible controlar totalmente la variación en algunos rasgos. Gartner (1990) descubrió que la crianza de líneas endocriadas genéticamente similares no alcanzaba a controlar las variaciones en el peso. Incluso bajo condiciones de laboratorio, altamente estandarizadas, los pesos corporales siguieron fluctuando en los distintos individuos. Los criadores porcinos también han observado que las líneas híbridas producidas comercialmente no tienen la misma tasa de ganancia de peso. Hay factores aleatorios desconocidos que afectan la variabilidad incluso en animales genéticamente idénticos. Una causa pueden ser los factores intrauterinos; las otras causas son desconocidas. Darrel Tatum y sus alumnos de la Colorado State University encontraron variaciones en la conformación corporal y en la calidad de la carne de ganado que era 50 % británico (Bos taurus) y 50 % índico (Bos indicus). Algunos animales tenían más características índicas, con gibas más grandes y orejas más largas, y la conformación corporal de muchos animales no era mitad británica y mitad índica. Las características de la carne también variaban, y los animales que parecían más índicos tenían carne más dura. Los animales tenían una variación de alrededor del 10% respecto de la conformación corporal y las características de la carne de las cruzas índicas de media sangre.
Gartner (1990) concluyó que hasta un 90 % de las causas de la variabilidad aleatoria no puede ser explicada por diferencias en el medio ambiente físico del animal. Tanto en ratones como en vacunos, los factores aleatorios afectan los pesos corporales. Gartner (1990) cree que los factores aleatorios pueden tener influencia ya sea antes o apenas después de la fertilización. Las interacciones entre los factores ambientales y los genéticos son complejas. Tanto la conformación genética del animal como su ambiente determinan la forma en que se comportará. Estas interacciones serán tratadas con mayor detalle en capítulos subsiguientes de esta compilación. La genética tiene profundos efectos sobre el comportamiento de un animal.
CONCLUSIONES
Existe una compleja interacción entre los factores genéticos y ambientales, que determina la forma en que se comportará un animal. Otro principio es que los cambios en un rasgo, como el temperamento, pueden tener efectos imprevistos en otros rasgos aparentemente desvinculados. La sobre-selección en favor de un único rasgo puede terminar en cambios indeseables en otros rasgos de comportamiento y de conformación física.
BIBLIOGRAFÍA CITADA
Adler, A. (1996). How songbirds get their tunes. Sci. News 149, 280- 281. Balaban, E. (1997). Changes in multiple brain regions underlie species differences in complex, congenital behavior. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 94, 2001-2006. Barnett, S. A., Dickson, R. G. y Hocking, W. E. (1979). Genotype and environment in the social interactions of wild and domestic "Norway" rats. Aggressive Behav. 5, 105-119. Belyaev, D. K. (1979). Destabilizing selection as a factor in domestication. J. Hered. 70, 301-308. Belyaev, D. K., Ruvinksy, A. O. y Trut, L. N. (1981). Inherited activation-inactivation of the star gene in foxes. J. Hered. 72, 267- 274. Bergsma, D. R. y Brown, K. S. (1971). White fur, blue eyes y deafness in the domestic cat. J. Hered. 62, 171-185. Blanchard, D. C. y Blanchard, R. J., (1972). Innate and conditioned reactions to threat in rats with amygdaloid lesions. J. Comp. Physiol. Psychol. 81, 281-290. Blizard, D. A. (1971). Autonomic reactivity in the rat: Effects of genetic selection for emotionality. J. Comp. Physiol. Psychol. 76, 282-289. Boessneck, J. (1985). [Domestication and its sequelae] Die Domestikation und irhe Folgen. Tieraerztl. Prax. 13(4), 479-497 (en alemán). Boice, R. (1977). Burrows of wild and albino rats; Effects of domestication, outdoor raising, age, experience and maternal state. J. Comp. Physiol. Psych. 91, 649-661. Boissy, A. (1995). Fear and fearfulness in animals. Q. Rev. Biol. 70 (2), 165-191. Boissy, A. y Bouissou, M.-F (1995). Assessment of individual differences in behavioral reactions of heifers exposed to various fear-eliciting situations. App. Anim. Behav. Sci. 46, 17-31. Breland, K. y Breland, M. (1951). A field of applied animal psychology Am. Psychol. 6, 202-204. Breland, K. y Breland, M. (1961). The misbehavior of organisms. Am. Psychol. 16, 681-684. Broadhurst, P. L. (1960). Analysis of maternal effects in the inheritance of behavior. Anim. Behav. 9, 129-141. Broadhurst, P. L. (1975). The Maudsley reactive and non-reactive strains of rats. A survey. Behav. Genet. 5, 299-319. Brown, J. R., Ye, H., Bronson, R. T., Dikkes, P. y Greenberg, M. E. (1996). A defect in nurturing in mice lacking the immediate early gene fosB. Cell 86, 297-309. Canty, N. y Gould, J. (1995). The Hawk/Goose experiment; sources of variability. Anim. Behav. 50,

Otros conductistas.

-Tom Dorrance

Hola Rubén:
Porque fue quien interpretó de manara completa (diríamos elegantemente "holística") la relación con el caballo basada en el conductismo. Es decir, logró depurar las acciones del humano hacia el caballo SIN MEZCLAR actitudes tradicionales.
Él no inventó nada, ni descubrió procedimientos nuevos que llevaran a determinados resultados, sólo ENTENDIÓ el fundamento de una relación apropiada con el caballo y se dio cuenta que ese elemento era la ACTITUD del humano hacia el caballo.
Esa fue su principal mérito, pues ya muchas personas relevantes a través de la historia habían desarrollado TODAS las acciones que de manera aislada les hacían obtener resultados excepcionales (que no obtenían otras personas), pero que no habían percibido que el factor central sobre el que debía girar siempre el qué hacer del humano era la ACTITUD.
La deficiencia de estos grandes equitadores, de los que puedo mencionar muchos nombres, fue no entender que esa actitud debía regir SIEMPRE y TODAS nuestras acciones y entonces en algunas ocasiones o para determinadas, maniobras u objetivos empleaban procedimientos conductuales y hasta cognitivos en el momento de enseñar al caballo algo nuevo, pero en otros momentos eran tan tradicionales como cualquier otro.
Fue una luz en la obscuridad que puso ante sus alumnos un camino claro por el qué avanzar sin perder el rumbo. Seguramente, sus mejores compañeros y alumnos (y yo diría sus coautores, pues Tom manifiesta haber aprendido mucho de ellos) fueron su propio hermano Bill (finado también) y Ray Hunt, con quien espero poder convivir unos días en España.
Escribió un libro que por su profundidad no es fácil de comprender... es un libro aparentemente anecdótico con mensajes muy profundos no fáciles de interpretar. Es un libro de lecturas repetidas obligadamente. Es algo así como la dificultad que tienen los economistas para entender El Capital, de Marx, aunque este no tiene nada de anecdótico.
El nombre del libro es: True Hunited.
Salud! Chico.