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Fernando de los Ríos
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LA ECONOMÍA EN SECUNDARIA
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AADES
 

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    ECONOMÍA DE ANDALUCÍA  I  

 

INTRODUCCIÓN

 

El agotamiento de los recursos naturales, los conflictos medioambientales, el desempleo, la insuficiente industria y la desarticulación regional, han marcado la economía del siglo pasado.  

MAPA FÍSICO DE ANDALUCÍA 

En el XXI Andalucía estará más integrada en Europa que nunca, pero a cambio deberá adaptarse decididamente a las nuevas condiciones de competencia global para el aprovechamiento óptimo de sus mejores recursos: la emergente nueva agricultura y el turismo.

ANTECEDENTES ECONÓMICOS

A finales del siglo XIX la pérdida de las colonias ultramarinas trae como consecuencia el hundimiento general de las exportaciones y numerosas quiebras comerciales, fundamentalmente en Cádiz y Sevilla. Los amplios mercados sudamericanos, antes controlados y ahora hostiles, tuvieron que ser sustituidos por otros en la muy competitiva Europa.

Paralelamente irrumpirán las llamadas industrias-punta (siderurgia, textil del algodón, química), comenzarán a tenderse las primeras líneas de ferrocarriles y se produjo un esbozo, elemental y deficiente, de organización financiera. Tras unas excelentes perspectivas iniciales, todas estas iniciativas acabaran frustrándose.

Hay que señalar el negativo papel que para los intereses regionales ha tenido hasta épocas recientes la banca nacional, impulsando la salida de capitales hacia zonas más rentables. Con su contribución y como resultado del desigual desarrollo que en este periodo iniciaron las regiones españolas, Andalucía asumió un papel subordinado y periférico, al depender de intereses económicos foráneos y verse abocada a la especialización en actividades menos productivas, como la agricultura extensiva.

Hasta finales del siglo XIX no existe una articulación interior de Andalucía mediante el ferrocarril. Al carecer igualmente de una adecuada red de carreteras, es imposible hablar con propiedad de un mercado andaluz  coordinado e integrado. Por su parte, los puertos de Cádiz, Málaga y Almería mantendrían una notable actividad comercial hasta la finalización de la Primera Guerra Mundial. La recuperación de las potencias beligerantes, significaría el comienzo de su decadencia y con ella las de las exportaciones que canalizaban.

Desmontados tras la Guerra Civil los planes de modernización económica de la Segunda República, en la posguerra se consolidó la situación tradicional en la sociedad andaluza. La región tardaría varios lustros en recuperar el limitado bienestar previo a la contienda.

En los años 60 y, gracias a su modesto nivel de partida, Andalucía inicia un periodo de intenso y continuado crecimiento económico que se paraliza en 1973, con la crisis internacional del petróleo. La destrucción consiguiente de empleo, unido al cierre del recurso a la emigración (muy utilizado en décadas anteriores) hará que las cifras de paro alcancen valores desconocidos hasta entonces, pasándose de una tasa del 10 % en 1975 al 30 % diez años después.

Es en esta situación, con la consolidación del turismo como principal recurso económico, cuando se incrementa el proceso de terciarización de la economía . Desde 1985 más de la mitad de la población se empleará en el sector servicios, a costa de la industria que pierde peso relativo. Serán el comercio y sobre todo, la hostelería, los subsectores más frágiles a las crisis económicas y a los cambios de orientación de la demanda, los que alcancen mayor desarrollo en la región.

En 1986, con la recuperación económica y con la incorporación de España a la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea), nuestra región se introduce en un nuevo modelo de relaciones con el exterior, la denominada globalización. 

Ahora, al perder relevancia las barreras políticas y las dificultades topográficas, los flujos de personas, capitales y mercancías superan los limites regionales y nacionales  y tienen referencia mundial. El creciente desarrollo de las telecomunicaciones y los transportes, junto a una competencia más abierta, posibilita para Andalucía una mayor integración económica y social que en el pasado, si sabe aprovechar sus potencialidades y recursos y significa una mejora del bienestar para la generalidad de la población.

EL MARCO GENERAL DE LA ECONOMÍA

La escasez de agua y la pobreza del suelo son las principales limitaciones naturales de la economía andaluza. Pese a la aridez climatológica, existen  2  parques nacionales y 24 naturales de alto valor ecológico y paisajístico.
NATURALEZA

Por los recursos naturales que aporta y por su atractivo turístico, el mantenimiento del medio ambiente es fundamental para la región. La contaminación de residuos industriales y urbanos es considerable, sobre todo en Huelva, Sevilla y el Campo de Gibraltar, siendo indispensable el ahorro energético en la industria (energías renovables)  y en el consumo (transporte público, reciclado de residuos, etc.). 

Andalucía presenta fuertes desequilibrios territoriales que se manifiestan en tres zonas con niveles de actividad económica, de población y de renta bien definidas:

a)  La más dinámica, situada en la franja litoral y en las grandes aglomeraciones urbanas. Cuenta con las mejores conexiones internas y externas, localizándose aquí los 26 mayores núcleos urbanos de Andalucía. Ocupando el 6% del territorio, concentran casi la mitad de la población y generan el 70 % de la renta regional.

b) Las áreas intermedias, de base productiva rural y urbana. Su estructura económica está diversificada, aunque tienen su pilar fundamental en la agricultura. Ocupan el 40 % de la superficie andaluza y soporta el 39 % de su población. Básicamente se localizan en las vegas y campiñas del Guadalquivir y en las hoyas del surco intrabético (Antequera, Guadix,...). La base agrícola permite una industria alimentaria ligada a la fabricación de aceite, azúcar y productos vitivinícolas.

c) Las áreas rurales de montaña y algunas comarcas interiores. Ocupan la mitad de la superficie regional, asentándose en ellas el 12 % de la población. Por su carácter árido o abrupto, este terreno es poco apto para su explotación agrícola, predominando el modelo tradicional de agricultura extensiva (monocultivo olivarero). Estas  zonas pobres albergan un importante patrimonio natural, lo que ofrece la posibilidad de generar renta y empleo a través de empresas de bienes y servicios medioambientales y del turismo rural y naturalista. 

Los instrumentos de ordenación territorial que persiguen el crecimiento armónico  de la región son los planes de desarrollo y de infraestructuras, como el Plan de Desarrollo Regional 2000-2006 y el Plan Director de Infraestructuras de Andalucía 1997-2007.

Afectando especialmente a mujeres y jóvenes, el desempleo es el principal problema de nuestra economía, cuya tasa (de un 20 %) es 9 puntos superior a la española.

La renta regional se produce y distribuye según determinadas pautas espaciales, funcionales y sectoriales, existiendo una elevada concentración en las comarcas del litoral y en las capitales de provincia, así como en el sector servicios, en detrimento del industrial. Por sus bajos niveles de renta, la capacidad de ahorro de los andaluces es la mitad que la del promedio de todos los españoles.

 

  SUMARIO ANDALUCÍA

                ECONOMÍA ANDALUCÍA II

 

 
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