LA IGLESIA Y LA GRAN TRIBULACIÓN

 

A continuación presentamos siete puntos muy importantes de comprender si queremos responder correctamente a la pregunta de si la iglesia pasará por la Tribulación.

Punto 1:     

Respecto a la iglesia, ¡NUNCA se le manda en la Biblia que espere a la Tribulación y al Anticristo!  A la iglesia se le ordena que espere con ansiedad la Segunda Venida de Jesucristo:

"Esperando aquella esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tit. 2:13).

Punto 2:    

Las Escrituras nos hablan muy claro de distinguir entre la Venida de Cristo POR sus santos y la Venida de Cristo CON sus santos:

Existe una diferencia entre la “Parousía” (presencia), y la “Epifanía” (manifestación) del Señor. La primera se refiere a Su Venida en las nubes a POR sus santos -- la iglesia -- (1 Ts. 4:16, 17; Jn. 14:3) y la segunda se refiere a Su Venida CON sus santos -- la iglesia -- “y con los ángeles de su poder” en Su manifestación y en Su Reino a este Mundo cuando “todo ojo le verá...” (2 Ts. 1:7; 2:8; Ap. 1:7).

Punto 3:   

Así como Jesucristo es la manifestación expresa del Dios Invisible, el Anticristo va a ser la manifestación y la encarnación del mismo Satanás.

La Meta del Cristianismo es la Persona misma de Jesucristo. Así mismo la Meta del cristianismo nominal o falso, será la persona del Anticristo.

La profecía más antigua con relación al Anticristo, la tenemos en Génesis 3:15. Aquí se nos habla de “la simiente de la serpiente” en contraste con “la simiente de la mujer”. La simiente de la mujer, tiene su culminación en Cristo, mientras que la simiente de la serpiente, encontrará su perfecto cumplimiento en el Anticristo.

Rige un principio muy básico en el Gobierno Divino para este Mundo, el cual determina que todas las coasas, tanto las buenas como las malas, han de llegar a su debida madurez.

Punto 4:   

El Rapto o Arrebatamiento completo (no parcial) de la Iglesia es el primer acontecimiento que se espera de la Segunda Venida de Cristo y con el Arrebatamiento, terminará ésta Dispensación presente de Gracia (1 Ts. 4:13-18).

La palabra “arrebatamiento” se usa para describir el acto por cual los cristianos serán “tomados” o “quitados” de este mundo para estar “siempre con el Señor” (1 Ts. 4:17).

Punto 5:  

a) La “tribulación” será traída a este mundo por el Anticristo. ¡Nunca vendrá la tribulación por medio de Cristo ni por Su iglesia!

b) Para que ocurra la Tribulación y la “Gran Tribulación”, debe ser manifestado a este mundo “aquel inicuo”, “el hombre de pecado”, “el hijo de perdición” (2 Ts. 2:3, 8), cosa que todavía no ha sucedido.

c) Para que el Anticristo se manifieste a este mundo debe ser quitado de en medio: “lo que le” y “el que le detiene” para que se manifieste a su debido tiempo el misterio de iniquidad (2 Ts. 2:6-7).

d) Según los eruditos del griego los dos pronombres que se refieren al que: “le detiene”, son un “neutro” y un “masculino”, que se refieren al Espíritu Santo, que será  quitado, cuando la Iglesia que es Su Templo sea arrebatada. Es el Espíritu Santo y Su presencia en la Iglesia lo que ahora impide la manifestación del hombre de pecado.

e) Así que, concluimos este punto nº5 diciendo lo siguiente:

      1.     Para que la Tribulación y Gran Tribulación aparezca en la Tierra, primero debe aparecer, manifestarse “el inicuo”, el Anticristo.

      2.     Para que el Anticristo se pueda manifestar a este Mundo, debe serle facilitado el camino de todo obstáculo; debe ser “a su vez quitado               lo que la presente lo  detiene” (2 Ts. 2:6-7).

      3.     Para que el Anticristo no halle ningún obstáculo y que le permita manifestarse libremente, siéndole quitado: “lo que al presente lo               detiene”.

Punto 6:        

Concluimos, pues, que la Iglesia no está llamada a pasar por la Gran Tribulación, porque será arrebatada antes al Cielo.

Punto 7:        

Si por la “gran multitud incontable” que encontramos en Apocalipsis 7:9-17 y que nos dice “que han salido de la gran tribulación” (7:14) lo aplica a la Iglesia, le diremos que no es correcto por varias razones:

1.     Esta multitud de gente procede de “todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas”, una muchedumbre universal. ¿Será entonces la iglesia por ser su característica católica o universal? Por el v. 14 deducimos claramente que no es la Iglesia de Cristo.

2.     Este grupo Universal se trata solo de gentiles salvos que lo serán en el tiempo de la Tribulación, cuando la iglesia ya ha sido arrebatada al Cielo.  Y además que la Iglesia  se compone de “judíos y gentiles”.

3.     ¿Porqué están “vestidos de ropas blancas”? Todos en el cielo visten de vestiduras blancas, representando la justicia, la pureza y la santidad como Dios (Dn. 7:9), Cristo  (Mr. 9:3), los ángeles (Mt. 28:3; Hch. 1:10), la Iglesia (Ap. 3:4; 4:4); y los salvos de la Tribulación (Ap. 7:9). Aunque debemos aclarar que la palabra más exacta para este grupo de salvados durante la Gran Tribulación es  στολη (stolë) que indica “estola”, es decir: se trata de “estolas blancas”. Mientras que para la Iglesia se aplica la  palabra  ιματιον (imation) que indica “vestido” o “vestiduras”.

4.     Uno de los Ancianos le pregunta a Juan acerca de esta “gran multitud”:

         a) “¿Quiénes son?” y

         b) “¿De dónde han venido?” (Ap. 7:13-14)

    SIETE DIFERENCIAS ENTRE LA IGLESIA Y ESTE GRAN MULTITUD DE SALVOS

    LA IGLESIA:

    LA GRAN MULTITUD:

    1.      Fue guardada de la Tribulación (Ap. 3:10)

    1.      Estos salieron de Ella (Ap. 7:14)

    2.      Llevan vestiduras blancas (Ap. 4:4)

    2.      Estos llevan “estolas” blancas (Ap. 7:9)

    3.      Se sientan en tronos (Ap. 4:4)

    3.      Están en pie ante el Trono (Ap. 7:9, 15)

    4.      Llevan coronas (Ap. 4:4)

    4.      Estos no llevan coronas

    5.      Tienen arpas y copas de oro (Ap. 5:8)

    5.      Estos palmas en las manos (Ap. 7:9)

    6.      Cantan una nueva canción (Ap. 5:9)

    6.      Estos claman a gran voz (Ap. 7:10)

    7.      Son reyes y sacerdotes (Ap. 5:10)

    7.      Estos le sirven día y noche (Ap. 7:15)

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