Arcis
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Hay un hilo conductor que nos lleva de los dólmenes a las barracas de viña.
Josep Pella i Forgas ya lo vió, el año 1883, cuando publicó su
"Historia del Ampurdán". En la página 26 del Tomo I dice: Si fueron casas de los
muertos es curioso que hoy sirvan en las viñas los más de los dolmens de
Espolla para chozas de vivos. La construcción de barracas de viña y la recuperación de la técnica de la falsa cúpula -hecha de hiladas de piedras horizontales- es relativamente reciente, básicamente de los siglos XIX y XX. Esta técnica, que ya se halla en monumentos sepulcrales prehistóricos, estuvo en desuso durante muchos siglos hasta que los maestros de la pared seca la recuperaron. Cuando se produjo la expansión de las barracas, muchísimos dólmenes fueron adaptados a este uso, como el de Cal Cabot, en Vallmanya (Solsonès). Pequeñas barracas de refugio, como las que hallamos en el viejo camino de Cantallops a Requesens (Alt Empordà), usaban la técnica de la piedra seca para hacer las paredes laterales y de cubierta se colocaba una gran losa. Pero los mejores artesanos de la pared seca llenaron comarcas enteras de fantásticas barracas, de diferentes medidas y estilos, como la gran barraca tronco-piramidal que encontramos en Les Comes, en Súria (Bages). |