¿EL "PROBLEMA" HOMOSEXUAL?

¿Es un problema?
¿Qué piensas? ¿Es un problema la homosexualidad? En abril de 1989, el señor E. Miret Magdalena escribió en "EL PAÍS" sobre: "el problema homosexual", llamándolo: "homotropía - la inclinación al mismo sexo" y diciendo que "ha sido hasta hace poco un problema" y que "la Iglesia parece haber moderado su duro juicio de siglos" (con "Iglesia" se refiere a la institución católica-romana).
A favor de los homosexuales, el señor Miret Magdalena afirma que en la antigua sociedad de Grecia existía "homotropía" entre Sócrates y Platón y que la sociedad la aceptó. A continuación dice que en la Biblia se habla de 1a inclinación homófila entre David y Jonatán" y pregunta "¿Será verdad que el propio Saulo de Tarso sentía inclinaciones homótropas?" El señor Miret Magdalena comenta que en las epístolas de San Pablo se insinúa una ternura apasionada por Bernabé, y quizá por Marcos", que tuvo San Pablo, lo cual por supuesto le implicaría al santo en el mismo "problema", si es verdad.
El concluye al final que no es un problema, es menos que un problema: "La homosexualidad no es un problema: es un hecho... es psicológico". Alega que: "... la inclinación sea cual sea no pertenece a la moral, sino sólo sus consecuencias y su manifestación; que es el amor auténtico. ¿Y cuándo lo es?"
Es más que un problema.
No quiero que te asustes ni que te disgustes cuando a continuación te diga una palabra que a lo mejor al oírla te ofenderás o te asustarás. Los que son de la verdadera fe apostólica saben bien claro lo que Dios piensa del "problema homosexual". No es menos que un problema, sino más que un problema. Aquí viene la palabra de la cual te advertía. Es un pecado. Sí, pecado, no problema. Por favor, al pan, pan y al vino, vino. Si nos vamos a referir a Dios o a la Biblia en cuanto a la homosexualidad, hay que decir claramente lo que Dios nos dice. No es que "ha sido hasta hace poco un problema", como alega erróneamente el sr. Miret, sino que hace muchísimo que es un pecado. ¿Hace cuánto tiempo? Desde el principio.
El Salmo 100:3 afirma que Dios nos hizo y no nosotros a nosotros mismos, y sin ir más lejos, el mismo libro de Génesis, primer libro de la Biblia, en los capítulos 1 y 2, nos enseña que el Dios sabio y todopoderoso nos hizo en el principio varón y hembra, es decir, un hombre y una mujer, y no dos hombres. Selah.
Luego, si seguimos leyendo la Palabra de Dios, vemos que Dios destruyó a Sodoma y Gomorra por su perversión (Génesis 19) y hasta el día de hoy al pecado de las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, se le llama, fijémonos bien: sodomía, de Sodoma (consulta un diccionario ordinario). En defensa de San Pablo y todos los demás hombres de Dios en la Biblia, si uno es honesto intelectualmente y quiere saber lo que Pablo pensó sobre el asunto, puede leer Romanos 1:27 que dice:
"De igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer [nota: lo cual no es homosexual] se encendieron en su lascivia unos con otros, come tiendo hechos vergonzo sos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío".
Te pregunto: ¿Por qué los homosexuales y los que simpatizan con ellos procuran ver en la Biblia su mismo pecado en hombres que nunca harían tal cosa, antes lo abominaban? ¿Sabes porqué? Te lo explicaré empleando las Sagradas Escrituras. En la epístola a Tito 1:15 explica que: "a los corrompidos e incrédulos nada les es puro, pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas". No son capaces de ver la diferencia entre una amistad sana y santa, y la perversión que quisieran normalizar y promover hasta a veces por medio del trastorno de las Sagradas Escrituras. La miseria busca compañerismo.
No queda interrogante. El problema homosexual es grande, y es más que un problema. Es un pecado cuya paga es la muerte segura y eterna en el lago de fuego como la misma Biblia advierte en Romanos 1:32, tanto a los que lo practican como a los que se complacen con los que lo practican.
El gran engaño.
No es amor al prójimo decirle que no hay ningún problema cuando en realidad, cuando muera, será castigado eternamente por lo que hace. Antes al contrario, hablar así es engaño, y engañar a una persona de forma perjudicial es cruel. Y esto es precisamente el caso con todos los que practican o consienten la homosexualidad, porque ¿sabes quiénes dice Dios que no entrarán en el cielo?
Fijémonos bien en lo que Dios dice:
"¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fomicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones.. . heredarán el Reino de Dios" (1 Corintios 6:9-10).
Así que, definitivamente no es amor consentir al homosexual, o decirle que no es problema sino que sólo es su preferencia y nada más, ni decir que nadie puede juzgarle. Esto no es amor, al contrario, en realidad es engaño y un proceder ilícito.
Ahora, en cambio, afirmo que hay ayuda y esperanza para el homosexual si quiere humillarse suficientemente como para reconocer que lo que él practica Dios lo llama pecado. Precisamente aquí está el problema. Si no lo ve como pecado, no puede encontrar la única solución que Dios le ofrece, la cual no es "aceptarse como es", sino arrepentirse. Pero claro, si todos dicen que no es ni pecado ni problema, ¿cómo va a buscar la solución? En cambio, si llamamos a la homosexualidad como Dios la llama, pecado, y si el homosexual ve su práctica tal como es ante los ojos de Dios, como pecado, lejos de ponerle en una situación sin esperanza, es aquí mismo donde se introduce la esperanza del Evangelio que nuestro Señor Jesucristo y sus Apóstoles predicaron. Y esta misma esperanza la ofrecemos hoya todos los que tienen el pecado homosexual. Necesitan arrepentirse de sus pecados y confiar en el Señor Jesucristo, quien murió sustituyéndoles en la cruz, pagando por los pecados de todos los seres humanos, inclusive por los de los homosexuales.
Esperanzas falsas y vanas.
No, la esperanza no está en que: "la Iglesia modere su duro juicio de siglos", ni en que algún sacerdote o psicoanalista haga disminuir el uso de la palabra "pecado", ni en que la "Santa Sede" dijo "no permite concluir que todos ( ... ) son del todo responsables personalmente de sus manifestaciones". No se puede mejorar la situación del homosexual hablándole así diciendo que si lo hace en amor está bien. No, en vez de darle esperanza esto es lo que aumenta el problema y asegura la condena final del pecador homosexual. Le miente y le engaña, no diciéndole la verdad de lo que Dios piensa sobre la homosexualidad ni lo que Dios hará a los homosexuales no arrepentidos. Y todos los que hablan así con dulzuras y consentimiento o "tolerancia" a los homosexuales cometen el pecado del falso profeta que quiere reconocer y llamar las cosas como son, al pan "pan" y al vino "vino". No se atreve a decir que el problema es un PECADO.
"Cosa espantosa y fea es hecha en la tierra; los profetas profetizaron mentira, y los sacerdotes dirigían por manos de ellos; y mi pueblo así lo quiso. ¿Qué, pues, haréis cuando llegue el fin?" (Jeremías 5:30-31).
"Desde el profeta hasta el sacerdote todos hacen engaño. Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz" (Jeremías 8:10-1 l).
A Dios no le agrada el proceder del falso profeta y del sacerdote engañador. Porque Dios sabe que si el hombre no ve su pecado apenas verá que tiene que arrepentirse, y sin arrepentimiento no hay esperanza. Dios declara en Proverbios 28:13 que: "El que encubre sus pecados no prosperará; más el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia". Sólo aquí vemos la misericordia de Dios. Dios no hará la vista gorda, no pasará por alto los pecados, esto no sería misericordia sino injusticia. Dios ofrece su misericordia a los que confiesan y se apartan de sus pecados. El falso profeta y el sacerdote engañador, con sus palabras suaves, quitan la misericordia de Dios de la persona, y "curan con liviandad la herida". Ellos dicen "paz" en vez de "pecado", y suena dulce, pero es mentira dañina.
La Esperanza y Ayuda Verdadera.
Así que el verdadero amigo y ayudador del homosexual es el que NO le engaña ni le consiente con palabras suaves. Los de la verdadera fe apostólica aman al homosexual y buscan su bien, porqué quieren verle arrepentido, perdonado y cambiado por el poder de Evangelio de Jesucristo. Así que, si llamamos a la homosexualidad pecado, no es que no tengamos amor, ni mucho menos, es el amor que dice la verdad. Dios dijo a Isaías:
Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado.
Sí, la homosexualidad es un pecado grave y abominable. Pero Dios ama al homosexual y quiere salvarte y cambiarle por su gran poder por medio del Evangelio. El primer paso que hay que dar es reconocer que es pecado y arrepentirse tomando el mismo punto de vista que Dios toma sobre el asunto, el cual es revelado en la Sagrada Biblia. Aunque al homosexual le parezca imposible cambiar, imposible controlar sus pasiones y sus preferencias perversas, por medio del poder de Dios es posible. Hay esperanza y ayuda para todos los que, huyendo del pecado y del juicio venidero, se refugian en el Señor Jesucristo como su Salvador. La homosexualidad es pecado, pero: "Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores" (1 Timoteo 1:15). El vertió su preciosa sangre en la cruz del calvario muriendo en lugar del pecador, en el lugar tuyo. Resucitó de la tumba y está sentado en gloria y honor en el cielo, poderoso para salvar perpetuamente a todos los que por El se acercan a Dios (Hebreos 7:25), inclusive a los homosexuales. San Pedro afirma que en cuanto a Jesucristo, es el único Salvador, diciendo que: "En ningún otro hay salvación" (Hechos de los Apóstoles 4:12). Sí, la homosexualidad es un problema, y más, un pecado, pero Jesucristo es poderoso para salvar y librar aún de este pecado, como dice el himno:
"¿Quieres ser salvo de toda maldad? Tan sólo hay poder en mi Jesús.
¿Quieres vivir y gozar santidad? Tan sólo hay poder en Jesús.
¿Quieres ser libre de orgullo y pasión? Tan sólo hay poder en mi Jesús.
¿Quieres vencer toda cruel tentación? Tan sólo hay poder en Jesús.
Hay poder, poder, sin igual poder, en Jesús, quien mudó.
Hay poder, poder, sin igual poder, en la sangre que El vertió".
La solución no está en analizar los genes, ni psicoanalizar vida del que practica este pecado. El pecado esclaviza y es un amo cruel, pero hay poder en el Señor Jesucristo para ser limpiado y libertado de esta esclavitud. Sí, es cierto que la única esperanza que hay para el homosexual, sea hombre o mujer, es el Evangelio del Señor Jesucristo. Así que, sin odio, en amor espiritual y como un verdadero amigo, declaro cuál es la única solución y esperanza: "Arrepentíos y creed el evangelio".
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