PRESENTACIÓN

Antes de entrar en la identificación de los personajes de Robert Capa, debemos conocer quién fue este hombre que se hizo famoso como fotógrafo de guerra. Según su biógrafo Richard Whelan, se llamaba realmente Endre Friedmann y había nacido en Budapest en 1913. Es posible que su lugar de nacimiento tuviera cierta influencia en el amor que sentía hacia España, escenario de sus grandes fotografías, ya que la historia de ambos países es muy similar: los dos son países de pastoreo y han soportado largos períodos de dominación, primero del Islam y luego de los Habsburgo, además de tener una larga tradición gitana.
    Este fotógrafo, que quería reflejar los sentimientos y las emociones y que se había convertido en exiliado político a los diecisiete años, viajó a España para trabajar, sintiendo una afinidad profunda y muy personal con el calor, la exuberancia y la generosidad del pueblo español.

    El nombre de Robert Capa surgió de la necesidad de vender. Su novia, Gerda Taro y él mismo, inventaron tal nombre, el de un supuesto fotógrafo famoso. Ahí empezó su éxito, no sin momentos de tensión cuando le acusaron de utilizar un nombre parecido al del cineasta Frank Capra. Pero pronto se olvidó y se le empezó a llamar "Roberto", y fue él quien en agosto de 1936 volvió de nuevo a España para cubrir la resistencia republicana a la rebelión del general Franco, en una guerra civil que iba a traer muerte, horror, soledad, hambre, miseria y desolación y una herida que se abriría para mucho tiempo. Los reflejos de esos hechos, las consecuencias en las personas y en la sociedad, sobre todo en el bando que él eligió, quedan representadas en sus imágenes fijas, a través de una cámara que miraba para captar una situación y que serviría de vía de información de lo que allí estaba ocurriendo.