12-06-2002. : Marcelino escribió:
Muy bien, comencemos con el tema que
propone Francisco, aunque más adelante tal vez les proponga
cambiar el orden de otros temas y en algunos casos, les sugiera
algunos más que creo son importantes.
Quiero solicitarles su autorización para darle seguimiento a
este curso "cibernético" en mi propia página de
internet, para lo cual, tal vez inicie una nueva sección. A
propósito de mi página, les comunico que está cambiando de
imagen y nombre. Por lo pronto, tal vez a partir de hoy mismo
puedan entrar mediante un vinculo directo de la misma página que
ustedes conocen, pero ya pueden usar el nombre
www.chicoramirez.com y muy probablemente en esta misma semana
puedan acceder con el nombre de www.chico.com.mx El nombre de
Chico, es porque acá la gente me conoce así y para las personas
de habla inglesa, les será más fácil referirse al nombre corto
de Chico, con el cual también me pueden llamar. La página aún
no está terminada (y como los caballos, espero que nunca lo
esté) pero ya hay más fotos e información que en
www.manejonatural.homestead.com
Bueno, como decimos acá: a lo que te truje Chencha.
1.1.-
En la caballeriza:
Para coger un caballo, ya sea en el
campo o en una caballeriza (cuadra, box), no necesitamos lazarlo
o acorralarlo entre varias personas para poderlo hacer, como
ocurre en el manejo tradicional. En el Manejo Natural, bastará
con que el caballo quiera ser cogido y que quiera estar con
nosotros en lugar de apartarse, huir, o lo que es peor, nos
reciba con amenazas de patear (cocear) o morder cuando está en
la caballeriza.
Generalmente los caballos no quieren estar cerca del humano, como
no lo estaría de un puma o un lobo, que son sus enemigos
naturales. Nosotros también lo somos y por lo tanto debemos
cambiar su natural opinión de alejarse lo más que puedan del
cazador.
Para cambiar su manera de ver las cosas, debemos cambiar nuestra
actitud, es decir, dejar de presentarnos con nuestra actitud de
cazadores y tratar de lograr que nos vean como compañeros, a
pesar de nuestra apariencia y olor, que no podemos cambiar
fácilmente.
Lo que si podemos cambiar es nuestra manera de movernos, la forma
de aproximarnos a ellos y desde luego, el trato que les daremos
cuando ya los logramos coger.
Creo que debemos tratar primero el caso de cómo agarrar al
caballo en la caballeriza, pues es allí donde podemos enseñarle
algunas otras cosas.
Algunos caballos se vuelven peligrosos en la caballeriza porque
no pueden huir, que es su medio de defensa primaria. La
secundaria es atacar si no hay hacia donde huir, así que debemos
proceder con cuidado y los caballos agresivos deben tratarlos con
especial cuidado y con otro procedimiento.
Debemos aproximarnos a la caballeriza con almartigón (cabezada)
y ronzal (cabestro) enrollado en la mano, de tal manera que
podamos arrojarlo suavemente sin levantar el brazo. El propósito
es que el almartigón vuele hacia los cuartos traseros del
caballo manteniendo la punta del ronzal en nuestra mano para
poderlo recobrar.
Antes de entrar a la caballeriza, observen la actitud del
caballo, que puede:
1.- venir a nuestro encuentro mostrándose complacido de vernos o
con curiosidad.
2.- mostrarse indiferente como si no existiéramos.
3.- mostrar desagrado por nuestra visita aplastando las orejas
hacia la nuca, volteando sus patas traseras hacia nosotros o
ambas cosas.
En el primer caso, nada de lo que se mencione a continuación es
necesario.
Para el segundo y tercer caso, la diferencia sólo será que para
el último, debemos proceder con mucha precaución.
El siguiente paso es abrir la caballeriza y pararnos en la
puerta. Al principio no debemos aproximarnos más.
Desde ese lugar debemos balancear (sin levantar) los brazos al
mismo tiempo que le hablamos al caballo para llamar su atención.
si el caballo voltea a vernos, debemos dar un paso atrás y
quedarnos inmóviles hasta que el caballo regrese a la posición
de no tomarnos en cuenta. Cuando haga eso, nos aproximamos dos
paso y repetimos la acción sin dejar de dar señales hasta que
el caballo vuelva a poner atención. En esta acción, debemos
comenzar con mucha suavidad a balancear los brazos incrementando
gradualmente el movimiento y el volumen de la voz. Si es
necesario, arrojaremos el almartigón hacia su tren posterior sin
que toque al caballo. Al incrementar los estímulos sí
podríamos arrojar el almartigón en la grupa pero sólo si es
necesario para llamar su atención.
Debemos estar atentos a la reacción del caballo para retroceder
uno o dos pasos y quedarnos inmóviles si voltea a vernos, más
aún si gira volteando la parte delantera de su cuerpo hacia
nosotros. Mientras mejor sea su respuesta, más atrás debemos
retroceder y más tiempo debemos mantenernos inmóviles. Si el
caballo nos desatiende o gira para apartar su tren frontal y
presentarnos el posterior, de inmediato volvemos a lanzar el
almartigón hacia su grupa, pero estaremos listos para dar dos
pasos atrás y quedar inmóviles cuando el gire de nuevo hacia
nosotros.
El mensaje que estaremos enviando es: "si volteas hacia mí
me encuentras inofensivo, tranquilo y amable, pero si me ignoras
y más aún, si me amenazas, entonces te agrediré con el
almartigón sin dejarte en paz".
Es probable que después de algunas pocas repeticiones el caballo
no sólo nos de la cara, sino que de un paso o dos hacia
nosotros. Al ver esto, debemos retroceder más.Si el caballo nos
presenta la cara pero no avanza hacia nosotros, entonces suave y
lentamente nos aproximaremos a él ofreciendo nuestra mano hacia
si nariz. Si al hacer esto el caballo gira apartándose de
nosotros, debemos repetir la acción de acoso sobre él.
Debemos considerar que acosarlo es decirle: "está mal"
tu posición o acción y que retirarnos de él y quedar
inmóviles es decirle "está bien" tu posición o
acción.
Como ven, empleamos a fondo la sicología para conocer sus
sentimientos, decisiones y estado de ánimo, mientras que la
comunicación nos sirve para recibir y enviar los mensajes de que
hablo.
Cuando entremos en contacto con el caballo debemos acariciarlo
profusamente para que se de cuanta que hizo lo correcto y que nos
tiene satisfechos y contentos.
Debemos repetir esta acción tantas veces como sea necesario y
cuando el caballo permita que nos acerquemos a él o que, mejor
aún, venga a nosotros, debemos entrar a su caballeriza muchas
varias veces sin sujetarlo y sacarlo a trabajar, sólo para
saludarlo y mimarlo un poco.
De esta forma, el caballo siempre estará contento de que lo
visitemos pues recibirá buenos tratos y no será sacado de la
caballeriza para trabajar cada vez que se le visite.
Bueno, a practicar y comuníquenme sus resultados.
Salud!
Chico

19-06-2002 Marcelino escribió:
Hola a todos:
Ante los escasos resultados obtenidos en la caballeriza, voy a
pasar a la lección en el corral redondo pues tal vez ayude en el
otro caso.
Los procedimientos son similares, sin embargo, el corral redondo
es más apropiado porque no tiene esquinas donde el caballo se
entrampe y porque es un poco más amplio. En cuanto a la
amplitud, esta no debe ser demasiada. El tamaño ideal para
comenzar es de 12 metros de diámetro, aunque posteriormente es
muy conveniente contar con un corral de 16 metros y después otro
de 40. El tamaño está en función de las necesidades de ejercer
presión sobre el animal y de su temperamento y experiencia.
Lógicamente, en un corral chico estaremos haciendo más presión
que en uno de 16, donde es más fácil que nos ignore,
haciéndose necesario el desplazamiento hacia él para
incrementar el estímulo.
Recordemos que el caballo debe sentir la necesidad de estar con
nosotros porque es mejor para él que estemos cerca, por lo
tanto, debemos hacerle desagradable la idea de estar alejados y
agradable acercarse y descansar a nuestro lado disfrutando de
nuestros mimos.
Esto lo logramos poniéndolo en movimiento hacia cualquier lado.
Mientras más velocidad le pidamos y más tiempo dure el
ejercicio, más pronto el caballo querrá detenerse. Sin embargo,
no debemos abusar del tiempo de movimiento. Ni siquiera debemos
llegar a la situación que propone Monty Roberts, de mantener al
caballo en movimiento hasta que muestre sus señales de sumisión
que es bajar la cabeza y mordisquear. Cuando el caballo hace
esto, es porque hemos llegado demasiado lejos y muchos caballos,
en lugar de hacerlo, al sentirse demasiado presionados comienzan
a entrar en pánico y prefieren tratar de saltar la barda que
ofrecer la sumisión de sus acciones al humano (esta es una de
mis objeciones al método de Monty).
Así que basta con poner al caballo al trote unas cuantas
vueltas, digamos menos de 10, tratando de no movernos de un lugar
en el centro del ruedo y sin arrear al caballo de ninguna forma
si él no baja de trote al paso, o trata de cerrar el círculo,
en cuyo caso, sí se justifica que volvamos a hacer presión
arreando con la voz, los brazos y ocasionalmente arrojando el
almartigón hacia su grupa. Generalmente no es necesario tocarlo
con el almartigón.
Durante esas 10 vueltas, observaremos que el caballo pone más
atención, inclinando la oreja interna hacia nosotros aunque sea
ocasionalmente y posiblemente, sin detener su trote, volteará su
cabeza para vernos con los dos ojos. Con esa acción, el caballo
nos está pidiendo una explicación de tan ridículo ejercicio y
lo podemos interpretar también como una solicitud de suspensión
del movimiento. Ya sea que el caballo emita estas señales o no,
al cabo de 10 vueltas debemos mencionar la palabra que
pretendemos usar para que el caballo se detenga y que
generalmente es "hooooo". Pronúncienlo suavemente y
sin gritar, esta palabra debe sonar agradable para el caballo,
pues es la que significa descanso, suspensión del movimiento y
anuncian los reforzamientos positivos de aceptación social, que
son las caricias y los halagos verbales.
Un segundo o dos después de mencionar la palabra "ho",
debemos dar algunos pasos hacia atrás. Esta acción tiene tres
propósitos: 1.- reducir la presión sobre el caballo para
invitarlo a detenerse; 2.- si no se detiene, nuestro cuerpo
cierra el camino para evitar que siga en movimiento después de
media vuelta; y 3.- enseñarlo a que debe caminar hacia nosotros
cuando quiera descansar y recibir nuestras caricias. El resultado
es que, si no está asustado, terminará acercándose a nosotros
por uno de nuestros costados, cosa que le premiaremos con
caricias, descanso por tres minutos por lo menos y halagos
verbales.
Con esta acción, estaremos haciendo agradable la cercanía con
nosotros, mientras que estar lejos significará para él trotar
en círculos absurdos que no le gustan.
Debemos hacer la señal de parar cuando él esté cumpliendo con
el ejercicio, no cuando de muestras de quererse detener. Esto
significa que él no estará tomando las decisiones, esa es
nuestra función. De hecho, siempre trataremos de indicarle lo
contrario de lo que él quiere, a esta técnica se le llama
(Manejo Reactivo o Monta Reactiva si estamos sobre él ). Si
quiere detenerse debemos arrearlo y si quiere correr y correr,
debemos cambiar la dirección de su movimiento frecuentemente
para hacer más desagradable su decisión de correr (los cambios
de dirección demandan un gasto de energía que el caballo
prefiere no realizar). La manera de cambiar su dirección es
desplazándonos lateralmente para obstruir su camino, con los
brazos levantados y con una orden verbal suficientemente clara.
En el caso de que el caballo no se detenga junto a nosotros
cuando demos la orden de parar e invierta el movimiento
alejándose de nosotros, simplemente lo dejamos ir pero
arreándolo, para que sepa que nuestra decisión es que siga
trotando, ahora hacia el otro lado. Al cabo de 10 vueltas como
máximo, intentaremos nuevamente que se detenga junto a nosotros.
Ningún caballo es igual a otro, así que algunos van a requerir
varias repeticiones y otros muy pocas.
Al principio, debemos reforzar positivamente toda acción
favorable que puedan detectar, no siendo necesario que termine
junto a nosotros después de la orden de parar. Bastará que se
detenga y quede viendo hacia nosotros. Entonces nosotros iremos
hacia él y lo acariciaremos durante los tres minutos por lo
menos. Después de hacerlo varias veces, si no da paso hacia
nosotros, entonces debemos ponerlo nuevamente en movimiento.
Pero en el caso en que el caballo sí se acerque a nosotros,
después del reforzamiento positivo de tres minutos, comenzaremos
a caminar lentamente frente al caballo empujando suavemente su
cuello hacia el lado opuesto al que caminamos. Si esta acción de
empujar la hacemos con el hombro, es mejor. El caballo debe girar
un poco sobre su pata interior o describir un pequeño círculo.
Después de media vuelta, caminamos lentamente hacia el lado
contrario, alejándonos del caballo. Si nos sigue, caminamos dos
o tres pasos y nos detenemos para repetir el reforzamiento de los
tres minutos, si no lo hace, nos alejamos más (5 o 6 metros) y
volvemos a ponerlo en movimiento repitiendo el desagradable
ejercicio de girar al rededor nuestro.
Si todo va bien, el caballo dará más pasos junto o tras de
nosotros cada vez. No debemos incrementar repentinamente la
distancia durante la que nos sigue, después de algunas
repeticiones, nos seguirá a donde vayamos sin importar la
distancia y estaremos en posibilidades de pasar a un corral más
grande o a intentarlo en libertad (con algunos ajustes que
veremos más adelante).
Traten de percibir el cambio de actitud de su caballo y si
después de 10 minutos no mejora aunque sea en corta medida,
descríbanme el caso particular, pues estas son indicaciones muy
generales a las que algunos caballos pueden no responder
adecuadamente, como los que son muy nerviosos, los que han sido
maltratados con anterioridad, o los de temperamento dominante que
requieren más eficiencia en nuestros movimientos.
No deben comenzar con caballos sin manejo (broncos) ni se
compliquen con animales con situaciones especiales. Recuerden que
están aprendiendo un procedimiento nuevo y requieren de la ayuda
del animal. Primero usen su propio caballo, el que montan todos
los días y que les representa menor dificultad. Cuando lo logren
con él, podrán manejar caballos más difíciles. No cometan el
error más común de los humanos, que es querer resultados de
inmediato y con los caballos más difíciles. Recuerden que con
los caballos, mientras más lento caminemos, más pronto
llegamos.
RECAPITULANDO
1.- Poner en movimiento al caballo.
2.- Dar la orden de detenerse cuando observen que está listo
para ello
3.- caminar hacia atrás dos segundos después de la orden verbal
de parar
4.- esperarlo (o ir hacia él) para recompensarlo 3 minutos
5.- Repetir la acción hasta que el caballo ponga atención, se
pare de inmediato y camine hacia nosotros aunque sea un paso
6.- después de recompensarlo, giramos con él en el hombro hacia
el lado donde él se encuentra para cambiar de dirección
después de media vuelta
7.- si nos sigue lo esperamos dos o tres pasos adelante y lo
recompensamos de nuevo, si no lo hace, nos alejamos y repetimos
el ejercicio.
8.- incrementaremos gradualmente la distancia de nuestro
"paseo" con el caballo acompañándonos.
Salud!
Chico

- Sobre explicación mas detallada e inconvenientes que surjen en el ejercicio.
Hola Alejandro:
En efecto, insistir en busca de una respuesta que por
algún motivo no aparece es contraproducente. En este caso, puede
haber dos causas por las cuales el caballo no voltea hacia ti.
1.- no comprende que eso es lo que quieres.- Lo más
seguro es que esté pensando que lo que quieres es simplemente
que se pare, porque en algún momento encontró retribución al
hacerlo. En este caso puedes insistir un poco más si el caballo
se mantiene tranquilo y relajado a pesar de las repeticiones. La
intención es explicarle que aunque primero te diste por
satisfecho con que se detuviera, ahora le pides que voltee su
cabeza hacia ti. Más tarde le pedirás que mueva sus manos para
quedar de frente a ti y finalmente que se mueva en tu dirección.
La gradualidad de los objetivos es muy importante aquí y es la
parte difícil porque podemos interpretar equivocadamente un
mensaje o emitir el nuestro también de manera errónea.
2.- No quiere caminar hacia ti porque considera
desagradable tu cercanía.- En este caso el caballo está
resentido contigo e insistir incrementaría su incomodidad. Solo
lograrías que después ni siquiera se detenga o que comience a
voltear hacia el lado opuesto.
En cualquiera de los dos casos y sobre todo ante la duda
sobre lo que pasa en su mente, es perfectamente correcto
acercarse a él y acariciarlo durante un par de minutos antes de
intentarlo de nuevo.
No tardará en identificar el momento agradable al estar
junto a ti en lugar de estar alejado y en movimiento. Después de
acariciarlo posiblemente voltee hacia ti mientras te alejas de
espaldas, es decir, sin dejar de verlo y estirar tu mano hacia
él. También puedes hacerlo de espaldas al caballo, pero eso no
te permite observar con cuidado sus reacciones.
Debes incrementar su confianza cada vez que voltee a verte
alejándote de él, aunque no camine hacia ti y hacer lo mismo
ante cada mínimo avance en su decisión de acercarse a ti. Si
mientras caminas hacia atrás debía su atención de tu persona,
debes caminar de inmediato hacia él y detenerte y retroceder
igualmente rápido cuando vuelva a verte. Esto le hace comprender
que su atención debes estar puesta en ti y ese es el principio
de la cadena de acciones que lo llevarán a tu cercanía. Si no
comienza por ponerte atención nunca se dirigirá hacia ti. Una
vez que detectas que comprendió que debe ponerte atención, cosa
que debe ocurrir después de 3 a 5 repeticiones, puedes acercarte
a él y retribuirlo durante otro par de minutos.
Recuerda fijarte metas intermedias muy poco demandantes,
ese es la "cuerda" que lo jala a tu presencia.
Salud! Chico.
- Sobre la inversión del liderazgo si competimos físicamente con el caballo en el corral redondo. Observación de Celso.
Hola a todos.
Reflexionando un poco sobre el
trabajo en el corral redondo, al que tanto se alude ultimamente
en el foro, se me ocurre que quizá su uso correcto, no sea tan
sencillo ni tan fácil como parece, porque me parece probable que
por algún pequeño detalle insignificante en apariencia, pueda
el caballo llegar a conclusiones opuestas a las pretendidas.Y
además, al menos en los clinics de MNC impartidos en Oviedo, no
se necesitó en absoluto corral redondo alguno, y si me apuran,
¡¡ ni siquiera corral!!, Y por los resultados, no vimos su
necesidad.
Pero, vamos a mis dudas: El
ejemplo más claro sería que ¿ Cuando hacemos correr al
caballo, sin poder sujetar ni controlar su instinto de huída,
por medio del ronzal, tal y como nos explicó Chico en los
clinics, no podría suceder ( yo creo que sí que sucede) que la
conclusión de la lógica equina, sea : Soy mucho más rápido
que ese bípedo, y corriendo, siempre lo gano? Y otra: Si con los principios de DN, el
caballo del ramal, lleva la cabeza a la altura del dueño, cuando
se desplaza, y teniendo en cuenta que cuando van tras de su lider
equinose colocan ´retrasados con rewspecto al líder,
cuidándose mucho de sobrepasarlo, ¿ ¿No significa eso que la
idea de la relación entre los dos, es de igualdad, porque el
caballo piensa: Vale más que yo lleve la cabeza delante y vaya
alerta, dado que veo el peligro mejor, y lo juzgo antes...? Por
eso, no hay otra opción: Debe ir detrás, que es la posición
equina de subordinación.. ( Ruego que no se me achaque
inducción a la presión excesiva) ja ja aja ja
Seguro que se os ocurrirán
muchas más de esas conclusiones que con la lógica del caballo,
pueden llegar a conformar su idea de nosotros...
Animaros, y exponed alguna. Y
a ver lo que Chico nos aclara. Saludos
Celso: sobre el trabajo en el corral redondo. Es verdad que el
corral redondo puede ser sustituido por los ejercicios con
jáquima y ramal, pero a poco que estoy practicando con él me
está dando muchas satisfacciones.
Si hacemos los ejercios correctamente es una herramienta
excepcional.
Comentas que puede llegar a invertirse el liderazgo y pasar de
una postura de líderes a otra de esclavos si aplicamos el corral
redondo.
Mi opinión es que puede invertirse si realizamos mal los
ejercicios, me explico:
Si entramos en un corral redondo y nos empeñamos en ir detrás
del caballo para cogerlo o para arrearlo, efectivamente nos
demostrará que nos supera en velocidad, habilidad, potencia, nos
será imposible acercarnos y se posicionará por encima de
nosotros en la escala jerárquica.
Sin embargo (me parece que al final no viste el video de Parelli)
si se hace correctamente el caballo piensa 'Este tio es la
hostia, llevo corriendo la tira y el jambo éste sigue a mi lado
y no me lo despego, le recorto y el tio sigue ahí, es un
fenómeno'. Como hay que hacerlo:
Primero el control de huida está garantizado porque no puede
escapar (si la barda está baja un exceso de presión puede hacer
que se decida a saltarla), pero para demostrar nuestra habilidad,
en vez de seguirle en su grupa, tenemos que hacer justo lo
contrario, ponernos de frente a él y con el brazo extendido
caminar hacia atrás en un pequeño círculo en el centro del
corral.
No se si me explico.
Por ejemplo el caballo va a mano izda. nosotros de frente al
caballo, en el centro con el brazo izdo extendido y girando en un
pequeño círculo, de tal manera que la prolongación de nuestro
brazo extendido quede aproximadamente un metro adelantado de la
trayectoria del caballo. Entonces el caballo tiene varias
opciones, una de ellas cambiar de sentido, nosotros tranquilos,
ahora se lo aplicamos con el brazo derecho y lo mismo, a dar
vueltas caminando hacia atrás en un pequeñísimo círculo, de
apenas 1m. de diámetro.
Como diría Rubén, el caballo pensará 'coño que puma mas tonto
que no ataca por detrás, siempre lo tengo delante y no pasa
nada'
Otra opción es que el caballo nos ignore, entonces NO vamos a
esperar esa señal de sumisión que propugnan otros conductistas,
vamos a irnos interponiendonos en su trayectoria, anticipándonos
y que nos vea de lejos, todo esto manteniendo el brazo extendido.
Llegará el momento en que le salte la bombillita y diga 'coño,
este tio está en todos los sitios, no me lo despego, voy a parar
a ver que ostias quiere', entonces suspendemos la señal
caminamos hacia atrás y le felicitamos verbalmente. etc. etc.
Bueno, todo esto quedaría mejor explicado con un gráfico,
intentaré colocarlo en el cibercurso, pero era para aclarar tu
correcta apreciación de que un corral redondo puede invertir el
liderazgo si intentamos competir con él físicamente.

El 1 de julio de 2002 Marcelino escribió:
El siguiente tema es coger al caballo en
el campo.
Si ya tienen a sus caballos siguiéndolos por donde vayan en el
corral redondo de 12 metros, inténtenlo en un corral más
grande. Si no cuentan con él, pueden probarlo en el potrero pero
tratando de ubicarse primero en una esquina del vallado,
iniciando cerca del caballo (6 metros). Repitan los mismos
ejercicios y principios que emplearon en la caballeriza y en el
corral redondo.
Si el caballo se escapa, es que pasaron demasiado pronto al
potrero y el caballo no está listo aún para esta situación.
Deben regresar a lecciones anteriores hasta que el caballo acuda
a ustedes o por lo menos permita que se le acerquen y lo cojan
sin que muestre inquietud o intenciones de huir.
Cuando todo marche bien en ese lugar, deben tomar más distancia
y posteriormente cambiar de lugar hasta que el caballo los siga
por cualquier lugar.
No esperen que todos los caballos los sigan, pero si deben lograr
que cualquiera se quede inmóvil cuando se acercan a él en el
campo. Desde luego que algunos caballos mostrarán más
desconfianza o resistencia a permitirlo, así que en esos casos
especiales espero me lo hagan saber con los mayores detalles
posibles para determinar que está fallando.
Salud!
Chico

2.- EXPLORACION DEL CUERPO DEL CABALLO:
Lección de Marcelino de fecha 18 de julio del 2002
Hola a todos:
Tema 2.1
Exploración del Cuerpo del Caballo, parte 1
OBJETIVO
Una vez que el caballo nos acepta en su entorno, viene a nosotros
o por lo menos permite que nos acerquemos a él, debe aceptar
nuestro contacto.
En la medida que nos permita palpar sus partes, nos tendrá
confianza y nos aceptará cada vez más.
Esta meta puede parecer poca cosa si pensamos en un caballo
habituado a ser tocado, sin embargo, en el caso de caballos
broncos las cosas no son tan fáciles, lo mismo que con animales
resabiados que han aprendido a apartar a la gente de su lado, por
no mencionar a los que son agresivos y se arrojan sobre el
manejador tan pronto lo tienen cerca, con la intención de
atropellarlo, morderlo o patearlo.
ANTECEDENTES
El manejo de los caballos no cuenta con la garantía de ser una
actividad 100 % segura. Siempre existirá un riesgo que debemos
reducir lo más posible y el Manejo Natural es el mejor camino.
Debemos tener claro que la mejor defensa es lograr que el animal
no quiera agredirnos, que experimente sentimientos agradables
hacia nosotros en lugar de temernos o incluso odiarnos.
Recordemos que es un animal absolutamente capaz de sentir afecto,
temor, orgullo, agradecimiento, coraje, frustración, confusión,
pánico, odio y por supuesto amor, entre otros sentimientos.
Debemos ser concientes de algo que para nosotros es muy difícil
de asumir: la responsabilidad de ser el origen de esos
sentimientos. En otras palabras, en cuanto al caballos se
refiere, siempre habremos de cosechar lo que sembremos.
Por desgracia, esa incapacidad no solo se manifiesta ante la
necesidad de reconocer los sentimientos del animal, que
finalmente se podrían negar por razones de menosprecio a las
formas de vida no humanas (sin que estas razones puedan ser una
justificación), sino que intraespecíficamente somos incapaces
de reaccionar ante situaciones absolutamente indignas, que
padecen cientos y en algunos casos millares de millones de seres
humanos.
¿Cómo podemos permanecer inconmovibles sabiendo que durante el
año 2001 se destinaron en el mundo 839 mil millones de dólares
a gastos militares, mientras 800 millones de personas no tienen
ningún tipo de atención médica? ¿Cómo podemos escuchar
impasibles que ese mismo año murieron 48 millones de seres
humanos por enfermedades curables; que 250 millones de niños
tienen que trabajar para sobrevivir; que 130 millones más no
tuvieron acceso a la educación primaria y que existen más de
1000 millones de analfabetas, mientras que sólo 200 familias son
dueñas del 41 % de la riqueza económica mundial?
¿Donde se encuentra la conciencia de existir y dejar de existir,
la capacidad de raciocinio, la filantropía o por lo menos la
empatía, virtudes que, presumimos, nos diferencian de los
animales? Si algún día la tuvimos, no cabe duda que hemos
perdido nuestra sensibilidad y la capacidad de asombro.
No es fácil que con estas características de la actitud humana
podamos relacionarnos correctamente con los caballos, mucho
menos, cuando es el único mamífero superior cuya sobrevivencia
depende casi exclusivamente de su capacidad de huir. Su
naturaleza lo impulsa a alejarse de todo lo que le parece
amenazador, y para él, si casi cualquier cosa lo es, con sobrada
razón lo es el hombre. Por ello, aparte de sus servicios y
compañía, nos brinda a los humanos la inmejorable oportunidad
de medir con él nuestra actitud en cuanto a agresividad se
refiere. Si podemos pasar la prueba de ser aceptados en su
entorno y después, de establecer contacto físico con él sin
que se altere; si logramos palparlo por todo su cuerpo,
acostarlo, ensillarlo, montarlo y moverlo por su propia voluntad,
significa que nuestra actitud se encuentra
aceptablemente desprovista de agresividad.
CONSIDERACIONES IMPORTANTES
Antes de comenzar, debemos considerar tres cosas más:
1.- El caballo es sumamente sensible al tacto en cualquier parte
de su cuerpo, aunque algunas zonas lo son más que otras, así
que es mejor acariciar su piel frotándola en lugar de palmearla,
pues este acto le resulta desagradable y hasta doloroso. Si
nuestra acción de sobar su piel puede seguir un patrón
circular, mejor aún, pues se semeja más a las caricias que los
caballos se profesan recíprocamente.
2.- Los movimientos del caballo son tan rápidos, que si nos
encontramos dentro de su alcance nos puede patear, morder o
atropellar sin que podamos hacer algo por evitarlo, así que lo
mejor es buscar la posición más apropiada y el procedimiento
adecuado.
3.- Cualquier acción destinada al caballo debe realizarse con su
pleno consentimiento, esto significa que debe ser manejado por
una sola persona y sin tratar de sujetarlo para que la acepte.
Debemos prescindir de maneas, aciales, cajones, sogas, cadenas y
cualquier otro medio empleado para impedir que el animal evite
nuestro manejo. Por eso generalmente se debe usar una simple
jáquima y el ronzal de tres metros. En todo momento el animal
debe estar suficientemente libre de moverse si lo desea, por lo
que debemos mantener el ronzal en nuestra mano o sobre el brazo,
sin tensión alguna, sobre todo si lo que hacemos es acariciarlo.
Es absurdo que debamos tenerlo sujeto si lo estamos acariciando.
PRÁCTICA
El siguiente paso es palpar
al caballo por toda la superficie de su cuerpo y sus orificios
más importantes, será un acto obligado como prueba, pero
también como fin en si mismo.
El lugar más seguro para colocarnos junto al caballo es su
hombro. Generalmente elegimos el izquierdo pues de esa manera
empleamos más fácilmente la mano derecha. Parados en ese sitio,
es más difícil que pueda alcanzarnos con sus patas o que pueda
darnos un manotazo, si bien quedamos a merced de su boca, de la
cual debemos cuidarnos si se trata de un caballo bronco,
resabiado o si es un animal al que nos acercamos por primera vez
y no conocemos sus antecedentes.
Debemos comenzar por acariciar su hombro y el área de la cruz,
observando siempre su estado de ánimo, especialmente la
posición de sus orejas. Si se pliegan hacia su nuca, significa
que no le gusta lo que hacemos y puede decidirse a agredir.
Acompañado al aplastamiento de las orejas, generalmente notamos
tensión en su cuerpo, elevación de la cabeza, apertura amplia
de sus párpados, rigidez de sus labios, sacudimiento violento de
la cola y golpeteo del suelo con cualquiera de sus extremidades
(generalmente las posteriores).
Estas señales, pueden presentarse juntas o aisladas y debemos
considerarlas como una advertencia de inconformidad y disgusto.
Es posible observar dos actitudes más que serían la
"segunda llamada": la emisión de un relincho corto
parecido a un chillido y el desplazamiento de su cuerpo
(generalmente el tren posterior) hacia el manejador empujándolo
para apartarlo del sitio que ocupa o para amenazarlo con sus
patas.
Gradualmente, debemos ir acariciando hacia adelante el cuello,
pecho, garganta, mejilla, ternilla, cara y frente. Hacia atrás,
debemos palpar el lomo, tórax, grupa, flancos, muslos y babilla.
Debemos dejar para lo último el copete, orejas, nuca, vientre,
extremidades delanteras y extremidades traseras, generalmente en
ese orden, manteniéndonos atentos a cualquier objeción del
caballo sobre la palpación de un lugar en particular. Si
detectamos esa objeción en una de estas zonas, debemos dejarla
para el final, sea la que fuere.
También debemos ser capaces de distinguir la resistencia por
temor de la resistencia por dolor, pues frecuentemente
encontramos caballos lastimados de cualquier parte de su cuerpo,
que lo defiende por el dolor que le causa la palpación.
Debemos observar algunas recomendaciones:
1.- Realizar el deslizamiento de la mano desde una zona donde el
caballo no se inquieta, hacia el lugar en que mantiene ciertas
reservas, siente cosquillas o dolor.
2.- No palpar directamente (por lo menos las primeras veces)
áreas diferentes a los hombros, cuello, pecho, cruz o lomo. En
el caso de la parte baja de las extremidades (abajo de las
rodillas y de los corvejones), yo recomendaría que nunca lo
hiciéramos, sino siempre deslizar la mano de zonas superiores
hacia las inferiores sin perder contacto. Esta forma de proceder
va alertando al caballo del avance de nuestra mano hacia zonas
reservadas.
El caballo cuida tres áreas con especial preocupación:
a) las extremidades, pues de su salud y funcionalidad depende el
poder poner en práctica su medio de defensa primario: la huida.
b) el vientre, que es el lugar de ataque de cánidos.
c) las orejas, pues son apéndices expuestos a ser asidos con los
colmillos de enemigos naturales o de su propia especie.
Con excepción de las orejas, si el caballo no acepta el contacto
de nuestra mano en estos lugares, debemos emplear un fuete, vara
o cuerda para tocarlos suavemente, sin olvidar iniciar el
contacto en lugares donde no se despierta inquietud alguna, para
deslizarlos gradual y pausadamente hacia las zonas de
resistencia. Cuando encontramos objeción de que nuestro fuete
toque cualquier parte, debemos tratar de mantener el contacto a
pesar de su resistencia, en espera del momento en que
desaparezca. Cuando ocurra, debemos retirar el contacto. Ejemplo:
si colocamos el fuete en su corvejón y él mueve la pata para
tratar de apartarla de él, o para patear el fuete, con suavidad,
pero con decisión, debemos tratar de mantener el contacto a
pesar del movimiento y suspenderlo tan pronto deje de resistirse.
El mensaje es: No te sirve de nada presentar resistencia, de
cualquier forma el fuete te sigue tocando; si permites que te
toque y dejas la pata quieta, retiro el estímulo. Es importante
que el caballo sepa que su resistencia no le da resultado, pero
su cooperación sí. Debemos repetir nuestra acción muchas
veces, no olviden que el proceso de aprendizaje requiere tres
repeticiones o menos, mientras que el de insensibilización puede
requerir cientos.
Cuando podamos tocar con el fuete todo su cuerpo o que seamos
capaces de pasar una cuerda al rededor de su cuello, tórax,
vientre, muslos y extremidades sin provocarle inquietud, podemos
probar nuevamente con la mano, partiendo de la posición de
seguridad al lado de su hombro, pero este será tema de la
lección 2.2.
Salud!
Chico

3.- EXPLORACION DE LA LENGUA DEL CABALLO:
- Sobre la manipulación de la lengua del caballo
Manipular la boca del caballo es uno más de los
controles de cuerpo que hacen que el caballo confíe en nosotros
y que nos considere como alguien que tiene esa y otras
capacidades.
En el caso de caballos que muerden, los desarma cuando se
da cuenta que no le temes.
En todos los casos, es un medio muy eficiente para hacer
sentir bien al caballo, pues es una caricia dirigida a uno de sus
centros más sensibles, su efecto causa un relajamiento profundo.
Salud! Chico.
Hola Rubén:
Ese es uno de los problemas: que la gente no se da cuenta
que tiene problemas.
Llegan a pensar que así es la convivencia con el caballo,
un constante reto y un constante riesgo.
Además de eso, la dificultad real que representan algunos
caballos para ese jinete en particular (ver la Banda de la
Nobleza).
La difusión y después la preparación de la gente en el
MNC son las únicas alternativas.
Para controlar la lengua primero debes
insensibilizar su parte externa. Acaricia sus belfos, así como
la comisura de los labios.
Cuando lo puedas hacer sin que se inquiete, mete un dedo
en la comisura de la boca, como si se tratara del bocado. Mantén
el dedo sobre la lengua mientras el caballo juega con ella. Eso
lo tranquilizará y evitará que levante la cabeza para evitar
que introduzcas el dedo y permanezca en su boca. Recuerda que
abajo están los incisivos y arriba de la arcada las muelas
mientras que en el caso de los machos mayores de 4.5 años y
algunas yeguas raras, en medio están los colmillos.
Para que el caballo lo permita, todo lo anterior se debe
hacer sin tratar de tomar la lengua con los dedos. Esto se hace
cuando el caballo se relaja, cosa que se nota porque baja su
cabeza y mueve mucho la lengua.
Antes de coger la lengua hay que sacar el dedo una y otra
vez hasta que la maniobra se haga familiar para el caballo.
Entonces podrás tomar la lengua metiendo también el pulgar
colocándolo bajo la lengua. Esta maniobra debe hacerse
suavemente, no como si trataras de arrancarla.
Mientras se coge la lengua hay que acariciar al caballo
con la otra mano y no tratar de sacarla en el primer momento en
que se toma. Después de unos segundos de tener la lengua cogida
podrás tirar suavemente de ella para sacarla de la boca,
doblándola ligeramente hacia atrás para que salga por la
comisura de los labios.
Si notas que se inquieta debes soltar la lengua unas
cuantas veces, De hecho, siempre que el caballo se inquiete y
levante la cabeza, significa que vas muy rápido. Tratar de
detener la cabeza tirando del ronzal hacia abajo es inútil,
además de ser una acción fundada en los más puros principios
tradicionales que aquí odiamos.
Una vez la lengua afuera, debes acariciarla con el dedo
índice o utilizar la otra mano.
Te recomiendo usar la mano izquierda si estás parado en
ese lado del caballo y la derecha si es en el otro. Te lo comento
porque con mucha frecuencia la gente trata de tomar la lengua con
la mano derecha parados en el lado izquierdo del caballo. Esto
hace que crucen sus brazos y aparte de ser más difícil, se ve
grotesco.
Cuando hayas logrado el objetivo te sugiero elevar el
grado de dificultad de la maniobra realizando "el paso de la
muerte". Esto es, que con la lengua en la mano, la pases
hacia el otro lado de la boca entre los incisivos.
Salud! Chico.
Hola Edgardo:
Me encantaría que nos reuniéramos. También tal vez sea
posible desplazarme a algún lugar más cercano a ustedes ahora
que viajaré nuevamente a España, podría seguir otra vez la
ruta por Estados Unidos. En marzo viajé de Los Ángeles a
Frankfurt.
Bueno, para enjaquimar al caballo no es necesario
debilitarlo ni dejarlo sin agua. Hay tres herramientas excelentes
para hacerlo.
Valga también tu consulta, para explicar el "Control
de la Huida", solicitado por Súper Paco para incluirlo en
el cibercurso.
La primera es la mejor: corral redondo. Mediante la técnica
de Monty Roberts (entre otros). Apropiadamente empleada,
cualquier caballo permitirá que te acerques y le coloques la
jáquima en un lapso de entre 5 y 30 minutos. Si no se hace
correctamente, puedes no alcanzar el éxito nunca. En este caso,
el control de la huida está a cargo del corral redondo, que le
impide al caballo aumentar la distancia entre él y el manejador.
El principio básico no es tan complicado como algunas
veces se hace ver, basta con que lo pongas en movimiento si no
permite tu proximidad y que le permitas estar inmóvil (descanso)
si te aproximas lentamente. Es importante aplicar el
procedimiento de Insensibilización Progresiva y Gradual por
Aproximación y Repliegue. Recuerda que debes replegarte muchas y
frecuentes veces para incrementar rápidamente la confianza del
caballo. En este caso es realmente importante el consejo de
Silvia sobre que con los caballos, mientras más despacio vayas,
más rápidamente avanzas.
La segunda es utilizar la manga o un remolque donde te permita aproximarte, insensibilizarlo con caricias y colocarle la jáquima. Debo decirte que colocarla en el caballo empleado en la demostración de Oviedo, tomó 23 minutos dentro del remolque, jajajaja.
La tercera, es empleando un lazo, de preferencia mexicano,
jajajaja con la hembrilla metálica para que no se apriete al
rededor del cuello del caballo.
También sirven los texanos.
Se laza a distancia al caballo por el cogote y se realiza
el control de huida de la manera que describo a continuación.
Una vez lazado, el caballo tratará de alejarse lo más
posible del manejador, este debe tirar de la reata (cuerda)
haciendo girar al caballo de tal manera que quede viendo hacia el
manejador. En ese momento se debe aflojar totalmente la cuerda
hasta que esta caiga al suelo, pero sin soltarla ni perder la
concentración porque el caballo habrá de volver grupas
nuevamente intentando huir. Al hacerlo, el manejador tira
nuevamente de la cuerda impidiendo que el caballo huya otra vez.
Al tirar, el lazo se cierra en el cuello del caballo y al aflojar
el lazo también cede completamente. El mensaje al caballo es: si
tratas de huir, el lazo te lo impide cerrando en tu cuello, pero
si esperas de frente no hay ninguna acción por parte del humano.
Este mensaje se acompaña de otro que le comunica que no se le
hará ningún daño. Este se emite quedando inmóvil si el
caballo está inmóvil también. Después de algunas
repeticiones, se intentan aproximaciones muy lentas acompañadas
con repliegues frecuentes y continuos.
Hay que extender la mano frente a nosotros evitando
acosarlo con la mirada, aunque la parte más importante es
moverse muy calmadamente, como si se hiciera en cámara lenta.
Al lograr acercarse no se debe colocar la jáquima de
inmediato, hay que convencer primero al caballo que podemos
acercarnos y acariciarlo sin que sea necesario que huya.
En el control de la huida, en el caso de haber colocado la
jáquima en una manga o remolque, se procede de la misma forma
que cuando se tiene lazado.
Ampliando la información: cuando se realiza el control de
la huida en un caballo manso pero que ha aprendido a tirar del
ramal hasta sacarlo de nuestras manos, se parte de colocar una
jáquima de MNC, pues es lo suficientemente suave, pero firme
para el propósito. Muchos caballos tiran más que un tractor,
incluso los que son broncos. Quienes vieron la demostración de
Oviedo, habrán observado cómo fue necesario "esquiar"
a remolque por 20 metros antes de que el caballo pudiera
detenerse en su primer intento de huida. Con un almartigón
(cabezada de cuadra) no lo hubiera logrado nunca.
El secreto para realizar un control efectivo de la huida,
es no permitir nunca que el caballo se alinee (longitudinalmente)
con el ramal, manteniendo siempre un ángulo favorable al
manejador que impida, sin grandes esfuerzos y por lo tanto con
suavidad para el caballo, que tire del ramal.
Salud! Chico.
- Sobre problemas que se pueden encontrar para enjaquimar y comentario sobre corral redondo.
Hola Rubén:
No, no considero indispensable el corral redondo. De
hecho, yo empleo mucho más la jáquima y el ronzal pues en la
mayoría de lugares a donde voy no hay corrales redondos o por lo
menos no del tamaño apropiado. Lo puse de esa forma simplemente
porque me gusta mucho el trabajo en libertad en un corral
redondo, sin embargo, es más importante el control con el ramal
para llevar al caballo a etapas más avanzadas de comunicación.
En cuanto a cómo salir bien librado al encerrarte en un
remolque con un caballo bronco, la respuesta es "con mucha
suerte", jajajaja... si no, pregunta a Mayca sobre su
angustia en Oviedo. No, perdón por el chascarrillo, generalmente
no dejo cosas a la suerte y me aseguro de la mejor forma
disponible para no salir "raspado". Trato de no
"dar paso sin guarache" (sandalia mejicana) jajajajaja.
Hay que proceder con mucha calma, insensibilizando al
caballo y teniendo alguna protección. En el caso del remolque,
como ocurrió en Oviedo, el remolque tenía una división para
poder transportar dos caballos a la vez, así que me metí en la
parte libre dejando la barrera entre el caballo y yo. Aún así
es peligroso, pero de alguna forma debemos hacer fluir la
sacrosanta adrenalina que nos alimenta, jajajaja.
En el caso de enjaquimar en una manga, hay que colocarse
por un lado del caballo, pues sus intentos por salir, si los
manifiesta, los hará hacia al frente y puede golpear con las
manos.
Salud! Chico.