A un amanecer

¡Pobre aquel amanecer!
Con cuanta luz se pintaba,
hasta que una nube negra
todo vino a ensombrecer;
Oscura quedó la mar
y aquel resplandor rosado
de pronto se oscureció.
La mañana quedó muda
esperando que pasara
la nube que no pasó.
Y tanto se oscureció
y estaba tan triste el día,
que el mismo cielo lloró
por aquella luz perdida.