De los voluntarios de Cáritas en nuestra
Zona Norte de laNo a las guerras, sí
a la paz. Diócesis de Sevilla. 5 de abril
del 2003
Solo
el que se hace como un niño…
Los miembros de los equipos
de Cáritas de la Zona Norte de la Diócesis
de Sevilla, reunidos en Asamblea de Zona en el Colegio de
la Misioneras de la Doctrina Cristiana, el 5 de abril de
2003 imploramos la paz.
Bienaventurados los pobres
en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos.
Los que luchan con los pobres, por los pobres, siendo pobres,...
desde el pueblo y gritan por el fin de esta y todas las
guerras, porque necesitamos la paz (Mt55, 3-11)
Bienaventurados los que
lloran porque recibirán consolación. No solo
en el cielo SIDO también aquí en la tierra,
en el Reino que comienza ya... dichosos los que se empeñan
en suavizar las heridas del hermano, los que ven al otro
como un hermano, porque :así nace la paz.(Mt 5,4)
Bienaventurados los mansos,
porque recibirán la tierra por heredad. Felices por
ser mansos y humildes, por huir de protagonismos en este
conflicto, por luchar anónimamente porque se oiga
su voz por la paz.
Bienaventurados los que
tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados.
Dichosos los que no se conforman con que otros decidan por
ellos, por los que no se pueden quedar quietos ante las
injusticias, y creen que es posible otro camino antes que
la guerra.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia. Dichosos los que
son capaces de amar, amar desde dentro, los que enarbolan
el amor como bandera y lo comunican con hechos concretos
y cercanos, llenos de cariño, porque todo esto sabe
a paz.
Bienaventurados los de
limpio corazón porque verán a Dios. Dichosos
los que tienen la mirada de un niño, los que saben
mirar como los niños. Si nuestros dirigentes tuvieran
los ojos de un niño todo seria distintos. Necesitamos
ojos de niños...
Bienaventurados los pacificadores,
porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los
que buscan la paz con la paz, los que no alborotan sino
desde el silencio curan las heridas y denuncian por que
Dios actúa desde ellos.
Bienaventurados los que
padecen persecución por causa de la justicia porque
de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que en
estos días y siempre son criticados por levantar
su voz, por pedir justicia e igualdad, por los que denuncian
y anuncian no solo ahora, sino siempre porque Dios construye
su Reino a través de sus corazones.
Bienaventurados seréis
cuando por mi causa os insulten, os persigan y digan toda
clase de mal contra vosotros, mintiendo. Dichosa tú,
Iglesia de Jesucristo, que no solo hoy sino siempre, con
tanta valentía te has levantado contra los que enarbolan
las bombas.
Desde aquí le pedimos
a Dios que nos llene de fuerzas y nos bendiga con su paz
(Sa 29,11)
Denunciamos que estamos en una sociedad en la que No hablan
de vivir en paz, sino que inventan mentiras contra la gente
tranquila. (Sal 35,20)
Creemos que El amor y la
lealtad, lo paz y la justicia, sellarán su encuentro
con un beso, que es necesaria la justicia para que haya
paz (Sal 85,10)
Rogamos y le pedimos a
Dios: ¡Qué tengas paz, Jerusalén! "¡Qué
vivan en paz los que te aman! Hoy Jerusalén es Irak
y todos los lugares que no viven en paz, empezando por nuestros
hermanos del País Vasco (Sal 122,6)
Sintiéndonos hijos
de Dios queremos sentir a todos como nuestros hermanos y
amigos desear les que tengan paz. (Sal 122,8)
Afirmamos que Dios no está
contento ni con unos ni con otros, Dios no puede estar dE
parte de ninguna guerra, no al menos el Dios de Jesucristo
Cuando Dios está contenté con nuestro comportamiento,
hasta con nuestros enemigos nos hace vivir en paz. (Pro,
16,7)
Necesitamos gobernantes
que busquen el orden desde el diálogo En un país
lleno de maldad todos se creen líderes, pero el gobernante
capaz logra poner el orden. (Prov 28.2) Gobernantes sabios
y diligentes Los que aman la intriga enredan a todos el'
pleitos, pero los sabios siembran la paz. (Prov. 29,8)
Necesitamos una nueva humanidad,
donde surja un hombre y una mujer nuevos que desde el amor
descubran a Dios en todos los que los rodean "¡Gloria
a Dios en el cielo, y paz en la tierra para todos los que
Dios ama!" (Lc 2,14)
Suplicamos a los militares
que piensen por un momento en la justicia de lo que hacen
que piensen con el corazón en la justicia de sus
actos. Unos soldados preguntaron. -. Juan. ¿Qué
podemos hacer nosotros? Él les contestó: --Ustedes
amenazan a la gente y la obligan a que les dé dinero.
Solo así le prometen dejarla en paz ¡No lo
vuelvan a hacer, y quédense satisfechos con su salario!
(Lc 3,14)
Dos mil años después
de que naciera el Amor por excelencia seguimos sin amar
en profundidad, estamos en una sociedad que no avanza por
dentro, somos incapaces dE comprender lo importante que
es la paz y di/o Jesús: "¡Habitantes de
Jerusalén! ¡Cómo me gustaría
que hoy ustedes pudieran entender lo que significa vivir
en paz! Pero no ustedes son incapaces de comprenderlo. (Lc
19,42)
Constatamos que en nuestra
sociedad es más importante el tener que el ser, los
bienes materiales que las personas, nuestros propios intereses
que los intereses de los demás ¡qué
difícil sigue siendo ponemos en el lugar del otro!
En el Reino de Dios no importa lo que se come ni lo que
se bebe. Más bien, lo que importa es hacer el bien,
y vivir en paz y con alegría. Y todo esto puede hacerse
por medio del Espíritu Santo. (Rom 14,17)
Es necesario hablar menos
y amar más, si fuéramos por un instante capaces
de creer que todos somos hermanos El que ama es capaz de
aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de
soportarlo todo. (1 Cor 13,7)
Rezamos y pedimos que recemos
para que Dios mueva los corazones, constatamos la eficacia
de la oración como fuerza transformadora Recomiendo
que se ore por los gobernantes y por todas las autoridades,
para que podamos vivir en paz y tranquilos, obedeciendo
a Dios y llevándonos bien con los demás. (1
Tim 2,2)
Afirmamos que nadie puede
hablar en nombre de Dios para justificar una guerra, ni
esta ni ninguna. Denunciamos que están utilizando
el nombre de Dios en vano hubo también algunos que
decían ser enviados por Dios, pero no lo eran. Así
también, entre ustedes, habrá quienes se crean
maestros enviados por Dios, sin serlo. Ellos les darán
enseñanzas falsas y peligrosas sin que ustedes se
den cuenta, y hasta dirán que Jesucristo no es capaz
de salvar. (2 Pe 2,1)