Francis Bacon: Versiones del retrato de Inocencio X de Velázquez |
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Francis Bacon |
Francis Bacon es una figura indiscutible del arte contemporáneo. Sus misteriosos retratos son admirados por literatos y filósofos como Samuel Beckett, Milan Kundera o Gilles Deleuze. Nació en 1909 en Dublín y murió en 1992 en Madrid. Su adolescencia estuvo marcada por el descubrimiento paterno de su homosexualidad. Fue expulsado del hogar familiar y enviado a Berlín a casa de un pariente. Termina por ser seducido y abandonado por este "pariente" en un Berlín a punto de caer en manos de los nazis. Su arte es el resultado de la influencia pictórica de Picasso y de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Cuando todo el arte europeo se orientaba hacia lo abstracto Bacon insistía en la figuración y el expresionismo, en el retrato. Siempre a contracorriente, contestatario, juerguista, alcohólico, extrovertido, explosivo. Dentro de su obra destacamos: El Tríptico Tres estudios de figuras junto a una crucifixión (1944), hasta 44 versiones del retrato Inocencio X de Velázquez, Cabeza rodeada de carne de vaca (1954), una serie pintada en 1952 sobre perros que gruñen. |
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Milan Kundera, del que ya hemos hablado en otro lugar de este web,
publicó hacia 1977 un artículo sobre Bacon con el que el propio Francis
Bacon dijo sentirse identificado. En dicho artículo, más tarde publicado
junto a otros en un volumen para conmemorar su muerte, Kundera utiliza la obra del
pintor irlandés
para aportar luz a uno de los problemas más complejos de la filosofía
moderna: el Yo. La discusión acerca de la naturaleza del Yo había
comenzado cuando R. Descartes en el s. XVII lo había convertido en la piedra
angular de toda filosofía. Más tarde, tanto el escepticismo empirista de
Hume como el vitalismo de Nietzsche pusieron en cuestión la
defensa cartesiana del Yo. La opinión de Kundera acerca de la idea
del Yo está más próxima a la de estos dos últimos filósofos que a la
cartesiana. Sin embargo muchas veces es complicado asimilar del todo la idea
de que "el yo es una ilusión". Así, Kundera escribe lo siguiente: |
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Ahora estudia la versión de Bacon. Es como si desnudase al Papa Inocencio X, como si dejase solamente su esencia, su verdadero yo. Pero ¿qué es ese yo que nos queda? Parece que solo un grito ahogado y unos jirones de carne y ropa.
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