Recibido el 29 de abril de 2007

La bofetada.
Por Pepe Domenech

Todo el puto sábado en casa, pegándome con los pintores, el fontanero, el electricista!

Los profesionales liberales aquí son igual de cabrones que en Medina, la única diferencia es que la clavada es mucho menor y que te puedes cagar en su padre sin el peligro de que te suelten una hostia.

El domingo habíamos salido a oxigenarnos y nos encaminamos a Mr. Bricolage, una especie de Leroy Merlin, pero más caro, si cabe.

Lo marroquíes tienen poco afecto a la vida. Solo hay que ver como conducen, como trabajan en las obras o como cruzan las carreteras para darse cuenta de lo cierta que es mi afirmación. Creo que algunos, hartos de intentar morir, tras poner a prueba a Alá, y este ha mostrando una eficacia muy superior al Dios cristiano e incluso al del mismísimo pueblo elegido, deciden inmolarse como diciendo, a ver si tienes cojones de salvarme de ésta. Y claro, los demás le echamos una mano y conducimos con más ojos que un Madrid-Barca, no vaya a ser que a Alá se le escape algún gilipollas y aterrice en mi capó.

Para llegar al Brico-leches hay que tomar una pequeña carretera por la que cruzan familias morunas en todas las direcciones. Una de esas familias con el cabeza fumándose un pito mientras la mujer agarra con una mano a una niña, lleva una bolsa en la otra y un niño atado a la espalda con un trapo al estilo tradicional marroquí, intentaba hacer lo propio sin muchos visos de éxito.

No entendía muy bien por qué el pájaro en cuestión no le echaba la mano libre (de cigarrillo) a su mujer. Pero pronto lo entendí, es la que le sirve para pegarle una bofetada a esta cuando intenta cruzar de forma temeraria la carretera.

No se si tanta propaganda antiviolencia doméstica nos predispone a sentir más rechazo pero el hijoputa me dejo un mal cuerpo que solo se me habría quitado bajándome del coche y metiéndole el gato por el culo o entrando en el bricochun y comprándome un par de chorradas que no vas a usar en la vida. Ahora tengo un nivel y una escuadra?

 

Amigos de la Alubia