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         LA OTRA ECONOMÍA    

Enlaces, comentarios y noticias críticos con la economía "oficial" 

                     

 

(...) urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo.   

     José Saramago

Ciencia sin conciencia no es más que ruina del alma.
François Rabelais (1494-1553)
 

 
SUMARIO:
Enlaces recomendados
  Mandarines y puentes - Relato de David Ainsi
  La utopía del mercado (Epílogo) - A. Galindo Lucas- en eumed.es (10.12.05)
Una burbuja a punto de estallar - Juan Torres López - Web personal - 10.09.02

La cumbre melancólica y la Europa fortaleza - G. Buster - Rebelión -25.06.02

La economía en la Academia - E. H. Tecglen - El País. 20.04.02
Huelga General; "más policias" (viñetas) - El Roto - Forges 
El nuevo poder monetario - J. Torres López - La Insignia - 26.05.02   
Neocapitalismo, globalización (viñetas) - Forges
Este mundo de la injusticia globalizada - José Saramago -06.02.02
El negocio de la prostitución - Informaciones periodísticas-julio y agosto. 2002

DEFENSOR DEL PUEBLO ANDALUZ

 

 

ENLACES RECOMENDADOS

El Roto en El País

     
   
     

                     El Roto                  El País, 12 junio de 2002

 

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La utopía del mercado  (ACCESO A LA OBRA)
Una revisión de la Economía dominante

Alfonso Galindo Lucas 
EPÍLOGO

(...) A estas alturas de la Historia, a nadie escapa ya que Henri Kissinger, beato patrón de los grandes empresarios y delegado de la familia Rockefeller, facilitó el golpe de Estado en Chile, con la idea de controlar la nación (y su mercado) a través de Pinochet. No obstante, podemos dar la espalda a las narraciones épicas de historiadores convencionales y enunciar, de una vez por todas, que la implantación del neo-liberalismo en el cono Sur americano no se debió a los caprichos de los dictadores, sino a la previa situación de excesivo endeudamiento en dólares.

La estrategia de la Reserva Federal fue fácil: Subiendo los tipos de interés, estaremos en condiciones de obligar a estos países a implantar políticas económicas experimentales, toda vez que la dictadura militar asegura el cumplimiento absoluto de los decretos y permite eludir el problema del paro mediante ejecuciones sumarias e ilegítimas.

Nadie se cree tampoco que a Chauchescu lo “ejecutó” el populacho. Pocos dudan que las enemistades étnicas de Ruanda y Burundi fueron alentadas por los intereses antagónicos de las multinacionales sobre las minas de Coltan. Vergüenza nos produce acordarnos de que las “armas de destrucción masiva” de Irak no existían y que Ben Laden no estaba en Afganistán.

Lo que tal vez sí le parezca más novedoso al lector es el dato de que a Pablo Escobar lo asesinaron (eufemísticamente, lo abatieron en un tiroteo) justo después de su anuncio de saldar la deuda externa de Colombia y que este señor había realizado una obra social (construyó barrios para pobres) que ningún presupuesto público se atrevía a efectuar durante el “estado del bienestar” y mucho menos ahora. (...)

Es trabajo del economista y, en general, el investigador en Ciencias Sociales, determinar a quién favorecen los turbios acontecimientos y mediante qué mecanismos se implican los medios de comunicación. El científico, en tanto que intelectual disconforme con el orden establecido, no puede desdeñar la labor de los activistas (y viceversa).(...)

 

   

 

EL PAÍS 

Sábado, 20 de abril de 2002

 La economía en la Academia

VISTO / OÍDO | EDUARDO HARO TECGLEN

Está bien que un economista de experiencia viva como Luis Ángel Rojo entre en la Academia. Hay un enorme vocabulario que cada día se difunde sin intención de ser comprendido. Creo que la incomprensión es su verdadera naturaleza. Cuando yo llevaba un periódico esperaba la llegada de la Bolsa del especialista, Agustín Luna, para preguntarle si había alguna noticia para primera, y siempre me contestaba: '¡Jamás una noticia de Bolsa en primera!'. Ahora todos los días hay una noticia económica en primera, junto a una jurídica -o las dos juntas-; con matanzas en el extranjero y elecciones que ya no tienen importancia. La economía se difunde: es una teología a la que agarrarse, pero ha enrevesado el lenguaje para que no se entienda.

No es un azar, es una deliberación, porque la economía forma parte de la política, que ha sido la primera en tergiversar el lenguaje y apropiarse de los medios de comunicación. Así, la expansión de los datos se hace con eufemismos meliorativos, y precisamente en los medios politicoeconómicos a los que de una manera u otra pertenecen. Lo que debía hacer Rojo -qué pena de apellido desperdiciado- era no sólo introducir el vocabulario real, o rectificar el acuñado, sino uno de eufemismos y otro de cambio de significado de las palabras (change of meanings, de algún diccionario inglés), pero me temo que eso no va a ser posible. Hay que congratularse de su incorporación, pero no esperar mucho de la expansión de sus aportaciones.

Suele pasar con todo el vocabulario moral de la Academia. Por cierto, que me ha extrañado mucho una declaración del nuevo académico: 'La economía sin ética no lleva a ninguna parte'. A mí me extraña porque veo economistas sin ética que llegan donde quieren: o será que tenemos otro concepto de la ética los ateos del dinero. Quizá sea un change of meaning de la vieja palabra 'ética', y Luis Ángel Rojo la acepta, como hay significados variables en otra de sus frases: 'El capitalismo ha sido la fuente de civilización más grande que ha tenido el mundo en los últimos siglos' (El Mundo). Hay personas con otras ideas, pero no son directores de banco ni académicos de la lengua. Ni de la de Ciencias Morales y Políticas, que ya se muestra en su denominación contradictoria.

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                            Forges en El País                                       Lunes, 1 de julio de 2002

 

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             INFORMACIÓN  ALTERNATIVA VER     

  

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El nuevo poder monetario

Juan Torres López. España, 26 de mayo 2002.

Introducción

En nuestras sociedades modernas confluyen muchas expresiones de concentración del poder y de la riqueza de las que se derivan graves hipotecas para la mayoría de la población. En el caso particular de las relaciones económicas esos fenómenos de concentración son mucho más palpables, más evidentes y así mismo especialmente trascendentes pues llevan consigo mermas sustanciales de bienestar y un desenvolvimiento tan ineficaz como injusto de las relaciones económicas.

Las desigualdades crecientes; el funcionamiento de los mercados cada vez más imperfecto y menos respetuoso con las reglas de la competencia; la asimetría con que funciona el comercio internacional, regulado por normas dictadas para salvaguardar los intereses de los países más ricos y que éstos mismos se saltan cuando mejor les conviene; la desprotección de los consumidores frente a los productores; o la destrucción del entorno natural son algunos ejemplos de los efectos que produce la concentración de riqueza y poder en el mundo económico.

Pero, siendo cualquiera de ellos suficientemente expresivo de los males que acarrea esa concentración, me parece que ninguno tiene una importancia tan grande y una naturaleza tan significativa como la que tiene el fenómeno de concentración de los recursos monetarios que se produce de la mano de una hipertrofia espectacular de la circulación financiera que es característica de las economías de nuestra época.

Como consecuencia de una serie de factores que comentaré más adelante se ha producido efectivamente un incremento extraordinario de los medios de pago, es decir, del dinero, lo que ha hecho que la circulación financiera o monetaria haya alcanzado un volumen completamente desproporcionado respecto de la circulación real de bienes y servicios.

(...)

Lo que ha sucedido en las economía modernas no es un simple fenómeno de descompensación. Como trataré de analizar en estas páginas, este proceso de financierización compulsiva altera las lógicas más elementales de las relaciones económicas

- porque convierte al dinero en un objeto mismo de intercambio en lugar de ser un instrumento para el cambio, - porque hace aparecer un nuevo tipo de poder económico cuyo gobierno está fuera del alcance de las instituciones democráticas

- porque privilegia el uso puramente especulativo de los recursos financieros, limitando así de forma sustancial la capacidad de financiar las actividades orientadas a la creación de riqueza real.

- y porque lleva al paroxismo "el espíritu del capitalismo", es decir, porque implica la universalización de la ética del lucro desmedido que termina por ser un comportamiento sencillamente inmoral en un mundo donde la inmensa mayoría de la población padece sufrimientos que se podrían paliar, o incluso erradicar, con una ínfima parte de los recursos que se dedican a la especulación financiera (3).

Trataré de sintetizar en este trabajo las causas que han originado estos procesos así como sus principales consecuencias para terminar proponiendo alguna de las vías de actuación que podrían permitir erradicar sus efectos más negativos sobre la actividad económica y el bienestar social.

(....)

Lo que ha permitido que todo eso surja y, en definitiva, la fuente última del nuevo poder monetario, ha sido la nueva regulación del orden financiero orientada básicamente a lograr dos grandes objetivos. En primer lugar, que los Estados abdicaran de su capacidad de regular el universo monetario, es decir, la desaparición del poder del dinero como una extensión del poder estatal, siempre sometido a interferencias, a negociación y a cierta exigencia de transparencia y, por lo tanto, siempre incómodo para un mundo financiero que necesitaba de plena libertad para conseguir rendimientos sin límites. En segundo lugar, establecer el régimen que concediera la más plena autonomía y libertad de movimientos al capital financiero para aprovechar así todas las inmensas oportunidades de beneficio que se genera en una economía financierizada.

Los cambios legales necesarios se han llevado a cabo con extraordinaria disciplina y diligencia por todos los países del planeta, prácticamente sin excepción, comandados por organismos como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, fieles guardianes de la ortodoxia monetarista y sumos intérpretes del elemental catecismo liberal que ha servido de cobertura ideológica para que no fuese demasiado evidente e injustificado el virtual traspaso de poderes que se ha producido.

La actuación reguladora que se ha llevado a cabo se ha referido a cinco ámbitos principales.

a) La mencionada plena libertad de movimientos de capital que ha permitido expatriar los capitales, conformar una nueva geografía mundial del dinero y lograr el sueño de hacer del planeta un único mercado.

b) La privatización de la práctica totalidad de los sistemas financieros para poner en manos del capital privado los recursos que habían sido públicos, en la mayoría de las ocasiones, reforzando de manera incluso grosera a los grupos económicos ya más poderosos o incluso generando otros nuevos al calor de las mafias paraestateles.

c) La liberalización del acceso al ahorro privado y público, especialmente en el caso de las pensiones, que ha permitido que los grupos financieros privados se hayan hecho con un auténtico botín proveniente del ahorro familiar que constituye el saco sin fondo del que salen las operaciones especulativas que proporcionan ganancias millonarias a los propietarios o gestores de los fondos y no a sus auténticos generadores (9)

d) El establecimiento de regímenes de autonomía de los bancos centrales que, aunque en el nuevo régimen monetario pierden gran parte de su eficacia regulatoria como analizaré más adelante, se han podido constituir en instancias de decisión completamente ajenas al control democrático.

e) Finalmente, se ha establecido como un estricto criterio de política económica la necesidad de combatir la inflación, lo que ha permitido mantener una constante tensión al alza de los tipos de interés y, en general, políticas claramente favorecedoras de los poseedores de recursos financieros.

Como en otros ámbitos de la política social, para poder consolidar el nuevo orden, en este caso monetario, se ha hecho una auténtico ejercicio de intervencionismo estatal, mostrándose así que no es cierto que se haya renunciado a la regulación pública, sino que se ha logrado que ésta se haga de acuerdo con otros intereses, con otros objetivos y con resultados distributivos también diferentes. No es cierto, pues, que el nuevo escenario monetario sea el resultado de más libertad, sino de una exigencia de intervención gubernamental orientada a generar una arquitectura social diferente; no se ha producido en realidad una des-regulación de las finanzas sino que se ha establecido un nuevo orden con una potentísima regulación, si bien ésta es de otra naturaleza y con una ética distinta

(.....)

En el campo concreto de las relaciones financieras debería partirse de la aceptación de un triple principio que llevaría a regular y a controlar los flujos financieros de una manera bien distinta:

- Que la satisfacción de las necesidades humanas aún insatisfechas debe ser el objetivo de las actividades económicas y que, para garantizarlo, no se puede quedar pendiente del albedrío de los mercados guiados exclusivamente por la lógica del beneficio.

- Que debe desincentivarse y penalizarse por todos los medios el uso improductivo de los recursos y, al mismo tiempo, garantizar su uso en el ámbito de la creación de riqueza.

- Que es inaceptable el desgobierno o la ausencia total de mecanismos que garanticen la efectiva percepción de las preferencias de todos los grupos sociales.

(.....)

Finalmente, y en el campo específico de las cuestiones y las políticas económicas habría que intervenir a nivel internacional en cinco aspectos principales:

- Permitir y garantizar que los gobiernos recobren la capacidad de gobernar las relaciones económicas limitando el poder difuso y recuperando una lógica territorial mucho más racional que no tiene por qué ser incompatible, sino todo lo contrario, con la globalización encaminada a optimizar el uso de los recursos económicos a nivel planetario.

- Redefinir la fiscalidad tanto en el ámbito nacional como internacional básicamente en tres líneas. Primera, generando nuevas variedades de imposición, teniendo en cuenta que hoy día los sistemas impositivos siguen basándose en la idea de que los flujos financieros sirven para transformar en inversión el ahorro nacional. Segunda, en la generación de nuevos recursos fiscales, bien ampliando la utilización de impuestos que aún están muy lejos de haber alcanzado su máxima capacidad de recaudación, bien generando nuevas fuentes de ingreso gravando actividades que hoy día están prácticamente ajenas a cualquier tipo de imposición. Tercera, aplicando tasas impositivas del tipo de la propuesta por Tobin sobre los movimientos especulativos de manera que se generen los suficientes desincentivos que permitan transferir los recursos improductivos a la creación de riqueza.

- Controlar los fondos financieros, y en particular los fondos de pensiones, y establecer regímenes legales e institucionales que impidan el uso ilegal de los mismos e incentiven su utilización vinculada a los principios que expuse más arriba.

- Generar a partir de lo que acabo de señalar fondos de solidaridad internacionales destinados a compensar a los países empobrecidos, a garantizar la protección del medio ambiente y a llevar a cabo un programa de redistribución de la renta a escala planetaria que permita que todos los países del mundo tengan, como mínimo, los niveles de gasto y protección social de los que hoy disfrutan los países más avanzados en este campo.

- Redefinir a escala internacional los derechos sociales que deben ser en todo caso reconocidos y vincular el ejercicio efectivo de la ciudadanía, como no puede ser de otro modo, al disfrute efectivo de los mismos.

En cualquier caso, estas ideas no pueden concluirse sino de la misma forma que terminaba otro trabajo en el que proponía alternativas económicas más generales a las políticas neoliberales: "las alternativas al neoliberalismo que puedan ser eficaces y reales en el campo de las relaciones económicas precisan de un concepto del poder muy diferente al que germina en las sociedades muy escindidas como en las que vivimos. Las experiencias históricas nos vienen demostrando de manera palpable que no es suficiente la simple inversión en la detentación del poder, sino que es necesario que las nuevas alternativas se generen como resultado de auténticas experiencias de contrapoder de las que derive no sólo el nuevo impulso ético en que deben apoyarse las alternativas de bienestar humano que nos proponemos conquistar, sino también la rebeldía, la fuerza y la organización que pueden hacer que las propuestas y las experiencias realizadas sean irreversibles.

 VER ARTÍCULO COMPLETO EN: La insignia (26.05.02).

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Viñeta de Forges

Viñeta de Forges

Forges en www.canalsolidario.org 

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Este mundo de la injusticia globalizada

José Saramago

Texto leído en la clausura del Foro Mundial Social. 6 de febrero de 2002.

 

Comenzaré por contar en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de cuatrocientos años. Me permito solicitar toda su atención para este importante acontecimiento histórico porque, al contrario de lo habitual, la moraleja que se puede extraer del episodio no tendrá que esperar al final del relato; no tardará nada en saltar a la vista.

Estaban los habitantes en sus casas o trabajando los cultivos, entregado cada uno a sus quehaceres y cuidados, cuando de súbito se oyó sonar la campana de la iglesia. En aquellos píos tiempos (hablamos de algo sucedido en el siglo XVI), las campanas tocaban varias veces a lo largo del día, y por ese lado no debería haber motivo de extrañeza, pero aquella campana tocaba melancólicamente a muerto, y eso sí era sorprendente, puesto que no constaba que alguien de la aldea se encontrase a punto de fenecer. Salieron por lo tanto las mujeres a la calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y menesteres, y en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. La campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente calló. Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el umbral. Pero, no siendo éste el hombre encargado de tocar habitualmente la campana, se comprende que los vecinos le preguntasen dónde se encontraba el campanero y quién era el muerto. 'El campanero no está aquí, soy yo quien ha hecho sonar la campana', fue la respuesta del campesino. 'Pero, entonces, ¿no ha muerto nadie?', replicaron los vecinos, y el campesino respondió: 'Nadie que tuviese nombre y figura de persona; he tocado a muerto por la Justicia, porque la Justicia está muerta'.

¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar (algún conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo cambiando de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El perjudicado empezó por protestar y reclamar, después imploró compasión, y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y acogerse a la protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó. Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi (una aldea tiene el tamaño exacto del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas, sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad, saltando por encima de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por fuerza tendría que despertar al mundo adormecido... No sé lo que sucedió después, no sé si el brazo popular acudió a ayudar al campesino a volver a poner los lindes en su sitio, o si los vecinos, una vez declarada difunta la Justicia, volvieron resignados, cabizbajos y con el alma rendida, a la triste vida de todos los días. Es bien cierto que la Historia nunca nos lo cuenta todo...

Supongo que ésta ha sido la única vez, en cualquier parte del mundo, en que una campana, una inerte campana de bronce, después de tanto tocar por la muerte de seres humanos, lloró la muerte de la Justicia. Nunca más ha vuelto a oírse aquel fúnebre sonido de la aldea de Florencia, mas la Justicia siguió y sigue muriendo todos los días. Ahora mismo, en este instante en que les hablo, lejos o aquí al lado, a la puerta de nuestra casa, alguien la está matando. Cada vez que muere, es como si al final nunca hubiese existido para aquellos que habían confiado en ella, para aquellos que esperaban de ella lo que todos tenemos derecho a esperar de la Justicia: justicia, simplemente justicia. No la que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con flores de vana retórica judicial, no la que permitió que le vendasen los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia para la cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento del cuerpo. Una justicia ejercida por los tribunales, sin duda, siempre que a ellos los determinase la ley, mas también, y sobre todo, una justicia que fuese emanación espontánea de la propia sociedad en acción, una justicia en la que se manifestase, como ineludible imperativo moral, el respeto por el derecho a ser que asiste a cada ser humano.

Pero las campanas, felizmente, no doblaban sólo para llorar a los que morían. Doblaban también para señalar las horas del día y de la noche, para llamar a la fiesta o a la devoción a los creyentes, y hubo un tiempo, en este caso no tan distante, en el que su toque a rebato era el que convocaba al pueblo para acudir a las catástrofes, a las inundaciones y a los incendios, a los desastres, a cualquier peligro que amenazase a la comunidad. Hoy, el papel social de las campanas se ve limitado al cumplimiento de las obligaciones rituales y el gesto iluminado del campesino de Florencia se vería como la obra desatinada de un loco o, peor aún, como simple caso policial. Otras y distintas son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres, aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio alimento del cuerpo. Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para otros. Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha sido. Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte, por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia distributiva y conmutativa que todos los seres humanos puedan llegar a reconocer como intrínsecamente suya; una justicia protegida por la libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones. He dicho que para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica al alcance de cualquier comprensión, y que ese código se encuentra consignado desde hace cincuenta años en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, aquellos treinta derechos básicos y esenciales de los que hoy sólo se habla vagamente, cuando no se silencian sistemáticamente, más desprestigiados y mancillados hoy en día de lo que estuvieran, hace cuatrocientos años, la propiedad y la libertad del campesino de Florencia. Y también he dicho que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tal y como está redactada, y sin necesidad de alterar siquiera una coma, podría sustituir con creces, en lo que respecta a la rectitud de principios y a la claridad de objetivos, a los programas de todos los partidos políticos del mundo, expresamente a los de la denominada izquierda, anquilosados en fórmulas caducas, ajenos o impotentes para plantar cara a la brutal realidad del mundo actual, que cierran los ojos a las ya evidentes y temibles amenazas que el futuro prepara contra aquella dignidad racional y sensible que imaginábamos que era la aspiración suprema de los seres humanos. Añadiré que las mismas razones que me llevan a referirme en estos términos a los partidos políticos en general, las aplico igualmente a los sindicatos locales y, en consecuencia, al movimiento sindical internacional en su conjunto. De un modo consciente o inconsciente, el dócil y burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte, responsable del adormecimiento social resultante del proceso de globalización económica en marcha. No me alegra decirlo, mas no podría callarlo. Y, también, si me autorizan a añadir algo de mi cosecha particular a las fábulas de La Fontaine, diré entonces que, si no intervenimos a tiempo -es decir, ya- el ratón de los derechos humanos acabará por ser devorado implacablemente por el gato de la globalización económica.

¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno.

Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...

¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos, ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o indispensables,
urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia, sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social, sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna, sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí mismo. Y así estamos viviendo.

No tengo más que decir. O sí, apenas una palabra para pedir un instante de silencio. El campesino de Florencia acaba de subir una vez más a la torre de la iglesia, la campana va a sonar. Oigámosla, por favor.

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El País. 11 de agosto de 2002

 
             
 

La prostitución en España mueve 12.000 millones al año

El negocio del sexo se mueve entre las mafias y la regularización

SOLEDAD ALCAIDE | Madrid

Después del tráfico de armas y del de estupefacientes, el negocio de la prostitución es el que más dinero mueve. La policía calcula que las redes que lo dominan manejan en torno a los 12.000 millones de euros anuales (dos billones de pesetas) en toda España. Y en los primeros siete meses del año ha desarticulado 112 de estas redes y se ha detenido a 461 responsables. Pero es difícil determinar a cuántas personas controlan. 'Es prácticamente imposible saberlo, porque la mayoría de las prostitutas está en situación ilegal y las hay en saunas, en polígonos industriales, en locales de alterne, en la vía pública y hasta en parques', dice Alfonso Pérez, de la Comisaría General de Extranjería y Documentación.

La Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA) maneja la cifra de 300.000 prostitutas. 'Pero si le digo que hay 800.000, tampoco encontraría argumentos para rebatirme', continúa Pérez.

En cualquier caso hay muchas, demasiadas personas que trabajan en un mercado del que poco se sabe, que crece a pasos agigantados y que comunidades como Cataluña, Valencia o Andalucía están tratando de acotar, con medidas como la regularización de los prostíbulos, la prohibición de ejercer en la calle o programas sociosanitarios. Pero situaciones como las de la Casa de Campo, en Madrid, serán muy difíciles de encorsetar en una ley. En unos tres kilómetros de este parque se venden cada día miles de mujeres y transexuales. El mercado es tan boyante que cada madrugada los vehículos de clientes, la mayoría solos, emulan los atascos que vive Madrid de día.

'Si hay tantas mujeres es porque hay clientes', aseguraba en la noche del miércoles un miembro de Médicos del Mundo. Esta organización, que tiene un programa de reducción de daños asociados a la práctica de la prostitución -también en Sevilla, Baleares, Canarias, Galicia y Valencia-, manejaba un archivo con 5.600 mujeres que trabajan en ese parque y que alguna vez les han pedido preservativos o una revisión médica.

No están al mismo tiempo, pero siempre hay: a primera hora de la mañana, al mediodía y por la tarde. Y, sobre todo, entre las 21.30 y las seis de la mañana. Se muestran al borde de la carretera, entre los árboles, y completan sus servicios en los coches de los clientes o entre los matorrales.


Las inmigrantes ya son mayoría: un 66% de quienes ejercen la prostitución


      

Como Osadolov Isoken, una nigeriana de 21 años que asegura haber ejercido la medicina en su país, pero que desde hace año y medio vive de entregarse a 'seis o siete hombres', la media que asegura tener cada día: 'Quiero quedarme unos cuatro años, pero cuando tenga mis papeles, voy a buscar otro trabajo'.

'Eso es lo que dicen todas las mujeres prostituidas, que es temporal', asegura Mari Patxi Ayerra, que lleva años trabajando con ellas a través de Cáritas. 'Conozco a una de 76 años que también lo repite. Pero es difícil que salgan, porque son mujeres que psicológicamente no están bien, porque han sido agredidas en lo corporal, pero que mentalmente tienen una confusión interior muy fuerte, de baja autoestima y carencia de afectos, y que no suelen estar formadas socialmente. Es una mujer que padece a una sociedad que la usa, pero que la niega'.

El retrato de la mujer que ejerce la prostitución lo completa el Informe de Exclusión de 2001 que elaboró Médicos del Mundo a partir del contacto con las mujeres que acuden a sus programas. Y de él se deduce un drástico cambio en los últimos años. 'Ha disminuido su presencia la prostituta típica, mujer, madura, española', señala. Era la profesional tradicional, con experiencia y que procuraba ofrecer un buen servicio para fidelizar al cliente.

Primero le ganó la partida la toxicómana, que buscaba pagarse la dependencia. Pero ésta también se ha encontrado que ya no es competitiva. 'En los últimos años su presencia ha decrecido', dice el informe, 'por el aumento de los programas con sustitutivos opiáceos y por el fenómeno de la inmigración, con la llegada de muchas mujeres, principalmente del África subsahariana, jóvenes, de aspecto saludable y que hicieron caer los precios'.

Las inmigrantes ya son mayoría: un 66% de quienes ejercen la calle. Proceden sobre todo de África, de Latinoamércia y de los países del Este, donde padecen situaciones de extrema pobreza. 'Cuando llegan, lo que más dinero les ofrece es la prostitución y ellas lo que quieren es mejorar su situación. De hecho, aportan una cantidad de ingresos a sus países que es fundamental', asegura Isidro Burgos, de Médicos del Mundo.

'En mi país, la policía, sólo por ser como somos, nos coge y nos lleva presas', cuenta Joyce, una transexual ecuatoriana de 28 años. 'Pero, además, está la situación económica. Y por ser como soy no me dan trabajo. Aquí hay muchas maneras de buscarse la vida, pero la gente también nos discrimina'.

A ello se añaden la falta de papeles y los problemas de vivienda. Pero, sobre todo, padecen el grillete de las redes de tráfico. 'Las captan en sus países de origen entre las más necesitadas y les prometen un trabajo digno según el nivel cultural. Son chicas de entre 19 y 30 años, agraciadas físicamente', explica Alfonso Pérez. 'Luego les facilitan una bolsa de viaje, con la documentación y el dinero que se les pueda exigir en el puesto fronterizo para probar su condición de turistas'. La mayoría no llega directamente a España, sino que lo hacen a través de Holanda, Francia o incluso Italia, viajando por carreteras secundarias, o, en el caso de las africanas, a través de Marruecos, en patera.

Una vez en España, las llevan hasta su destino, que puede ser un club de alterne o un piso de acogida. Allí les quitan la documentación, el billete de regreso y el dinero y les explican sus condiciones laborales. Para someterlas, reciben malos tratos físicos y psíquicos y, en el caso de las nigerianas, el rito vudú, que las aterroriza.

La policía ha llegado a encontrar documentos, firmados por ambas partes, en los que las mujeres reconocían una deuda con la organización, que a cambio disponía de su vida. 'Quedan sometidas durante años, porque la deuda inicial se agranda, ya que van añadiendo el pago de la casa, de la comida y el vestido', añade Pérez.

Las que trabajan en locales de alterne pertenecen normalmente a una cadena. 'Ocupan una plaza en periodos de tres semanas o 15 días y van de un local a otro', explica Pérez. Se trata de impedir que se habitúen a la presencia de determinados clientes y de variar la oferta del local. Y, si no, los locales se las 'venden' entre ellos. 'Como si fueran animales'.

La situación de las que ejercen en la calle les permite elegir clientes y días de descanso. Pero su situación no es mejor. Tienen la libertad del taxi libre.

 

 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
 

 

 
       

El País, 5 de agosto de 2002

 
             
  El Tribunal Europeo de Justicia avaló en 2001 la prostitución como 'actividad económica'

La sentencia exige que el servicio se preste sin subordinación a proxenetas o empresarios

BONIFACIO DE LA CUADRA | Madrid

Una sentencia de 20 de noviembre de 2001, dictada por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, con sede en Luxemburgo, declaró que 'la prostitución forma parte de las actividades económicas ejercidas de manera independiente', tanto según el concepto de 'actividades económicas por cuenta propia' utilizado en los acuerdos europeos de 1994 con la República Checa y de 1993 con Polonia como el de 'actividades no asalariadas' que figura en el Tratado de la CE. La única exigencia es que se demuestre ante el juez nacional que el servicio se presta bajo responsabilidad propia, sin vínculos de subordinación y a cambio de una remuneración pagada íntegra y directamente.

Cuando un decreto de la Generalitat de Cataluña se ha adelantado a regular el ejercicio de la prostitución, adquiere relevancia el pronunciamiento del Tribunal de Justicia de las CE, dado que las sentencias de ese tribunal son vinculantes y aplicables en todos los Estados miembros y, en este caso, la interpretación realizada por el tribunal, presidido por el español Gil Carlos Rodríguez Iglesias, afecta a la consideración de la prostitución, hasta ahora alegal en España y simplemente tolerada, como actividad económica independiente y normalizada. El origen de esta sentencia fue la cuestión prejudicial planteada ante el Tribunal de Justicia de las CE por un órgano judicial holandés en relación con la reclamación de Aldona Malgorzata Jany y otras prostitutas de escaparate, ciudadanas polacas y checas que trabajaban en Amsterdam y a las que había sido denegado un permiso de residencia para trabajar como prostitutas por cuenta propia, a pesar de existir en Holanda una regulación nacional y municipal del ejercicio de la prostitución.

El órgano judicial sugirió que una posible limitación a los acuerdos europeos con las repúblicas Checa y de Polonia sobre el ejercicio de 'actividades económicas por cuenta propia' podría ser la inmoralidad de la prostitución. El Tribunal rechazó el argumento del órgano judicial holandés y le recordó que 'no le corresponde sustituir por la suya la apreciación de los legisladores de los Estados miembros en los que una actividad supuestamente inmoral se practica legalmente'.

Frente a la pretendida vinculación entre las personas que ejercen la prostitución y sus proxenetas o explotadores, la sentencia del Tribunal Europeo de Justicia razonó que no puede sustraerse por completo una actividad económica cuando 'ha quedado acreditado que la actividad de prostitución puede ejercerse sin proxenetismo alguno'.

Alegaciones en contra

El Tribunal rechaza las alegaciones de que la prostitución no puede considerarse 'una actividad ejercida por cuenta propia (...) porque no es posible determinar si una prostituta ha emigrado voluntariamente al Estado miembro de acogida ni si ejerce en éste libremente sus actividades' y de que, a pesar de la 'apariencia de independencia (...) las prostitutas se encuentran habitualmente en una posición subordinada en relación con un proxeneta'. La sentencia recuerda que, precisamente, los acuerdos europeos mencionados 'autorizan al Estado miembro de acogida a fijar exigencias de fondo que permitan controlar rigurosamente si las prostitutas que deseen establecerse en su territorio son verdaderamente trabajadoras por cuenta propia y si siguen siéndolo tras su entrada en dicho territorio'.

Además, la sentencia afirma que 'corresponde al juez nacional comprobar en cada caso, habida cuenta de las pruebas que se le presenten, si se reunen las condiciones que permiten considerar que la prostitución se ejerce de manera independiente'.

El fallo del Tribunal de Justicia establece que la referencia que los convenios europeos con la República de Polonia y la República Checa hacen a 'actividades económicas por cuenta propia' equivale al de 'actividades no asalariadas' que figura en el propio Tratado de la CE. 'La actividad de prostitución ejercida de manera independiente puede considerarse un servicio prestado a cambio de remuneración y, por consiguiente, está incluida en ambos conceptos', explica la sentencia.

La interpretación que impone el Tribunal Europeo de Justicia de las CE es la de que 'la prostitución forma parte de las actividades económicas ejercidas de manera independiente (...), siempre y cuando se demuestre que el prestador del servicio la ejerce sin que exista ningún vínculo de subordinación por lo que respecta a la elección de dicha actividad ni a las condiciones de trabajo y de retribución; bajo responsabilidad propia, y a cambio de una remuneración que se le paga íntegra y directamente'.

Las sentencias del Tribunal de Justicia de las CE -compuesto por 15 jueces, uno por cada Estado miembro, y que representa el poder judicial de la Unión Europea- son vinculantes y aplicables en todos los Estados de la UE.

Derecho comunitario

El Tribunal vela por el cumplimiento e interpretación correcta del Derecho comunitario y, para ello, resuelve litigios entre instituciones de la UE y sus Estados miembros o entre ciudadanos o empresas de la UE e instituciones europeas o, como en este caso, responde a las cuestiones prejudiciales que le someten los tribunales ordinarios de los Estados miembros cuando se les plantean asuntos que tienen que ver con el Derecho comunitario.

Dado el efecto directo del Derecho comunitario en los Estados miembros y la primacía de la norma comunitaria sobre la nacional, y habida cuenta de que no existe en España una regulación estatal del ejercicio de la prostitución, fuentes jurídicas aseguran que la sentencia del caso Jany y otras, que interpreta el alcance de preceptos del Tratado de la CE, establece un marco jurídico para las futuras regulaciones, que tiene como punto de origen la consideración, por primera vez, de la prostitución como una actividad económica autónoma. La libertad de establecimiento en España para ejercer la prostitución deberá aplicarse según la sentencia.

El decreto de la Generalitat, que no hace referencia a la sentencia, tiene que situarse, según las mismas fuentes, dentro de ese marco jurídico, de modo que no resulten admisibles concepciones como las de algunas personas u organizaciones que insisten en que 'se está regulando una forma de proxenetismo' o aseguran que 'no se puede regular la prostitución'.


Regular un negocio alegal

El debate sobre la regulación de la prostitución ha vuelto de actualidad después de que el jueves pasado el Gobierno catalán aprobase un decreto que regula los locales de alterne. La norma tiene varios puntos en común con la ordenanza que hace cuatro años aprobó el Ayuntamiento de Bilbao para poner orden en esta actividad. Establece desde los horarios de cierre (de cinco de la tarde a cuatro de la madrugada), a las condiciones higiénico-sanitarias (por ejemplo, el control sanitario de las meretrices o la disponibilidad de preservativos homologados), pasando por la ubicación de los locales (deben estar lejos de colegios) o los elementos que deben tener las áreas de servicio sexual (desde bidé a ventilación). Las autoridades catalanas han justificado el decreto por la necesidad de dar 'contenido al vacío legal' en que se mueve el sector ante la 'imposibilidad de erradicar' la prostitución en las calles y carreteras. Hay quienes, incluso en asociaciones de mujeres, han criticado la iniciativa que creen sólo beneficia a los empresarios y fomenta el proxenetismo. En el marco de esta polémica, el viernes, el Gobierno valenciano anunció la elaboración de una norma que, antes de fin de año, supondrá la prohibición de la prostitución callejera y su absorción en el mercado laboral mediante medidas de inserción social.

 

El País, 3 de julio de 2002

Creado en Málaga un centro para víctimas de redes de prostitución
E. P. N. | Málaga

Nueve mujeres extranjeras de entre 18 y 34 años, obligadas a prostituirse en España por mafias internacionales, han sido las primeras usuarias del Servicio de Atención a Mujeres Inmigrantes Víctimas de Redes de Prostitución, puesto en marcha en febrero de este año en Málaga por el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) y la Cruz Roja.

El servicio, según explicó Teresa Jiménez, directora del IAM, está dirigido a extranjeras introducidas de manera ilegal en España por mafias internacionales que hayan denunciado su situación ante la policía. Este requisito es imprescindible para que las mujeres obtengan el amparo del artículo 59 de la Ley de Extranjería, que señala que el extranjero o extranjera en situación de irregularidad administrativa que haya entrado en España bajo engaño de mafias dedicadas al tráfico de seres humanos 'no será expulsado si denuncia a las autoridades competentes a los autores o cooperadores de dicho tráfico, o coopera y colabora con los funcionarios policiales competentes en materia de extranjería'.

Así, las mujeres pueden elegir entre volver a sus países de origen o quedarse en España con derecho a documentación, permiso de trabajo y 'facilidades para su integración social'. Dado el peligro que entraña enfrentarse a estas mafias, las mujeres atendidas en Málaga y, en general, todas las personas que denuncian estas prácticas, obtienen el estatuto de testigos protegidos, por lo que su identidad y lugar de residencia se mantiene en secreto. Siete de las primeras mujeres usuarias del servicio proceden de países del este de Europa. La octava es latinoamericana y la novena, subsahariana.

El Grupo de Extranjeros de la Comisaría Provincial de Málaga colabora activamente en el servicio derivando a las mujeres que se atreven a denunciar su situación. El IAM y la Cruz Roja las instalan en casas de acogida donde reciben atención médica y psicológica. Después se les ofrece la posibilidad de volver a sus países o de acceder a formación para conseguir un empleo. De las mujeres atendidas hasta ahora, cuatro han expresado su voluntad de quedarse en España.

 

 
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   
   

 
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