EL PUERTO DE MÁLAGA,

AYER Y HOY

 HISTORIA

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Málaga. Vista desde el Paseo de la Farola. (Finales S. XIX)

         

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Hay vestigios de un fondeadero al pie del cerro de la Alcazaba, donde fenicios, romanos, bizantinos y musulmanes atracaron sus embarcaciones. Junto a las de Cádiz, constituyen las instalaciones portuarias más antiguas de la Península.

.Durante los siglos XIV y XV el de Málaga fue unos de los puertos más activos del Mediterráneo, señalado en todos los mapas de la época

En la época árabe, Málaga sería uno de los puertos más activos del Mediterráneo, alcanzando su definitivo lanzamiento a partir de 1278, cuando la república de Génova firma un acuerdo con Mohamed I. Consiguió tal influencia comercial  que se levantó un gran edificio para oficinas de representación y gestión mercantil llamado “Castillo de los Genoveses”. Los aterramientos de la antigua dársena fenicia va desplazando la actividad portuaria hacia el oeste.

En el mercado de Atarazanas subsiste uno de los arcos de entrada del edificio de las instalaciones árabes levantadas entonces en un arenal  frente al mar.

En las atarazanas (centro de reparación de naves y dependencias administrativas) la actividad era continua. Salen cebada, frutos secos, vino, lana, tejidos de seda, laca, cueros, pieles... y entran perfumes, oro, especias, algodón,...  La ciudad se convierte en la puerta del Reino de Granada y en nexo de unión entre el Mediterráneo, el Atlántico y el Mar del Norte. Incluso se establecen rutas con el Lejano Oriente.

 

Imagen del puerto malagueño publicada en Civitates Orbis Terrarum. Colonia.1572

Tras la conquista de la ciudad por los Reyes Católicos hubo iniciativas de ampliación que resultaron frustradas, hasta que en 1588, durante el reinado de Felipe II, se aprobó el proyecto de un puerto cuya ejecución se enfrentaría con problemas presupuestarios y con los sedimentos arenosos del Guadalmedina, que rellenaban su fondo.

En el siglo XVII se construyó el dique de Levante y un parapeto para defenderlo de las acometidas del río –que resultó inútil en la gran inundación de 1661-. Los tripulantes de un barco que atracó  en 1637 traerían la peste bubónica, epidemia que causaría importantes estragos en la ciudad y su provincia.

Durante el siglo XVIII se prolongan los diques del puerto, cerrándose la bocana para aumentar su seguridad, tanto con fines económicos como militares. Se construyó un muelle comercial en el de poniente y al extremo del de levante  se le incorporó una linterna (como se llamaba entonces a los faros), erigiéndose el desaparecido fuerte de San Felipe, y a sus espaldas la capilla de la Inmaculada Concepción, ahora en el paseo de La Farola, que precisamente alude al edificio que otorga inconfundible personalidad a Málaga y que fue levantado en 1817. Tras el decreto de libertad de comercio con América en 1778 se acentúa el tránsito comercial portuario, lo que trae consigo un aumento considerable de la población y el crecimiento urbanístico de la ciudad. De finales de este siglo es el proyecto de construcción del Paseo de la Alameda y la edificación de la Aduana, junto a los muelles del puerto. Diversos estamentos se hacen cargo de las infraestructuras e instalaciones portuarias hasta que en 1818 se crea la Junta de Obras del Puerto.

Lámina del puerto en el siglo XVIII. Se cierra la bocana y se instala una linterna

A mediados del siglo XIX surge el apogeo de la industria malagueña de ferrería (Heredia) y de textiles (Heredia y Larios). Junto al tráfico de sus materias primas y manufacturas, se exportaban productos agrícolas locales como vinos, pasas, higos, almendras, limones..., así como aceite de Córdoba y plomo de Almería. Sobresalían las importaciones de maderas, herramientas, bacalao y todo lo que se denominaban “coloniales”.

El puerto desde el castillo de Gibralfaro en una lámina de 1800.

Cortina del Muelle hacia 1885. A la izquierda la casa de los Larios

Así era la  llegada a la ciudad antes de la construcción del puerto

En estos años el desarrollo de la ciudad se sustentaba en su comercio marítimo, por lo que en 1876 se proyectó un puerto nuevo, -prácticamente el que ahora conocemos- cuyas obras concluirían en 1897. Significó una notable ampliación respecto al existente, ofrecía mayor abrigo frente a los temporales, permitía el atraque de embarcaciones de mayor calado y brindaba modernas infraestructuras (grúas, ferrocarril,...). Pero precisamente en los últimos lustros de este siglo, el cierre del comercio con las colonias americanas, la crisis de la industria local y la plaga de la filoxera motivarían un drástico descenso del tráfico portuario. Serían miles de malagueños y otros andaluces los que harían uso del puerto para emigrar a Sudamérica. Las instalaciones portuarias fueron testigos de otras despedidas tristes como la de los soldados que partían a las campañas de Marruecos y desde siempre han recogido expresiones populares religiosas (procesiones marítimas) y competiciones deportivas.

A comienzos del siglo XX se inaugura el Paseo del Parque, construido sobre terrenos ganados al mar y se inician las primeras escalas turísticas que en los últimos años han cobrado extraordinario impulso, sobre todo tras la pérdida del tráfico de petróleo que conectaba el puerto con el oleoducto Málaga-Puertollano que operaba desde 1965.

Vista general, con  las obras y el arbolado del Parque sin concluir.

El puerto ha inspirando muchas postales, como la anterior y esta, ambas coloreadas.

En sus muelles han embarcado productos locales y regionales con destino a  todo el mundo

En muchas imágenes aparece el silo de cereales que levantado en 1953, sería derribado en 2008, no sin las protestas de quienes lo consideraban un edificio representativo. 

Hoy día, el puerto malagueño tiene una superficie de flotación de 7.047 Ha y una superficie terrestre de 692.229 m2, aunque aumentará próximamente. Es eminentemente importador, destacando los graneles de clinker, cereales, cemento y coque de petróleo, siendo sus principales exportaciones dolomita, orujo y aceite de oliva. Otros tráficos tradicionales en el Puerto de Málaga, son los de cabotaje de mercancías, vehículos y pasajeros que mueven las líneas regulares con Melilla.En cuanto al tráfico de turistas, estamos ante el segundo puerto de cruceros turísticos de la Península. En un proceso ascendente, el año 2007 se cerró con 243 escalas y 292.567 pasajeros

El Puerto de Málaga ha comenzado un profundo proceso de trasformación para duplicar su superficie terrestre y mejorar el tráfico de contenedores. La renovación ya se ha materializado el la construcción de un dique de cierre que permite el atraque a los más grandes cruceros del mundo. Por otra parte, el Plan Especial del Puerto supondrá en un futuro próximo contar con una inmejorable oferta de ocio al alcance de todos y en pleno centro de la ciudad. 

EL PUERTO EN LA ACTUALIDAD

Detalle de las instalaciones
Plano general
 
Fuentes de información consultadas:
Málaga hace un siglo. Juan A. Fernández Rivero. Ediciones Prensa Malagueña.1999.
www.puertomalaga.com/.Web de la Autoridad Portuaria de Málaga
"Puerto de Málaga" en línea http://es.wikipedia.org. Consulta el 08/07/08
 
 

Antes de la crisis del sector, la pesca fue importante. Postal de los años 60.

Vista desde el mar con el silo en el centro. Imagen del año 2000

La ampliación del dique de Levante permite el atraque de los cruceros más grandes del mundo

 VIDEOMONTAJE SOBRE EL PUERTO DE MÁLAGA

 (5 min. 58 seg. / Música: Entre dos aguas - Paco de Lucía)

 

 
   
         
     

 

 
     

 
         
       

Vista actual desde Gibralfaro

 
         
     

 
         
      Para las referencias a este apartado, citar:  
      Foj Candel, J. F. (2008): "El Puerto de Málaga, ayer y hoy... ", [en línea] <http://www.elpalo.es> [y añadir fecha consulta]  
         
     

 
     

 

 
                 
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 www.elpalo.es

     F. Foj - El Palo - Málaga - España