La Torre de La Quintana así como la casona (hoy remodelada por completo) de cuyo conjunto forma parte se encuentra en un solar dentro del actual I.E.S. La Quintana, contiguos a la carretera general. La torre fue construida en el siglo XIV, y la casa en XVI.
Este torreón defensivo, tiene tres alturas y desván, y es de planta circular, con un diámetro de 9 metros, 12,75 metros de altura y un grosor de muros de 1,45. Tuvo unas reformas en torno al 1540, que consistían en la realización del pasadizo de comunicación con la casa, la apertura de los ajimeces en la planta segunda, el cambio de cubierta, y el posible recrecido de los muros.
El propietario más antiguo que tengo noticia, parece ser un tal Alberto
Garcia Ciaño (siglo xv), general de mar y tierra, cuyo nombre aún rezaba escrito
en piedra en la iglesia parroquial de Ciaño, familia que hizo de esta torre
y la casa, su solar emblemático. Más tarde, un nieto suyo, Suero Garcia Ciaño,
la cambió " en un trueque por cierta deuda de maravedís" que tenía con Iván
Bernaldo de Quirós, siendo adquirida más tarde por el prior Solís, el cual añadió
el desván y la cubierta. En el puente de piedra que comunica con la casa, existe
un escudo bastanta deteriorado con las armas de los Solís, Bernaldo de Quirós,
Miranda y Sanfrechoso: el sol, las llaves, venera y pendón.
Otro posterior propietario, Don Pedro de Solís, tuvo un poema
en bable dedicado por don Francisco Bernardo de Quirós y Benavides, a un caballo
del poeta, el cual le ofrece a don Pedro para que lo luzca como corresponde
a su cargo de " Alferi Mayor" por la capital. Se llama por esa razón "El Caballo",
y merece la pena su lectura:
Los de Baldeburón eran unos caballos cántabros semisalvajes. Y lo de las polainas alude a un privilegio que tenía don Pedro, como otros caballeros, de no tener que quitárselas al entrar en la Iglesia Catedral.