Recibido el 6 de mayo de 2007

Marrakech.
Por Pepe Domenech

La estación de Mohammedia, como tantas otras cosas aquí, está de obras. Pero los andenes están limpios y separados por unos bonitos jardines rebosantes de flores.

Había comprado mi billete con antelación, no me fuera a quedar sin plaza de primera. El trayecto de Mohammedia a Marrakech cuesta unos 12 euros y se cubre en tres horas y media.

El tren es un expreso con compartimentos, como los que había en España hace unos años. El de primera tiene 6 asientos cómodos, aunque si tu vecino de enfrente decide joderte el viaje, lo tiene fácil.

Saqué el ordenador y comencé a escribir estas cosas que con tanto cariño preparo y que con tanta paciencia leéis. Lo curioso es que los tres pasajeros que viajábamos en el compartimiento, lo hacíamos con nuestro ordenador sobre las piernas.

A las 22:30 llegué a Marrakech y…empezó la guerra. Ningunos de los cabrones de taxistas quería llevarme al Jab Mahal con taxímetro y me pedían auténticas barbaridades.

Finalmente conseguí uno por 15 Dh. El Jab Mahal es un sitio que me habían recomendado Carlitos y Tambores, y que conocieron en su último viaje a Marruecos gracias a las indicaciones de Joserra. La verdad es que el local es muy bonito, y te reciben unas macizas a la puerta de ciencia ficción (o afición como diría Flys). Allí me esperaba Begoña con 8 amigos 8, de su panda pucelana. Aunque debería decir amigas ya que tan solo dos eran varones.

Luego lucha con los camareros, que se equivocaron y nos querían hacer cenar Cus cus a toda costa. Y más tarde con los 4 taxistas con los que tuve que negociar para que nos dejara en Jmaa el Afna desde donde iríamos el riad que habíamos alquilado.

Se que la ignorancia hace pensar a algunos, que exagero cuando hablo de Medina, pero ¿cuántos de vosotros conocéis un madrileño, barcelonés, bilbaíno, o valenciano propietario de un riad en la medina de Marrakech? Pues yo cogí el catálogo de riads de medineneses y, esta vez, me decidí por el riad Majali, propiedad de Carlos Velasco, más de Medina que los Sanantolines. Está muy bien situado a escasos 300 metros de la plaza y es muy fácil llegar. Cuesta 300 euros la noche y dispone de 4 habitaciones y 3 baños. Además de un coqueta piscina en el patio interior.

Ana, que es gallega, nos había traído unas botellas de orujo de café de las que dimos cuenta rápidamente en una acogedora estancia junto a la piscina.

No sé que cojones pasa en Marrakech pero se aprecia una agresividad que yo no había visto nunca. Ya no es el hecho de que quieran robarte a cada paso, es que los tenderos se cabréan cuando no paras en su puesto, o cuando paras y no compras, o cuando quieres comprar y regateas demasiado… Si hubiese construido el mismísimo Castillo de la Mota con mis manos, no me habría cansado tanto.

Como Santa Teresa cuando salio de Medina, sacudí mis zapatos prometiendo no volver a Marrakech ni a tiros. (¿Quien canonizó a semejante pedorra?)

Amigos de la Alubia