Recibido el 13 de marzo de 2007

Desvirgado.
Pepe Domenech

Cada día salgo temprano del piso de Gauthier en donde vivimos. Gauthier es el barrio más chic de Casablanca, situado en el centro de la urbe.

A las 7:15, apenas hay tráfico por lo que en menos de veinticinco minutos recorro los 24 km que me separan de Lavasser. La vuelta es otro cantar, a las siete de la tarde Casablanca ruge, sus calles congestionadas convierten el tráfico en una viscosa culebra que se mueve torpemente. Pero no hay que dramatizar, el paseíto se convierte en cuarenta y cinco minutitos.

Tanto a la ida como a la vuelta, conozco perfectamente el tráfico, la ubicación de los radares y de los controles policiales, incluso los coches que adelanto cada día.

Pero ese día había salido a las cinco, para hacer unos recados en Casablanca. Tan pronto como salí de Mohammedia, tres jodios polis me pararon. Lo de siempre, documentación, carnet de conducir, preguntar por que me paran, la vites mesié… pero tenía prisa, y una práctica en estas lides que me daba una confianza…excesiva.

-Mire, tengo mucha prisa, lo dejamos para otro día.

-La documentación mesié.

-Tengo muchas cosas que..

-LA DOCUMENTACION MESIE.

Así que le di la documentación y el caracabrón se pone a rellenar un impreso de denuncia.

-Mire no tengo ni un dirham, además no es cierto que iba deprisa.

El hijo de la grandísima puta me mete el walky por la ventanilla y se oye “sesenta y cuatro por hora”.

-Pero ¿a cuanto hay que ir?

- A sesenta mesié.

- ¡Mucha precisión los radares marroquíes!

- Son cuatrocientos dirhams mesié

- Ya le he dicho que no tengo ni un dirham. Venga hombre, la próxima vez presto más atención.

- Si no tiene dinero, me quedo con el carné y mañana lo recoge y paga los 400 dh.

Le conté lo de la propiedad del estado español del carné, que tan buenos resultados me había dado en otras ocasiones, me cagué en su padre en español, le intenté quitar el carné de las manos...

Me agarraron entre los tres y me dijeron que si me pasaba me detenían.

Al final, con el rabo entre las piernas, di media vuelta dirección a Mohammedia para hacer como que iba a por dinero, y a los cinco minutos estaba, de nuevo, junto a los cabrones, con cuatrocientos dirhams en los dientes, y una mala hostia del 9mm parabellum.

Yo que había presumido durante años de no haber pagado ni una multa en Marruecos y hoy, por 4 km por hora desvirgado. Mi autoestima por los suelos, sarpullidos, jaquecas… Espero levantar cabeza de tan traumática situación.

Que suerte tenéis en España, que aunque por lo mismo te jodan 300 euros y cuatro puntos, la dignidad queda ilesa.

 

Amigos de la Alubia