El 10 de febrero 1960, se constituyó esta cofradía, tomando como denominación “Santo Encuentro”, paso procesional que empujado ocultos en su interior, era sacado en aquellos años por un grupo de feligreses de la Parroquia de Santa Teresita de Logroño, en los desfiles de Semana Santa. El mencionado paso es propiedad del Excelentisimo Ayuntamiento de Logroño, y ha sido posteriormente germen de creación de otras cofradías.

                  En aquellas fechas no existían cofradías independientes en Logroño, llevando a efecto los actos de Semana Santa, la denominada “Hermandad de La Pasión y el Santo Entierro” de honda raigambre en esta ciudad.

                  Dentro de la disciplina de la “Hermandad”, nuestra Cofradía fue la primera constituida con estatutos propios. Siendo impulsor y protector de la misma el Párroco D. Andrés Calvo Marin. Su primera acta del 10 de febrero cuenta con cuarenta hermanos, que acompañaron al paso en la procesión del Viernes Santo con el hábito habitual de la “Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro”.

Historia

                       Dentro de la feligresía se empieza a formar la idea de crear una cofradía y, por ello, se hacen gestiones para intentar que el Excelentísimo Ayuntamiento donase el paso a la Parroquia y crear dicha cofradía bajo el nombre de Cofradía del Santo Encuentro. Como dichas gestiones resultaron infructuosas por la negativa de la Corporación Municipal de donar el paso, surge la idea de crear una nueva que cuente con paso propio. Esta idea encuentra todo el apoyo de Don Andrés Calvo Martín, sacerdote y Prior.

                  El 14 de mayo de 1966 pasa a denominarse a la manera actual de “Cofradía de la Flagelación de Jesús” y se preparan los bocetos para el hábito que llevará. Asimismo se lanza la idea del nuevo paso y se pide la colaboración de la feligresía. Esta responde a la llamada de su párroco y en las misas de ese domingo se recolectan 87.156 pesetas, todo un milagro para aquellos tiempos.

                  Se encarga al reconocido imaginero local D. Vicente Ochoa Moreno el nuevo paso, por el que cobra 130.000 pesetas. Las andas del paso costaron 44.300 pesetas.

                  El Paso, salió en Vía-Crucis procesional, por el entorno parroquial, por primera vez, en la Semana Santa de 1968, siendo reconocido desde el primer momento como de gran calidad artística. El mismo esta compuesto por trono con tallas alegóricas en bajo relieve, en sus frontones anterior y posterior, en su parte superior por tres figuras a tamaño superior al real, talladas en madera de pino de Soria, representando a Jesús atado a la columna y dos sayones que sostienen el azote, La talla del sayón arrodillado, que pide con la mano clemencia a su compañero enfurecido, es un retrato de cuerpo entero del escultor D. Vicente Ochoa.

                            El verdugo que persiste en la tortura guarda en su mano izquierda una peseta, primer donativo para el pago del paso, estrenando el hábito de color granate, con fila delantera y centrada de botones color oro, bocamangas en color oro, y emblema de la cofradía en el brazo, capuz alto color oro y peto con anagrama de la Hermandad de la Pasión y el Santo Entierro; cíngulo color oro, guantes blancos, pantalón, zapatos y calcetines oscuros, y un farol en forma de vela.

                            Al año siguiente se añade al paso, en los laterales del trono, un bajo-relieve representando las catorce estaciones del Vía Crucis, realizado en  madera de haya yugoslava (obra igualmente del escultor Vicente Ochoa). Con posterioridad se han ido haciendo pequeños cambios, en el paso como colocar los emblemas en ambos frontis, una barandilla a su alrededor, faroles para una mejor iluminación, se cambia el faldón del paso, que se complementa con un sobrevolante con borlones y pasamanería de hilo de oro.

                  En 1975, según declaraciones al Diario La Gaceta del Norte edición Rioja, del entonces Hermano Mayor de la Cofradía, Don Luis Busteros, se pretendía para el año 1976 añadir una cuarta figura al paso, posiblemente la de un guardian romano, acto que no llegó a consolidarse.

                  El paso desfila a hombros de los cofrades, pero para que sea mas fácil su traslado desde la Parroquia a la Catedral de la Redonda para la procesión del Viernes Santo, y a fin de que sea posible moverlo dentro de la iglesia, cuenta con un soporte con ruedas, que asimismo sirve para apoyo durante las paradas en las procesiones.

                  En la procesión de Martes Santo de 1993 se estrena el actual Guión elaborado por las Hermanas Cistercienses sus medidas son 1’40 de ancho y 2’50 metros de largo con un peso aproximado de 18 Kg, si bien la banda de Tambores y Cornetas cuenta con el suyo propio, y se sustituye a todos los cofrades el farol por una vara rematada con el anagrama de la Cofradía en bronce en cuyo reverso va grabado el nombre del propietario.

                  Actualmente la cofradía esta compuesta por unos 220 cofrades, de los que 19, con el mismo hábito estrenado en 1968, acompañan al Señor cada Semana Santa, intentando emular interiormente el gesto del artista que consuela al azotado. Este es el espíritu que a todos alienta, aunque cada grupo tenga su actividad propia y complementaria: Hay 55 portadores, 58 componentes de la banda de tambores, 33 infantiles y 59 adultos en general, 12 cofrades protectores y dos portadores de estandartes. Y nunca decae su entusiasmo por la cofradía.