¿Por Qué Los Cristianos Fusilan A La Biblia?
A menudo, hablando de la Biblia, aparecen palabras como "inerrante" e "infalible", y también frases como "autoridad final". Otra palabra empleada con respecto a la Biblia es "suficiente". Las palabras pueden tener diferentes significados y aplicaciones, pero la palabra "suficiente", cuando es aplicada correctamente a la Biblia, es un plomero puesto sobre la persona. Descubre cuál es su comprensión y cuánto aprecia el poder de la Palabra de Dios cuando habla de la naturaleza del hombre y cómo él cambia. Cuando hablamos de la Biblia como la Palabra de Dios, no estamos refiriéndonos solamente a las palabras que están en las páginas, sino también de la presencia de Dios en Su Palabra, y la actividad acompañadora del Espíritu Santo que aplica la Palabra a nuestras vidas.
La suficiencia de la Palabra de Dios puede ser apreciada a lo largo de la Biblia, pero citaremos uno o dos pasajes aquí. Un pasaje enseña claramente cómo Dios quiere que Su Palabra sea suficiente en asuntos de vida y conducta, y el otro indica cómo Dios está directamente involucrado en nuestras vidas en Su Palabra y por medio de ella:
"Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que han en el mundo a causa de la concupiscencia" (2 P. 1:2-4).
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (He. 4:12-13).
Considerando la profundidad y la magnitud de la Palabra de Dios, y cómo la aplica Dios, que "conoce los pensamientos y las intenciones del corazón", es extraño que tanta gente que profesa ser cristiana vaya corriendo en pos de la sabiduría de los hombres. La siguiente pregunta revelará seguramente la confianza que uno tiene en la Palabra de Dios en contraste contra la sabiduría de los hombres: ¿Es suficiente la Palabra de Dios para tratar los mismo problemas de la vida que los cristianos cuentan a los psicoterapeutas? Si la palabra "suficiente" confunde a alguno, entonces emplea su sinónimo: "bastante".
Esta pregunta normalmente es suficiente, esto es, bastante, para distinguir entre los que realmente creen y confían en la Palabra de Dios, y los que confían en la misma sabiduría de los hombres acerca de la cual la Biblia nos advierte. Sin embargo, los que promueven la psicoterapia y la piscología que la apoya, a menudo minan la confianza en Dios y en Su Palabra suficiente. Ocultan o hacen borrosas el distintivo de su suficiencia, empleando lógica fallada y comentarios que son poco más que echar capotes.
Vemos un ejemplo de esto en el artículo del psiquiatra Dwight L. Carlson, titulado: "Exponiendo el Mito de que los Cristianos no Tienen Problemas Emocionales", que apareció en la revista Christianity Today (2/9/98). Imprimimos la respuesta excelente de Louis Whallon en el número de mayo-junio de 1998 de PsychoHeresy Awareness Letter ("Exponiendo el Mito de que los Cristianos Necesitan Psicoterapia"). Ahora nos dirigimos a un problema que tiene que ver con la forma confundida de pensar del señor Carlson.
En su artículo, Carlson emplea varios fallos de lógica que, al examinarlos, revelan su razonamiento ilógico. Si su propósito al escribir aquel artículo fue demostrar que sabe cómo usar lógica fallada, lo ha logrado. Por ejemplo, dice: "Sé que suena antibíblico decir que algunos individuos necesitan más de lo que la iglesia puede ofrecer, pero si mi coche necesita una transmisión nueva, ¿he de esperar que la iglesia lo haga? O, si rompo mi pierna, ¿consulto a mi pastor? Por alguna razón, en lo tocante a las necesidades emocionales, pensamos que la iglesia debe poderlas tratar a todas". Nota que él hace, en efecto, equivalentes el recambio de transmisión, la pierna rota y las "necesidades emocionales". Esta confusión de lo tangible con lo intangible, lo físico con lo mental, es dominante en el artículo de Carlson. Su confusión entre lo físico (la transmisión y la pierna) y lo mental (las emociones) es el mismo error lógico cometido en el pasado por muchos psiquiatras al etiquetar a los problemas de la vida como "enfermedades". Es de agradecer que muchos en la psiquiatría se han arrepentido de este error, aunque algunos psiquiatras como Carlson siguen perpetuando el mito. El error de confundir la mente y el cuerpo abre la puerta al uso del modelo médico en lo concerniente a la mente.
A menudo la gente recurre a esto que llamamos el "modelo médico" para justificar el uso de psicoterapia. Al usar el modelo médico, su suposición es que podamos pensar y hablar de la enfermedad mental del mismo modo y con los mismos términos que la enfermedad médica. Después de todo, razonan estas personas, ambas son llamadas "enfermedades".
En el modelo médico los síntomas físicos son provocados por algún agente patogénico. Por ejemplo, una fiebre puede ser producida por los virus; quita al agente patogénico y alivias el síntoma. O, una persona puede tener la pierna rota; enyesa la pierna usando la técnica correcta y se curará. Tenemos confianza en este modelo porque ha funcionado bien en el tratamiento de dolencias físicas. Al transferir fácilmente el modelo del mundo médico al mundo psicoterapeuta, muchos creen que los problemas mentales también pueden ser considerados como iguales a los problemas físicos.
La práctica de la medicina trata con los aspectos físicos y biológicos de la persona; la psicoterapia trata con lo social, mental y emocional. Los doctores de medicina procuran curar el cuerpo, pero los psicoterapeutas procuran aliviar o curar los problemas emocionales, mentales y aun los sufrimientos espirituales, y establecer nuevas formas de comportamiento social. A pesar de tales diferencias, Carlson emplea el modelo médico para apoyar las actividades del psicoterapeuta.
La gente piensa que si uno puede tener un cuerpo enfermo, entonces debe ser posible tener una mente enferma. Pero, ¿es la mente parte del cuerpo? ¿Podemos realmente equivaler la mente con el cuerpo? Los autores de THE MADNESS ESTABLISHMENT ("El Establecimiento de la Locura") dicen: "No como muchas enfermedades médicas que tienen etiologías que se puede verificar científicamente, y métodos prescritos de tratamiento, la mayoría de las 'enfermedades mentales' ni tienen causas científicamente establecidas ni tratamientos de eficacia comprobada" (F. Chu y S. Trotter, 1974, pág. 4).
La psicoterapia trata con los pensamientos, las emociones y el comportamiento, pero no con el cerebro mismo. La psicoterapia no trata la biología del cerebro, sino la actividad de la mente y el comportamiento social del individuo. En la medicina entendemos qué es un cuerpo enfermo, pero ¿cuál es el paralelo en la psicoterapia? Es obvio que en la psicoterapia la enfermedad mental no significa una enfermedad de cerebro. Si las enfermedades del cerebro fueran el caso, entonces la persona sería una paciente médico, no una paciente mental. El psiquiatra Thomas Szasz hace referencia con agudeza al "impostor psiquiátrico" que "apoya un deseo común y culturalmente compartido de equivaler y confundir el cerebro y la mente, los nervios y el ser nervioso" (Szasz, The Myth of Psychotherapy, "El Mito de la Psicoterapia", 1978, pág. 7). Es necesario comprender esta distinción para apreciar las diferencias.
Como razona el psiquiatra E. Fuller Torrey, las enfermedades son cosas que las personas tienen o padecen, mientras que el comportamiento es algo que ellas hacen. Echar en el mismo saco el cuerpo y la mente es dar apoyo a la vista atea y mecánica del hombre, o es cometer un grave fallo de lógica. La aplicación del modelo médico a la mente, como hace Carlson con su confusión de la pierna y las "necesidades emocionales", es algo que crea toda clase de problemas lógicos. Torrey dice: "el modelo médico del comportamiento humano, llevado a sus conclusiones lógicas, carece de sentido y de funcionalidad. No responde a las preguntas que se le hacen, no provee buen servicio, y conduce a una serie de absurdos dignos de un circo romano" (Death of Psychiatry, "La Muerte de la Psiquiatría", 1974, pág. 24).
El Dr. Ronald Leifer, en su libro In The Name Of Mental Health ("En Nombre de la Salud Mental"), dice:
"Si concedemos que en... la medicina el término "enfermedad" se refiere al cuerpo, calificarlo con el término "mental" es en el peor caso una mezcla de niveles de lógica llamado un error de categoría, y en el mejor caso es una redefinición radical de la palabra "enfermedad". Un error de categoría es un error en el uso del lenguaje que, en su turno, produce un error en el modo de pensar... Sea la mente lo que sea, no es una cosa como los músculos, los huesos y la sangre (In The Name Of Mental Health, "En Nombre de la Salud Mental", 1969, págs. 36-37, énfasis añadido).
Leifer discursa sobre los argumentos a favor del modelo médico, y luego los defectos de todos esos argumentos. Concluye diciendo:
"Entonces las ventajas principales de este argumento no son ni científicas ni intelectuales. Son sociales. Predisponen al público sin estudios a tener prejuicio y ver las prácticas psiquiátricas más como medicina que como control social, socialización, educación y consolación religiosa. Les induce a suponer que el psiquiatra, como otros médicos, siempre sirve al individuo en su búsqueda de la vida, la salud y la felicidad" (pág. 42).
Carlson aparentemente no cree que la Palabra de Dios potenciada por el Espíritu sea suficiente para tratar con los problemas de la vida, de otro modo, ¿para qué apoyar tan fuertemente el uso de la psicoterapia y la psicología que la apoya? Lo que deben explicar Carlson y otros que tan poca confianza tienen en las Escrituras (sin recurrir a sus fallos de lógica), es por qué los cristianos necesitan las opiniones de hombres del Siglo XX para tratar los problemas de la vida, en lugar de solamente la Palabra de Dios? Carlson ha escrito un libro titulado: Why Do Christians Shoot Their Wounded? ("¿Por Qué los Cristianos Fusilan a sus Heridos?"). Una pregunta más significativa es: "¿Por qué los cristianos fusilan a la Biblia?"