La doctrina de los Testigos de Jehová, ¿es inmoral?

        No es agradable decirlo, pero en verdad lo es, a causa del peligro real que presenta, cuando adormece a las almas, que no deben temer, según ellos, al Más Allá, porque los malos serán aniquilados.

        La aniquilación completa, lejos de espantar a los malvados, les entusiasma, ya que nada arriesgan, por lo que hacen suyo “el comamos y bebamos que mañana moriremos”. Así que nada a temer por sus maldades. No hay que dar cuenta a Dios como Juez Supremo.

        De esta filosofía “rutherfordista” no tienen nada que temer ni los bandidos, ni los asesinos, ni los perversos: basta con dejarse morir sobre la esponjosa almohada de la tranquilidad del alma, pues según el inventor de los llamados “Testigos de Jehová”, jamás serán molestados en su sueño eterno. La obra “¿Dónde están los muertos” del Juez J. F. Rutherford, así lo enseña.

        Yo me pregunto, ¿Dónde está el castigo al mal cometido, y dónde la Justicia de Dios que debe dar a cada uno según sus obras? Entonces, doctrinas como ésta ¿no son inmorales? ¿Cómo invitar a “dormir en paz” a los grandes masacradores, que ordenaron matanzas en serie, o encendieron las cámaras de gas y cosas peores todavía? ¿Será a todo esto que el citado autor llamaría tiernamente “Predicar la Buena Nueva y la Consolación”? (pág. 24).

        Se dirá: “pero todos estos son muy grandes pecadores”. ¿Y qué parte les será reservada a los otros? Lo que nos enseña la obra que estudiamos es que no habiendo ellos desmerecido del derecho a la vida, un día vendrá en que resucitarán y provistos de un nuevo cuerpo, serán presentados al Soberano Juez. ¿Y esto para qué? ¿Para responder sin duda de sus actos? ¡Oh no!; sino más bien, tendrán una “nueva oportunidad” para obtener la vida eterna sobre una tierra restaurada y bendita. ¡Si aceptan esta oferta, serán promovidos a la felicidad eterna!

        ¿Y si no aceptaran? Entonces, dice el fundador de los falsos testigos de Jehová, entonces serían destruídos, desapareciendo en la ndad (pág. 53). Y así, todo será para bien en el mejor de los mundos. ¡Triste nuevo evangelio de estos falsos apóstoles, que lo llaman Buena Nueva! ¿Cómo imaginar un mejor evangelio para el gusto de los criminales, de los impúdicos y de todos los impenitentes...?

        Tan desconcertante evangelio además de mentiroso, no puede regenera r de ninguna manera al humano. ¿Dónde en todo esto hallaremos la convicción de pecado y el ejercicio de la conciencia? ¿Dónde el arrepentimiento? ¿Y qué de la fe y la vida santificada? ¿Dónde colocar a la Justicia de Dios y su Juicio que dará a cada cual según sus obras?

        Semejantes enseñanzas son antibíblicas e inmorales.

Benedicto L. Alonso, 1990

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