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- Norman: Siéntese
- Marion: Gracias
- Norman:
Es usted muy amable.
- Marion: Cómaselo todo. Yo no tengo apetito.
- Norman:
Come usted como un pájaro.
- Marion: ¿Lo dice usted por esos? (mirando a los pájaros
disecados)
- Norman:
No, desde luego. Uno oye esa expresión. Comer como un pájaro. Y es una
falsedad. Porque precisamente los pájaros comen mucho. Bueno, no vaya a
creer que entiendo de pájaros vivos. Mi pasatiempo es rellenarlos. Soy
taxidermista. Los diseco. Y diseco pájaros porque. Yo aborrezco ver a otros
animales disecados. No sé como hay gente que se atreve a disecar perros y
gatos. Yo opino que sólo puede hacerse eso con pájaros porque adquieren
cierta PASIVIDAD disecados.
- Marion: Es un extraño pasatiempo. Curioso.
- Norman:
Y no es muy común.
- Marion:Seguro
- Norman:
Y no hay que emplear mucho dinero. Lo hago con serrín, aguja e hilo. Lo
más caro de todo son los ácidos.
- Marion: Como pasatiempo está bien.
- Norman:
Bueno, es algo más que un pasatiempo. Un pasatiempo es matar el tiempo
sin llenarlo.
- Marion: ¿ Y el suyo está vacío?
- Norman:
Verá, llevo los libros, cuido las habitaciones, la casa. Bueno, solo
hago lo que mi madre me permite.
- Marion: ¿No tiene usted AMIGOS?
- Norman:
El mejor amigo para un muchacho es su MADRE. ¿ Usted no ha tenido un
momento vacío en toda su vida?
- Marion: Como todo el mundo.
- Norman:
¿Y adónde va? si puedo saberlo
- Marion: Busco una isla perdida.
- Norman:
Pero ¿de qué huye usted?.
- Marion: ¿Supone que huye de algo?
- Norman:
Además intentar huir de algo es inútil. La lluvia no ha durado mucho.
¿Sabe lo que pienso? Que todos tenemos algún problema y que muy pocos pueden
librarse de ellos. Por más cosas que intentemos no es posible, el problema
existe siempre.
- Marion: A veces somos nosotros mismos quienes lo creamos.
- Norman:
Yo nací con el mío. Y ahora no me importa.
- Marion: Pues creo que ha de importarle.
- Norman:
Y en realidad me importa aunque lo niegue.
- Marion: ¿Sabe? Si alguna vez alguien me hablara de la forma en que antes le
hablaba ella a usted...
- Norman:
Muchas veces cuando me habla de ese modo siento unos deseos enormes de
enfrentarme con ella o marcharme. Abandonarla para siempre. Pero está
enferma ¿Entiende?
- Marion:
No saqué esa impresión.
- Norman:
Enferma, no débil. Desde que murió mi padre tuvo que preocuparse de todo. Yo era
muy pequeño. Creo que no tenía necesidad de trabajar tanto. Él le dejó algún
dinero. Además, hace unos años mi madre trabó amistad con un .hombre que la
convenció para construir esto y cuando el hombre murió sufrió un shock
nervioso porque tuvo una muerte... No creo que sea apropiado contárselo
mientras está comiendo...Ella lo consideró una gran pérdida. Ya nada le
quedaba.
- Marion: Excepto usted.
- Norman:
Un hijo y un marido son algo muy diferente.
- Marion: ¿Por qué no se marcha de aquí?
- Norman:
¿A una isla perdida como usted?
- Marion: No, no como yo.
- Norman:
¿Y dejarla sola? Nunca lo haré ¿Quién cuidaría de ella? El fuego se le
acabaría. El frío y la humedad harían de aquello una tumba. Me faltaría
valor para hacerle eso aún odiándola. Y no la odio. Se lo aseguro. Lo que
odio es su enfermedad. Lo que es ahora.
- Marion: ¿Por qué no prueba usted a llevarla a algún sitio?
- Norman:
Comprendo, ¿quiere usted decir un manicomio? Me parece algo menos
cruel llamarlo sitio. Pero no deja de ser un manicomio.
- Marion: No se ofenda. Yo no pretendía ser cruel.
- Norman:
¿Qué sabe usted de eso? ¿Ha visto por dentro uno de esos sitios?
Lágrimas y risas, ojos alucinados estudiándote. ¿Mi madre allí? Pero si no
es peligrosa. Es tan inofensiva como uno de estos pájaros.
- Marion: Lo lamento. Yo se lo sugerí... Quiero que comprenda mi buena intención.
- Norman:
La comprendo perfectamente. Eso es lo que hacen todos. Incluso usted.
Sugerir cosas horrendas con la mayor delicadeza. Hace tiempo me lo sugerí yo
mismo. Pero me dio mucha pena. No es que ella sea una maníaca, una demente
furiosa, tan sólo comete pequeñas locuras. Todos, un día u otro, cometemos
alguna. ¿No cree?
- Marion: Sí. Y a veces con una es suficiente. Gracias.
- Norman:
Gracias Norman... ¿No irá ya usted a retirarse a su habitación?
- Marion: Estoy muy cansada. Y he de hacer mañana un largo viaje. Debo volver a
Phoenix. Yo tengo también allí un problema importante. A ver si le encuentro
una solución ahora que aún es a tiempo.
- Norman:
¿De veras no quiere quedarse un ratito más charlando conmigo?
- Marion: Lo siento, pero...
- Norman:
De acuerdo. Bien, entonces hasta mañana. Le serviré el desayuno. ¿ A
qué hora?
- Marion: En cuanto salga el sol.
- Norman:
Lo que usted diga señorita...
- Marion: Crane
- Norman:
Crane, eso es.
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