Antimuño es un caserío de Cegama. Dos hermanos de aquel caserío salieron monte arriba con intención de cazar.

  Cuando recorrían el monte, empezó a tronar y, viendo que un gran chubasco les venía encima, empezaron a correr a lo largo de la meseta del monte Saadar. Allí vieron una gran choza y entraron en ella.

  Luego entró también un rebaño de ovejas y tras éstas el pastor, hombre corpulento de un solo ojo en su frente. Era Torto o Tartalo. Este cerró la puerta con una gran piedra.

  Cuando Torto vio a los de Antimuño, dijo al más viejo de los dos "tú, para hoy" y al otro "tú, para mañana".

  De allí a poco metió el asador en el cuerpo al mayor de los hermanos, lo asó al fuego y lo comió. Seguidamente se tendió en el suelo y se puso a dormir. Su pecho se movía como los fuelles de una ferrería, subiendo y bajando en fuerte respiración. Entonces el joven Antimuño cogió el asador y lo caldeó al fuego y se lo metió en el ojo a Torto. Se levantó éste con su asador en el ojo, pero ciego. Y andaba a tientas buscando al joven Antimuño; mas inútilmente: Antimuño se ocultaba entre las ovejas y pieles que allí había.

  A la mañana Torto abrió la puerta y allí mismo, con ambas piernas anchas, se plantó tieso. llamando a las ovejas, a cada una por su nombre, empezó a sacarlas fuera. También Antimuño, cubierto con una piel de oveja, pasó entre las piernas de Torto y huyó fuera. Torto se dio cuenta y empezó a perseguirle atendiendo al ruido de los pasos del fugitivo. Empeño inútil: Antimuño llegó a un río y lo atravesó a nado. También Torto se echó al agua; pero, no sabiendo nadar, se ahogó.

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