PARA PENSAR ...
Ahora te ofrezco unas pistas de discernimiento. No me las he sacado de la manga, la gente con experiencia en el acompañamiento de procesos de discernimiento lo plantean así.


Escucha a tus deseos: Dios te habla por medio de ellos.
Busca sinceramente el diálogo con Dios: estate atenta a su Palabra.
Escúchale: tiene muchos medios. Pero ten en cuenta una cosa que oí en una serie de Tv.: Dios algunas veces dice "sí", otras veces calla, otras veces dice "sí pero todavía no" y otras veces dice "no". Esto es: no esperes que Dios te diga lo que tú quieras oír. Tampoco esperes a que te ponga un mensaje en el móvil, un correo electrónico o una carta urgente.
La experiencia: puede que por muchas vueltas que le des, no salgas con nada. Entonces la recomendación son aquellas tres palabras que Jesús dijo al discípulo innominado y a Andrés cuando éstos le preguntaron dónde vivía: "Venid y lo veréis", "ellos fueron, vieron donde vivía y aquella misma noche se quedaron con Él" (Jn 1, 35ss).
 


Puedes pasar unos días compartiendo nuestro vivir cotidiano. Pueden servir para decidirte.
Puede que sientas miedos, temores, ante las renuncias que la opción por la vida religiosa te supongan (de todas formas hay que decir que toda opción supone renuncias; dependiendo de la opción, así serán las renuncias);
no te importen: significa que valoras, que eres consciente, del compromiso que supone tal o cual opción.