¿Presentación o Porción?

    Sin duda habrás visto una hamburguesa con mucho pan y poca carne. Quizá también hayas estado en un restaurante de categoría donde lo que destaca de la comida es la “presentación”, no la “porción”, ¡por lo general rodeada de mucha guarnición vistosa y poco comestible! En fin, ¡te vas haciendo la idea! Mucho adorno, y poco contenido.

    Hoy, tristemente, muchas iglesias que profesan ser cristianas, junto a otros ministerios como campamentos y grupos de jóvenes, están enfatizando mucho el adorno, pero ofreciendo poco alimento espiritual. Abundan los programas y los eventos sociales. Actividades extremadamente mundanas y vacías de toda seriedad dominan los programas, ya sea en las reuniones de iglesia o en otras actividades. Mucho de esto es un esfuerzo para atraer a la gente y/o impedir que se marche. A este respecto se ha dicho, acertadamente: “¡Con lo que les has ganado es a lo que les has ganado!”

    Tengo una carga ahora mismo por los campamentos. Es preocupante el hecho de que muchos niños atraviesen sus años de campamentos, escuchando el Evangelio, a Dios gracias, pero emergiendo como creyentes inmaduros, y en algunos casos, como hombres y mujeres inmaduros. Todo cuanto recuerdan de los campamentos son los “adornos”. La manera ridícula en que se pintaron las caras o los dedos de los pies. Los partidos de futbol en el barro. El consejero “guay” que salió de la cabaña con su grupo después del toque de queda. Aprendiendo a tirar a matar con bombas de pintura. La música superficial y repetitiva que se cantaba una y otra vez. Se acuerdan de todo eso, pero no se les ha quedado nada de provecho espiritual. Con toda buena intención, la diversión y los juegos sutilmente reemplazan la Palabra de Dios, la cual a menudo sólo se ofrece a nivel devocional.

    Sugiero que es hora de plantearse algunas preguntas. ¿Qué estamos produciendo en nuestros campamentos? ¿Jóvenes poco serios e inmaduros cuyas mentes están llenas de juegos, películas, actividades y trastadas, o hombres y mujeres que han madurado física y espiritualmente como resultado de sus experiencias en los campamentos a través de los años? ¿Es mejor tener un campamento de 200 niños que vuelven a casa acordándose únicamente del día en que se disfrazaron como personajes de La Guerra de las Galaxias, o tener un campamento de 50 niños que disfrutaron de los juegos, el deporte y la piscina, pero que también, y lo más importante, comprendieron la verdad de la Palabra de Dios? (2 Timoteo 2:4).

    Si estás involucrado en el ministerio de los campamentos, piensa en cómo llegaron los niños y los jóvenes, y en cómo se marchan. ¿Qué es lo que destaca en su memoria? ¿Los “adornos”, o el contenido real?  No traguemos la idea de que los “adornos” son esenciales para un campamento exitoso. Nada puede ser mejor que una experiencia en un campamento que presenta el Evangelio y fomenta madurez espiritual.                 

                            Steve Hulshizer

traducido por Emily Knott de González, de la revista Milk & Honey (Leche y Miel)