En el año 2003, la productora francesa Seven Sept se lanzaba a la producción de un concepto en apariencia nuevo en el mercado.
Lo denominaron BDVD y básicamente se trataba de crear un cómic para ser visto y oído en las pantallas de televisión, ordenador o PSP. Dicho producto estaba cerca de lo que en EEUU ya se conocía por "Digital Comic", pero se intentaba ir más allá.
En el BDVD se prescinde totalmente de globos de texto y onomatopeyas gráficas, hay una banda sonora y los personajes "hablan". Asimismo, la historia puede seguirse desde el punto de vista de cada uno de los personajes protagonistas y es posible escoger diferentes finales así como cambiar el punto de vista al cambiar de personaje. Hay también animaciones y efectos visuales, además de los "travellings", "zooms" y otros trucos habituales en los cómics filmados.
Uno de los valores del BDVD son los extras: entrevistas a los autores pequeños enigmas y juegos, información, un "making off", etc. El disco está contenido en un libro que en sí mismo merece el precio de venta, ya que en él se incluyen ilustraciones, bocetos, reportajes sobre el contenido e incluso relatos ilustrados.
El primer BDVD se llamó "Le Manoir" y estaba guionizado por Rodolphe, dibujado por Olivier Roman, Luc Huet y J.C. Dechatre, coloreado por Le Prince y sonorizado por Triom Production. De la realización se ocuparon Sebastien Craps y Cécilia Nobre. Laurent Galmot fue el productor ejecutivo siendo Michel Poirier, presidente de Seven Sept, el creador del concepto BDVD.
Tras "Le Manoir" se produjo el lanzamiento de un BDVD conteniendo varios álbumes filmados de la serie de gran éxito en Francia "Thorgal", con objeto de aprovechar el tirón comercial de un título puntero para mejor introducir el BDVD en el mercado.
Paralelamente se estaban realizando "Sanglante Chicago" y "Attila", dos productos pensados desde el principio para este formato narrativo.
Algún crítico francés definió el invento como "La animación de los pobres", aunque de hecho la producción de cada BDVD no tiene nada de pobre: tras cada BDVD hay un nutrido grupo de profesionales de la imagen y el sonido. Guionistas, dibujantes de fondos y personajes, coloristas, realizadores, actores de doblaje para poner voz a los diálogos, músicos, técnicos de sonido...
En realidad, uno de los hándicaps que sufre el BDVD para su arraigo en el mercado es el elevado coste de producción, así como el tiempo necesario para su realización. Hasta ahora la acogida del público ha sido, en palabras de Laurent Galmot, "tibia". Esto, que se corrige con una presencia contínua en los puntos de venta, se ve en peligro justamente por lo caro que resulta producirlo.
A pesar de las buenas críticas (aunque es justo reconocer que ha habido disparidad de opiniones, fundamentalmente a causa del rechazo a priori de este formato) al BDVD se le achaca el forzado estatismo de las imágenes y un cierto simplismo en los argumentos, necesario por otra parte para el desarrollo correcto de la compleja estructura de una narración interactiva. Los productores y realizadores tienen muchas nuevas ideas para aplicar al BDVD, acercándolo más a la animación, sin perder su carácter de "bande déssinée" filmada.
Sea como fuere, sólo el tiempo dirá si el BDVD va a tener la oportunidad que merece.