|
|
- on tal perspectiva, comienzo a transcribir el relato que
la más insigne ágora intelectual pelaire me iba a loar, una tarde... , de esas
de verano... , en aquellos lugares dónde la realidad y la ficción se
entremezclan, otorgando la sinceridad de las miradas de sus narradores, a la
gloria de los ignorantes conocedores de las legendarias historias de nuestro
pueblo.
-
- Me transmiten en primer lugar la realidad de la coplilla
que se canta en pueblos de alrededor, pero también me aseguran, en segundo
lugar, que es preferible nuestra posición frente a las otras localidades
ensalzadas en la estrofa popular.
-
- Incrédulo, dónde los haya, pregunto a qué se
refieren y cuál es mi sorpresa, cuando una nueva leyenda surge en las bocas de
los juglares pelaires.
-
- Cuentan que entre el hombre de “Paco Pon” y Dagda
“el íbero”, el asentamiento que dió lugar a nuestro pueblo, tenía una posición
estratégica, pero que tenía que ser defendida, cual fiera herida, para que los
bárbaros de otras poblaciones no pudieran acceder a destruirla.
-
- En su huída del Jalón, se asentó en nuestra tierra
un pueblo celta, conocido como el de los Belos y crearon para provecho de sus
habitantes, la próspera ciudad de la que ahora disfrutamos: Belgeda.
-
- Recordaban aquellas tierras a las del Jalón, dónde
encontraron alimento, estabilidad y felicidad, y ni querían, ni deseaban ser
expulsados de su nuevo asentamiento.
-
- Desterrados de aquellos lugares al sur de Salduba,
buscaron el lugar indicado para establecer la prosperidad de su pueblo.
-
- Pero antes de sumergirnos en la historia, he
realizado una breve investigación acerca de esta población y de cómo eran; es,
lógicamente, un aviso para navegantes pues no es un pueblo, digamos...
pacífico; no obstante también hubo estirpes que les asediaron y ello será
relatado posteriormente.
-
He aquí cómo nos describe Estrabón las costumbres de los antiguos
pueblos hispanos
«Todas las tribus de la montaña viven de manera
sencilla, beben agua y duermen sobre el suelo desnudo.
Los hombres llevan el
pelo largo, como las mujeres; durante la pelea se lo atan con un frontal. Comen
preferente carne de cabra; a su dios de la guerra le sacrifican un macho cabrío
y asimismo los prisioneros con sus caballos.
Organizan sacrificios en masa
(hecatombes) de toda especie, como los griegos. Les gustan también los
desafíos, tanto gimnásticos como en armas y a caballo, y se ejercitan en el
pugilato, en el tiro y en la lucha en bandos.
Dos tercios del año viven de
bellotas, que se secan, machacan, muelen y convierten en pan, a fin de tener
provisiones. También tienen cerveza. Les falta vino; pero si alguna vez logran
poseerlo, lo beben pronto, organizando para ello una fiesta del clan. En lugar
de aceite usan manteca. Para comer se sientan en un banco adosado a la pared,
según edad y rango; el manjar da la vuelta. Para beber se sirven de vasijas de
madera.
Cuando están embriagados bailan una danza en círculo, al son de la
flauta o el cuerno, durante la cual saltan y se arrodillan.
Su vestido
consiste, por lo general, en una capa negra, sobre la que duermen en el suelo;
pero las mujeres gustan de trajes abigarrados.
En lugar de monedas usan objetos
de cambio o rudas piezas de plata. Los condenados a muerte son despeñados de lo
alto de las rocas, y al parricida lo apedrean delante del a frontera del país.
Tienen una sola mujer, como los griegos. A los enfermos los colocan junto a un
camino, por si pasa alguien que entienda la enfermedad.
Usaban barcos de piel a
causa de las inundaciones y pantanos, así como también piraguas.
Su sal es
roja, pero se vuelve blanca triturándola.
Esta es la vida de las tribus
montañesas, entre las que comprendo los combatientes de la región nórdica: los
galaicos, astures, cántabros, hasta los vascones y los Pirineos. »
-
- Son puros datos, que pueden ayudar a conocer mejor
el pueblo que nos precedió en el tiempo y que creyó, que nuestra tierra era un
lugar estratégico para vivir.
-
- La
leyenda surgió y de ahí la coplilla que introduce este relato.
|
|


|
-
- Dicen mis contertulios, que si tú te sitúas en la
actual torre de Biel, considerando como centro de la población dicho parcheado
monumento pelaire, nuestro pueblo, tiene una muy buena zona defensiva por
naturaleza. Sin embargo queda una pequeña brecha establecida en el sur de la
población y que podía ser la más desprotegida.
- La obsesión de los belos no era otra que tener
controlada las fronteras artificiales para que nadie pudiera acceder. La
vigilancia iba a ser la dinámica de la vida beluna, aunque la naturaleza
dominaba la frontera y era hora de que, en el punto más débil, se le diera a la
naturaleza lo que era de ella, para que pudiera vivirse en armonía y paz.
- A medida que me relatan las proezas de los belos,
comprendí mejor que Estrabón definió perfectamente a estos pueblos celtas de
los cuales no puede huir el nuestro.
- Karaues era el pueblo enemigo, sanguinario donde
los haya y cruel donde los hubiere. De esta magnífica nación se defendían los
pobladores de nuestro actual “Barranco” o villa.
- Sin embargo la vida transcurría feliz, dentro del
toque de queda que existía. Se trabajaban las armas para la guerra y ya hemos
visto que la recolección de bellotas (amplia todavía en nuestra actual lugar de
residencia) era su principal alimento, junto con el de la cría caprina.
- Belgeda se mantenía en constante contradicción
entre el duro que hacer diario y la vigilancia constante de la única entrada
posible en la población celta.
- Cuentan mis entregados documentalistas, que los belos fueron
un pueblo muy violento...
- En la noche
del 31 de octubre de nuestro actual calendario, pero sagrado para el pueblo
celta, revivían las almas de los antepasados lugareños, de las poblaciones que
se vieron obligados a conquistar.
- En los días anteriores a tan crucial fecha, el druida del
lugar dió sus predicciones y tras una borrachera nocturna de imágenes,
advirtieron al pueblo belo de lo que allí iba a tener lugar.
- El viento soplaba por el barranco que nuestro río
riega y el eco de las ánimas predecesoras, hacía presagiar una noche sangrienta
de almas errantes.
- En los días previos al 31, los golpes de los martillos creaban
y daban forma a las armas para el combate.
- Lunova, mago de la tribu celta, presagió la lucha en un lugar
muy cercano a la población, siendo además la zona más desprotegida.
- Akim, señor de la guerra del pueblo belo, seguía con atención
las indicaciones del mago. Recordaba Akim las batallas por mantener la antigua
Segeda y cómo era fundamental aliarse con las almas de sus antepasados, para
poder crear la línea mágica, etérea y supranatural, que diera la victoria en la
batalla.
- Lunova dió la orden y todo el pueblo se reunió en torno a la
piedra sagrada, para hacer el llamamiento pertinente, para conseguir la
brillantez en la lucha.
- En la noche estrellada se acercó Belgeda completa, al menhir
sagrado y en él se iba a sacrificar a los espías Karaues, que habían sido
capturados.
- De debajo de su capa, el hechicero sacó el cuchillo mágico de
Lugh, dios del sol, y su filo brilló en todas las montañas de nuestra tierra,
como una luz incandescente.
- Uno a uno, y fueron siete, seccionó, con su afilada arma, las
gargantas de sus enemigos. La sangre corría por la piedra mágica, como ríos de
color púrpura, depositándose en las cavidades que el dios de la montaña había
creado como pago de su bendición. Tras ello, todos los habitantes de Belgeda,
marcaron su piel con la sangre del enemigo, combatiendo el desfallecimiento y
naciendo de ello el valor que era necesario para la batalla.
- Llegó la madrugada... , los combatientes al son del cuerno se
arrojaron sobre el enemigo... , las espadas brillaban al sol de la mañana... ,
la sangre corría por sus manos, brazos... , el odio presidía la lucha... , el
verde de los campos, se tornaba en rojo de maldad... , la humanidad llegaba a
su sentido más animal... , el orgullo de ser Belo era más importante que todo
lo que se podía dejar detrás... , no quedaba tiempo para el dolor... , sólo
había que entregar las vidas que el dios de la montaña exigía... la piedad no
existía... , el triunfo estaba cada vez más cercano... , el metal sesgaba la
vida de los hombres, pero no el de sus almas... , y la eternidad les estaba
esperando...
- Qué gran pueblo, qué batalla sin par... , la
victoria era suya , los Karaues que aún quedaban con vida huían en
desbandada...
- Esa noche, día 31, día de difuntos en la
actualidad, día de las almas despiertas, renació el recuerdo de la batalla en
la frontera más débil.
- Las
lágrimas por los muertos en la lucha, bañaban la piedra mágica sobre la que
todavía quedaban restos de la sangre del enemigo. El mago dió gracias a los
dioses y entregó a la historia la leyenda más sangrienta, que jamás pudiera
recordar, la tradición oral de nuestra tierra.
- Con lágrimas en los ojos por tan sanguinaria
lucha, para mantener nuestra historia, sólo quiero recordaros, mis estimados
lectores, que todas esas imágenes de la lucha del hombre, por la defensa de una
frontera y de la integridad de un pueblo, son vistas en la noche de difuntos en
la piedra mágica de Biel, que es conocida con otro nombre y que no recoge el
sentimiento ni la fusión de lo terrenal y lo celestial, del hombre y de la
naturaleza.
- Supongo que sabéis el lugar; pero ahora, cuando
vayáis a pasear hasta allí, recordad este viejo cantar y veréis con otros ojos
las imágenes que atormentan la conciencia y desgarran la voz, de los viejos
escultores de versos pelaires.
- Este humilde juglar, recoge el espíritu de la
montaña a través de sus sabios cantares y debe revelar todo aquello que el
silencio de la historia evita, porque la historia está llena de violencia y
debe recordarse para no volverla a cometer.
|