¿Qué son mis PÉTALOS?
Sencillamente pequeños fragmentos literarios, reseñas, comentarios... salidos de las plumas de todos aquellos-as que, como yo, leen y escriben para saber que no están solos.
Esta página me la han inspirado mis compañeros-as de Taller de Escritura por Internet: DESVÁN de la MEMORIA. Cuento con ellos-as para llenar el espacio de PÉTALOS multicolores y aromáticos.
Pero esta página no sólo es para mis DESVANEROS, como yo los llamo, está también pensada para TÍ, que pasas por azar y sientes el impulso de escribir algo, de dejar tu propio PÉTALO.
En el Index de la Web tienes mi E-MAIL -mgonmar@telefonica.net- y puedes enviarme lo que desees.
Me considero una librepensadora y aceptaré todas las opiniones, siempre que se expresen con el debido respeto a los demás.
¿Llenamos este espacio de PÉTALOS? Ese es el reto.
Os espero.
PÉTALOS LITERARIOS
PÉTALO 26: JUAN MANUEL
Hoy
Hoy siento las manos
y los dedos
de tierra
donde crece el rencor
y no la hierba,
donde labra
y no el agricultor,
donde se recoge la cosecha
y no se espera nada
ni siquiera de la vieja caja de Pandora
espero la esperanza
PÉTALO 25: JUAN MANUEL
Hoy, sin el cotidiano Prozac
Hoy me siento el cuerpo envuelto
en malignas moléculas
negras.
Hoy, sin el cotidiano Prozac
iré sobre la hierba,
como animal de óxido
y de la mano con
donde sólo crece
el odio
Hoy me siento desgajado entre moléculas
que sirven esclavas,
A
PÉTALO 24: FELISA
La vi aparecer, no fueron sus ojos, abiertos al mundo como los de una niña, ni sus labios, enternecidas rosas rojas, ni fue su nariz altiva lo que llamó mi atención. Fueron aquellos zarzillos, dos lágrimas de color añil adornadas con sendas flores de ocho pétalos, cuatro de ellos terminados en punta donde se acomodaban unas pequeñas perlas blancas . En los otros, cuatro rojas ponían una nota de calidez en el frío azul del pendiente. Al observarlos, al tratar de absorber la belleza de aquellas alhajas comprendí por fin que así era ella, una joya bella a la que admirar. Cuando se fue de mi vida muchos años después, solo le pedí una cosa, aquellos pendientes con alma de perlas.
PÉTALO 23: RAMÓN
La paz espera
La paz espera en la buhardilla del mundo,
detrás de una puerta
amarilla y polvorienta;
cuyo cerrojo, en desuso,
rechina y lamenta cada empuje.
De vez en cuando
la humanidad se acerca de puntillas,
y con la fuerza
de un millón de almas
descerraja un milímetro de sueño.
Ramón Alcaraz García
PÉTALO 22: RAMÓN
Yo pienso
que escribir es como encontrarnos en un parque. Hay gente que viene
a correr para mantenerse en forma, quien viene solo a pasear, para
mejorar su salud, para sentarse en un banco y charlar; otros vienen
porque entrenan para competir en alguna carrera... Y cada motivo
es tan bueno y válido para cada uno como debe serlo para los demás.
Este parque es tan inmenso que uno puede pasear tan lejos como le
alcancen los sueños; en él no hay puertas, no hay barreras ni
fronteras, no hay más norma ni obligación que la de ser uno mismo.
De lo que hacemos cada uno en este lugar quedan las huellas en el
camino, marcas negras sobre un camino blanco, que quizá otros sigan
y de ellas aprendan o sonrían, o se entristezcan, o apenas sirvan
para arrebatarle recuerdos al olvido. Igual que ocurre con los
caminantes, no hay dos tramos iguales, aun siendo siempre un mismo
camino que nos une a todos. Esto es para mí lo bonito y lo mágico de
este parque.
PÉTALO 21: PAOLA
Leo para
viajar y escribo para no olvidar, quisiera encontrar un duende en cada esquina y
una rosa cada mañana al abrir la puerta, pero ni los duendes se dejan ver ni las
rosas aguantarían el frio del norte en esta época del año.
Buscar mis orígenes, llegar hasta el 1600, saber de donde vengo pero con la
incertidumbre de a donde voy, escribir, leer y en cada libro un recuerdo en
forma de dedicatoria es el legado que quiero dejar a los míos, a parte del
inmenso amor que siento por ellos y que todos los días de una manera u otra se
lo recuerdo porque la vida es como un rayo que pasa rápido y su destello solo
dura un momento.
PÉTALO 20: SONETO DE LA ARBOLEDA
Bañábase una tarde la arboleda
a orillas de un río plateado,
celoso el sol de tan sublime estado
sigiloso cruzó por la vereda.
Incauto el aire sin notarlo queda
de sus potentes garras atrapado
al tiempo que el sol luce coronado
sobre el blanco troncal de la alameda.
Vanidoso chacal en su morada
queda ajeno; la venganza se fragua...
Comprometíose el aire en retirada
sacudiendo el velo de su enagua.
Y en el espejo, a modo de emboscada
tembló la arboleda, el sol y el agua
Mercedes MALFAYA.

PÉTALO 15: OLDUVAI
Pétalo 01: E S ELVIRA