Una historia de amor.

  Un auténtico flechazo, como en tantos otros casos, fue el comienzo de aquella historia de amor.

   Ella salía de su despacho de ejecutiva de la agencia de publicidad en la que trabajaba, y al volver la cabeza lo vio junto a un compañero.

   Siempre es difícil de explicar esa mezcla de admiración y deseo, de sorpresa ante lo inesperado, de emocionado deseo de posesión, esa extraña química que envuelve un flechazo, y que nada tiene que ver con los fríos análisis racionales. Algo, dentro de ella, suscito la pasión que le llevaría a buscar su compañía, cosa que logró al día siguiente, porque si no se trataba de una mujer de gran belleza, si que poseía una enorme capacidad de resolución, una admirable celeridad para decidir.

   En cuanto logró sus propósitos, en cuanto consiguió tenerlo junto a ella, no lo abandonó. Su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo, pensaron que tan desmesurada necesidad se aplacaría con el tiempo, que su dependencia respondía a la ilusión de los primeros momentos, pero pasaron los días, las semanas, incluso varios

meses, y ella seguía tan pendiente, tan incapaz de dar un paso sin su compañía que, en su propia casa, sus padres y sus hermanos comenzaron a hablar de obsesión.

   Ella era una mujer adulta, independiente, apreciada en su trabajo, una profesional, pero estaba claro que la necesidad de tenerlo siempre a su lado iba mas allá de lo normal. Se le veía con él en el coche, en el trabajo, en el restaurante. Incluso una hermana suya aseguró que la había sorprendido con él dentro del cuarto de baño, cosa que terminó por escandalizar a su madre, una señora permisiva, moderna, pero que consideró que aquella situación debía tener sus límites.

   Su madre le habló severamente de lo que consideraba una morbosa obsesión, algo que ya le habían insinuado algunas de sus amigas, pero ella se negó a reconocerlo y siguió llevando su teléfono móvil a todas partes, incluso al cuarto de baño, sin que remitiera aquel flechazo que percibió claramente el día que descubrió el primer teléfono móvil en manos de uno de sus compañeros.

Enviado por: Nympha23