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A un amanecer ¡Pobre aquel amanecer! Con cuanta luz se pintaba, hasta que una nube negra todo vino a ensombrecer; Oscura quedó la mar y aquel resplandor rosado de pronto se oscureció. La mañana quedó muda esperando que pasara la nube que no pasó. Y tanto se oscureció y estaba tan triste el día, que el mismo cielo lloró por aquella luz perdida.
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