LAS JOYAS DE LA
CASTAFIORE
Hergé
.

La Castafiore anuncia su
llegada a Moulinsart, y el capitán intenta huir de viaje a toda prisa, pero
tropieza con un escalón roto que aún no han venido a arreglar y se rompe los
ligamentos. Nace el rumor de una relación sentimental entre la cantante y el
“viejo lobo de mar” y se llena todo de paparazzis. Y desaparecen las joyas...
En este álbum no hay viajes
ni grandes aventuras, y ahí está la gracia de Hergé para conseguir mantener la
intriga. Toda la acción sucede en Moulinsart, dentro y en los jardines y
alrededores del castillo. Según nos cuenta el mismo Hergé: “Al empezar este
álbum, mi intención era también la de simplificar, la de entrenarme a narrar,
esta vez, una historia en la que no pasase nada. Sin recurrir al exotismo
(excepto el de los gitanos: ¡el exotismo a domicilio!). Simplemente para ver si
era capaz de mantener al lector en vilo hasta el final”.
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PERSONAJES
GENERALES EN TODAS LAS OBRAS
TINTÍN:
Tintín que a priorí prodría pasar como un personaje anodino, ya que en el nada
es destacable, como conjunto resulta un personaje tremendamente interesante por
las características de personalidad Es inteligente; astuto, rápido y casi
invencible debido a ello.

Fisicamente destaca el típico mechon de pelo, insustituble en
la fisonomía del personaje y sus pantalones bombachos.
Es un reportero y aventurero, que nunca ha remitido un artículo a una revista,
pero que ha vivido grandes aventuras.
MILOU:
Es un Fox-Terrier blanco y mas que mascota, amigo inseparable de Tintín en sus
aventuras. Carece en ocasiones de la sensatez y la prudencia de Tintín, pero es
el compañero perfecto.

Comparte, ocasionalmente, con el Capitan su afición al Whisky.
Milú es mas realista y vive con los pies en el suelo y su afición por asumir
riesgos, dista mucho de la de su compañero de fatigas.
HERNÁNDEZ Y FERNÁNDEZ:
No son gemelos, ni tan siquiera hermanos, pero el trabajo en conjunto parece
que a querido hacer cierta la frase "Dime con quien vas y te diré como
eres".
Visten, piensan y actúan al unísono y destacan por su ferrea disciplina en el
cumplimiento de las normas establecidas, lo que en mas de una ocasión les ha
llevado a cometer errores.

Poco dados al cambio y de talante conservador siempre visten
de forma sobria y son inconfundibles.
CAPITÁN HADDOCK:
Posiblemente el mas humano y próximo a la realidad de todos los personajes.
Impulsivo, generoso, apasionado, amante del whisky. Comete errores en
ocasiones, pero sobre todo es un buen amigo y una gran persona.

BIANCA CASTAFIORE:
Conocida como el "Ruiseñor de Milan" tiene una voz privilegiada para
la opera. Es incapaz de pronunciar correctamente el nombre del Capitan Haddock.
Su interpretación mas conocida es el aria de las joyas de la ópera
"Fausto". Esconderá a Haddock y Tintín de sus perseguidores en El
Asunto Tornasol.

TORNASOL:
Es el tipico genio despostado y el personaje está basado en el Profesor
Auguste Piccard. Ago duro de oído u a conveniencia totalmente sordo.
Gran amigo de Tintín y sensible como pocos.

Es el inventor del minisubmarino
en forma de tiburón, y del cohete a propulsión nuclear que les llevó a la luna.
PERSONAJES QUE
APARECEN EN “LAS JOYAS DE LA CASTAFIORE”
MIARKA: niña gitana que se ha perdido en el bosque
y que Tintín y Haddock acompañan al su campamento. Aparece en la página 2.
MATEO : joven hombre gitano. Aparece en la página 3.
ANCIANA GITANA : señora mayor gitana que vive en el campamento y que lee
el futuro en la mano del capitán Haddock.
SEÑOR SANZOT: De la charcutería Sandoz, de Moulinsart. Su teléfono tiene
un cruce con el del castillo de Moulinsart. Aparece en la página 5.
ISIDORO BOULLU: Marmolista de Moulinsart, que tiene que arreglar la
escalera del castillo. Aparece en la página 5.
IRMA : camarera de Bianca Castafiore. Aparece en la página 8.
IGOR WAGNER: es el pianista de la Castafiore. Aparece en la página 8.
GINO: fotógrafo paparazzi que trabaja para el Tempo di Roma. Aparece en
la página 9.
JEAN-LOUP DE LA BATELLERIE: periodista de Paris-Flash. Aparece en la
página 22.
WALTER RIZOTTO: fotógrafo de Paris-Flash. Aparece en la página 22.
MADAME BOULLU: es la esposa del señor Boullu, el marmolista. Aparece en
la página 26.
REFLEXIONES
Quien pretenda a estas
alturas de la Historia discutir la importancia de Hergé como autor de masas, o
como maestro del cómic, es que no se ha enterado de nada. Ahora bien, tampoco
esto supone la glorificación de la creación más popular del dibujante y
guionista belga, el celebérrimo Tintín. Al contrario que sucede con los mundos
creados por Goscinny, que son de fácil asimilación o incorporación por
cualquier clase de público, Tintín pertenece a esa parte del Noveno Arte que
parece estar concebida para atraer a un tipo determinado de lector, como si hubiese
sido engendrado para personas destinadas a sus símbolos. La genialidad se
revela en que es imposible definir exactamente quién es el mejor lector para
Tintín, a quien podrá atraer a priori. Aunque su mundo responde a parámetros
más o menos infantiles, su alcance es mucho más amplio y diverso, dada la
cadencia de las aventuras, el entramado histórico-social, las posibles
implicaciones ideológicas que muchos han creído ver en unas obras que son, muy
claramente, hijas de su tiempo y de la mentalidad compleja de su creador, o la
apuesta por una estética, auténtico canon de la "línea clara", que
puede tener múltiples aplicaciones y puntos de vista para su disfrute.

En este sentido, todas las
obras de Hergé sobre Tintín obedecen a este planteamiento, pero en su carrera
se dieron una serie de inflexiones importantes. Una de ellas la marca
precisamente Las joyas de la Castafiore, sin duda uno de los álbumes más
importantes de todas la extensa crónica de las aventuras y andanzas de Tintín,
su perro Milú, y sus habituales compañeros de viaje. En él, se nos narra cómo
la placidez del retiro de Tintín, Tornasol, Milú y el capitán Haddock en el
castillo de Moulinsart se ve turbada por la llegada de la Castafiore, la
insoportable cantante de ópera. Ese día, unas familias de gitanos se han
instalado en las inmediaciones, y a la noche las joyas de la cantante
desaparecen de su armarito, con lo que se inicia la intriga. Estamos ante la estructura
de un "whodunit", pero con muy poca trascendencia dramática. Y es que
ése es uno de los mayores valores de Las joyas de la Castafiore, uno de los
álbumes más tristemente ignorados de las aventuras de Tintín: que a lo largo de
la historia, no ocurre prácticamente nada.
La trepidación que provocaba
el ritmo cinematográfico de las anécdotas en las anteriores aventuras del joven
periodista-detective, aquí queda trocada por una leve y persistente percusión,
un ritmo sordo que acompaña todas las páginas, y que luego se revela como una
alucinación acústica. Las joyas de la Castafiore es una apología de la
ambigüedad narrativa, como lo será años después Tintín y los pícaros. No
podemos atribuirlo -o al menos, no tan sólo- a una fatiga del guionista y
dibujante. Las joyas de la Castafiore está creada así porque ésa parece ser la
voluntad de Hergé, que permite que Tintín se convierta por primera vez en un
espectador, más o menos partícipe, de los hechos, y no en su desencadenante.
Ciñéndose extrañamente a una férrea unidad de lugar, se irán sucediendo teorías
y pistas, que en realidad son un juego de ilusión, falsedades para que el
lector pierda (o gane) minutos entretenido en la lectura. No puede existir ni
ideología, ni opciones morales, ni siquiera apasionamiento, porque no hay
antagonistas, ni en realidad la certeza de un crimen; todo es tan etéreo como
una pompa de jabón, pero tan atractivo como sus reflejos a la luz del sol.
Por último, no queremos
pasar por alto el mencionar la apuesta de Casterman-Panini por la reedición de
toda la saga tintinófila en un formato nuevo, en las antípodas del tradicional
empleado por la editorial Juventud, que trataba de respetar las medidas
originales de aparición de estas historietas en Le Petit Vingtième. Casterman,
haciendo honor al material al cuidar impresión, papel y fieles traducciones,
lanza ahora estos álbumes en un tamaño más reducido, un 22,5 x 16,5 cm. que tal
vez no satisfaga a los puristas, pero que sospechamos que tiene mucho que ver
con atraer a jóvenes lectores mediante un diseño que se juzga más vistoso y
manejable, transportable, y a escala de manos más pequeñas e inocentes
TINTÍN
CON MÚSICA
La música ocupa un lugar
importante en las aventuras de Tintín, ¡y no únicamente por la presencia más o
menos soportable del Ruiseñor Milanés! A lo largo de los álbumes el lector va
encontrando canciones, arias y melodías, algunas muy conocidas y otras no
tanto. ¿Qué es lo que impulsó a Hergé a sembrar su obra de referencias
musicales? Por una parte, tuvo que sufrir durante toda su niñez la afición de
sus padres por la lírica, amargo recuerdo del que quiso de algún modo vengarse
ridiculizando la ópera a través del personaje de Bianca Castafiore. La
influencia de su colaborador Edgar Pierre Jacobs, un antiguo barítono que se
convertiría en el autor de Blake y Mortimer, tuvo también sin duda algo que
ver.
La revista musical francesa
Diapason publicó en su número 457 (marzo de 1999) un especial de Ivan A.
Alexandre titulado "Tintín en la ópera". Sobre la base de ese
trabajo, el equipo de Diapason concibió el disco Tintín y la música, una feliz
iniciativa que nos permite por fin descubrir y escuchar la música de los
álbumes de Tintín. Aquí hay una muestra, acompañada de cortos fragmentos para
abrir el apetito.
Comencemos por Tintín en el Congo, donde los remeros congoleños entonan un canto tradicional en la página 35. Este canto existe realmente, y Hergé transcribió fielmente la letra.

En Los cigarros del faraón, Filemón Ciclón nos demuestra en dos ocasiones que es un entendido melómano. Primero Tintín le descubre, en la pagina 36, canturreando "Sur la mer calmée" ("Sobre la mar en calma"), traducción francesa del célebre "Un bel di vedremo" de la ópera Madame Butterfly de Puccini. Un poco más tarde, cuando Tintín le interroga en la página 41, la simple mención de los "ojos" le recuerda las palabras del aria "De l'art la splendeur immortelle" ("Del arte el esplendor inmortal"), perteneciente a Benvenuto Cellini, de Eugène Diaz.


Sur la mer calmée
De
l'art la splendeur immortelle
Al principio de La oreja rota, el guardián del Museo Etnográfico rompe la monotonía de su trabajo cantando la famosa aria del "Toréador", de la ópera Carmen de Bizet

Bajo los efectos de la borrachera causada por los vapores del vino, en la página 55 de El cangrejo de las pinzas de oro, Tintín y Haddock se lanzan a un mini-recital. Tintín entona el "Aria de Jenny", pertenenciente a la ópera cómica La Dame Blanche (La Dama Blanca) de Adrien Boieldieu, basada en la obra de Walter Scott. Esta alusión es particularmente interesante si se repara en algunos elementos del relato de Scott. En él, la Dama Blanca es en realidad una huérfana que protege un castillo cuyo heredero ha desaparecido misteriosamente. Al final, el castillo es adquirido en subasta por un oficial que descubre un tesoro oculto en una estatua. El golpe de efecto final consiste en que el oficial resulta no ser otro que el heredero perdido. ¿Verdad que se reconoce aquí una buena parte de la intriga de El tesoro de Rackham el Rojo?

Y ahora, una pieza que no necesita presentación, y que la Castafiore canta en múltiples álbumes, en este caso concreto en Las 7 bolas de cristal. Se trata por supuesto del "Aria de las Joyas", de la ópera Fausto, de Gounod

En El templo del sol cambiamos a un repertorio etnomusicológico. Con la misma preocupación por el detalle que demostrara en Tintín en el Congo, Hergé transcribió fielmente el canto sagrado tradicional inca que nuestros héroes escuchan mientras Tornasol es conducido al patíbulo. En una tesitura claramente más alegre, el capitán Haddock expresa su alborozo en la versión original en francés entonando Le soleil et la lune (El sol y la luna), una canción de Charles Trénet. En la versión española prefiere cantar "O sole mio".


Canto
sagrado tradicional inca
Le
soleil et la lune
Le
soleil et la lune (versión completa) ![]()
Otra canción del mismo cantante aparece en Tintín en el país del oro negro, hábilmente transformada por Hergé en la sintonía publicitaria de Simún

Mucho más difícil de transcribir en palabras es esta música tibetana que acoge a nuestros héroes de vuelta del Hocico del Yack en Tintín en el Tíbet.

Según Ivan A. Alexandre, de Diapason, esas pocas notas que subrayan la serenata de la "Armonía de Moulinsart" (así se llama la banda; en la versión española desapareció el nombre bordado en el estandarte) en Las joyas de la Castafiore, no pueden pertenecer sino a "Les gars de la marine" ("Los chicos de la marina"), una composición de Heymann y Werner para una película de 1931 titulada... ¡El capitán Craddock!

BIOGRAFIA
DE HERGÉ

Biografía de HERGÉ (Bruselas 1907 – Lovaina 1983)
Georges Remi empieza a dibujar
historietas en los márgenes de sus cuadernos escolares cuando sólo cuenta siete
años de edad. Bélgica acaba de ser invadida por los alemanes, y este hecho
inspira las aventuras de un chico que hace las mil una jugarretas al invasor.
En el año 1921, Georges Remi
se incorpora a los Boy-scouts, con cuyo espíritu amante de los indios pieles
rojas se identificará plenamente. Con ellos realiza Hergé sus primeros viajes
en campamentos de vacaciones en España, Austria, Suiza e Italia. Empieza a
publicar sus historietas en la revista Le Boy-Scout, donde firma por primera
vez (1924) con el seudónimo de Hergé, formado por las iniciales de su nombre
invertidas. Recién acabados sus estudios secundarios (1925), Georges Remi entra
a trabajar en el departamento de suscripciones del diario Le XXem Siècle;
mientras sigue colaborando en Le Boy-Scout Belge, donde publicará su verdadera
primera serie: Totor, jefe de patrulla de los Abejorros (1926-1930), que ya
anuncia a Tintín en diversos aspectos.

El director del periódico,
Norbert Wallez, anima a Hergé –autodidacta- a leer, a instruirse e ilustrarse, y
lo convierte en el “chico para todo”, el que se ocupa de la composición, la
compaginación, las ilustraciones, retratos, rótulos, decoración, planos,
tarjetas…
Más adelante el padre Wallez le encarga la realización de un suplemento juvenil
del periódico –Le Petit Vingtième-, cuyo primer número aparecerá en 1928.
En un principio, Hergé ilustra una serie con texto escrito por el redactor
deportivo del periódico, pero enseguida decide lanzar su propia serie. Así
nacen, en 1929, Tintín y Milú. Los tres primeros álbumes: Tintín y los soviets,
Tintín en el Congo y Tintín en América son publicados por Le Petit Vingtième,
en cuyo suplemento semanal aparecen a partir de 1930 dos nuevos personajes:
Quique y Flupi.
.En el año 1932, Hergé se casa con Germaine Kieckiens, secretaria de Le XX
Siecle.

A partir de 1934, Ediciones Casterman publica los álbumes de las aventuras de
Tintín, que van apareciendo regularmente hasta 1940. Entre Los cigarros del
faraón y El Loto Azul tiene lugar un encuentro decisivo para Hergé. Conoce al
que será su gran amigo Tchang Tchong-Jen, joven estudiante chino de Bellas
artes en la Universidad de Lovaina, (ver el texto de El Loto Azul) quien le
introduce en la compleja realidad de China y su cultura. Él se encargó de
escribir todos los textos en chino, y también fué el responsable de que Hergé
se sumergiera tanto en la cultura y la historia china como en la realidad del
momento. Esto queda patente en muchos de los carteles, que hacen alusión al
conflicto que tenía entonces la China con el Japón. Podemos reconocer a Tchang
en el personaje de Hergé de su mismo nombre y apellidos, "Tchang"el
pequeño gran amigo de Tintín.
A partir de ahora, Hergé se documentará bien a fondo sobre los lugares a los
que debe de viajar Tintín, y cuidará minuciosamente cada detalle. En 1936, y a
petición del semanario francés Coeurs Vaillants, Hergé crea una nueva serie
-Las Aventuras de Jo, Zette y Jocko-, que viene a añadirse a las ya existentes.
Será éste un período de gran actividad para el ilustrador, quien además de los
cómics, realizará portadas de libros, revistas y numerosos trabajos
publicitarios. En mayo de 1940, Bélgica es invadida por las tropas alemanas.
Desaparecen Le Vingtième Siècle y su suplemento semanal Le Petit Vingtième.
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sobre Tintín
En octubre de este mismo
año, Hergé entra como redactor jefe del suplemento juvenil Soir Jeunesse, del
periódico Le Soir. Ediciones Casterman reduce el número de páginas de los álbumes
de Tintín por las
restricciones de papel que conlleva la guerra, pero en cambio empiezan a
editarse en color, y los antiguos álbumes se colorean y se adaptan al nuevo
formato. La liberación de Bélgica llega en 1944. El alto mando aliado toma la
decisión de apartar de su trabajo a todos los periodistas que han colaborado en
la redacción de cualquier periódico durante la ocupación, independientemente de
su implicación política. Y como Hergé había estado en trabajando en Le Soir,
aunque fuera en la revista infantil, fue puesto bajo sospecha.
Habrá que esperar hasta 1946, año en que aparece el semanario belga Tintín,
para que Hergé vuelva a resurgir. En 1950 se crea Estudios Hergé, que reunirá
una docena de colaboradores, entre ellos Bob de Moor, Edgar Pierre Jacobs (ver
el El templo del Sol versión original), Baudouin van den Branden, Jacques
Martin y Alice Devos. Al final de los años cincuenta, Hergé entra en un período
de trastornos personales. Su verdadera terapia la constituye su trabajo de
Tintín en el Tíbet, que se publica en 1960. Este mismo año, Tintín es llevado
al cine con El misterio del Toisón de Oro, y cuatro años más tarde Tintín y las
naranjas azules.
En el primer congreso del
Cómic en Nueva York (1972), Hergé recibe el homenaje oficial de los grandes
ilustradores americanos. Será el primero de numerosos premios que recibirá por
el conjunto de su obra.
En el parque Wolvendael, en Uccle, Bruselas, podemos encontrar la bella estatua
de Tintín y Milú esculpida por Nat Neujean, inagurada en 1976.
En 1982 Hergé cumple 75 años
y la Sociedad Belga de Astronomía decide bautizar con su nombre al planeta
descubierto en el 1953 por el astrónomo Silvain Arend. El planeta Hergé se
sitúa entre Marte y
Júpiter. (Nos gustaría poder encontrar pronto una fotografía del planeta Hergé)
La última aventura del famoso reportero –Tintín y el Arte Alfa– se vio truncada
por el fallecimiento de su creador, quien había dejado indicaciones precisas
para que no se continuaran las aventuras de su
personaje. Finalmente, la obra fue publicada inacabada tal como la había dejado
Hergé. La obra de Hergé se caracteriza por su trazo limpio y firme, donde no cambian
ni tramas ni sombras, y por unos decorados muy elaborados. En sus álbumes,
Hergé volcó lo que consideraba esencial en su trabajo: la búsqueda de la
perfección a la hora de narrar una historia con el máximo de claridad y
legibilidad posibles.
Y que decir de Tintín, el amigo que todos desearíamos tener, periodista que
recorre el mundo viviendo fantásticas aventuras, buena persona y valiente como
pocos, amigo de sus amigos, ¡y dueño de Milú, el perro mas conocido del mundo!
Y sus personajes, auténtico muestrario de la personalidad y de la fauna humana.
Todos estos elementos han hecho de Tintín un héroe de ficción perfectamente
engranado en su tiempo y que en la actualidad es patrimonio de millones de
personas en el mundo. Tintín quizas sea actualmente uno de los personajes que
al que más páginas le han dedicado en internet, tanto de empresas editoriales
como de particulares, que a veces han llegado a realizar webs muy bonitas e
interesantísimas, con muchísimas páginas, analizando cada uno de los detalles
de estos extraordinarios comics.
LINKS
DE TINTIN
Si
quieres saber más sobre Hergé y Tintín entra en nuestra sección de LINKS DE
TINTÍN (clica sobre la imagen):
AVÍS: Part del contingut d’aquesta
plana ha estat extret de la web: http://www.free-tintin.net/espanol/
fes
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