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Homenaje a José María Gabriel y Galán,
en el Centenario de su muerte
6 de enero de 2005
Ante el monumento de Enrique Pérez Comendador
Paseo de Cánovas
Cáceres (España)
Intervención
de Antonio Viudas Camarasa,
presidente
de Aplex![]()
Varios minutos de vídeo de la intervención anterior
Joaquín
García-Plata Quirós, la Banda Municipal de Cáceres y
Javier Feijoo (este recitando El embargo)![]()
Manuel
Trinidad recita el poema Los peces de colores de Manuel Pacheco![]()
Crónica
del homenaje a Gabriel y Galán en el primer informativo de "TV APLEX"![]()
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Transcripción literal
de la alocución
de Antonio Viudas Camarasa Buenas tardes, senoras, señores, niños y niñas, ciudadanos de Cáceres. Mi presencia aquí se justifica para cumplir una misión, la misión que como apóstol del patrimonio lingüístico extremeño, que tengo que cumplir es la conclusión número uno, primera, del primer Congreso Internacional APLEX 2004 sobre Patrimonio Lingüístico Extremeño. Esa conclusión decía "colaborar en el Homenaje a José María Gabriel y Galán, que todos los años se celebra en el Paseo de Cánovas ante la estatua de Enrique Pérez Comendador, por ninguna otra razón, creo que es suficiente razón el estar hoy aquí. Varios miembros de la Junta directiva de APLEX les han repartido ya folletos para divulgar ese patrimonio lingüístico. APLEX es una sociedad civil, plural y participativa. Quiere decir que no depende de ninguna militancia. Y por tanto es libre para expresar lo que libremente le dice el pueblo extremeño que puede expresar, aunque algunas veces también, como todos los humanos, se pueda equivocar. "Quiero dormir, un rato, un minuto, un siglo...". Esos versos que aprendí en la Universidad Complutense, de memoria, en un papel divulgativo, en plena época franquista, del poeta García Lorca, lo está haciendo detrás de nosotros Gabriel y Galán. Gabriel y Galán ha dormido un rato, un minuto y hoy se ha celebrado el siglo de la dormición de Gabriel y Galán. Gabriel y Galán no ha muerto. Gabriel y Galán sigue vivo en el alma de todos sus admiradores en todos los confines de la tierra. Ahora mismo estoy pensando en el Centre Català de Buenos Aires, que le premió, en 1904, unos meses antes de dormir, el Canto al trabajo. ¡Cuántos obreros se han alimentado culturalmente, han aprendido a leer gracias a Gabriel y Galán¡ Los últimos los que hicieron su pantano, el pantano Gabriel y Galán, gracias a aquel taxista que en la taberna del Guijo les hacía leer las obras de Gabriel y Galán. Por tanto Gabriel y Galán es un hombre que vive, y que vive y que está despertando después de un siglo. Durmió, se durmió en Guijo de Granadilla, pero está vivo en las mejores editoriales de España, curiosamente he repasado las Biblioteca Nacional y creo que son tres editoriales que han apostado en el siglo XXI por reeditar la obra de Gabriel y Galán. ¿Por algo será , no? Pero aquí me toca hablar de un siglo de Historia de España y del mundo. Y Cáceres guarda su memoria. Recién muerto Gabriel y Galán se ofició un funeral en la parroquia de San Juan y en 1926. Veinte años después de morir. Exactamente en 1925 por concurso nacional Enrique Pérez Comendador ganó el premio y aquí tenemos su obra. Concurso nacional, pagado por suscripción popular. Dinero del pueblo. Sesiones de cine gratuitas, vamos no gratuitas, sino que su importe para este monumento. E incluso un partido, jugado aquí enfrente, en el primer campo vallado del Club Recreativo Cáceres. Todo, toda la recaudación para este monumento. Pero también colaboró la burguesía, todos los partidos políticos, el ayuntamiento de Cáceres, la Diputación y también su prelado, el famoso cardenal Segura, fundador del periódico Extremadura. Pero claro, sin intelectuales sin lectores no hubiera existido. He dividido a los lectores cacereños de Gabriel yGalán en dos categorías: eclesiásticos y eruditos. Eclisíásticos, Don Germán Fernández, coadjutor de San Juan, López Cruz momentos después párroco de San Santiago y gran poeta, el eminente Cotallo y hoy todavía eclesiástico admirador de Galán, relacionado con la curia diocesana, don Teodoro Fernández. Eruditos. Muchísimos. Solamente quiero citar a su amigo Ibarrola que le defendió y salvó de la cárcel a un criado por una discusión de bar. A toda la Revista de Extremadura y en la memoria de esa Revista de Extremadura al conde de Canilleros, a don Valeriano Gutiérrez Macías, a Tomás Murillo, abogado del estado y primer director del periódico Extremadura, a Maderal, director también de un periódico de la época. Y sin la presencia de Extremadura hoy tampoco estaríamos aquí. Agradecimiento a Joaquín García-Plata Quirós, nieto de un amigo de Gabriel y Galán, Rafael. Mantener un siglo de cultura no lo consigue cualquiera. Díganme ustedes cuántos han conseguido permanecer culturalmente vivos durante un siglo. Gabriel y Galán lo ha conseguido.
Este monumento, aunque ignorado por los especialistas de diversas universidades españolas, es obra primeriza, pero obra genial de un extremeño también universal, Enrique Pérez Comendador. Si ustedes miran, ahora que se ha limpiado, a mi derecha, a la derecha de Galán, está la fundición de Madrid, creo que pone Codina y a la izquierda, "1925 Comendador". Vió este monumento, pues, como una base piramidal uniendo lo permanente. Lo permanente se apoya en el granito extremeño, luego los bajorrelieves y relieves, hechos en roca de piedra de Almorquí. Y arriba lo más eterno el bronce, figura del campesino, Gabriel y Galán, que está vestido con el poncho que podría ser bien de Béjar o bien de Torrejoncillo. Y un libro, el signo de la cultura. Pero claro, este monumento bronce y los elementos que faltan porque la juventud o el gamberrismo cacereño no siguió los consejos de cultura que dio Gabriel y Galán y reiteradamente veces se han llevado el búho, el mochuelo, la perdiz y la alondra. Hay fotografías creo que será fácil de restaurar, porque no creo que la empresa haya cobrado 300.000 euros, porque entonces aquí estaríamos ante un patrimonio de Caceres que tendríamos que retirarla de aquí y llevarla al museo, aunque evidentemente esta estatua vale mil de millones de euros. Todo se restaurará. Pero es que aquí, qué ha visto Pérez Comendador, el joven con 25 años, en 1925, ha leído a Galán, le han leído a Galán y prepara el concurso y lo gana. Pero cuidado, que ese mismo año, una también una exposición, donde estaba Gabino Amaya, Torres Isunza en la exposición del Palacio de los Golfines. Un ambiente cultural extraordinario, en 1926, en Cáceres. Ganó la cultura y Pérez Comendador vio en Galán la esencia de toda su obra. El Cristu benditu lo tenemos a la derecha, esa escena de maternidad, esa escena de paternidad, junto a una sociedad agrícola. Creo recordar haber visto ayer ovejas y carnero. Y a la izquierda de Galán está el canto al trabajo. Si después del arrendamiento consigo limpias seis fanegas de trigo habrá sido un año importante, pero si viene una nube y me estropea la cosecha será un fracaso. Galán mira al Sur. Galán mira a Sudamérica, donde triunfó en Buenos Aires y también en Méjico. La estatua, al Este, tenemos, esa sociedad rural. Lo social. Lo hemos visto en ese poema El embargo. Ya nadie puede embargar, ningún juez nos puede embargar la cama. Eso se debe a la influencia en la judicatura española El embargo de Gabriel y Galán. Y lo sé de muy buena tinta. Al Oeste, esa paternidad, esa fecundidad y la maternidad es El Ama, es El Cristo, es el hombre ganadero. Y en ese año de 1926, les leyó el cronista "a las seis hubo velada en la diputación. Los poetas López Cruz y Chamizo leyeron versos dedicados a Gabriel y Galán [...] del que Antonio Mendoza leyó poesías". Y Galán se ha mantenido gracias al galanismo. Galán es el poeta español que ha tenido más entusiastas defensores y más entusiastas detractores. Se podría hablar largo y tendido de los defensores y de los detractores. Mi opinión es que para leer a Gabriel y Galán hay que tener el alma sencilla y muy poquito llena de prejuicios. Llegar a su obra como tradición grecolatina de ese hombre del Beatus ille de Horacio. Como tradición que el siglo XXI ha dejado de tener. Ya nadie se cree aquellas jornadas de sol a sol. Hoy las jornadas están subvencionadas por el Consejo de la Comunidad Económica Europea y más de siete u ocho horas no hay quine pague. Ha cambiado la vida, ha cambiado todo, pero leyendo a Gabriel y Galán ha sido un gran educador de muchas personas. Y el que se acerque con antiparras, con gafas mal graduadas a leer la poesía de Gabriel y Galán no la disfrutará y además demostrará su propia ignorancia. Evidentemente, principios del siglo XXI, sigue vivo. Sigue teniendo gracias a Dios detractores y tiene también seguidores. ¡Por algo será! Las personas no sirven para nada. El que hace algo es alabado o vituperado. Gabriel y Galán es un ejemplo de ello.
Solamente deseo que los niños, los jóvenes universitarios conozcan la tradición que nos ha legado el siglo XX a toda Extremadura y a toda España, porque si perdemos el concepto auténtico de memoria histórica seremos un cero a la izquierda en la Comunidad Económica Europea. Lo único que podemos vender al mundo es cultura tradicional. El mejor españolismo en el mejor sentido de la palabra entendido, en el concepto que lo entendía Joan Maragall, Gerardo Diego y Miguel de Unamuno, aunque también ellos en más de una ocasión se equivocaron al acercarse al poeta. Galán sigue vivo en sus obras y en sus admiradores por eso me despido con la grandes palabras y el verso de Federico García Lorca: "Quiero dormir un rato, un minuto, un siglo, que todo el mundo sepa que no he muerto". Creo que los dos, Federico y José María, han conseguido llenar el siglo XX y llenarán el siglo XXI de detractores y admiradores. Es la primera vez que hablo y escribo sobre Gabriel y Galán. Llevo más de treinta y cinco años investigando su obra. Si hoy he dicho algo ha sido algo muy meditado. Se equivocaron mis maestros Manuel Alvar y Zamora Vicente al llegar a Gabriel y Galán. En cambio me enseñaron a leer a Cossío y a Gerardo Diego. Y me quedo con la enseñanza de mis maestros, equivocados, Manuel Alvar y Zamora Vicente y me quedo con la enseñanza suya porque gracias a ellos he descubierto que había un Alberto Navarro y profesores de la Universidad de Salamanca y también algún compañero mío de la Universidad de Extremadura que ha descubierto la tradición clásica en Gabriel y Galán. Ha sido en el siglo XXI. ¡Qué lástima que no esto no se hubiera conocido cuando se creó la Universidad de Extremadura, llena de prejuicios ante esta gente del 98 y la gente del 27. Por tanto, como decía mi maestro en esta Sala de Exposiciones El brocense, hay que releer, volver a leer al 98 y al 27 y con eso conseguiremos que nuestros jóvenes poetas y escritores sepan la tradición, aunque no se alejen de la innovación. Por tanto, muchas gracias y dejo a Galán dormido para un siglo más.
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