






Hola a todos:
Hoy tengo un mayor rato para comunicarme con ustedes, ya que
después de resolver el problema de un caballo lusitano agresivo
(negro y hermoso), propiedad de Emilio aquí en Burgos (irá a la
revista Ecuestre), puedo sentarme a reflexionar un poco sobre la
cita que hace Paco de Botín.
Antes de comenzar, quiero decirles que tengo una copia del libro,
que también amablemente me regaló Carlos, un doctor de León
que asistió al curso de Sierra Norte. Puedo pasáresla a Arturo
en México si tiene la paciencia suficiente para esperar a
septiembre a que la lleve. Obviamente el ofrecimiento es general
para todos ustedes.
El caso de Botín viene muy a propósito para explicar ese
fenómeno que también nos afecta en el foro en la pretendida
transferencia de conocimientos sobre el manejo de los caballos
empleando como medio la escritura. Ya hemos tenido reflexiones
sobre este tema y desde luego que las conclusiones no son muy
buenas.
Estas conclusiones deben servir para que quienes no han tenido
otro contacto con el MNC, más que el que brinda el cibercurso y
este foro, no confíen creyendo que los procedimientos se
comprenden y ponen en práctica con suficiente eficiencia.
El libro de Botín, que debo aclarar no he podido ni siquiera
iniciar (mis comentarios se basan sólo en los párrafos que nos
transcribe Pacorro), nos da oportunidad para fundamentar que
podemos leer en muchos libros los conceptos sobre los que se basa
el MNC, pero que no hemos sido capaces de comprenderlos y por
supuesto, mucho menos de llevarlos a cabo.
Esto ha ocurrido con todos los clásicos de la equitación,
comenzando conXenofonte y terminando con Carlos Rincón Gallardo,
José Lepe, Tom Dorrance o Ray Hunt, pues no es fácil que
comprendamos un planteamiento basado en la sensibilidad y el
sentido común equino, en lugar de hacerlo en una interpretación
clara y fiel sustentada en la práctica, la capacidad de
enseñanza y los deseos de transferir un conocimiento.
Todos leemos esas obras, donde se encuentra la sabiduría que se
requiere para manejar al caballo y que el MNC trata de aglutinar,
ordenar, jerarquizar y explicar, para ponerla a nuestro alcance
en los términos que nos son familiares, es decir, con sentido
común humano.
Es como si lo que pretendiera el MNC, fuera traducir y hacer
comprensibles los preceptos a los que se refieren los grandes de
la equitación mundial y con ello, ponerlos a disposición de
todos nosotros, simples mortales, que lo que queremos es mejorar
nuestra relación con los caballos.
Sin más preámbulo, quiero hacer las siguientes observaciones a
los párrafos que nos ha mandado Paco.
'El caballo es un animal dulce, inocente y temeroso (Botín
describe un animal de huida, inofensivo y con dos fuertes
instintos: el de conservación y el gregario) . Estas tres
cualidades van siempre unidas en él, y es preciso no perderlo
nunca de vista. Rara vez, mientras no ha sido enviciado, trata de
hacer daño (recalca su natural condición inofensiva, mientras
no haya aprendido a defenderse de lo que le hace el cazador
humano). Lo hace bastantes veces involuntariamente, pues casi no
lo conoce, y muchas por miedo. Este le domina con facilidad.
Trata de huir de cuanto le sorprende (depende de su recurso
defensivo primordial: huir antes que luchar), y, como tiene muy
buena memoria, una brutalidad intempestiva convierte para él al
hombre en un animal malévolo, que no tendrá nunca su simpatía
(es imposible lograr una asociación entre dos especies
antagónicas. Mientras una de ellas se comporte como depredador,
el otro se comportará como la presa que es y huirá, morderá,
coceará, se botará o se revolcará con el cazador que se
coloque sobre su lomo). Por eso, el buen trato y las caricias son
absolutamente necesarios, sea cualquiera el fin que trate de
alcanzarse (de este forma, el caballo advierte otra actitud, la
actitud de un igual no la de quien lo acosa. Recuerden que el
objetivo primordial del manejador natural es lograr
cambiar nuestra propia actitud agresiva que nos caracteriza y que
aflora en cuanto nos sentimos frustrados por no alcanzar con
inmediatez el objetivo que nos planteamos, siempre sin poder
abandonar nuestro pensamiento directo, y poco gradual). Estas
sobre todo, obran directamente a la vez sobre su dulzura y su
timidez. Siempre serán, pues oportunas (aquí se refiere a la
retribución como rasgo distintivo de nuestro proceder en el
intento de establecer la comunicación adecuada con el caballo y
como recurso que nos permite hacerle saber que lo que ha hecho lo
ha hecho bien. Recuerden que la tercera fase de la retribución
es la aceptación social, manifestada con caricias y
tono de voz suave) , como no sigan inmediatamente a una
resistencia, caso en que el caballo las interpreta torcidamente
(esta parte es magistral pero por desgracia, explicada como lo
hace Botín, difícilmente le dice algo al lector distraído,
siempre con prisa aún al leer, con la mente programada para
interpretar erróneamente lo que lee o bien, sin la capacidad de
comprender el profundo e importante significado de sus palabras.
Mi conclusión es que Botín sabía lo que hacía y lo hacía
siempre bien Me recuerda aquella cita de Pluvinel que menciona
que el relajamiento de las riendas es una retribución
casi siempre interpretado como que hay que relajar las riendas
cuando se termina un recorrido o una sesión de entrenamiento, no
en cuanto el caballo ha hecho lo correcto-. Lo que nos dice
Botín en este simple renglón, es que si la retribución sigue a
una resistencia del caballo, le estaremos enseñando precisamente
a generar y fortalecer esa resistencia, con el agravante de que
puede aprender también a resistirse a otras señales. Y que por
el contrario, debemos concluir que si la retribución sigue
inmediata y oportunamente a una acción apropiada del caballo,
este aprenderá a hacer lo correcto. La contundencia de la
sentencia: el caballo hace lo que le enseñamos, no lo que
queremos, queda de manifiesto con su indudable bien
realizada práctica con el caballo, que desgraciadamente no nos
supo explicar de manera más clara. Pero de ese lacónico
renglón podemos extraer una interpretación más, que
seguramente es la misma a la que llegó Botín sin saberlo y que
es la comprensión práctica y tácita, indudablemente
imperceptible e indescriptible, de los fundamentos del
Aprendizaje Sensorial Complejo, con el que debió sustituir las
enseñanzas mecanicista que domina en el manejo tradicional aún
en nuestro tiempo, a pesar de que contamos con incontables e
invaluables recursos modernos que desperdiciamos lastimosamente
).
Salud!
Chico.
'Nadie niega que la fuerza tiene en equitación sus peligros,
si bien suelen perecer en ellos los que la adquirieron en los
gimnasios al estilo antiguo. Quien cree demasiado en su potencia,
tiende a descuidar la habilidad, a resolver las dificultades por
la violencia, sin aplicarse a apartarlas, cual debe ser el uso
general en equitación (se refiere claramente a la actitud
directa y agresiva del varón, con gran propensión a resolver
los problemas mediante la fuerza y el dolor, en lugar de pensar
en la forma de convencer al caballo de que haga lo que se le
pide). Mas el defecto no está -como quien dice- en la fuerza,
sino en su propietario (no puede haber alusión más clara a la
actitud del propietario de la fuerza, objetivo a modificar
mediante el MNC). De hecho a igualdad de todas las demás
condiciones entre dos jinetes, siempre será mejor el más
fuerte. Siempre tendrá a su disposición una reserva mayor de
energía, y llegado el momento de necesitarla se impondrá más rápidamente
que su rival (es decir, no menosprecia la necesidad de usar en
determinados casos la firmeza que se requiera ¿tan firme como
sea necesario?).
Siguiendo la falsa idea antes enunciada, hemos oído muchas veces
que las mujeres tienen, por lo general, mejor mano que los
hombres. En el fondo hay alguna verdad en tal afirmación, mas no
por lo que comúnmente se pretende. Si en la práctica, una mujer
casi hípicamente analfabeta, lleva tal caballo mejor que un
hombre en el mismo caso, no es por razón física, sino moral. La
mujer es, generalmente, más timida y asustadiza -en cuanto a
ejercicios físicos se refiere, no en otros aspectos, ¡vive
Dios!- (jajaja, dejando de lado el machismo manifiesto de Mr. Botín,
dudando de la real timidez de las damas, pero aceptando que una
mujer puede llevar mejor un caballo que un hombre, está claro
que se refiere a una actitud diferente en las mujeres. La falta
de información en la época en que Botín escribió y el
predominante menosprecio de la mujer como caballista, sólo le
permite reconocer que hay ALGUNA verdad al afirmar
que las mujeres tienen mejor mano que los hombres,
aunque contradictoriamente, más abajo lo atribuye a una monta tímida
que no pretende contrariar la voluntad del animalito
y que no lleva a ninguna parte.), y en
consecuencia,se limita a ir encima del animalito, tratando
decontrariar lo menos posible su voluntad. En cambio, el hombre,
presuntuoso e insolente, fiado en su fuerza, pretende imponer sus
deseos, sin cuidarse de aprender detalladamente la forma de
trasmitirlos. Aquélla aplica el refrán que dice: "Cuando
uno no quiere, dos no riñen.". (Por lo visto, Botín no
descubre que la diferencia es la forma, es decir la actitud y no
la falta de fuerza la que hace que el caballo tenga otra
respuesta, es decir, que a su vez responde con otra actitud. Por
supuesto que Botín tampoco podía sospechar no tenía
porqué- que la respuesta está en la diferencia entre los dos
tipos de pensamiento, el directo y el lateral o global, más
propio de la mujer y que determina su distinto trato del
caballo.). Este castiga a un rústico porque no entiende el latín
que habla (pfuá, no puede dejar más claro que el uso de la
fuerza se emplea con mucha frecuencia, llegando a ser característico
en el varón, sin darse cuenta que lo que ocurre es que el
caballo no comprende, pensando que no quiere).
Puestos a elegir, si nos quedamos con la una, será por razones
de galantería; pero como jinetes pasamos ante los dos sistemas,
que son malos por igual y no llevan a ninguna parte (me
impresiona Botín cuando describe los dos extremos de la monta
inapropiada: el exceso de firmeza en un lado y la blandura en el
otro extremo. Sólo le faltó reflexionar sobre la certeza del
que busca y encuentra el equilibrio entre una y la otra: tan
sueve como más puedas, pero tan firme como sea necesario,
por eso el acierto de Paco al remitirnos a La Banda de la
Nobleza.).' (es evidente que Botín sí conocía esa otra
forma de transmitirle detalladamente al caballo sus
deseos sin emplear la fuerza y por lo tanto el dolor-, pero
sin caer en la inconveniente blandura, es decir, la forma
equilibrada y consecuente de comunicación con el caballo.)
Salud!
Chico.