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Homenaje a José María Gabriel y Galán,
en el Centenario de su muerte
EMBLEMA DEL REGENERACIONISMO*
Por Antonio Viudas Camarasa
Real Academia de Extremadura, presidente de APLEX
El cuaderno del domingo (20050109) del Periódico Extremadura dedica las cinco primeras páginas a "Un poeta del pueblo. El centenario de la muerte del José María Gabriel y Galán revisará la figura y obra de uno de los autores más populares de la región"
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Se celebra el primer centenario de la muerte de José María Gabriel y Galán (1870, Frades de la Sierra – 1905, Guijo de Granadilla) y la personalidad del escritor permanece universal en el mundo hispánico. Miguel de Unamuno distinguió entre los primeros admiradores del poeta y quienes descubrieron a Galán más tarde, a estos los llamó con la denominación de galanismo. Los intelectuales regeneracionistas vieron en Galán un símbolo de la regeneración de España que se deseaba en su tiempo. Algunos despreciaron al vate por posición acomodaticia y burguesa. Galán irrumpió en las letras españolas arropado por el ímpetu de Miguel de Unamuno que se maravilló de la fuerza del poema El Cristu benditu. Este poema es un canto del poeta, una acción de gracias al creador, por ser el hombre que le ha tocado ser: honrado, aldeano, que vive feliz contemplando los juegos del hijo recostado en las sayas de la madre. Satisfecho porque sabe "que la dicha no está en la riqueza". Se ha comentado que este poema lo escribió motivado por el nacimiento de su primer hijo, Jesús, sentado a la sombra de una encina cerca de la Ermita del Cristu Benditu de Guijo de Granadilla (Cáceres). Parece ser que se puede fechar a finales de 1898. Año aciago para la vida española: desastre de Cuba y batalla de Cavite en Filipinas. Año en que Vicente Medina escribió su Cansera, hastiado de la vida española porque "Por esa sendica se marchó aquel hijo / que murió en la guerra... / por esa sendica se jué la alegría... / ¡por esa sendica vinieron las penas!...". La obra de Gabriel y Galán no se puede entender sin perspectiva regeneracionista. Galán fue un regeneracionista: dejó de mirar a la gran ciudad para ensimismarse en la vida rural, de tal forma que de tanto vivir junto al pueblo se transformó en rimador de coplas populares. Se casó con una joven extremeña; se avecindó en Guijo de Granadilla y se aficionó a la vida del campo, a la que se dedicó de por vida "al cultivo de unas tierras y al cuidado y al cariño de mi gente, mi mujer y mis tres hijos". Siempre se ha dicho que no se es de dónde se nace, sino de dónde se pace. Galán rompió el sentido del refrán y consiguió ser de ambos sitios: "Mis paisanos, los salamanquinos, y lo mismo los extremeños, me quieren mucho, me miman. Yo también les quiero con toda mi alma, y con ella les hago coplas, que saben, mejor que yo, de memoria, porque las recitan en todas partes, y hasta las oigo cantar diariamente a los gañanes en la arada". A otro poeta, coetáneo suyo, le sucedió lo mismo, era don Antonio Machado. Ambos han sido muy conocidos por numerosos lectores durante más de un siglo. Ambos cantan al pueblo español. Uno desde la intelectualidad campechana y cómplice y otro desde la vivencia y la sabiduría natural compartida con el propio pueblo. Ambos ensalzan la dignidad y la libertad del ser humano. Dignifican al hombre en el arte dispar de sus versos y llegan a lo más hondo de la ética y del comportamiento social, preocupados por el bienestar y la convivencia y partidarios de la regeneración del hombre. Y este es el José María Gabriel y Galán que fascina a la intelectualidad española e iberoamericana, tanto a Unamuno como a Emilia Pardo Bazán, a Miguel Hernández como a Jorge Luis Borges; a Joan Maragall como al Padre Cámara. La humanidad que brota de los verbos de Galán es pacificadora para una sociedad finisicular que está esquilmada con la derrota cubana y los héroes de Filipinas. La poesía de Galán es regeneración para el alma y para el cuerpo. Su ideología exige, como la de Joaquín Costa, dos cosas esenciales para los niños y mozos de su tierra: escuela y despensa. En el poema La jurdana describe a una mujer que lleva a su hijo en la espalda y a los hijos de la patria les pide dos limosnas para ellos: "¡Pan de trigo para el hambre de sus cuerpos¡ / ¡Pan de ideas para el hambre de sus almas!" Y en el poema "A S.M. el Rey", dirigido a Alfonso XIII, con verso valiente expone la vida difícil en las sierras jurdanas y le dice que no haga caso de los halagadores y le oiga a él que denuncia que los jurdanos "De hambre del alma se mueren, / se mueren de hambre de pan", sumidos "en un sopor de incultura", usando un acertado juego retórico para reforzar su razonamiento. Galán se identificó de tal manera con la naturaleza y la vida del campesino que se impregnó de su forma de hablar y elevó a norma su transcripción. Emilia Pardo Bazán anotó muy acertadamente que consiguió un arte tan humano que logró mirar desde sí mismo lo que le rodeaba y la libertad le enseñó "el camino de la verdad". Consiguió en opinión de Joan Maragall escribir con el habla del pueblo y afirma que "El pueblo siempre habla en dialecto, es decir, en libertad, perpetuo movimiento; y cuando una lengua quiere definirse en una fijeza de perfección y desecha la compenetración de sus dialectos, con el pueblo, aquella lengua muere momificada en su perfección". Maragall anotó que Galán fue a "la vivacidad de los campos, a la boca del pueblo, a su dialecto, rural o ciudadano". La vivacidad es la característica de la verdadera poesía que es "palabra palpitante de sentido". Descubrió una faceta bilingüe en el hombre extremeño y la vaca ciega, "huérfana de luz bajo un sol que quema", en metáfora de Maragall logró ver nítidamente a un pueblo libre y plural. Con musa campesina, enamorada de la naturaleza y de la vida agrícola y ganadera, logró con "el vigor de sus decires" elevar a forma escrita la variedad lingüística del altoextremeño, sumando a la tradición de Juan de la Enzina y Fray Luis de León "la castiza vieja raza de selváticos poetas". Cien años después de su muerte el aprecio por el patrimonio lingüístico extremeño en alza demuestra que Galán eligió el camino de la libertad que conduce a la verdad: la realidad social y cultural de Extremadura. La instrucción y el desarrollo material ha superado la melancolía de instintos animales e incluso las leyes se han regenerado y ya ningún poeta podrá escribir "La camita ondi yo la he querío / cuando dambos estábamos güenos" con la valentía con que lo hizo Galán en El embargo. Una parte de la regeneración de España se debe al poeta, hijo adoptivo del Guijo de Granadilla, que en un abanico de una dama en la villa de Hervás en 1904 expresó su afecto a su nación en la esta estrofa: "En nombre de la hidalguía / me lo pide mi alma honrada / ¡cuánto más desventurada / más te quiero, Patria mía!". * Título del original remitido "REGENERACIONISMO EN JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN". Publicado bajo el título Emblema del regeneracionsimo en el Periódico Extremadura, Cuaderno del domingo, 20050109, pág. 5. Nota: Se señala en negrita el texto que por problemas de maquetación se ha omitido en la edición periodística. La Ilustración elegida por el Periódico es muy acertada. Es la visión de maestro de Gabriel y Galán, formado en el espíritu de Giner de los Ríos, otro emblema de su generación, como señala el discípulo de Galán, Cividanes. Espero que los estudiosos en este centenario sigan el gran lema de primero leer, después reflexionar y por último opinar. En lo publicado hasta el día de hoy adolece de desconocimiento de las fuentes originales para tratar a Gabriel y Galán. La inmensa mayoría ha empezado por opinar sin reflexionar y sin haber leído la obra y las nuevas visiones sobre el 98, la mayoría realizadas por historiadores de la España novecentista. Y de la lectura de estas opiniones se deduce que no puede ser el santo sanctorum de la sabiduría el último libro publicado sobre el escritor.
Urge fijar el texto, avalado con fuentes que contrasten el original de la obra del poeta con las ediciones tan mal editadas en vida y después de su muerte.
Cada impresor ha ido añadiendo erratas y corrigiendo o mejorando la obra. Como muestra sirva un botón. Dos variantes de un mismo verso, cuál es que el escriibió Galán ¿"He dormido esta noche en el monte" o "He dormido esta noche en el campo" ? Deseamos que la edición del Centenario caiga en buenas manos y nos ofrezca las poesías como las quiso ver editadas el poeta.
Como muestra sirva un botón: En la primera edición de Extremeñas, el crítico de la Revista Extremadura, anotó más de quince erratas o variantes respecto al original. Alguien ha contado que la primera edición post mortem fue mutilada por el editor por problemas de pliegos y que el prólogo de Emilia Pardo Bazán tuvo que ser mutilado para reducir el número de páginas. Si esto lo aplicamos a Extremeñas podemos asegurar que las variantes de grafía han podido engañar estrepitosamente a los estudiosos.
Enlaces: |
Detalle del monumento de Enrique Pérez Comendador (1926) a Gabriel y Galán. Paseo de Canovas. Cáceres. |
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