Catedrático
de Historia Islámica:
“Las
raíces del terrorismo moderno están
LO QUE EL CORÁN
REALMENTE ENSEÑA
Ya
con doce años Marc A. Gabriel podía recitar de memoria el Corán. Llegó a ser imán
de una mezquita y profesor de Historia Islámica en la Universidad Al-Azhar en
El Cairo, universidad más importante del mundo con más de 300.000 estudiantes.
Pero con el paso del tiempo Gabriel comenzó a dudar de si el Islam es una
religión pacífica. Cuando se desvinculó de la fe en Alá perdió su profesorado y
fue torturado por la policía secreta. En base de la lectura de la Biblia se
convirtió a Cristo, cambió su nombre en el que ahora lleva y vive actualmente
en los EE. UU. de América. En su libro “Islam y Terrorismo” Gabriel examina las
raíces del terrorismo moderno. Éstas, como él evidencia en su libro, se
originan en el mismo Mahoma. Sin embargo, en el principio había “recibido” una
religión pacífica, pero después de su expulsión de La Meca a Medina, sus “revelaciones”
evocaban la violencia contra todos los que profesaban otra fe. En ello, Mahoma
no tuvo ningún reparo en recurrir al asesinato. - A continuación un extracto
del análisis que hizo Gabriel.
La gente de Occidente tiene un gran
problema en entender a los terroristas. “¿No están todos locos?” se preguntan.
Yo les puedo asegurar que ellos no están locos. Tampoco son psicópatas que
encuentran placer en hacer daño a los demás. No, ellos siguen una filosofía, y
una vez que se comprenda esta filosofía, ninguna hazaña de ellos nos podrá
sorprender.
La palabra Islam significa “sujeción”;
un musulmán es uno que se sujeta a Alá. La pregunta que hay que hacer es, pues:
¿Qué quiere Alá? La respuesta está en los libros sagrados del Islam, el Corán y
los Haditas. El Corán contiene las palabras reveladas a Mahoma, y los Haditas
son narraciones acerca de los compañeros suyos, de sus esposas y las palabras y
los hechos del profeta. La mayoría del mundo islámico considera a los Haditas
una autoridad que obliga a la obediencia. Es, pues, importante tener en cuenta
a los Haditas porque la vida de Mahoma y sus doctrinas forman el fundamento
para la estrategia de guerra hoy practicada. El Islam es una religión de las
obras, y la entrada en el paraíso (o el cielo) depende de los méritos que uno
hace. Lo triste del asunto es que un musulmán nunca podrá estar seguro de su
salvación. Cuando llegue el Día del Juicio, – como suponen – Alá pesará las obras buenas con las malas, y
decidirá acerca del destino. No existe ninguna garantía de que se pueda
alcanzar el paraíso, tampoco si uno ha hecho obras buenas durante toda la vida.
Todo dependerá de cómo decidirá Alá.
El paraíso garantizado
Solamente existe un modo para
asegurarse el paraíso: este modo es el motivo que sirve a los terroristas
suicidas y a los luchadores de la 'yihad'. Consiste en dejar la vida en la
yihad - morir en la lucha contra los enemigos del Islam. Yihad significa
propiamente lucha. En la ciencia de derecho islámico, la yihad está definido
por la Sura 8, 39 como sigue: “[la yihad] es la lucha contra todo aquel que
obstaculiza la expansión del Islam, o la lucha contra todo aquel que se niega a
aceptar al Islam” (traducción literal del documento alemán).
¿Qué ocurre con los versos amables
que hablan positivamente de los cristianos? En el Corán hay por lo menos 114
versos que hablan de amor, paz y perdón, pero igualmente hay pasajes
que condenan a los cristianos al infierno. En los casos de contradicción
dentro del Corán están los eruditos islámicos que deciden entre los unos y los
otros, según el principio del “Naskh”. Este se basa en el hecho de que las
diferentes revelaciones a Mahoma tuvieron lugar durante un espacio de 22 años.
Algunas partes del Corán le venían más tarde, y otras antes. Para resolver una
contradicción entre ellas, se ha seguido el principio de la sustitución de las
revelaciones anteriores por las postreras.
Una
revolución política
Los
mensajes que Mahoma recibió al principio eran pacíficos y amables para atraer a
la gente. Pero estas circunstancias cambiaron. En La Meca, ciudad donde Mahoma
predicó, le pusieron resistencia. De manera que la abandonó el año 622 d. de
Cristo. Se fue a la ciudad de Yathrib, hoy se llama Medina, donde organizó una
fuerza militar, aumentando sus seguidores. Después regresó a La Meca para
conquistarla junto con los pueblos alrededor. De esta manera, el Islam, siendo
una religión se transformó en una revolución política.
En
La Meca, la vida del profeta Mahoma giraba alrededor de oraciones y
meditaciones acerca de la paz y la convivencia con otros. Sin embargo, en
Medina, Mahoma se transformó en un “Führer” militar. De allí viene que las
revelaciones postreras que recibió este profeta hablan del poder militar y de
conquistas en el nombre del Islam, la yihad. En Medina fue donde se escribió la
Sura 9,5 que se conoce como el “verso de la espada”. En él se explica que los
musulmanes deben luchar contra todo aquel que no quiera convertirse al Islam.
Un 60% de los versos del Corán hablan de la yihad, cosa plausible, porque
Mahoma recibió la principal parte del Corán después de haberse marchado de La
Meca. La yihad se hizo, pues, la fuerza motriz del Islam.
Yihad
- tarea obligatoria para todos
Sería
ventajoso si los versos en el Corán apareciesen por orden cronológico, pero
esto no es el caso. Sin embargo, hay ediciones del Corán en las que se notifica
el lugar donde fueron reveladas las suras, si en La Meca o en Medina. Pero para
cerciorarse de esto es preciso tener acceso a los manuales de la ciencia islámica.
Encontramos,
pues, que la yihad es una orden apremiante para cada musulmán. La yihad
comprende la sujeción forzosa para todas las personas que no aceptan el Islam.
Durante el tiempo de Mahoma, la yihad fue practicado contra cristianos y judíos.
Dejemos que el mismo Corán se exprese: “Aquellos que nieguen el Islam deben ser
muertos. Si se vuelven (del Islam), entonces cogedlos, matadlos donde los
encontréis” (Sura 4, 89 [91] traducción directa del documento alemán que se
apoya en la edición inglesa del “Noble Quran”).
Con
palabras excesivamente claras y fuertes, el Corán manda a los musulmanes que
fuercen a la conversión a los cristianos y judíos. “¡Los que recibisteis el
Libro (judíos y cristianos)! Creed en lo que hemos revelado (a Mahoma) en
confirmación de lo que ya teníais, antes de que borremos los rasgos de los
rostros (haciéndolos como las nucas, sin nariz, boca ni ojos), y los volvamos
hacia atrás o los maldigamos como maldijimos a los transgresores del sábado. La
orden de Alá se cumple” (Sura 4, 47; las palabras que aparecen entre paréntesis
se encuentran en la edición inglesa. En la versión española de Plaza &
Janes Editores S.A. de 1980, el verso citado es el N° 50).
Dominio
mundial del Islam
Para
los musulmanes la yihad no es opcional; es su deber, porque Alá lo manda así
(Sura 9, 29 [+38]). Todos los musulmanes deben, pues, obedecer esta orden con
el fin de cumplir con la fe. Las únicas excepciones son los minusválidos, los
ciegos o los mutilados (Sura 4, 95 [97]). El propósito de la yihad consiste en
el levantamiento del dominio musulmán en todo el mundo. El Islam enseña que Alá
es la única autoridad. Es por eso que todos los sistemas políticos deben
basarse en las doctrinal de Alá, y en ninguna otra. Los demás sistemas políticos
– desde la democracia hasta la dictadura – son considerados obra humana, y por
eso sin validez alguna.
Adaptarse
para conquistar
La teología islámica conoce
tres fases para la yihad. En la fase de debilidad están los casos de cuando los
musulmanes se encuentran en la minoría dentro de un país no islámico. En tal
caso, la yihad abierta no es to más adecuado. Los musulmanes tratan de
sujetarse a las leyes civiles de los respectivos países.
Sin
embargo, se afanan en incrementar el número de ellos. Es en esta fase en la que
los musulmanes hacen caso a la palabra que Mahoma recibió en La Meca que dice
que en cuanto a la religión no se debe usar la fuerza (Sura 2, 256 [257]). Es
este pasaje que se cita con frecuencia para demostrar que el Islam no fuerza a
nadie a la conversión. Luego hay otros versos que hablan de la convivencia
pacifica y tranquila con los “infieles”. Pero tenemos que tener ante la vista que
Mahoma escribió estas palabras cuando él y sus feligreses aún eran un grupo
pequeño y débil estando en La Meca. Pero después de que su movimiento aumentó
en fuerza recibió Mahoma nuevas palabras que reemplazaron dichos versos
anteriores.
En
la fase de preparación entran cuando hayan llegado a una minoría influyente.
Puesto que su meta es la confrontación directa contra su enemigo, se hacen
preparativos tanto en lo económico, físico y militar como en lo espiritual. En
la Sura 8, 59-60 (61-62) se dice: “Que los infieles no crean que logren
escapar; no podrán frustrar (a Alá). Así que, preparad contra ellos lo que podáis
con guerreros y caballos para aterrorizar a los enemigos de Alá y de vosotros,
y otros distintos de ellos que Alá conoce”. (traducción directa del documento
alemán que se apoya en la edición inglesa del “Noble Quran”).
Mahoma
como ejemplo
La última
fase de la yihad habrá llegado cuando los musulmanes disponen de fuerza
(social), influencia y poder. En esta fase, cada musulmán queda en la obligación
de combatir al enemigo activamente, derrocar el sistema político del país no
islámico y levantar el dominio del Islam. Esta fase se fundamenta en la Sura
9,5 que fue la última revelación que recibió Mahoma referente a la yihad: “Matad
a los idólatras donde los encontréis. ¡Cogedlos, sitiadlos! ¡Preparadles toda
clase de emboscadas!” Estas tres fases corresponden exactamente a lo que
Mahoma experimentó. Al principio no
mostró ninguna agresión contra sus adversarios. Al salir de La Meca, dedicó
su primer año en Medina al reclutamiento y a la preparación de su fuerza
militar. Luego declaró la yihad, embistió contra sus enemigos, conquistó
completamente La Meca y la sujetó a el.
¿Creen
todos los musulmanes en la yihad? La mayoría de los musulmanes son musulmanes
seculares, y desaprueban la llamada a la guerra santa. Son los musulmanes
fundamentalistas que cometen las acciones terroristas. Ellos son quienes
practican el auténtico Islam.
(De ideaSpektrum N° 13 del 31 de
marzo de 2005, Postfach 1820, D-35528 Wetzlar. Permiso concedido para su
publicación y la difusión gratuita).
¿Qué es lo que motiva a los musulmanes a la “guerra santa”?
Por
Ludwig Schneider, Jerusalén.
Dialogando con los cristianos, los
musulmanes creen haber encontrado apoyo en el Nuevo Testamento, particularmente
en el pasaje que dice: “Dios, habiendo hablado en otro tiempo muchas veces y
de muchas maneras a los padres por los profetas” (Hebreos 1:1). Las dos
palabras “en otro tiempo” (que en griego es una) las interpretan como un
posible futuro (en castellano seria el vocablo “entonces” que se usa para
referirse al pasado y al futuro). En consecuencia – afirman– habló Dios primero
a través de Abraham, luego de Moisés, de Jesús y finalmente a través de Mahoma.
Ellos afirman que Alá es el nombre
de Dios. Pero el nombre del Dios único [que se manifestó a Adán, a Abraham, a
Moisés etc.] se llama ‘YHWH’ que no tiene nada que ver con Alá, ni etnológicamente
ni históricamente. Quien conoce el origen del Islam, sabe que en el tiempo de
Mahoma (570-632 d. C) en Arabia existían 355 dioses tribales, de acuerdo al número
de los días del año árabe lunar que son 354 o 355 respectivamente. Uno de estos
dioses se llamaba Alá. Mahoma pertenecía a la estirpe de los hachemitas, parte
de la tribu de los Koreichitas. Cuando éstos vencieron a las demás tribus árabes
–bajo el liderazgo de Mahoma– y habiendo masacrado a los Koreichitas con los
cuales concertó alianza de paz, hizo la famosa proclamación: “Allah hu-akbar”,
que no quiere decir: “Alá es grande”, sino “Alá es más grande”, más grande que
los otros dioses tribales.
Una vez subyugadas todas las tribus
bajo la bandera suya, salió con el propósito de conquistar al mundo entero. Con
ello ya estaba puesta en marcha la “yihad”, guerra santa. Mahoma dividió al
mundo en tres partes:
1.
El territorio del Islam - Dar al-Islam
2.
El territorio de la guerra - Dar a-Harb
3.
El territorio de las alianzas - Dar al-Ahd
El
territorio del Islam comprende las naciones netamente islámicas. El territorio
de la guerra está aún por conquistar. El territorio de las alianzas está
respetado únicamente hasta que los aliados se crean seguros –como en el caso de
los Koreichitas– antes de ser atacados y conquistados.
[...]
El verdadero trasfondo que motiva a los terroristas suicidas a lanzarse a la
inmolación, tiene dimensiones más profundas. De acuerdo al dogma islámico, el
territorio que una vez queda declarado territorio del Islam, quedará bajo la
protección y jurisdicción de Alá. Este a la vez garantiza personalmente que
permanezca eternamente en la condición islámica. La credibilidad de Alá
depende, pues, del hecho de si pueda permanecer islámico o no un territorio
suyo.
Los
musulmanes peleaban permanentemente con los señores de Tierra Santa, con los
bizantinos y cruzados, hasta que en el año 1517 alcanzaron la soberanía sobre
Tierra Santa. Con ello la declararon territorio del Islam, zona que nunca más
podría ser apropiada por ajenos, puesto que está bajo la protección personal de
Alá. Con ello comenzó el conflicto actual en oriente próximo, pues unos 400 años
más tarde, en 1917 el general cristiano británico, Allenby, conquistó a los
turcos y quitó este territorio islámico a los musulmanes. Unos 50 anos mas
tarde, en 1967, entraron los judíos en Jerusalén. Con ello, la credibilidad de
Alá decayó.
En
primavera del año 2002, el mufti de Jerusalén, Ikrami Sabri, explicó que el
llamamiento a la yihad tiene el propósito de recuperar el territorio del
Islam, para que sea restablecida la credibilidad de Alá. Esto quiere decir en
concreto: los musulmanes no se lanzan a la muerte con el fin de reconquistar
unos terrenos banales, sino para restablecer el honor de Alá. Creen que si no
lo hacen de esta manera, su fe decaería. Se nota, pues, que detrás de todo está
lo demoníaco de un culto idolátrico que pretende salvar a una divinidad que
nunca existía. Los musulmanes pelean por Alá, pero el Dios de la Biblia (YHWH, “Yo
soy el que soy, el Eterno”) pelea por su pueblo.
(Sacado de www.israelheute.com)
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"La publicación y difusión de este folleto obedece a
la responsabilidad ciudadana y el bien espiritual de los editores que creen en
los valores judeocristianos de nuestra cultura occidental. Se recomienda sacar
fotocopias para distribuirlas gratuitamente entre los conocidos".
"FIRMES HASTA EL FIN", Valencia, España
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