Silueta de Asturias

prerrománicos

Monumentos

Fase ramirense

Ramiro I, en un reinado de apenas ocho años, promovió la construcción del conjunto palatino del Naranco del que nos ha llegado el edificio de Santa María del Naranco de carácter civil y la basílica mutilada (le faltan sus dos terceras partes) de San Miguel de Lillo, ambos característicos de este estilo ramirense con el abovedamiento de los espacios internos gracias a la combinación de elementos estructurales activos y pasivos: la tribuna real y las arcadas sobre columnas (único en iglesias prerrománicas conservadas) en Lillo y arcos fajones combinados con arcadas ciegas en el interior y con contrafuertes en el exterior, en Santa María. Todos estos elementos están anticipando el románico. Los edificios resultantes son de gran equilibrio y armonía estructural. Las tres construcciones que se exponen son Patrimonio de la Humanidad.

Santa María del monte Naranco. Inicialmente concebido como palacio de recreo y convertido a iglesia en el siglo XII, supone una profunda renovación estilística, morfológica, constructiva y decorativa del prerrománico (Crónica Silense), dotándolo de nuevos e innovadores recursos y suponiendo un gran salto respecto a las etapas anteriores. Destacan sus proporciones y esbeltas formas, su variada y rica decoración y la introducción de alargadas bóvedas de cañón que permiten eliminar las techumbres de madera, solución ya avanzada en la Cámara Santa.

Frontal de Santa María del Naranco

De planta rectangular, tiene dos pisos. La cripta, abajo, tiene una cámara central y dos laterales. Una doble escalera exterior adosada a la fachada lleva al superior con idéntica distribución. En las paredes de la sala central o noble se disponen siete arcos de medio punto ciegos, apoyados sobre columnas adosadas a los muros y un mirador en cada extremo. El paso a estos es mediante tres arcos similares a los anteriores. Los muros descansan sobre columnas con fustes decorados con sogueado helicoidal, típico del prerrománico. Como ya se apuntó antes, la bóveda de cañón, de piedra de toba, se apoya sobre siete arcos fajones, que descansan sobre ménsulas.

Interiorl de Santa María del Naranco

La decoración, concentrada en la sala noble y miradores del piso superior, también es innovadora, al enriquecer los prototipos y modelos habituales con elementos procedentes de la pintura, orfebrería y arte textil. Destacan los capiteles corintios de las columnas de los miradores, de creació astur y los troncopiramidales (prismas cúbicos) de las columnas de la sala interior, de influencia bizantina. Tienen relieves enmarcados con sogueados, de tradición local, con motivos de animales y figuras humanas, que tambén aparecen en los treinta y dos clípeos (discos con medallón central, situados en los puntos de contacto de los arcos ciegos), donde los motivos son más variados, de un estilo heredero de la época visigoda y éste, a su vez, de la tradición bizantina. Sobre los clípeos se alargan bandas decorativas sogueadas en cuyo interior aparecen figuras con un aparente significado simbólico de carácter social: el orden real y el religioso se complementan.

El altar, cuyo original está en el museo arqueológico de Oviedo, hace referencia mediante una inscripción fundacional del 848 al templo de S. Miguel de Lillo.

San Miguel de Lillo. Mandada construir en el 848 por Ramiro I y dedicada a S. Miguel Arcángel, fue diseñada originalmente con planta basilical de tres naves. Son muy interesantes las jambas del vestíbulo con decoración inspirada en una escena profana del díptico consular romano-bizantino de Aerobindus del 506 a. de C. y la celosía del muro Sur tallada en una sola pieza.

Santa Cristina de Lena. Situada en el concejo de Lena, se alza en lo que fuera un enclave estratégico del siglo IX. Presenta planta rectangular distinta a la basilical propia del prerrománico. Dispone de un sólo ábside que remite a influencias visigóticas. Cada fachada tiene adosada un recinto. Lo más particular es la presencia del presbítero elevado sobre el suelo, separado del espacio destinado a los fieles mediante una triple arquería sobre columnas de mármol (iconostasis), todo también de probable origen hispanovisigodo. Cuenta con treinta y dos contrafuertes, que en algunos casos son meramente ornamentales.

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© 2006 Francisco Javier Chavarría Aguilar. Todos los derechos reservados.