Estando yo de viaje a Sevilla, iba cómodamente sentado en mi departamento sintiendo el característico movimiento de aquel tren mientras leía una revista.

Una mujer estaba sentada frente a mi. Al principio no la presté demasiada atención aunque mientras leía un artículo sobre educación me vinieron a la cabeza algunas imágenes de mi infancia. Levanté entonces la mirada y me di cuenta de que la señora que estaba sentada frente a mi no era otra que la Señora Corleone, mi antigua profesora.

Mientras la observaba allí dormida en su asiento, empecé a recordar todos aquellos malos ratos que me había hecho pasar en sus clases y recordé con detalle cada castigo, cada reprimenda, incluso llegué a recordar cada uno de los azotes que me había dado con aquella maldita regla.

Mientras tanto el tren seguía a su ritmo hacia su destino, cuando de repente, viendo a aquella vieja allí sentada, dormida y ahora indefensa se me ocurrió un gran plan para vengarme de ella...

Un artículo de la revista en el que ponía “Muere al ser lanzado en marcha de un tren” me dio la idea final, Ja, Ja, Ja, ¡¡por fin!! Aquella era mi gran oportunidad. Por fin conseguiría llevar a cabo mi venganza después de tantos años.

Sabía que la ocasión estaba muy cerca, mi oportunidad se acercaba, estábamos a punto de entrar en un largo y oscuro túnel.

Yo dejé a un lado la revista y en cuanto entramos en el túnel y guiándome nada mas que por aquel horrible perfume que siempre se ponía, la enganché por las piernas y por debajo de los hombros, abrí aquella gran ventana y más que lanzarla la dejé caer por su propio peso. Seguro que con aquel pedazo de cuerpo que tenía hizo un agujero enorme en el suelo.

Después me volví a sentar como si nada hubiera pasado y mientras silbaba alegremente me puse a hacer un avión de papel que aquella profesora tanto detestaba que hiciera.

Autor (Zimpatico)