PORTBOU: MÁS INFORMACIÓN...

 

Información General

 

 

Habitantes:

1614

Extensión:

9.3

Idomas:

Castellano y catalán.

Orientación:

NE

Ubicación geografica:

Portbou se encuentra en el noreste de la provincia de Girona, concretamente en el extremo norte de la Costa Brava. Es una localidad fronteriza con la comarca rosellonesa del Vallespir.

Puede accederse por la A-7, y salir a la altura de Figueres. Desde ese punto hay que tomar la N-260, que conduce a Portbou. Otra posibilidad es ir directamente por la N-II hasta Figueres y coger la N-260.

Codigo Postal:

17497

 

 

De Portbou puede decirse que nació con el ferrocarril, ya que se constituyó como municipio en 1885, sólo nueve años después de que se inaugurara la línea entre Francia y España por el Coll de Belitres.

Hasta entonces había sido un modesto núcleo de pescadores dependiente de Colera (al sur), ubicado en una bahía que resultaba un refugio seguro para las embarcaciones conocidas como bous. De ahí el nombre de Portbou, 'puerto de bous'.

En 1929, cuando ya era una población próspera y dinámica, puerta entre España y el resto de Europa, se inauguró una nueva y mayor estación ferroviaria. En ella, los pasajeros y las mercancías debían cambiar de tren debido a la diferencia en el ancho de vía.

Los años de la Guerra Civil (1936-1939) y de la Segunda Guerra Mundial fueron de gran agitación: los refugiados republicanos, comunistas y anarquistas se aglomeraban en la frontera para pasar a Francia, y los perseguidos por el nazismo hacían lo mismo para entrar en España.

Antes de la firma del Tratado de Libre Circulación de personas y mercancías de la Unión Europea, la aduana expedía a diario más de 1.000 licencias de importación y otras tantas de exportación; el 90% de los habitantes del municipio vivían del trabajo que generaban las agencias aduaneras y de transporte. La principal actividad económica es el turismo, desde la supresión de las fronteras por el Tratado de Libre Circulación de personas y mercancías de la Unión Europea.

Los comercios, restaurantes y demás establecimientos del sector turístico han tomado el relevo a las numerosas agencias de aduanas y transportes que se concentraban en Portbou a principios de la década de 1990. La actual estación del ferrocarril, modernista, es un monumental ejemplo de la arquitectura del hierro. Fue construida en 1929 con motivo de la Exposición Universal de Barcelona.

En la iglesia de Santa Maria, de estilo neogótico, levantada en 1893, se puede admirar una escultura de Frederic Marés (1893-1991). Escultor, coleccionista de arte y creador del museo de Barcelona que lleva su nombre, este artista nació en Portbou.

En la entrada del cementerio municipal, frente al mar, se encuentra un monumento a los exiliados europeos de la Segunda Guerra Mundial, entre ellos el pensador y filósofo alemán de origen judío Walter Benjamin quien, huyendo de la Gestapo, se suicidó en esta localidad en 1940. Portbou se halla a medio camino entre Francia y España, y conectada al resto del mundo por el ferrocarril que le dio vida a finales del siglo XIX, y por una tortuosa carretera abierta en 1918.

Por ello, el municipio tiene una personalidad muy marcada, que lo diferencia de las poblaciones más cercanas.

El visitante podrá disfrutar de los paisajes y la tranquilidad de esta zona de la Costa Brava.

Deportes y Rutas

 

Se encuentra al borde del mar, en la zona donde la sierra de l'Albera se sumerge en el Mediterráneo configurando la bahía de Portbou. Cierran ésta, por el sur, el cabo de Portbou y, por el norte, la punta Claper, dominada por los 235 m del Puig Claper.

El clima es mediterráneo, con veranos e inviernos atemperados por la influencia del mar. En primavera y otoño sopla durante días la tramuntana, el potente viento del norte tan característico del Empordà.

La sierra de l'Albera, declarada Paraje Natural de Interés Nacional, forma parte del tramo más oriental del Pirineo catalán. Es un macizo granítico y pizarroso, que tiene su cota máxima en los 1.263 m del Puig Neulós.

La vegetación es básicamente mediterránea, de matorral, encinares, alcornocales y pinares; pero a medida que aumenta la altitud aparecen verdaderos bosques caducifolios de carácter centroeuropeo.

Completan la diversidad botánica las especies de ribera que crecen junto a cursos fluviales y lagunas, de las que hay un buen número, y los cultivos de secano (vid y olivo).

La fauna, en consonancia con la variedad de hábitats, es igualmente heterogénea. Son particularmente ricas las poblaciones de reptiles, anfibios y aves rapaces.

Portbou, situado entre el mar y la montaña, permite realizar múltiples actividades. El Paseo Marítimo, repleto de cafeterías, restaurantes y tiendas de recuerdas, ofrece una panorámica espléndida de la bahía de Portbou. En verano hay concentración de turistas, y se celebran actos lúdicos y culturales. En invierno, los residentes de Portbou mantienen viva la localidad.

Existe un sendero iluminado por la noche, que bordea por la montaña las cuatro calas de la bahía.

A 1 km de Porbou se halla el pantano de Portbou, que se puede rodear paseando.

El cementerio municipal, situado al lado del mar, acoge la escultura dedicada a Walter Benjamin. En el centro de la localidad se encuentra el Museo Walter Benjamin, que recoge su vida y su obra.

Una visita a la estación de ferrocarril dará una idea de la importancia histórica de esta localidad gracias a esta gran y antigua instalación.

La estación del ferrocarril, verdadero monumento de la arquitectura del hierro, es una visita casi obligada.

Además, fue escenario de felices encuentros y dolorosas separaciones durante los momentos más difíciles de la historia española y europea del siglo XX: la Guerra Civil (1936-1939) y la Segunda Guerra Mundial.

La bahía de Portbou es un lugar idóneo para la práctica de deportes acuáticos, como la vela, el surf, el piragüismo, la natación, el remo y el submarinismo.

En la bahía de Portbou se encuentra la tirolina más larga de Europa. Tiene 225 m de largo y cruza la bahía por completo.

Los aficionados al ciclismo de montaña pueden improvisar una gran variedad de circuitos por las pistas que remontan el valle. También se realizan salidas de senderismo por los alrededores. En cualquier caso, siempre se ha de tener presente que se recorre un ecosistema de una gran fragilidad.

La ascensión a pie desde el valle hacia las alturas de la sierra de l'Albera depara agradables rincones: bancales de olivos y vides abandonados, barracas de pastor que también utilizaron los contrabandistas, y amplias vistas sobre el mar y ambos lados de la frontera.

La sinuosa carretera ofrece, igualmente, una sucesión de bellas panorámicas, ya sea camino de las poblaciones costeras de Francia, como Cerbère, Banyuls, Portvendres y Collioure, o hacia el sur, hasta Colera o Llançà, en Girona.

Fiestas y otros

 

Nombre de la fiesta: Festa Major de Sant Jaume


Lugares donde se celebra: Portbou


Fecha de inicio: en torno al 25 de julio


Fecha fin: en torno al 25 de julio

Descripción: la festividad de Sant Jaume, patrón de Portbou, es la más importante de las que se celebran en la localidad. Cucañas y aplecs (o reuniones) de sardanas, durante el día, y bailes populares, por la noche, forman parte del programa. Las habaneras en la playa, tradicionales en los municipios de la Costa Brava, despiden la fiesta.

La cocina local se caracteriza por la presencia de pescado fresco y arroz. El frente marítimo es generoso en marisco, que puede degustarse al momento.

El tabaco, el alcohol, el cuero, la piel y  la gasolina son claramente más baratos en España que en Francia.  Es habitual ver a diario a muchos franceses comprando en la población. En la calle del Mercado, peatonal, se concentran gran parte de las tiendas.

Hay un mercado semanal que se celebra los viernes en la Rambla.

Al ser un lugar fronterizo, en él se han desarrallado algunas curiosas historias. Muy cerca de Portbou tuvo lugar la última batalla de la Guerra Civil española, en 1940.

Cuando los primeros turistas del norte de Europa viajaron en ferrocarril a España, a finales de la década de 1950, la primera estación de tren más allá de los Pirineos era Portbou. Cuando llegaban a la población tenían que esperar varias horas para que se realizara la conexión al sistema ferroviario español, que hasta nuestros días continua siendo de ancho distinto al resto de Europa. En la actualidad, el cambio de eje se realiza en pocos minutos.

El filósofo e historiador de arte alemán, Walter Benjamin, murió en Portbou en el 1940. Una escultura del escultor Dani Karavan preside el cementerio de la localidad dedicada a su memoria. Karavan era alemán de origen judío, igual que Benjamin, así que el coste de la escultura, 60 millones de pesetas, lo costearon a partes iguales los gobiernos de Alemania e Israel.

 

 

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