Del color de la lava es una novela de búsquedas. Búsquedas que sólo se sacian de intuiciones de verdades, pero nunca decertezas fijas e inmutables.
El hallazgo al que llega su protagonista es básico y primario: distinguir lo esencial de lo accesorio para vivir.
La valentía será el requisito indispensable de su búsqueda; el entusiasmo, el aderezo vital de ese camino.
El hallazgo, aunque se siembre y abone durante largo tiempo, siempre llega por sorpresa.
El jurado del III Premio de Ciudad de Móstoles la calificó como "una novela que, a través de un viaje iniciático, combina indistintamente lo real, lo fantástico y lo lírico.
Convierte el silencio en palabras y la soledad en liberación.
Una obra que descubre la presencia de una buena escritora".