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Con La Paula |
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Juan Rodríguez Mingorance, más conocido como Niño de las Moras, nació en el
Palo en 1886, en concreto en la calle Olivar. A los ocho años
ya tiraba del copo y comenzó a cantar
cuatro años después, ayudando a su modesta familia con su trabajo en
la pesca y con las propinas
que recogía en los ventorrillos cercanos a su barrio, especialmente
en los de Almellones y La Caleta. |
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Cuentan que el primer contrato lo obtuvo a los doce años cuando
estando en la playa con la barca Vara frente al ventorro de
Miguel de la Sardina (cerca de la actual Casa Pedro), el
patrón le pidió que cantara algo y Juanillo, que así le
llamaban, se arrancó por verdiales. Lo hizo con tanta gracia y estilo
que los dueños de un tablao que casualmente estaban allí, lo
contrataron al momento. |
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Pero las actuaciones no eran tan frecuentes ni tan bien remuneradas
como él quería, y Juan tuvo que recurrir a la venta ambulante de
moras, descubriendo que gracias a sus pregones, incrementaba
la venta lo suficiente para vivir, al mismo tiempo que mejoraba su
estilo como cantaor. Así, desde las Cuatro Esquinas hasta el barrio
de La Victoria, pasando por el Camino Nuevo, se le iría
conociendo como El Niño de las Moras. Intermitentemente se
ocuparía de esta actividad de la que siempre estuvo orgulloso. |
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ANÉCDOTA |
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La
marquesa de Cauche, gran aficionada al cante, vino una tarde a
las playas de El Palo con la intención de escuchar a Juan, que
en ese momento se encontraba tirando de la tralla. Le avisaron
y rápidamente llegó al merendero de Tragnúo, donde la
señora esperaba. |
Juan, que fue invitado por la marquesa a sentarse a su mesa,
tras comer algo, comenzó a cantar. Pero él, que venía con la
ropa de faenar, advirtió la sorpresa que su aspecto había
causado a la ilustre señora, de tal forma que en un momento de
la actuación no pudo evitar arrancarse por fandangos:
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Porque me ven malvestío |
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to el
mundo me da de lao |
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Y el que va
bien presentao |
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en to
los sitios es admitio |
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sin saberse
si es honrao. |
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Tras esta expresión de orgullo, y pese a los ruegos de la
marquesa, Juan se marchó. No obstante, pasado el tiempo
llegarían a ser amigos. |
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Comenzó a viajar cuando tenía unos veinte años de edad, cantando en
festivales flamencos de Barcelona, Ceuta, Tánger y Cartagena,
especialmente por martinetes, medias granaínas, soleás serranas,
tarantos y malagueñas, obteniendo diferentes premios, destacando las
tres veces consecutivas que consiguió el del Cante de las Minas de
La Unión. Actuó con los mejores cantaores de su época, tales como la
Niña de los Peines y el
Cojo de Málaga, con los que compartíó
escenario en el mítico
Café de Chinitas. |
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Durante años, la privilegiada voz del Niño de las Moras estuvo
presente en las playas de El Palo, entusiasmando con sus
cantes a los muchos aficionados acudían a escucharle a los antiguos
merenderos de Miguel de las Sardinas, Pedro o el Traganúos, donde
también cantaban
Juan Breva,
Chacón o
Enrique el Mellizo. |
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Juan en la playa con sus amigos marengos |
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Rodeado de su extensa familia, Juan Rodríguez falleció el 20
de junio de 1970, con casi 85 años de edad. Sus vecinos y
numerosos amigos hicieron de su entierro
una gran manifestación de dolor y mediante suscripción popular, canalizada por
la peña El Palustre, le erigieron una escultura en la plaza
que lleva su nombre artístico. El busto del cantaor se sustenta
sobre la letra de su pregón.
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ESCUCHAR
AL NIÑO DE
LAS MORAS:
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Asomarse a los balcones |
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mujeres guapas y hermosas |
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veréis de vender moras; |
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moras maúras las moras. |
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La
vocalía de flamenco de la
Asociación de Vecinos de El Palo lleva el nombre "Niño de las
Moras" y patrocina un festival anual de primera línea, así como
cursos,
conferencias y tertulias,
prestando especial atención al
cante por jabegotes, modalidad de fandango abandolao,muy poco
conocida. |
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Busto del Niño de las Moras |
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El jabegote y El Niño de las Moras |
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Dando por cierto que el jabegote es un cante de gente de mar
y considerando diversas fuentes, podemos situar su origen geográfico
en las playas de El Palo y Pedregalejo. Esto nos lleva a inferir que
El Niño de las Moras lo aprendió de los marengos, lo difundió y lo
salvó del olvido, pues aunque él no lo grabara, si lo haría
Cándido
de Málaga después de oírselo infinidad de veces. |
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UNIDAD DIDÁCTICA |
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Información e imágenes en b/n extraídas
de
El Niño de las Moras:
entre la mar y el campo. |
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M. López y M.
Ternero. Ayunt. de Málaga. 1997 |
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y
de El Valle de Las Viñas de Miraflores de El Palo. |
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J. Ruano y J. A. Barberá.
Diputación Provincial. Málaga.
2001 |
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La playa
a mediados
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del siglo XX |
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Aquel
niño huérfano que jugaba por las Cuatro Esquinas no sabía que
iba a ser el Niño de las Moras. Juan Ternero Rodríguez es Juan
Español, Juan de Málaga, Juan de El Palo, pero a este Juan le
pasó lo mismo que a muchos juanes de su época, de su patria y
de su barrio: nunca fue a la escuela. |
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Su pupitre fue la jábega y sus únicos lápices
fueron los escálamos. Hay que partir de esa injusticia para
entender la limpia existencia de este ruiseñor de las
bocacalles. Eso es lo que han hecho con infinito amor, sus
biógrafos Miguel López Castro y Manuel Ternero. En la memoria
del aire malagueño que siempre va a su aire, incluso cuando
hay terral, están los pregones de aquel hombre bueno que supo
ganarse la vida al mismo tiempo que la hacía más hermosa con
su cante. |
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(...) Mucho más que un tipo pintoresco fue
Juan Ternero, Juan Español, Juan de Málaga, Juan de El Palo.
Si hay cielo, cosa aún no comprobada a pesar de los
insistentes rumores, allí tiene que estar. No se le puede
negar la entrada a un niño que nunca fue al colegio y después
se ganó su larga vida pregonando moras por martinetes y
malagueñas. |
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Manuel Alcántara en el prólogo del libro |
|
El Niño de las
Moras: entre la mar y el campo. |
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M. López y
M. Ternero. Ayunt. de Málaga. 1997. |
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