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Respuesta en libertad:
Zaqueo (Lc 19, 1-10) y el joven rico (Mc 10, 17-22).
El tema no termina con la invitación de Jesús.
Él deja un margen de libertad, como vemos en los evangelios.
Jesús no impone, sino que entra en diálogo con la llamad@ a su
seguimiento.
Podemos acogerlo, como Zaqueo, y entonces expresaremos externamente
ese quedar cautiv@s por su personalidad; o podemos, aun con
tristeza, resistirnos y renunciar, tirar la toalla ante las
exigencias que se derivan.
En busca de la felicidad en medio de la dificultad: María (Lc
1, 46-55) y Pablo (Rom 8, 35ss).
Todo puede parecer fácil y muy "romántico", pero no nos podemos
engañar.
El seguimiento, cuando se toma con seriedad, en cualquier forma o
estilo de vida, es un camino complicado.
Jesús nos llama a estar con Él, a gozar de su compañía (aquí es
donde hemos de poner el acento de la vocación a la vida religiosa),
pero esto no significa que no vaya acompañado de renuncias, algunas
veces dolorosas.
Pero siempre tendremos esa frase tan repetida en los evangelios
cuando los discípulos no comprenden o se asustan: "No temáis, soy
yo" (= "No temáis, yo estoy", "Yo estaré con vosotros …" siempre).
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