|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
 |
|
|
LA OTRA ECONOMÍA
|
|
Enlaces,
comentarios y noticias críticos con la economía "oficial" |
|
|
|
|
|
|
(...)
urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover
un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia,
sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social,
sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y
financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la
democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna,
sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos
retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y
todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí
mismo. Y así estamos viviendo.
José
Saramago
|
|
|
|
Ciencia
sin conciencia no es más que ruina del alma. |
|
François Rabelais (1494-1553) |
| |
|

|
| |
|
SUMARIO: |
|
Enlaces recomendados |
| |
Mandarines y puentes
- Relato de David Ainsi
 |
| |
La
utopía del mercado (Epílogo)
-
A. Galindo Lucas- en eumed.es
(10.12.05)
 |
|
Una
burbuja a punto de estallar -
Juan Torres López - Web personal -
10.09.02 |
|
La cumbre
melancólica y la Europa fortaleza -
G. Buster - Rebelión -25.06.02
|
|
La
economía en la Academia - E. H. Tecglen - El País. 20.04.02 |
|
Huelga
General; "más policias" (viñetas) - El Roto -
Forges |
|
El
nuevo poder monetario - J. Torres López - La Insignia -
26.05.02 |
|
Neocapitalismo,
globalización (viñetas) - Forges |
|
Este mundo
de la injusticia globalizada - José
Saramago -06.02.02 |
|
El
negocio de la prostitución - Informaciones periodísticas-julio y
agosto. 2002 |
|
|
|
|
|
|
|
|
ENLACES RECOMENDADOS
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|

|
|
|
El Roto en El
País |
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
|
|
El Roto
El
País, 12 junio de 2002
|
|
|
________________________________________________
|
| |
|
| |
|
La utopía del mercado
(ACCESO
A LA OBRA)
Una revisión de la Economía dominante |
|
Alfonso Galindo Lucas
|
|
EPÍLOGO |
|
(...)
A estas alturas de la Historia, a nadie escapa ya que
Henri Kissinger, beato patrón de los grandes empresarios y delegado de
la familia Rockefeller, facilitó el golpe de Estado en Chile, con la
idea de controlar la nación (y su mercado) a través de Pinochet. No
obstante, podemos dar la espalda a las narraciones épicas de
historiadores convencionales y enunciar, de una vez por todas, que la
implantación del neo-liberalismo en el cono Sur americano no se debió
a los caprichos de los dictadores, sino a la previa situación de
excesivo endeudamiento en dólares.
La estrategia de la Reserva Federal
fue fácil: Subiendo los tipos de interés, estaremos en condiciones de
obligar a estos países a implantar políticas económicas
experimentales, toda vez que la dictadura militar asegura el
cumplimiento absoluto de los decretos y permite eludir el problema del
paro mediante ejecuciones sumarias e ilegítimas.
Nadie se cree tampoco que a
Chauchescu lo “ejecutó” el populacho. Pocos dudan que las enemistades
étnicas de Ruanda y Burundi fueron alentadas por los intereses
antagónicos de las multinacionales sobre las minas de Coltan.
Vergüenza nos produce acordarnos de que las “armas de destrucción
masiva” de Irak no existían y que Ben Laden no estaba en Afganistán.
Lo que tal vez sí le parezca más
novedoso al lector es el dato de que a Pablo Escobar lo asesinaron
(eufemísticamente, lo abatieron en un tiroteo) justo después de su
anuncio de saldar la deuda externa de Colombia y que este señor había
realizado una obra social (construyó barrios para pobres) que ningún
presupuesto público se atrevía a efectuar durante el “estado del
bienestar” y mucho menos ahora.
(...)
Es trabajo del economista y, en
general, el investigador en Ciencias Sociales, determinar a quién
favorecen los turbios acontecimientos y mediante qué mecanismos se
implican los medios de comunicación. El científico, en tanto que
intelectual disconforme con el orden establecido, no puede desdeñar la
labor de los activistas (y viceversa).(...)
|
|
| |
|
|
EL
PAÍS |
|
Sábado,
20 de abril de 2002 |
|
|
|
La
economía en la Academia |
|
|
|
VISTO
/ OÍDO | EDUARDO HARO TECGLEN
|
|
Está
bien que un economista de experiencia viva como Luis Ángel Rojo
entre en la Academia. Hay un enorme vocabulario que cada día se
difunde sin intención de ser comprendido. Creo que la incomprensión
es su verdadera naturaleza. Cuando yo llevaba un periódico
esperaba la llegada de la Bolsa del especialista, Agustín Luna,
para preguntarle si había alguna noticia para primera, y siempre
me contestaba: '¡Jamás una noticia de Bolsa en primera!'. Ahora
todos los días hay una noticia económica en primera, junto a una
jurídica -o las dos juntas-; con matanzas en el extranjero y
elecciones que ya no tienen importancia. La economía se difunde:
es una teología a la que agarrarse, pero ha enrevesado el
lenguaje para que no se entienda.
No
es un azar, es una deliberación, porque la economía forma parte
de la política, que ha sido la primera en tergiversar el lenguaje
y apropiarse de los medios de comunicación. Así, la expansión
de los datos se hace con eufemismos meliorativos, y precisamente
en los medios politicoeconómicos a los que de una manera u otra
pertenecen. Lo que debía hacer Rojo -qué pena de apellido
desperdiciado- era no sólo introducir el vocabulario real, o
rectificar el acuñado, sino uno de eufemismos y otro de cambio de
significado de las palabras (change of meanings, de algún
diccionario inglés), pero me temo que eso no va a ser posible.
Hay que congratularse de su incorporación, pero no esperar mucho
de la expansión de sus aportaciones.
Suele
pasar con todo el vocabulario moral de la Academia. Por cierto,
que me ha extrañado mucho una declaración del nuevo académico:
'La economía sin ética no lleva a ninguna parte'. A mí me extraña
porque veo economistas sin ética que llegan donde quieren: o será
que tenemos otro concepto de la ética los ateos del dinero. Quizá
sea un change of meaning de la vieja palabra 'ética', y
Luis Ángel Rojo la acepta, como hay significados variables en
otra de sus frases: 'El capitalismo ha sido la fuente de
civilización más grande que ha tenido el mundo en los últimos
siglos' (El Mundo). Hay personas con otras ideas, pero no
son directores de banco ni académicos de la lengua. Ni de la de
Ciencias Morales y Políticas, que ya se muestra en su denominación
contradictoria.
|
|
|
_______________________________________________
|
|
|
|
Forges en El
País
Lunes, 1 de julio de 2002
|
|
|
|
|
______________________________________________
INFORMACIÓN ALTERNATIVA,
VER
_______________________________________________
El nuevo poder
monetario
Juan
Torres López. España, 26 de mayo 2002.
Introducción
En nuestras sociedades modernas confluyen muchas
expresiones de concentración del poder y de la riqueza de las que se
derivan graves hipotecas para la mayoría de la población. En el caso
particular de las relaciones económicas esos fenómenos de concentración
son mucho más palpables, más evidentes y así mismo especialmente
trascendentes pues llevan consigo mermas sustanciales de bienestar y un
desenvolvimiento tan ineficaz como injusto de las relaciones económicas.
Las desigualdades crecientes; el funcionamiento de
los mercados cada vez más imperfecto y menos respetuoso con las reglas
de la competencia; la asimetría con que funciona el comercio
internacional, regulado por normas dictadas para salvaguardar los
intereses de los países más ricos y que éstos mismos se saltan cuando
mejor les conviene; la desprotección de los consumidores frente a los
productores; o la destrucción del entorno natural son algunos ejemplos
de los efectos que produce la concentración de riqueza y poder en el
mundo económico.
Pero, siendo cualquiera de ellos suficientemente
expresivo de los males que acarrea esa concentración, me parece que
ninguno tiene una importancia tan grande y una naturaleza tan
significativa como la que tiene el fenómeno de concentración de los
recursos monetarios que se produce de la mano de una hipertrofia
espectacular de la circulación financiera que es característica de las
economías de nuestra época.
Como consecuencia de una serie de factores que
comentaré más adelante se ha producido efectivamente un incremento
extraordinario de los medios de pago, es decir, del dinero, lo que ha
hecho que la circulación financiera o monetaria haya alcanzado un
volumen completamente desproporcionado respecto de la circulación real
de bienes y servicios.
(...)
Lo que ha sucedido en las economía modernas no es un
simple fenómeno de descompensación. Como trataré de analizar en estas
páginas, este proceso de financierización compulsiva altera las lógicas
más elementales de las relaciones económicas
- porque convierte al dinero en un objeto mismo de
intercambio en lugar de ser un instrumento para el cambio, - porque hace
aparecer un nuevo tipo de poder económico cuyo gobierno está fuera del
alcance de las instituciones democráticas
- porque privilegia el uso puramente especulativo de
los recursos financieros, limitando así de forma sustancial la
capacidad de financiar las actividades orientadas a la creación de
riqueza real.
- y porque lleva al paroxismo "el espíritu del
capitalismo", es decir, porque implica la universalización de la
ética del lucro desmedido que termina por ser un comportamiento
sencillamente inmoral en un mundo donde la inmensa mayoría de la
población padece sufrimientos que se podrían paliar, o incluso
erradicar, con una ínfima parte de los recursos que se dedican a la
especulación financiera (3).
Trataré de sintetizar en este trabajo las causas que
han originado estos procesos así como sus principales consecuencias
para terminar proponiendo alguna de las vías de actuación que podrían
permitir erradicar sus efectos más negativos sobre la actividad económica
y el bienestar social.
(....)
Lo que ha permitido que todo eso surja y, en
definitiva, la fuente última del nuevo poder monetario, ha sido la
nueva regulación del orden financiero orientada básicamente a lograr
dos grandes objetivos. En primer lugar, que los Estados abdicaran de su
capacidad de regular el universo monetario, es decir, la desaparición
del poder del dinero como una extensión del poder estatal, siempre
sometido a interferencias, a negociación y a cierta exigencia de
transparencia y, por lo tanto, siempre incómodo para un mundo
financiero que necesitaba de plena libertad para conseguir rendimientos
sin límites. En segundo lugar, establecer el régimen que concediera la
más plena autonomía y libertad de movimientos al capital financiero
para aprovechar así todas las inmensas oportunidades de beneficio que
se genera en una economía financierizada.
Los cambios legales necesarios se han llevado a cabo
con extraordinaria disciplina y diligencia por todos los países del
planeta, prácticamente sin excepción, comandados por organismos como
el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, fieles guardianes
de la ortodoxia monetarista y sumos intérpretes del elemental catecismo
liberal que ha servido de cobertura ideológica para que no fuese
demasiado evidente e injustificado el virtual traspaso de poderes que se
ha producido.
La actuación reguladora que se ha llevado a cabo se
ha referido a cinco ámbitos principales.
a) La mencionada plena libertad de movimientos de
capital que ha permitido expatriar los capitales, conformar una nueva
geografía mundial del dinero y lograr el sueño de hacer del planeta un
único mercado.
b) La privatización de la práctica totalidad de los
sistemas financieros para poner en manos del capital privado los
recursos que habían sido públicos, en la mayoría de las ocasiones,
reforzando de manera incluso grosera a los grupos económicos ya más
poderosos o incluso generando otros nuevos al calor de las mafias
paraestateles.
c) La liberalización del acceso al ahorro privado y
público, especialmente en el caso de las pensiones, que ha permitido
que los grupos financieros privados se hayan hecho con un auténtico botín
proveniente del ahorro familiar que constituye el saco sin fondo del que
salen las operaciones especulativas que proporcionan ganancias
millonarias a los propietarios o gestores de los fondos y no a sus auténticos
generadores (9)
d) El establecimiento de regímenes de autonomía de
los bancos centrales que, aunque en el nuevo régimen monetario pierden
gran parte de su eficacia regulatoria como analizaré más adelante, se
han podido constituir en instancias de decisión completamente ajenas al
control democrático.
e) Finalmente, se ha establecido como un estricto
criterio de política económica la necesidad de combatir la inflación,
lo que ha permitido mantener una constante tensión al alza de los tipos
de interés y, en general, políticas claramente favorecedoras de los
poseedores de recursos financieros.
Como en otros ámbitos de la política social, para
poder consolidar el nuevo orden, en este caso monetario, se ha hecho una
auténtico ejercicio de intervencionismo estatal, mostrándose así que
no es cierto que se haya renunciado a la regulación pública, sino que
se ha logrado que ésta se haga de acuerdo con otros intereses, con
otros objetivos y con resultados distributivos también diferentes. No
es cierto, pues, que el nuevo escenario monetario sea el resultado de más
libertad, sino de una exigencia de intervención gubernamental orientada
a generar una arquitectura social diferente; no se ha producido en
realidad una des-regulación de las finanzas sino que se ha establecido
un nuevo orden con una potentísima regulación, si bien ésta es de
otra naturaleza y con una ética distinta
(.....)
En el campo concreto de las relaciones financieras
debería partirse de la aceptación de un triple principio que llevaría
a regular y a controlar los flujos financieros de una manera bien
distinta:
- Que la satisfacción de las necesidades humanas aún
insatisfechas debe ser el objetivo de las actividades económicas y que,
para garantizarlo, no se puede quedar pendiente del albedrío de los
mercados guiados exclusivamente por la lógica del beneficio.
- Que debe desincentivarse y penalizarse por todos
los medios el uso improductivo de los recursos y, al mismo tiempo,
garantizar su uso en el ámbito de la creación de riqueza.
- Que es inaceptable el desgobierno o la ausencia
total de mecanismos que garanticen la efectiva percepción de las
preferencias de todos los grupos sociales.
(.....)
Finalmente, y en el campo específico de las
cuestiones y las políticas económicas habría que intervenir a nivel
internacional en cinco aspectos principales:
- Permitir y garantizar que los gobiernos recobren la
capacidad de gobernar las relaciones económicas limitando el poder
difuso y recuperando una lógica territorial mucho más racional que no
tiene por qué ser incompatible, sino todo lo contrario, con la
globalización encaminada a optimizar el uso de los recursos económicos
a nivel planetario.
- Redefinir la fiscalidad tanto en el ámbito
nacional como internacional básicamente en tres líneas. Primera,
generando nuevas variedades de imposición, teniendo en cuenta que hoy día
los sistemas impositivos siguen basándose en la idea de que los flujos
financieros sirven para transformar en inversión el ahorro nacional.
Segunda, en la generación de nuevos recursos fiscales, bien ampliando
la utilización de impuestos que aún están muy lejos de haber
alcanzado su máxima capacidad de recaudación, bien generando nuevas
fuentes de ingreso gravando actividades que hoy día están prácticamente
ajenas a cualquier tipo de imposición. Tercera, aplicando tasas
impositivas del tipo de la propuesta por Tobin sobre los movimientos
especulativos de manera que se generen los suficientes desincentivos que
permitan transferir los recursos improductivos a la creación de
riqueza.
- Controlar los fondos financieros, y en particular
los fondos de pensiones, y establecer regímenes legales e
institucionales que impidan el uso ilegal de los mismos e incentiven su
utilización vinculada a los principios que expuse más arriba.
- Generar a partir de lo que acabo de señalar fondos
de solidaridad internacionales destinados a compensar a los países
empobrecidos, a garantizar la protección del medio ambiente y a llevar
a cabo un programa de redistribución de la renta a escala planetaria
que permita que todos los países del mundo tengan, como mínimo, los
niveles de gasto y protección social de los que hoy disfrutan los países
más avanzados en este campo.
- Redefinir a escala internacional los derechos
sociales que deben ser en todo caso reconocidos y vincular el ejercicio
efectivo de la ciudadanía, como no puede ser de otro modo, al disfrute
efectivo de los mismos.
En cualquier caso, estas ideas no pueden concluirse
sino de la misma forma que terminaba otro trabajo en el que proponía
alternativas económicas más generales a las políticas neoliberales:
"las alternativas al neoliberalismo que puedan ser eficaces y
reales en el campo de las relaciones económicas precisan de un concepto
del poder muy diferente al que germina en las sociedades muy escindidas
como en las que vivimos. Las experiencias históricas nos vienen
demostrando de manera palpable que no es suficiente la simple inversión
en la detentación del poder, sino que es necesario que las nuevas
alternativas se generen como resultado de auténticas experiencias de
contrapoder de las que derive no sólo el nuevo impulso ético en que
deben apoyarse las alternativas de bienestar humano que nos proponemos
conquistar, sino también la rebeldía, la fuerza y la organización que
pueden hacer que las propuestas y las experiencias realizadas sean
irreversibles.
VER ARTÍCULO COMPLETO EN: La
insignia (26.05.02).
__________________
______________
Este
mundo de la injusticia globalizada
José Saramago
Texto leído en la clausura del Foro Mundial Social.
6 de febrero de 2002.
Comenzaré
por contar en brevísimas palabras un hecho notable de la vida rural
ocurrido en una aldea de los alrededores de Florencia hace más de
cuatrocientos años. Me permito solicitar toda su atención para este
importante acontecimiento histórico porque, al contrario de lo
habitual, la moraleja que se puede extraer del episodio no tendrá que
esperar al final del relato; no tardará nada en saltar a la vista.
Estaban los habitantes en sus casas o trabajando los cultivos, entregado
cada uno a sus quehaceres y cuidados, cuando de súbito se oyó sonar la
campana de la iglesia. En aquellos píos tiempos (hablamos de algo
sucedido en el siglo XVI), las campanas tocaban varias veces a lo largo
del día, y por ese lado no debería haber motivo de extrañeza, pero
aquella campana tocaba melancólicamente a muerto, y eso sí era
sorprendente, puesto que no constaba que alguien de la aldea se
encontrase a punto de fenecer. Salieron por lo tanto las mujeres a la
calle, se juntaron los niños, dejaron los hombres sus trabajos y
menesteres, y en poco tiempo estaban todos congregados en el atrio de la
iglesia, a la espera de que les dijesen por quién deberían llorar. La
campana siguió sonando unos minutos más, y finalmente calló.
Instantes después se abría la puerta y un campesino aparecía en el
umbral. Pero, no siendo éste el hombre encargado de tocar habitualmente
la campana, se comprende que los vecinos le preguntasen dónde se
encontraba el campanero y quién era el muerto. 'El campanero no está
aquí, soy yo quien ha hecho sonar la campana', fue la respuesta del
campesino. 'Pero, entonces, ¿no ha muerto nadie?', replicaron los
vecinos, y el campesino respondió: 'Nadie que tuviese nombre y figura
de persona; he tocado a muerto por la Justicia, porque la Justicia está
muerta'.
¿Qué había sucedido? Sucedió que el rico señor del lugar (algún
conde o marqués sin escrúpulos) andaba desde hacía tiempo cambiando
de sitio los mojones de las lindes de sus tierras, metiéndolos en la
pequeña parcela del campesino, que con cada avance se reducía más. El
perjudicado empezó por protestar y reclamar, después imploró compasión,
y finalmente resolvió quejarse a las autoridades y acogerse a la
protección de la justicia. Todo sin resultado; la expoliación continuó.
Entonces, desesperado, decidió anunciar urbi et orbi (una aldea tiene
el tamaño exacto del mundo para quien siempre ha vivido en ella) la
muerte de la Justicia. Tal vez pensase que su gesto de exaltada
indignación lograría conmover y hacer sonar todas las campanas del
universo, sin diferencia de razas, credos y costumbres, que todas ellas,
sin excepción, lo acompañarían en el toque a difuntos por la muerte
de la Justicia, y no callarían hasta que fuese resucitada. Un clamor
tal que volara de casa en casa, de ciudad en ciudad, saltando por encima
de las fronteras, lanzando puentes sonoros sobre ríos y mares, por
fuerza tendría que despertar al mundo adormecido... No sé lo que
sucedió después, no sé si el brazo popular acudió a ayudar al
campesino a volver a poner los lindes en su sitio, o si los vecinos, una
vez declarada difunta la Justicia, volvieron resignados, cabizbajos y
con el alma rendida, a la triste vida de todos los días. Es bien cierto
que la Historia nunca nos lo cuenta todo...
Supongo que ésta ha sido la única vez, en cualquier parte del mundo,
en que una campana, una inerte campana de bronce, después de tanto
tocar por la muerte de seres humanos, lloró la muerte de la Justicia.
Nunca más ha vuelto a oírse aquel fúnebre sonido de la aldea de
Florencia, mas la Justicia siguió y sigue muriendo todos los días.
Ahora mismo, en este instante en que les hablo, lejos o aquí al lado, a
la puerta de nuestra casa, alguien la está matando. Cada vez que muere,
es como si al final nunca hubiese existido para aquellos que habían
confiado en ella, para aquellos que esperaban de ella lo que todos
tenemos derecho a esperar de la Justicia: justicia, simplemente
justicia. No la que se envuelve en túnicas de teatro y nos confunde con
flores de vana retórica judicial, no la que permitió que le vendasen
los ojos y maleasen las pesas de la balanza, no la de la espada que
siempre corta más hacia un lado que hacia otro, sino una justicia
pedestre, una justicia compañera cotidiana de los hombres, una justicia
para la cual lo justo sería el sinónimo más exacto y riguroso de lo
ético, una justicia que llegase a ser tan indispensable para la
felicidad del espíritu como indispensable para la vida es el alimento
del cuerpo. Una justicia ejercida por los tribunales, sin duda, siempre
que a ellos los determinase la ley, mas también, y sobre todo, una
justicia que fuese emanación espontánea de la propia sociedad en acción,
una justicia en la que se manifestase, como ineludible imperativo moral,
el respeto por el derecho a ser que asiste a cada ser humano.
Pero las campanas, felizmente, no doblaban sólo para llorar a los que
morían. Doblaban también para señalar las horas del día y de la
noche, para llamar a la fiesta o a la devoción a los creyentes, y hubo
un tiempo, en este caso no tan distante, en el que su toque a rebato era
el que convocaba al pueblo para acudir a las catástrofes, a las
inundaciones y a los incendios, a los desastres, a cualquier peligro que
amenazase a la comunidad. Hoy, el papel social de las campanas se ve
limitado al cumplimiento de las obligaciones rituales y el gesto
iluminado del campesino de Florencia se vería como la obra desatinada
de un loco o, peor aún, como simple caso policial. Otras y distintas
son las campanas que hoy defienden y afirman, por fin, la posibilidad de
implantar en el mundo aquella justicia compañera de los hombres,
aquella justicia que es condición para la felicidad del espíritu y
hasta, por sorprendente que pueda parecernos, condición para el propio
alimento del cuerpo. Si hubiese esa justicia, ni un solo ser humano más
moriría de hambre o de tantas dolencias incurables para unos y no para
otros. Si hubiese esa justicia, la existencia no sería, para más de la
mitad de la humanidad, la condenación terrible que objetivamente ha
sido. Esas campanas nuevas cuya voz se extiende, cada vez más fuerte,
por todo el mundo, son los múltiples movimientos de resistencia y acción
social que pugnan por el establecimiento de una nueva justicia
distributiva y conmutativa que todos los seres humanos puedan llegar a
reconocer como intrínsecamente suya; una justicia protegida por la
libertad y el derecho, no por ninguna de sus negaciones. He dicho que
para esa justicia disponemos ya de un código de aplicación práctica
al alcance de cualquier comprensión, y que ese código se encuentra
consignado desde hace cincuenta años en la
Declaración Universal de
los Derechos Humanos, aquellos treinta derechos básicos y esenciales de
los que hoy sólo se habla vagamente, cuando no se silencian sistemáticamente,
más desprestigiados y mancillados hoy en día de lo que estuvieran,
hace cuatrocientos años, la propiedad y la libertad del campesino de
Florencia. Y también he dicho que la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, tal y como está redactada, y sin necesidad de alterar
siquiera una coma, podría sustituir con creces, en lo que respecta a la
rectitud de principios y a la claridad de objetivos, a los programas de
todos los partidos políticos del mundo, expresamente a los de la
denominada izquierda, anquilosados en fórmulas caducas, ajenos o
impotentes para plantar cara a la brutal realidad del mundo actual, que
cierran los ojos a las ya evidentes y temibles amenazas que el futuro
prepara contra aquella dignidad racional y sensible que imaginábamos
que era la aspiración suprema de los seres humanos. Añadiré que las
mismas razones que me llevan a referirme en estos términos a los
partidos políticos en general, las aplico igualmente a los sindicatos
locales y, en consecuencia, al movimiento sindical internacional en su
conjunto. De un modo consciente o inconsciente, el dócil y
burocratizado sindicalismo que hoy nos queda es, en gran parte,
responsable del adormecimiento social resultante del proceso de
globalización económica en marcha. No me alegra decirlo, mas no podría
callarlo. Y, también, si me autorizan a añadir algo de mi cosecha
particular a las fábulas de La Fontaine, diré entonces que, si no
intervenimos a tiempo -es decir, ya- el ratón de los derechos humanos
acabará por ser devorado implacablemente por el gato de la globalización
económica.
¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos
para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas
concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno
del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a
personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés
por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia
irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor
parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático
general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución
plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más
cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de
la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente
democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que
podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos
reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido,
escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que
de la relevancia numérica de tales representaciones y de las
combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone,
siempre resultará un Gobierno.
Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de
acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del
poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su
voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la
única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su
persona: me refiero, obviamente, al poder económico, en particular a la
parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas
multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen
que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la
democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de
automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los
hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo
vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de
formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de
misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener
ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos
y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van
convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico,
con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder,
para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad
oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar
demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías
eternamente descontentas...
¿Qué hacer? De la literatura a la ecología, de la guerra de las
galaxias al efecto invernadero, del tratamiento de los residuos a las
congestiones de tráfico, todo se discute en este mundo nuestro. Pero el
sistema democrático, como si de un dato definitivamente adquirido se
tratase, intocable por naturaleza hasta la consumación de los siglos,
ése no se discute. Mas si no estoy equivocado, si no soy incapaz de
sumar dos y dos, entonces, entre tantas otras discusiones necesarias o
indispensables, urge, antes de que se nos haga demasiado tarde, promover
un debate mundial sobre la democracia y las causas de su decadencia,
sobre la intervención de los ciudadanos en la vida política y social,
sobre las relaciones entre los Estados y el poder económico y
financiero mundial, sobre aquello que afirma y aquello que niega la
democracia, sobre el derecho a la felicidad y a una existencia digna,
sobre las miserias y esperanzas de la humanidad o, hablando con menos
retórica, de los simples seres humanos que la componen, uno a uno y
todos juntos. No hay peor engaño que el de quien se engaña a sí
mismo. Y así estamos viviendo.
No tengo más que decir. O sí, apenas una palabra para pedir un
instante de silencio. El campesino de Florencia acaba de subir una vez más
a la torre de la iglesia, la campana va a sonar. Oigámosla, por favor.
______________________________________________
| |
|
|
El
País. 11
de agosto de 2002 |
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
La
prostitución en España mueve 12.000 millones al año
El
negocio del sexo se mueve entre las mafias y la regularización
SOLEDAD
ALCAIDE |
Madrid
Después
del tráfico de armas y del de estupefacientes, el negocio
de la prostitución es el que más dinero mueve. La policía
calcula que las redes que lo dominan manejan en torno a los
12.000 millones de euros anuales (dos billones de pesetas)
en toda España. Y en los primeros siete meses del año ha
desarticulado 112 de estas redes y se ha detenido a 461
responsables. Pero es difícil determinar a cuántas
personas controlan. 'Es prácticamente imposible saberlo,
porque la mayoría de las prostitutas está en situación
ilegal y las hay en saunas, en polígonos industriales, en
locales de alterne, en la vía pública y hasta en parques',
dice Alfonso Pérez, de la Comisaría General de Extranjería
y Documentación.
La
Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA)
maneja la cifra de 300.000 prostitutas. 'Pero si le digo que
hay 800.000, tampoco encontraría argumentos para
rebatirme', continúa Pérez.
En
cualquier caso hay muchas, demasiadas personas que trabajan
en un mercado del que poco se sabe, que crece a pasos
agigantados y que comunidades como Cataluña, Valencia o
Andalucía están tratando de acotar, con medidas como la
regularización de los prostíbulos, la prohibición de
ejercer en la calle o programas sociosanitarios. Pero
situaciones como las de la Casa de Campo, en Madrid, serán
muy difíciles de encorsetar en una ley. En unos tres kilómetros
de este parque se venden cada día miles de mujeres y
transexuales. El mercado es tan boyante que cada madrugada
los vehículos de clientes, la mayoría solos, emulan los
atascos que vive Madrid de día.
'Si
hay tantas mujeres es porque hay clientes', aseguraba en la
noche del miércoles un miembro de Médicos del Mundo. Esta
organización, que tiene un programa de reducción de daños
asociados a la práctica de la prostitución -también en
Sevilla, Baleares, Canarias, Galicia y Valencia-, manejaba
un archivo con 5.600 mujeres que trabajan en ese parque y
que alguna vez les han pedido preservativos o una revisión
médica.
No
están al mismo tiempo, pero siempre hay: a primera hora de
la mañana, al mediodía y por la tarde. Y, sobre todo,
entre las 21.30 y las seis de la mañana. Se muestran al
borde de la carretera, entre los árboles, y completan sus
servicios en los coches de los clientes o entre los
matorrales.
Las inmigrantes ya son mayoría: un 66% de quienes
ejercen la prostitución
|
|
|
|
Como
Osadolov Isoken, una nigeriana de 21 años que asegura haber
ejercido la medicina en su país, pero que desde hace año y
medio vive de entregarse a 'seis o siete hombres', la media
que asegura tener cada día: 'Quiero quedarme unos cuatro años,
pero cuando tenga mis papeles, voy a buscar otro trabajo'.
'Eso
es lo que dicen todas las mujeres prostituidas, que es
temporal', asegura Mari Patxi Ayerra, que lleva años
trabajando con ellas a través de Cáritas. 'Conozco a una
de 76 años que también lo repite. Pero es difícil que
salgan, porque son mujeres que psicológicamente no están
bien, porque han sido agredidas en lo corporal, pero que
mentalmente tienen una confusión interior muy fuerte, de
baja autoestima y carencia de afectos, y que no suelen estar
formadas socialmente. Es una mujer que padece a una sociedad
que la usa, pero que la niega'.
El
retrato de la mujer que ejerce la prostitución lo completa
el Informe de Exclusión de 2001 que elaboró Médicos del
Mundo a partir del contacto con las mujeres que acuden a sus
programas. Y de él se deduce un drástico cambio en los últimos
años. 'Ha disminuido su presencia la prostituta típica,
mujer, madura, española', señala. Era la profesional
tradicional, con experiencia y que procuraba ofrecer un buen
servicio para fidelizar al cliente.
Primero
le ganó la partida la toxicómana, que buscaba pagarse la
dependencia. Pero ésta también se ha encontrado que ya no
es competitiva. 'En los últimos años su presencia ha
decrecido', dice el informe, 'por el aumento de los
programas con sustitutivos opiáceos y por el fenómeno de
la inmigración, con la llegada de muchas mujeres,
principalmente del África subsahariana, jóvenes, de
aspecto saludable y que hicieron caer los precios'.
Las
inmigrantes ya son mayoría: un 66% de quienes ejercen la
calle. Proceden sobre todo de África, de Latinoamércia y
de los países del Este, donde padecen situaciones de
extrema pobreza. 'Cuando llegan, lo que más dinero les
ofrece es la prostitución y ellas lo que quieren es mejorar
su situación. De hecho, aportan una cantidad de ingresos a
sus países que es fundamental', asegura Isidro Burgos, de Médicos
del Mundo.
'En
mi país, la policía, sólo por ser como somos, nos coge y
nos lleva presas', cuenta Joyce, una transexual ecuatoriana
de 28 años. 'Pero, además, está la situación económica.
Y por ser como soy no me dan trabajo. Aquí hay muchas
maneras de buscarse la vida, pero la gente también nos
discrimina'.
A
ello se añaden la falta de papeles y los problemas de
vivienda. Pero, sobre todo, padecen el grillete de las redes
de tráfico. 'Las captan en sus países de origen entre las
más necesitadas y les prometen un trabajo digno según el
nivel cultural. Son chicas de entre 19 y 30 años,
agraciadas físicamente', explica Alfonso Pérez. 'Luego les
facilitan una bolsa de viaje, con la documentación y el
dinero que se les pueda exigir en el puesto fronterizo para
probar su condición de turistas'. La mayoría no llega
directamente a España, sino que lo hacen a través de
Holanda, Francia o incluso Italia, viajando por carreteras
secundarias, o, en el caso de las africanas, a través de
Marruecos, en patera.
Una
vez en España, las llevan hasta su destino, que puede ser
un club de alterne o un piso de acogida. Allí les quitan la
documentación, el billete de regreso y el dinero y les
explican sus condiciones laborales. Para someterlas,
reciben malos tratos físicos y psíquicos y, en el caso de
las nigerianas, el rito vudú, que las aterroriza.
La
policía ha llegado a encontrar documentos, firmados por
ambas partes, en los que las mujeres reconocían una deuda
con la organización, que a cambio disponía de su vida.
'Quedan sometidas durante años, porque la deuda inicial se
agranda, ya que van añadiendo el pago de la casa, de la
comida y el vestido', añade Pérez.
Las
que trabajan en locales de alterne pertenecen normalmente a
una cadena. 'Ocupan una plaza en periodos de tres semanas o
15 días y van de un local a otro', explica Pérez. Se trata
de impedir que se habitúen a la presencia de determinados
clientes y de variar la oferta del local. Y, si no, los
locales se las 'venden' entre ellos. 'Como si fueran
animales'.
La
situación de las que ejercen en la calle les permite elegir
clientes y días de descanso. Pero su situación no es
mejor. Tienen la libertad del taxi libre.
|
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
| |
|
|
|
El
País, 5 de agosto de 2002 |
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
El
Tribunal Europeo de Justicia avaló en 2001 la prostitución como
'actividad económica'
La
sentencia exige que el servicio se preste sin subordinación a
proxenetas o empresarios
BONIFACIO DE
LA CUADRA |
Madrid
Una
sentencia de 20 de noviembre de 2001, dictada por el Tribunal de
Justicia de las Comunidades Europeas, con sede en Luxemburgo,
declaró que 'la prostitución forma parte de las actividades
económicas ejercidas de manera independiente', tanto según el
concepto de 'actividades económicas por cuenta propia'
utilizado en los acuerdos europeos de 1994 con la República
Checa y de 1993 con Polonia como el de 'actividades no
asalariadas' que figura en el Tratado de la CE. La única
exigencia es que se demuestre ante el juez nacional que el
servicio se presta bajo responsabilidad propia, sin vínculos de
subordinación y a cambio de una remuneración pagada íntegra y
directamente.
Cuando
un decreto de la Generalitat de Cataluña se ha adelantado a
regular el ejercicio de la prostitución, adquiere relevancia el
pronunciamiento del Tribunal de Justicia de las CE, dado que las
sentencias de ese tribunal son vinculantes y aplicables en todos
los Estados miembros y, en este caso, la interpretación
realizada por el tribunal, presidido por el español Gil Carlos
Rodríguez Iglesias, afecta a la consideración de la prostitución,
hasta ahora alegal en España y simplemente tolerada, como
actividad económica independiente y normalizada. El origen de
esta sentencia fue la cuestión prejudicial planteada ante el
Tribunal de Justicia de las CE por un órgano judicial holandés
en relación con la reclamación de Aldona Malgorzata Jany y
otras prostitutas de escaparate, ciudadanas polacas y
checas que trabajaban en Amsterdam y a las que había sido
denegado un permiso de residencia para trabajar como prostitutas
por cuenta propia, a pesar de existir en Holanda una regulación
nacional y municipal del ejercicio de la prostitución.
El
órgano judicial sugirió que una posible limitación a los
acuerdos europeos con las repúblicas Checa y de Polonia sobre
el ejercicio de 'actividades económicas por cuenta propia' podría
ser la inmoralidad de la prostitución. El Tribunal rechazó el
argumento del órgano judicial holandés y le recordó que 'no
le corresponde sustituir por la suya la apreciación de los
legisladores de los Estados miembros en los que una actividad
supuestamente inmoral se practica legalmente'.
Frente
a la pretendida vinculación entre las personas que ejercen la
prostitución y sus proxenetas o explotadores, la sentencia del
Tribunal Europeo de Justicia razonó que no puede sustraerse por
completo una actividad económica cuando 'ha quedado acreditado
que la actividad de prostitución puede ejercerse sin
proxenetismo alguno'.
Alegaciones
en contra
El
Tribunal rechaza las alegaciones de que la prostitución no
puede considerarse 'una actividad ejercida por cuenta propia
(...) porque no es posible determinar si una prostituta ha
emigrado voluntariamente al Estado miembro de acogida ni si
ejerce en éste libremente sus actividades' y de que, a pesar de
la 'apariencia de independencia (...) las prostitutas se
encuentran habitualmente en una posición subordinada en relación
con un proxeneta'. La sentencia recuerda que, precisamente, los
acuerdos europeos mencionados 'autorizan al Estado miembro de
acogida a fijar exigencias de fondo que permitan controlar
rigurosamente si las prostitutas que deseen establecerse en su
territorio son verdaderamente trabajadoras por cuenta propia y
si siguen siéndolo tras su entrada en dicho territorio'.
Además,
la sentencia afirma que 'corresponde al juez nacional comprobar
en cada caso, habida cuenta de las pruebas que se le presenten,
si se reunen las condiciones que permiten considerar que la
prostitución se ejerce de manera independiente'.
El
fallo del Tribunal de Justicia establece que la referencia que
los convenios europeos con la República de Polonia y la República
Checa hacen a 'actividades económicas por cuenta propia'
equivale al de 'actividades no asalariadas' que figura en el
propio Tratado de la CE. 'La actividad de prostitución ejercida
de manera independiente puede considerarse un servicio prestado
a cambio de remuneración y, por consiguiente, está incluida en
ambos conceptos', explica la sentencia.
La
interpretación que impone el Tribunal Europeo de Justicia de
las CE es la de que 'la prostitución forma parte de las
actividades económicas ejercidas de manera independiente (...),
siempre y cuando se demuestre que el prestador del servicio la
ejerce sin que exista ningún vínculo de subordinación por lo
que respecta a la elección de dicha actividad ni a las
condiciones de trabajo y de retribución; bajo responsabilidad
propia, y a cambio de una remuneración que se le paga íntegra
y directamente'.
Las
sentencias del Tribunal de Justicia de las CE -compuesto por 15
jueces, uno por cada Estado miembro, y que representa el poder
judicial de la Unión Europea- son vinculantes y aplicables en
todos los Estados de la UE.
Derecho comunitario
El
Tribunal vela por el cumplimiento e interpretación correcta del
Derecho comunitario y, para ello, resuelve litigios entre
instituciones de la UE y sus Estados miembros o entre ciudadanos
o empresas de la UE e instituciones europeas o, como en este
caso, responde a las cuestiones prejudiciales que le someten los
tribunales ordinarios de los Estados miembros cuando se les
plantean asuntos que tienen que ver con el Derecho comunitario.
Dado
el efecto directo del Derecho comunitario en los Estados
miembros y la primacía de la norma comunitaria sobre la
nacional, y habida cuenta de que no existe en España una
regulación estatal del ejercicio de la prostitución, fuentes
jurídicas aseguran que la sentencia del caso Jany y otras, que
interpreta el alcance de preceptos del Tratado de la CE,
establece un marco jurídico para las futuras regulaciones, que
tiene como punto de origen la consideración, por primera vez,
de la prostitución como una actividad económica autónoma. La
libertad de establecimiento en España para ejercer la
prostitución deberá aplicarse según la sentencia.
El
decreto de la Generalitat, que no hace referencia a la
sentencia, tiene que situarse, según las mismas fuentes, dentro
de ese marco jurídico, de modo que no resulten admisibles
concepciones como las de algunas personas u organizaciones que
insisten en que 'se está regulando una forma de proxenetismo' o
aseguran que 'no se puede regular la prostitución'.
Regular
un negocio alegal
El
debate sobre la regulación de la prostitución ha vuelto de
actualidad después de que el jueves pasado el Gobierno
catalán aprobase un decreto que regula los locales de
alterne. La norma tiene varios puntos en común con la
ordenanza que hace cuatro años aprobó el Ayuntamiento de
Bilbao para poner orden en esta actividad. Establece desde
los horarios de cierre (de cinco de la tarde a cuatro de la
madrugada), a las condiciones higiénico-sanitarias (por
ejemplo, el control sanitario de las meretrices o la
disponibilidad de preservativos homologados), pasando por la
ubicación de los locales (deben estar lejos de colegios) o
los elementos que deben tener las áreas de servicio sexual
(desde bidé a ventilación). Las autoridades catalanas han
justificado el decreto por la necesidad de dar 'contenido al
vacío legal' en que se mueve el sector ante la
'imposibilidad de erradicar' la prostitución en las calles
y carreteras. Hay quienes, incluso en asociaciones de
mujeres, han criticado la iniciativa que creen sólo
beneficia a los empresarios y fomenta el proxenetismo. En el
marco de esta polémica, el viernes, el Gobierno valenciano
anunció la elaboración de una norma que, antes de fin de año,
supondrá la prohibición de la prostitución callejera y su
absorción en el mercado laboral mediante medidas de inserción
social.
|
|
|
El
País, 3 de julio de 2002 |
|
|
|
|
|
|
Creado
en Málaga un centro para víctimas de redes de
prostitución
|
|
|
E.
P. N. |
Málaga |
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Nueve
mujeres extranjeras de entre 18 y 34 años,
obligadas a prostituirse en España por mafias
internacionales, han sido las primeras usuarias del
Servicio de Atención a Mujeres Inmigrantes Víctimas
de Redes de Prostitución, puesto en marcha en
febrero de este año en Málaga por el Instituto
Andaluz de la Mujer (IAM) y la Cruz Roja.
El
servicio, según explicó Teresa Jiménez, directora
del IAM, está dirigido a extranjeras introducidas
de manera ilegal en España por mafias
internacionales que hayan denunciado su situación
ante la policía. Este requisito es imprescindible
para que las mujeres obtengan el amparo del artículo
59 de la Ley de Extranjería, que señala que el
extranjero o extranjera en situación de
irregularidad administrativa que haya entrado en
España bajo engaño de mafias dedicadas al tráfico
de seres humanos 'no será expulsado si denuncia a
las autoridades competentes a los autores o
cooperadores de dicho tráfico, o coopera y colabora
con los funcionarios policiales competentes en
materia de extranjería'.
Así,
las mujeres pueden elegir entre volver a sus países
de origen o quedarse en España con derecho a
documentación, permiso de trabajo y 'facilidades
para su integración social'. Dado el peligro que
entraña enfrentarse a estas mafias, las mujeres
atendidas en Málaga y, en general, todas las
personas que denuncian estas prácticas, obtienen el
estatuto de testigos protegidos, por lo que su
identidad y lugar de residencia se mantiene en
secreto. Siete de las primeras mujeres usuarias del
servicio proceden de países del este de Europa. La
octava es latinoamericana y la novena, subsahariana.
El
Grupo de Extranjeros de la Comisaría Provincial de
Málaga colabora activamente en el servicio
derivando a las mujeres que se atreven a denunciar
su situación. El IAM y la Cruz Roja las instalan en
casas de acogida donde reciben atención médica y
psicológica. Después se les ofrece la posibilidad
de volver a sus países o de acceder a formación
para conseguir un empleo. De las mujeres atendidas
hasta ahora, cuatro han expresado su voluntad de
quedarse en España. |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
|