Las Islas Canarias, encrucijada en las vías de comunicación
de tres continentes, han sido prácticamente desconocidas hasta
tiempos históricos, el estudio de su origen y la época de
formación del archipiélago, es todavía una incógnita, pese a
la variedad de teorías sustentadas, materia que se presta a
muchas conjeturas, objeto de un incompleto conocimiento que tal
vez no llegue a saberse nunca, así Hernández Pacheco, sostiene
que Las Islas Canarias dependen geológicamente y desde muy
antiguo, de África y de la gran plataforma sahárica. Añade
que, según la tesis de Telesforo Bravo, debemos considerar a Las
Islas Canarias como hijas de África que al separarse del
continente y aislarse en el Atlántico, han constituido otra
entidad geográfica y geológica, habiendo seguido en cierto
modo, desde entonces un proceso o una vida diferente, a lo largo
del cual han tendido hacia lo continental o hacia lo oceánico,
lo que está basado en el carácter de la acidez de las masas
eruptivas, coincidiendo en el primer caso las erupciones, con
movimientos de emersión y aproximación hacia el Continente y en
el segundo, con los hundimientos y aislamientos del archipiélago.
Pero en la actualidad, todas las islas tienden a levantarse y nos
encontramos, según el parecer de los científicos, en un postrer
y débil estadio de manifestaciones eruptivas, Las Islas Canarias
han conseguido ya plena insularidad, ya que grandes fondos
marinos son verdaderos abismos oceánicos y las aíslan del
continente africano y entre sí, pudiendo decirse que no sólo el
archipiélago se ha independizado definitivamente de África,
sino que cada isla sigue dentro del conjunto, una vida especial
con características en cierto modo propia.
Agustín Millares Torres, en su Historia General de las Islas
Canarias, dice textualmente: "Las Islas Canarias"
colocadas en una de las más favorecidas latitudes del Globo,
envueltas en el misterio de lo desconocido y rodeadas de un Océano
de ignorados límites, fueron desde luego designadas como el
lugar escogido por los dioses para que las almas de los justos
gozaran de esa eterna felicidad prometida a sus virtudes.
Éste fue pues, el primer nombre que se dio al archipiélago,
recibiendo después el de Campos Elíseos, mansión de los
Bienaventurados, Paraíso de los Elegidos, Islas Felices y otros
análogos. Posteriormente, las islas van adquiriendo cada una de
ellas su denominación propia, que varía según el gusto de los
cartógrafos y geógrafos. Entre estas denominaciones encontramos
las de Atlántidas en recuerdo de la fábula de las hijas del rey
Atlas, y Hespérides en recuerdo a las seis doncellas que
guardaban el jardín de las manzanas de oro.
Pero analicemos sus nombres posteriores, parece estar claro que
la Isla de Gran Canaria recibió siempre este nombre, siendo su
aplicación a las demás algo posterior. Hay tres teorías del
origen de la palabra -Canarias- Una de ellas la hace proceder del
latín (Cannis (perro)) por los perros de grandes dimensiones que
encontraron. Pero a la llegada de los capellanes de Bethencourt,
se hace constar que en la isla de Gran Canaria los perros eran
pequeños. Otros lo hacen derivar de unos pueblos del Atlas
llamados Canarii. Y por último, con más fundamento (Canna o caña
amarga) de que crece en el país, de la cual se hace una leche
que es muy venenosa, y fue conocida por Juba, quien escribió
tratado sobre ello.
Entre los guanches ya se conocian con nombre las islas por lo que
:
La Isla de Gran Canaria se denominaba (Tamarán
o país de valientes).
La isla de Lanzarote, que por sus aborígenes,
se denominaba (Titeroigatras) cuyo significado todavía es
indescifrable, fue denominada Lanzarote en memoria del navegante
genovés Lanciloto Maloxello.
La Isla de Fuerteventura, designada (Erbania)
por los guanches de Gran Canaria, y cuyo significado se
desconoce, fue llamada posteriormente (Fortuite) por los
franceses, aunque dicha etimología no está muy clara.
La Isla de Tenerife, que primero recibió en un
atlas francés el nombre de (Insula del Infierno) por el temor al
Teide y sus erupciones casi constantes, prevaleció con el nombre
de Tenerife, composición de (Tener) montaña de (Ife) blanca.
La Isla de La Gomera, se denominó así desde el
siglo XIII, y existen tres hipótesis: la primera, dice proceder
de la palabra (Ghomerah) o tribu beréber que ocupo dicha isla.
La segunda, dice proceder de (Goma), dado que existían numerosos
lentiscos que producían goma. Y por último, de un español
denominado Gómez, que le puso este nombre.
La Isla de La Palma, denominada (Benahoave) mi
tierra, por los aborígenes, recibe su nombre actual, bien de los
mallorquines, en recuerdo de su capital, o bien de las palmeras
que en ella existen
La Isla del Hierro, denominada isla del (Ferro)
desde el siglo XIV, recibió el nombre de (Ecerós) fuerte, entre
sus primeros pobladores, y hay quien cree que al traducir esto al
español, se tradujo sin dificultad como ( Hierro).
Como se ve, y como afirma el mismo Agustín Millares Torres, son
tan diversas las conjeturas, que sólo se puede exponer la
diversidad de las mismas, pero no tomar partido por ellas.

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