Los personajes del dúo Bernet y Abulí son siempre perfectos estereotipos, lo que suele venir muy bien al plasmoide medio que no quiere partirse la cabeza. Aún así a esos personajes acartonados siempre le dan un toque humano, como el gángster que siempre mete la pata o el negrito sacrílego.
Creo que ambas aventuras las podemos clasificar dentro del comic negro.