INTEGRAR AL PROVEEDOR Y AL CLIENTE
La última frontera para bajar costes
La logística es puente entre áreas de la empresa y clave para optimizar la gestión externa

LA VANGUARDIA - 05.00 horas - 26/01/2003

 Jordi Goula

 

 

La logística es la última frontera para reducir los costes. Cuando los ingenieros han exprimido la última gota de eficiencia en la producción y los responsables del mercado han alcanzado el máximo en el arte de vender y distribuir bienes, sólo queda mejorar los flujos desde el proveedor hasta la fábrica y desde la fábrica hasta el consumidor final.” Así de claro se expresaba hace un par de décadas Peter Drucker, ¡y vaya si tuvo repercusión! Obviamente, hoy estamos mucho más allá. Mientras la logística tradicional se ocupaba básicamente de la gestión de la cadena de suministros entre la empresa y los proveedores, hoy en día el objetivo principal de la gestión de la logística tiene como componente principal la satisfacción al cliente, haciendo énfasis en la calidad del producto o servicio.

Hace unos años, eso de la logística era cosa de militares, mientras hoy “casi todo” es logística en la empresa, y “por eso la figura del director de logística está cada vez más presente en los organigramas empresariales. Se trata de un área funcional estratégica, donde se tratan decisiones importantes relacionadas con el servicio al consumidor, la integración de la cadena logística, la localización de actividades y el diseño de redes de distribución, el diseño del producto y del embalaje o el comercio electrónico y la e-logística”, explica Daniel Serra, catedrático de Organización de Empresas de la UPF, comentando el estudio que ha dirigido para el Centre d'Economia Industrial (Departament d'Indústria, Cambra de Comerç y UAB), titulado “La logistica empresarial a las portes del nou mil·leni” (se presentará el próximo día 3 de febrero en la Cambra), donde se concluye, entre otras cosas, que la gestión de la cadena logísti-

ca ha pasado de ser una función operativa a tener una función a nivel corporativo que requiere directivos con estudios específicos.

Un cambio radical

Los tiempos en que se hacía un diseño, un prototipo, se producía, se publicitaba y se ponía en el mercado han pasado a la historia. Helena Ramalhinho es profesora de la UPF y colaboradora del informe, y pone un par de ejemplos diáfanos. “Ikea tiene una cierta complejidad logística. Si lo conoce, lo entenderá bien, ¿no? Bueno, pues no aprueban ningún nuevo producto sin haber tenido en cuenta el transporte, el almacenaje y el embalaje. Por supuesto, el mismo diseñador ya elabora sus propias autorrestricciones al pensar en los materiales con los que se va a fabricar, en los proveedores y los clientes a los que se dirige. Los puntos de venta y almacenes de Ikea son un ejemplo de aprovechamiento del espacio y de algo que a menudo se olvida: que ‘el aire es caro’. Otro caso es el de Hewlett Packard, que enviaba las impresoras embaladas desde Estados Unidos y se dieron cuenta de los millones de dólares que se ahorraban en costes si las enviaban sin embalar (caben más por envío) y lo hacían en almacenes de aquí.”

¿Hay relación directa entre una buena gestión logística y los resultados de la empresa? Cristina Giménez, profesora visitante de la UPF , ha estudiado a fondo el tema y contesta: “Sí. Hemos dividido las empresas en tres grupos. Aquéllas en que la logística se limita al transporte, las que tienen una logística integral interna (coordinación de áreas) y las que la han extendido al exterior: a proveedores y clientes (la empresa se conecta al proveedor, que sabe las existencias que le quedan y le sirve en función de las mismas, sin pedido previo). Es obvio que no todas las empresas han podido extender la gestión integral a proveedores y clientes, pero las pocas que lo han conseguido tienen una clara ventaja competitiva, son mejores que sus competidores en una serie de variables. Con la integración interna no se es mejor que los competidores, pero sí se aporta una mejora en los costes (stoks, transporte...) y en los plazos de entrega”.

Zara como referencia

En realidad, se trata de aplicar el “just in time” a distintos sectores, aunque con nombres y aplicaciones específicas. El de gran consumo es el primero que ha tomado el relevo al de los coches (pionero) y sigue la máxima de “producir y servir en función de la demanda y colaborar con los proveedores”. Ramalhinho recuerda un caso de referencia: Zara. “Cambia su producción cada 15 días, en función de la tendencia que se deriva de las ventas en sus tiendas. Sustituye la publicidad por un mecanismo de estudio continuado de su mercado con capacidad de respuesta muy rápida: producción más logística. Desde que diseña hasta que la pieza está en la tienda pasan 15 días y todo se fabrica en España y Portugal. Para ello, todos los departamentos trabajan con un objetivo común y la logística se convierte en el puente entre todas las áreas. La coordinación es total y va desde el diseño hasta el punto de venta.”